coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Imperatrix America et Mater Dei

Imperatrix America et Mater Dei

Imperatrix America et Mater Dei. Virgen de Guadalupe con águila bicéfala y escudo Vaticano. Publicada por Miguel Sánchez en 1648.

Dice la epístola de la misa de la Inmaculada Concepción de la Virgen:

“El Señor me tuvo consigo al principio de sus obras, desde el comienzo, antes que criase cosa alguna (por tanto increada). Desde la eternidad fue predestinada, y antes que fuese hecha la tierra. Aun no existían los abismos, y yo ya había sido concebida. Aun no habían brotado las fuentes de las aguas; aun no estaba asentada la pesada mole de los montes; antes de que hubiese collados yo había ya nacido. Aun no había hecho la tierra. Cuando Él extendía los cielos, estaba yo con Él; cuando con ley fija y valla encerraba los abismos; cuando arriba consolidaba el firmamento, y ponía en equilibrio los manantiales de agua; cuando circunscribía al mar en sus términos, y  ponía ley a sus olas para que no traspasasen sus linderos; cuando asentaba los cimientos de la tierra, con Él estaba yo concertándolo todo”.

Se trata aquí, evidentemente, de la esencia de las cosas, y de los seres en parte materiales como tú o yo. Y en efecto nos enseña la Letanía que la Virgen  es el Vaso que contiene el espíritu de las cosas: Vas spirituale. También es la Sede Sapientiae, Sede de la Sabiduría. Es la Luna que recibe generosamente los rayos del Sol y los conserva en su seno. Es la dispensadora de la sustancia pasiva que anima el espíritu solar. María es pues la forma, el Sol, Dios Padre, es el espíritu vital; de la unión de estos dos principios resulta la materia viva (Nos)… sometida a las vicisitudes de las leyes de mutación y continuidad. Y surge entonces Jesús, el espíritu encarnado, el fuego que toma cuerpo en las cosas, tal como las conocemos aquí abajo:

Y EL VERBO SE HIZO CARNE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS.

De aquí, la necesidad de estudiar la semántica de lo anterior. La Biblia nos dice que María, madre de Jesús, era de la rama de Jese. Ahora, la palabra hebrea Jes significa el fuego, el Sol, la divinidad. Ser de la rama de Jese equivale a ser de la raza del Sol, del fuego. Como la materia tiene su origen en el fuego solar, el mismo nombre de Jesús se nos presenta en su esplendor original y divino: fuego, Sol, Dios. Por tanto, ser de la raza de la virgen, es ser de cimiente y ascendencia divina directa.

Y existen solo dos razas enfrentadas por siempre: La Raza de la Víbora y la Raza de Imperatrix America et Mater Dei, es decir, la raza de los hombres aves.

¿A cuál perteneces tú?

Por Francisco Núñez Proaño


1 comentario so far
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raza si de puede hablar de una manera superficial es la diferencia del color de la piel, ojos, cabello, altura, lenguaje, etc…pero la raza no es solo eso, la raza va mas alla de lo tangible, de lo visible…pienso que la gente que tiene su raza carnal no siempre tiene su raza espiritual correspondida me refiero a que si yo soy racista es racismo espiritual y no racismo carnal o superficial hay mucha gente blanca que es una mierda x adentro y hay otra gente que nisiquiera tiene raza xq simplemente cuando mueran dejaran de existir!

Comentario por Sáe Núñez




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