coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


¿Carlos IV: Emperador de las dos Américas? Historia secreta de América -2-

¿Carlos IV: Emperador de las dos Américas?

 

Estatua ecuestre de Carlos IV en la ciudad de México

Estatua ecuestre de Carlos IV en la ciudad de México

Producto de mis recientes lecturas surgió esta interrogante en mí. Ninguno de los monarcas de la Corona de Castilla que gobernaron el extenso y multisecular Imperio Hispano –del cual somos herederos, pésele a quien le pese-[1] denomináronse como emperadores, ni siquiera Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, pues este –como todos sus sucesores- aunque de hecho era emperador –con carácter supranacional- de todos sus dominios en los cinco continentes, de derecho era tan solo emperador del Sacro Imperio en el centro de Europa; de Castilla era su Rey así como del resto de sus territorios, incluyendo las “islas del mar océano, tierra firme e indias occidentales”, América. Isabel y Fernando, Juana, Felipe I, Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III, y Fernando VII, todo ellos fueron de facto emperadores y de derecho Reyes de las Españas y de las Indias[2] -sin contar el resto de sus dominios en Europa y demás continentes-, pero ninguno emperador de jure.

Carlos IV de Borbón sería entonces el único monarca de la Corona de Castilla que haya figurado como emperador oficialmente. Según lo resuelto en el artículo 12 del tratado secreto de Fontainebleau, del 27 de octubre de 1807 entre España y la Francia napoleónica; a Carlos IV se le reconocería lo siguiente: “S.M. el Emperador de los franceses, Rey de Italia, se obliga a reconocer a S.M. Católica Rey de España como Emperador de las dos Américas quando todo esté preparado para que S.M. pueda tomar este título, lo que puede ser, o bien a la paz general, o más tarde dentro de tres años”[3]. Vale entonces desglosar el artículo:

  1. S.M. el Emperador de los franceses, Rey de Italia, se obliga a reconocer a S.M. Católica Rey de España como Emperador de las dos Américas: El reconocimiento si bien es externo formalmente, la iniciativa es interna al ser un tratado bilateral. Por tanto, el título imperial era buscado por  Carlos IV, mas ¿con qué fines? Mera vanidad, no lo creemos, de hecho era el gobernante de todo el extenso imperio en América, ahora reluce el hecho de que el título imperial vaya de la mano de las “dos Américas” –la septentrional por la Nueva España y la meridional por los países de la América del Sur-.
  2. quando todo esté preparado para que S.M. pueda tomar este título, lo que puede ser, o bien a la paz general: Qué incognita tremenda por decir lo menos, qué significa “quando todo esté preparado”, ¿es acaso el presagio de la partida de la familia real hacia América, dónde proclamarían el Imperio?[4], ¿es la entrega de la península por completo a Napoleón? ¿La paz general, es la pax napoleónica?
  3. o más tarde dentro de tres años. ¿Previsión maquiavélica o completo desconocimiento del futuro próximo de parte y parte?

Y he aquí la interrogante, si nos apegamos estrictu sensu a lo que se detalla en este artículo, Napoleón se obliga a reconocer a Carlos IV como “emperador de las dos Américas”, el carácter americano del título es evidente aquí; y dice que cuando todo esté preparado –lo que conlleva otra interrogante aún mayor, debido que hace deducir la instalación del Imperio en América[5] (independencia propulsada por la misma monarquía en otras palabras). Y aquí hay harto material para los leguleyos quiteños en particular y ecuatorianos en general que les encanta perderse en definiciones y en detallitos, debido a que la paz general no se concretó, al haber invadido Napoleón alevosamente España y al haberse fenecido el plazo de los tres años, pues para octubre de 1810 Carlos IV no era más Rey de España y menos emperador de las dos Américas.

Pero… desde el punto de vista legal, el tratado en su momento y hasta que no fue revocado tuvo pleno valor. Entonces ¿Carlos IV fue el único monarca de las Españas y las Indias que pudo ostentar el título  de emperador de las dos Américas?

Y aquí pensaran muchos, ¿y esto a mí que me importa?, ciudadano ecuatoriano o de dónde sea en la América del siglo XXI… pues debería importarle mucho, pues es su historia, por tanto es parte de su ser y ya entrando en el campo del “what if?” o de la ucronía, es decir en el infinito universo de las posibilidades no realizadas al menos en este plano, podemos pensar que de haberse concretado la idea de tener a Carlos IV como emperador de las dos Américas, hoy en día estaríamos viviendo en un reino subsidiario de un Imperio Americano centrado en este continente tan especial y tan extraño llamado América, donde todo es posible.  Y dentro de estas posibilidades Carlos IV, a lo largo de los siglos, fue de facto y de jure el único emperador de las dos Américas –incluyendo este antiguo y conocido Reino de Quito-.

Por Francisco Núñez Proaño


[1] ¡Después de todo estás leyendo este artículo en castellano!

[2]Hispaniarum et Indiarum Rex, como reza la leyenda en latín. Ni siquiera el usurpador José I Bonaparte, más conocido como Pepe Botellas se atrevió a proclamarse emperador.

[3] Tratado secreto de Fontainbleau, del 27 de octubre de 1807, citado en Ramos Pérez Demetrio, Entre el Plata y Bogotá. Cuatro Claves de la emancipación ecuatoriana, Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 1978, pág. 63

[4] Recuérdese el caso brasileño, donde la familia real portuguesa huyó al Brasil, que pasó de Reino Unido a Imperio independiente poco después con Pedro I del Brasil.

[5] Quiere decir esto que previsto un plan para el traslado de Carlos IV a América, ¿deberíamos reconocer a este entonces como precursor de la independencia? Pero esta es materia de un otro artículo.


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