coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


In memoriam: “El Soundtrack de mi vida” por Manuel Calisto
junio 22, 2011, 11:43 pm
Filed under: Arte, Un ecuatoriano dijo | Etiquetas: , , , , ,

 

In memoriam: “El Soundtrack de mi vida” por Manuel Calisto

Vía: http://eduardovarasc.wordpress.com/

imagen tomada de cerolatitud.com

“Mis papás eran bien farristas, asi que generalmente los viernes había fiesta en la casa. La niñera trataba de que me duerma, pero en la sala sonaba “…Bartolo, Bartolo, Bartolo, el que no se casa se queda muy solo…”, el disco de Los Tíos Queridos o “El organo melódico de Eduardo Zurita”. En los viajes a la playa en el auto ponían esos cassettes enormes (cartuchos en realidad), y el 504 azul se llenaba de Charles Aznavour, Silvana di Lorenzo, James Last o las rumbas de Peret. Mi hermano mayor escuchaba Pink Floyd, los Doors, Zepellin, Santana, Mercedes Sosa, es decir, lo normal para un adolescente de los setentas.

Mientras tanto yo, el fenómeno, pedía que me compren discos de música clásica o que por mi cumpleaños me lleven a un concierto en el Sucre. Chopin, Mozart, Bach me transportaban a las épocas en las que me hubiera gustado vivir. Odiaba vivir en esta época y todo lo moderno me parecía horrible (todavía me pasa lo mismo). Strauss me hacía sentir lo que a un adolescente normal le hubiera hecho sentir ACDC. Lo que no encontraba, grababa de la radio, generalmente de la HCJB, que era la única que programaba música instrumental además de la clásica, asi que mi colección empezó con discos y cassettes de esa música, que utilizaba como banda sonora de mis radionovelas o de mis cortos. Más claro, desde pequeño la música ya me contaba historias. Creaba la historia y le ponía música o al revés, escuchaba una pieza y me imaginaba la historia. Escribía guiones y dibujaba storyboards guiado solo por la música que iba a utilizar. Los movimientos de cámara, los fundidos, los acercamientos, todo estaba clarísimo en mi cabeza gracias a lo que la música me dictaba. Los cassettes que utilizaba (y que todavía conservo) estaban prolíjamente clasificados. Las etiquetas dicen “música chistosa”, “música de terror”, “música de acercamiento”, “música de ciudad”, obviamente “música feliz” o “música triste” y muchas más.

Como mi hermano es diez años mayor que yo y como yo no era muy amiguero, bastante de mi niñez y adolescencia pasé buscando música incidental para mis historias perfectamente (según yo) musicalizadas. Gracias a discos como Hooked on Classics o The best of the Andrew Sisters mis ideas se ajustaban a la atmósfera que creaba, que en realidad era muy parecida a la de las películas de los cuarentas de las que siempre he sido fanático. Con grabadora en mano (no con micrófono, porque mi grabadora tenía el micrófono incorporado) grababa la música de las películas de Tin Tan, de Libertad Lamarque, de María Felix y muchas de la insuperable argentina Nini Marshal, la mejor comediante que he visto. En todo lo que hacía yo quería recrear la pulcritud sonora y fotográfica de esas películas, con historias de vidas ingenuas, casi sin mancha, y con unos problemas tan trágicos como inocentes.

Con el advenimiento del cd mi trabajo se hizo más fácil. ¡Podía poner la canción que quería sin adelantar ni retroceder! Comenzó a ser más fácil encontrar música y me llené de soundtracks. Para eso, las bandas sonoras de las películas de Almodovar son una maravilla. Encuentras cosas viejas, nuevas, versiones de lo que ya has escuchado y las incidentales, que siempre son dramáticas y seductoras.Esa es, más o menos, la música que ha acompañado mi vida, y para ser sincero, combinó bien con los eclécticos momentos que me ha tocado vivir. Tengo muchos discos favoritos, pero entre los más sonados en mi vida está el soundtrack de A Zed and Two Noughts de Peter Greenaway, el de Run Lola Run, todos los de Almodovar, el de Eat y Kiss de Andy Warhol, el de Underground, el de Mississipi Burning, el de Bleu y el de La Ultima Tentación de Cristo”.

imagen tomada de http://www.cinerama.ec/

Manuel Calisto, actor ecuatoriano (quizás de los pocos que te decían mucho en pantalla y sabían manejar personajes) fue asesinado ayer en su casa, cuando entraron a robar. Así estamos, esto es Ecuador. Perdemos talento y ganamos violencia.

