coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Via Sacra (II)

Via Sacra

(El Descenso)

El  Rito es creación, la creación es Acción por excelencia, derivada de la Tradición, la cual es trans-dare, es el acto de ofrecer, de entregar, de dar en modo directo, consiste en el conferimiento vertical entre el Ser trascendente, Dios, y el hombre. El hecho iniciático.

“En cuanto a la entrega horizontal de la doctrina de hombre a hombre es la condición, es el signo material y concreto, para la realización de la entrega desde lo alto. Es la ley de la generación espiritual, análoga, pero no igual, a la generación física. Así como es necesaria la unión entre hombre y mujer y la consecuente concepción de un feto físico…es asimismo necesario el acto material del rito y el acto racional de la instrucción y de la comunicación de la doctrina de hombre a hombre, a fin de que se cumpla la regeneración de la persona humana para el conocimiento directo de la divinidad”.  A.M.

Hijo del Deber, debía cumplirlo.  Avanzando pausado y  sereno, llegué, entregué mi ofrenda al Altar,  mi duda no existió… todo me había llevado a eso…  aunque quizás nunca lo quise… el que ha de Ser, estuvó entonces investido, y por él Somos Nos.

Es acción pontifical, es acción aristocrática, de una jerarquía desplegarse sobre el mundo desde lo alto. A imagen y semejanza divina. Nuestra imagen llega enseguida a reflejarse en el agua de la vasta mar del sur –descubierta por otro Nono como yo- , alma sensible hasta vibrar en todo el cuerpo físico e irradiarse al espíritu. Y esa vibración es la imposibilidad de ser animal-hombre, es la confirmación de hombre-sacral. Y Lima en su conjunto admiraba, hacia mucho que no era asumida, cabalgada y elevada en su forma propia. [1]

¡Aire, más aire!  ¡Luz, más luz!  Pedía, pedían.

La fuerza del Prínceps, Primus inter pares, el primer investido se encuentra en relación con la sabiduría del mismo modo con la materia, así la forma ha hallado en este su unidad, y desde allí se esparce como una cascada hacia el coro terreno. Donde el Imperium-Gobierno fue centro, y el Imperium  se centró, allí somos Nos.

Él Regente,  ahora avanzaba hacia el Levante con una dignidad desconcertante cuasi bufa: aún debía ser él mismo investido por el Primero entre los Primeros, todo lo que camina sobre la tierra y navega por el mar.

-“De rodillas”

Obediente hízolo presto, el había decidido hacerlo hace mucho, a pesar de su duda. Su Fé, su triunfo; su inocencia, su virtud. “El hombre en su íntima naturaleza es antitético. Microcosmos, mundo abreviado, espíritu y materia, alma y carne, inteligencia y sentido, bien y mal, poder y miseria, vida y muerte, eternidad y tiempo… el contraste, la antítesis”… Una paradoja andante, sacralizada… el Misterio envuelto en un Enigma,  el Prínceps lo inviste también.   La Sacralización del  oficiante se ejecutó y la Tierra se estremeció bajo Nos,  su mapa no será el mismo. Habíamos entrado con la de ellos y Nos estábamos saliendo con la Nuestra.

El Rito es para Nos concreto, “puesto lo concreto es virtud particular del hombre espiritual”;  la abstracción es en sí del materialista.

De lo meramente humano Nos dirigimos a lo Divino. El descenso y el hecho teandrico Nos llevó al Centro; así como la Hélade veía a la Thule, y la Roma veía a a la Hélade, y la Cristiandad a la Roma: así vemos Nos al Centro y descendimos por él, los Cielos y la Tierras se conformaron en Nos, sin perder el Centro avanzamos, nos retiramos por la vía larga que recorre hasta el este,  la misma vía del ascenso. Con el pie derecho dimos el primer paso fuera del Altar, mientras el incendio al Aire Nos escoltaba. Acompañamos el canto perenne emanando sonidos irrepetibles tal cual brillantes irradiaciones de la Verdad sobre el arco celeste y el abismo infernal. Infinitos ecos, infinitas vibraciones, ni los cielos ni las tierras pudieron descansar esa noche.

Nos multidimensionales como el espacio, mas no como líneas rectas en diferentes dimensiones, sino entrelazados en torno a la vara autorictas, del lictorio. No es la restauración de la Tradición, es la Restauración del mundo en el Orden Tradicional. Cuyo centro espiritual y mistérico es el Grial. La sangre azul  reavivase a través de lo rojo del Rito.

Llegamos al primer cruce desde el este, último desde el oeste. La bufa del oficiante podía llevarnos al ridículo, era necesario recordarle su Posición y Origen: sus investiduras acabadas en su agotamiento ahora eran reordenadas para el fin. Y Nos Sacrales fuimos, andamos y seguimos. Ordenados por y desde la cabeza, triunfando sobre los miembros. El primer investido por el oficiante siguió sin perder el centro, junto a él el Regente a su derecha, acorde a su Ser, caminamos por el centro y en las aguas, las piedras monumentales y las cadenas; el Regente posesionó la derecha, el Prínceps no perdió el Centro.

Finalmente llegamos al cruce de la vía del hogar: y se presentaron dos opciones: Las vías de la siniestra o la diestra… bastó un sutil recordatorio de la prudencia del hombre y lo que comenzó con guerra en la húmeda izquierda, culminó en la vía seca de la derecha. El fuego nos esperaba, el hogar ardía, los sonidos nos arrastraban, los hielos aún no chocaban.

Las generaciones habían esperado, viéronse satisfechas al fin,  podíamos ir en Paz.  Exclamaban: Ellos son los secuaces del caballero que desciende sobre el caballo blanco y coronado de oro a la apertura del séptimo sello, el caballero armado de arco que ha venido para vencer.

A los siete días en Lima, Ciudad de los Reyes: Nuestro Hermes (ermeneuo) se efectuó. Nos habíamos cumplido el Rito,  el Opus Magnum  habíase comenzado. El Juan descendente fue ejecutado.  El Grial es Uno, el Cáliz somos Nos.

Por Francisco Núñez Proaño.

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[1]Unir a los hombres entre sí significa unirlos al Altísimo, y religare =atar juntos, verdadera Unión Suprema y lictoria en el enlace de toda verga y del fascio en su totalidad al hacha de la justicia. Unir a los hombres entre sí y lanzar puentes entre los individuos para hacer de ellos personas libres y vivientes, es lanzar un puente a Dios para someter el tiempo a lo Eterno, venciendo a la muerte.”




3 comentarios so far
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Hasta la ultima esfera.

Comentario por Andreu

El rito reproduce la creación, el plan del Dios. El rito nos enseña de la manifestación de Dios. El rito es dado por Dios al hombre para que en la repetición de lo concreto este se incopre a su interioridad, y reproduzca en sus criaturas la voluntad de Dios…

Comentario por Felix Tavara.




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