coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Dos opiniones.

Hace un tiempo tenía la mala costumbre de querer expresar mi opinión libremente como lo consagra la Constitución y los Derechos Humano y demás instrumentos internacionales a través de los medios de expresión masivos como los diarios… claro está dada la “completa” abertura que tenía en ellos… tan solo me publicaron un par de cartas y nada más… en este post publico dos cartas dirigidas a EL COMERCIO que nunca fueron publicadas y que antes de que caigan en el olvido prefiero colgarlas y difundirlas ahora libremente en mi blog (claro está para quien quiera leerlas, nadie está obligado):

Arte urbano en Quito. Lugar: Plaza Churchill

Enviada el 11 de febrero de 2010:

Churchill, Dresde y Quito.

Señor director:

Este Sábado 13 de Febrero se conmemoran los 65 años de uno de los crímenes más brutales de la historia de la humanidad: el bombardeo de la ciudad Alemana de Dresde, ciudad abierta, denominada entonces por la Cruz Roja Internacional como “ciudad hospital” sin ningún tipo de protección u objetivo militar, y en la que murieron en unos pocos minutos mas de 150 mil personas (cifras oficiales) de 30 países diferentes, mismas que  se habían refugiado en esta ciudad abierta.

El reconocido historiador alemán (Doctor Honoris Causa de la Universidad de Ámsterdam) Jörg Friedrich en su obra “El Incendio” (Editorial Taurus, México, 2005, pp. 343 y siguientes) nos dice sobre este bombardeo: “Esta fue por otra parte la versión moderada de los ataques bacteriológicos y con gas que Churchill pretendía ejecutar en 60 ciudades alemanas… La ciudad sobre la que se desató el Thunderclap estaba bien retirada y era tan insignificante para esta guerra que había sido ignorada durante cuatro años y medio… El plan de exterminio forjado… se convirtió en un arma efectiva… A diferencia de lo sucedido en Hamburgo o en Kassel, a partir de entonces las operaciones con número de muertos de cinco cifras se provocaban intencionadamente… El ataque número uno caza a las personas en los refugios. El ataque número dos les quita protección y los abandona. La capacidad de protección de los sótanos se agota a las dos horas. Bajo un barrio ardiendo, los sótanos no pueden preservar la vida durante más tiempo, y aquel que se vuelve a refugiar bajo tierra después de segundo ataque seguramente no saldrá nunca. Los que intentan protegerse al aire libre, también fracasan, como ocurrió con los que buscaron el amparo del Gran Jardín de Dresde. Esta es la lógica del procedimiento del exterminio masivo.”

Sorprenderá a muchos conocer que también hubo Ecuatorianos que sufrieron ese día –es notorio el caso de la madre y los hermanos y el mismo futuro canciller de la República del Ecuador, Heinz Moeller Freile; no sorprenderá tanto en cambio notar la disparidad en cuanto a la atención y cobertura sobre este hecho criminal y la atención desmesurada de los medios sobre el así llamado “holocausto” judío. Mucho menos todavía sorprenderá caer en perturbadora cuenta de que los mismos poderes fácticos que organizaron con cinismo sin par la matanza de Dresde y muchas otras, enviando miles de bombarderos sobre una ciudad abierta, sobre refugiados, mujeres, ancianos y niños que huían del este, para rociarlos con fósforo –tal como Israel lo realizó en sus bombardeos el año pasado contra la franja de Gaza- son los mismos poderes fácticos que en nuestros días cometen genocidio en Palestina, en Irak, en Afganistán, etc.

Y ante todo esto, para el principal responsable de esta y muchas otras masacres y crímenes contra ecuatorianos inclusive -como la entrega de media Europa a las hordas comunistas de la Unión Soviética-, “Sir” Winston Churchill por la gracia de su majestad británica, no hubo un Núremberg, sino que hasta se le construyeron monumentos que inundaron las plazas, y escandalizados vemos con afrenta uno de ellos en nuestra franciscana y querida ciudad. Como quiteños, no debemos soportar que el crimen sea ensalzado en ninguna de sus formas, y como quiteños debemos exigir la retirada de ese infame monumento a ese criminal invicto y aún no juzgado que “decora” una de las principales avenidas de la ciudad, mientras que a Monseñor González Suarez se lo tiene como cuidador de baños en la plaza chica.

Amparado en el derecho a la libre expresión. Y sabiendo que no pesaran prejuicios y censuras. Espero la publicación íntegra de esta nota en su  prestigioso e influyente medio de comunicación.

Francisco Núñez Proaño

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Enviada el 11 de mayo de 2010:

Las cámaras de gas del embajador ruso.

Señor Director:
Al parecer el señor embajador de la Federación de Rusia desconoce u olvida ciertos puntos vertidos irresponsablemente en su artículo “Nuestra Victoria y sus enseñanzas”, publicado en su diario el lunes 10 de Mayo del año en curso. Afirma este que la guerra (II Guerra Mundial) llevada a cabo por los aliados y en especial por la URSS fue animada por un “verdadero patriotismo”, patriotismo que puede existir solo en donde exista un concepto de Patria, lo cual que no ocurría en la internacionalista y proletaria Unión Soviética, y en donde de hecho se consideraba al patriotismo como otro opio de los pueblos. La denominación de la guerra como “la Gran Guerra Patria” no fue más que la instrumentalización de esta por parte de la nomenklatura soviética para sus fines político-propagandísticos. Menciona que se guarda la memoria “de quienes murieron por las heridas en las mazmorras y el bloqueo” a causa de lo que él denomina la “peste del nazi-fascismo”, y olvida a quienes si murieron en pos de su Patria rusa en los gulags y campos de prisioneros soviéticos. Dice: “Por primera vez en la historia, en esta lucha se apostaba la vida de pueblos enteros”, pueblos que sin embargo fueron brutalmente reprimidos y tiranizados por la URSS por media centuria después del fin de la guerra. Continua: “Las cámaras de gas y los crematorios de Oswiencim, Buchenwald, Salaspils demostraron qué traía el fascismo y qué futuro le preparaba al mundo el llamado ‘orden nuevo’.” Afirmación del todo inexacta, debido a que la misma historia oficial (Centro Simon Wiesenthal) ha confirmado que no existieron cámaras de gas dentro de los campos de concentración en el terrirotio del Reich Alemán, tanto Buchenwald (Weimar) y Salaspils (Kurtenhof en Prusia del Este) estaban dentro del Reich. En cuanto a Oswiencim (el complejo de Auschwitz en Polonia), la polémica aún persiste en torno a la veracidad de las presuntamente existentes cámaras. Finalmente concluye: “Nuestro deber ante quienes pagaron con su sangre por la salvación de la Humanidad”, curiosa afirmación que al parecer no toma en cuenta los 100 millones de muertos provocados por el comunismo internacionalista en su historia, ni los otros tantos de sus aliados capitalistas también internacionalistas en la suya, o al parecer estas víctimas no serían humanas. Si la intención del señor embajador era demostrar que la “Gran Guerra Patria” fue en pos del bien de su Patria y el Mundo, este falló rotundamente.  Su victoria, fue exactamente eso, su victoria; y la historia la escriben los vencedores.

Francsico Núñez Proaño


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