CREDITOS: Artículo escrito para Revista Feedback – Música en papel (cortesía de Roos Sandoval)


4 comentarios so far
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Pongamos un poco su contexto genealógico.

El Manuel era hijo Francisco “Paco” Calisto Varela y de Eba Sánchez Lemos, quiteños. Su tío fue el embajador Jaime Sánchez Lemos, de grata recordación por su labor diplomática.

Por su lado materno, que es el que me corresponde e interesa más, era nieto del Dr. Medardo Sánchez Garcés, abogado pelileño (hermano del Tnte. Cnel. Numa Enrique Sánchez Garcés, mi abuelo), y de la quiteña Mariana Lemos López.

Medardo Sánchez Garcés y su hermano Numa Enrique, pelileños, eran hijos de Vidal Sánchez Andrade, comerciante pelileño afín a Eloy Alfaro, y de María Virginia Garcés Vaca. Vida era hijo a su vez del militar pelileño comandante Vidal Sánchez y de la cuencana Gertrudis Andrade (no confundirla con su pariente Gertrudis Andrade Chiriboga).

María Virginia Garcés Vaca, nacida en Pelileo y muerta en Quito, era hija del otavaleño Aparicio Garcés Albuja y de la pelileña Emilia Vaca y Paredes Ampudia, según firmaba.

A su vez, Aparicio Garcés fue hijo de Joaquín Garcés y Núñez de Balboa, ibarreño, y de María Albuja y Vidaurreta, ibarreña.

Joaquín Garcés fue hijo de Cristóbal Garcés Ribadeneira, nacido en Otavalo en 1773 y muerto en Quito en 1822 (“Concurrió a casa de Manuela Cañizares la noche del 9 de agosto de 1809; al día siguiente, fue nombrado Diputado por el barrio de Santa Bárbara y como tal suscribió el acta del nuevo Gobierno. En la segunda Junta de Gobierno, se le nombró Procurador de Otavalo y Protector de Indígenas”, FJN), y de Josefa Núñez de Balboa y Paredes.

Cristóbal Garcés Ribadeneira era hijo del otavaleño Teodoro Garcés y Jara (“En XI-1777, cuando la sublevación de los indígenas de Otavalo, se escondió en una quebrada, pues había sido designado para numerarlos. Los indígenas lo extrajeron de su escondite con el habito de franciscano, lo desfiguraron a garrotazos y, junto con el cadáver de su hermana, lo colgaron en la picota en la plaza principal. Mas tarde, le cortaron la cabeza y en la punta de una lanza, lo pasearon por la población”, FJN) y de Ana María Ribadeneira y León Negrete.

*************************

Por su abuela materna, Marianita Lemos López, Manuel Calisto Sánchez era bisnieto de Pablo Lemos Arregui (cuyo primer apellido debía haber sido Chiriboga) y de Mariana López Arteta.

Mariana López Arteta (hermana del Dr. Fidel López Arteta) era hija a su vez de Fidel López y de Josefina Arteta y Arteta.

Josefina Arteta y Arteta era hija del Cnel. José María Arteta y Garzón y de María Concepción Arteta y Jijón.

María Concepción Arteta y Jijón, que era prima hermana de su marido, fue hija del Dr. Pedro José Arteta y Calisto, quien fuera vicepresidente de la República en el Gobierno de Jerónimo Carrión y, luego, presidente encargado de la República, y de Josefa Jijón y Vivanco, cuñada del presidente Juan José Flores…

Comentario por Mauricio Alvarado-Dávila

Mi tatarabuelo era Pablo Lemos Arregui!

Comentario por Juan Pablo Cadena

Excelente descripción de mi Familia Gracias

Comentario por José Raúl Sánchez Paredes

¡Oís, ve, José! Se me borró el e-mail que me enviaste. Escribime otro, porfa.

Un abrazo,

MAD

Comentario por Mauricio Alvarado-Dávila




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