coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Un difícil tango a cinco

Un difícil tango a cinco: América Hispana, el Primer Mundo, Medio Oriente, China, y el África subsahariana.

A.E.I.O.U.

“Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.”

Antonio Machado


El baile es rito y símbolo al mismo tiempo. El tango es el baile del malevo boquense que espera su turno junto a sus pares en el burdel porteño, es el baile de la seducción y de la muerte que al principio se bailaba solo entre hombres, es el baile donde se completa el acto irrealizado a futuro, donde en su música confluyen los ritmos europeos y africanos con la realidad americana, es el italiano cantando en castellano con lunfardo de por medio… es el baile de la preparación previa al sexo, la alegría que precede al rigor del acto puro y duro de la materia que hace sentir al hombre ánima y algunas veces espíritu. Es el baile donde el mundo está definiendo su realidad.

Cinco artistas confluyen en este mismo momento en el gran salón de la aldea global,  cada cual esperando su turno, y al fondo hace un tiempo ya ha comenzado a sonar Maula como un reto. El tango es feroz y sus partícipes no menos. El primer mundo, materia sin más, lleva el ritmo, le siguen en frenética competencia por compartir el escenario junto a él; la milenaria, confundida e inexperta China, la pobre y venal África subsahariana y más tímidamente –seguramente debido a sus prejuicios morales- el “islámico” Medio Oriente árabe-persa y algo serena se ve a la América hispana que no latina, casi segura de su dominio de esos compases. Pero ¡“sorpresa”! para todos, es el primer mundo (Estados Unidos, Europa occidental, el Japón y los demás países anglosajones) quien comenzó a lograr la perfección en los arrabales con su técnica, admirable… envidiable exclaman todos… sin embargo le falta algo… le falta el “sabor”, le falta la delicia y la exquisitez[1] que solo se las lleva en la sangre. De pronto un gigante y rústico bloque eslavo-ruso quiere irrumpir en medio, pero su tiempo ya fue y prudentemente se retira a acabar de entenderse, además que no posee ni técnica ni alma para el tango (exceptuando tal vez a los fineses).

Si de todos los artistas hay uno que lleva una ventaja estratégica sobre los otros para ser el primero, este es la América hispana.  Plata no tiene, técnica tampoco –y mientras las obtiene, porque debe obtenerlas SÍ o SÍ para la competencia, tampoco es gil- aprovechará su sabor y su resistencia en el baile para agotar a los otros artistas  y utilizará sus dones de seducción con la prostituta del templo para poseerla sin tributo de por medio y lograr no solo eso sino que además será el péndulo donde se concrete el Orbe a través de ese su acto sacro y sacrílego a la vez –repito, sin tributo de por medio… a diferencia de los otros cuatro-. Hasta aquí el relato literario, ahora mis conclusiones.

He vuelto a Quito. Tan solo desde enero he recorrido 42,200 kilómetros alrededor del mundo, un equivalente –un poco más de hecho- a la circunferencia de la tierra por el Ecuador. He podido constatar de primera mano en varios continentes y rincones del Globo que existe un fenómeno universal innegable  e incontrastable: la globalización en su etapa final[2]: el paso de la modernidad hacia la posmodernidad[3], donde la indiferenciación de los hombres es casi fatal. Muchos se están esforzando por entender, contener o incluso combatir la misma. Enfatizando sus posiciones desde visiones locales la mayoría, por tanto limitadas; tomando en cuenta más la reacción del “uno” desde adentro que la acción de “los otros” desde afuera y evadiendo de la acción propia. La importancia de los poderes fácticos globales es casi desatendida y no se termina de comprender que la mejor, y casi única manera de saber llevar este proceso, y sobrevivir en el medio, es adaptándose y aprovechando las ventajas[4] que estos poderes presentan a la “humanidad” entera, para vivir en un mundo que finalmente se ha universalizado, donde de hecho se puede hablar ya de humanidad… sin renunciar al propio ser y usándolo[5] al mismo, pero tampoco cayendo en la ilusión de que de alguna manera la globalización tiene marcha atrás, yo comprendo que deberemos reencontrarnos con nosotros mismos a través de los otros, hacer renacer el espíritu por medio de la materia[6] y nacer de nuevo con los coterráneos del “Orbe Universo”[7]. Nunca antes se nos había presentado una oportunidad de esta magnitud, donde se pueda realizar en su plenitud la Idea de Ecúmene, de Universalidad o Katolicismo, con K[8].

Es llegada la hora para definir con el ritmo (y las tendencias) si esta globalización es la suya o es la Nuestra. La pista está lista, la música suena al fondo… los vigores cortan el aire… los malevos están prestos… ha comenzado el tango, el baile es la función previa.

Por Francisco Núñez Proaño


[1] Exquisito: en portugués significa raro. Pero este artículo es en castellano.

[2] La primera globalización, o la primera de sus etapas ocurrió entre los siglos XVI y XVII, con la expansión europea por el mundo.

[3] Si el moderno al menos concebía sus “valores” y se sostenía por ellos… como la igualdad y su etc.; el posmoderno vive por vivir, vive por default, por descarte y por inercia para ser más castizo.

[4] Claro está, las desventajas de la globalización también están y son varias y grandes.

[5] Usarlo ahora… emanarlo o emitirlo más adelante.

[6] Si por ejemplo el dinero –o su obtención, acumulación y uso- es un sine qua non de la hora, entonces cumpliré(mos) las expectativas a este respecto.

[7] El lema del emperador Federico III del Sacro Imperio y de la Casa de Habsburgo era: “A.E.I.O.U.: Austria est Imperare Orbe Universo”- Austria –jugando con las palabras podría decir o interpretar a Austria como el Sur- El destino de (los) Austrias es gobernar el mundo-universo.

[8] Sin referencia al Catolicismo Romano como religión, específicamente en este caso.

Maula

Tango 1927

Música: Adolfo Mondino

Letra: Víctor Soliño

 

No pises el cotorro
que no te puedo ver.
No ves que hasta vergüenza
me da ser tu mujer.
Yo quiero, pa’ que sepas
tener siempre a mi lado
a un hombre bien templado,
no a un maula como vos.
A un hombre que se juegue,
si llega la ocasión,
la vida en una carta,
sin sentir emoción.
A un hombre que sea hombre
y sepa responder
y no llore cobarde,
igual que una mujer.

Maula
que ante el insulto callaste.
Maula
que cobarde te achicaste.
Maula
que sólo te creés valiente
cuando una noche de farra
te ves enfrente de una mujer.

La barra del boliche
borracha de pernod
mi nombre que es el tuyo
por el suelo arrastró
y vos que de una mesa
oíste aquella infamia
bajaste la cabeza,
cobarde, sin chistar.
Al verte tan compadre,
con tu aire de matón,
te juro por mi madre
te tengo compasión.
No vuelvas al cotorro,
porque mi corazón,
se ha hecho para un hombre
y vos no sos varón.



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