coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Síntesis histórica de las relaciones hispanoquiteño-germánicas primero, y ecuatorianas-alemanas después hasta la II Guerra Mundial.

Síntesis histórica de las relaciones hispanoquiteño-germánicas primero, y ecuatorianas-alemanas después hasta la II Guerra Mundial.

Las relaciones hispanoquiteño-germánicas primero, y ecuatorianas-alemanas después,  siempre fueron encausadas en los más cordiales y hasta afectuosos términos, orientadas por signos políticos, civilizatorios y culturales de colaboración y creación alimentada mutuamente.  Después de todo,  la célula de la nacionalidad, la reivindicación del Reino del Quito mítico fue refrendada por un Sacro Emperador Romano Germánico (Emperador de Alemania), “la muy alta e muy poderosa imperial persona…” de Carlos V que debía ser “Señor del Mundo” en palabras de Sebastián de Benalcázar, fundador del Quito Hispánico. Este emperador, nuestro emperador, como señala Leopoldo Benítes Vinueza”…el  monarca más poderoso de la cristiandad… su voluntad se extiende hasta lugares remotos… “, Soberano desde Berlin, Münich y Viena hasta Lima, Quito y Buenos Aires: nos proporcionó las Armas (Escudo), el Estandarte y la denominación de “muy noble y muy leal” de nuestra capital, que son usados hasta el día de hoy,  así como el título de “ciudad”, financiando y procurando la edificación de la naciente urbe “Sant Francisco del Quito”, envía al místico y mago flamenco Fray Jodoco Ricke para que se encargue de muchas providencias personales como la construcción del Monasterio y la Iglesia de San Francisco, regala  en 1545 como don personal suyo a la ciudad la imagen de la Virgen del Rosario, que hasta hoy se conserva en la capilla de este nombre de la Iglesia de Santo Domingo; además por insistencia de este, Quito es erigida como sede obispal también en 1545 y hasta indica por cédula real del 9 de Noviembre de 1556 como ha de ser reedificada la Catedral . Nuestra capital no podía menos que retribuirle las gracias recibidas por el Emperador, y es así como el Cabildo de 1543 solicita y logra que se respalde al “Emperador y Rey nuestro don Carlos” “con bienes y personas” en su lucha contra el Rey de Francia y el Imperio Turco, proporcionado medios económicos, materiales y hasta hombres para la lucha. Más tarde, el quiteño Lope Díez de Aux de Armendáriz y Saavedra, es nombrado embajador del Reino de España ante el Sacro Imperio Romano Germánico a principios del siglo XVII, posteriormente sería el  primer Virrey criollo de Nueva España.

A lo largo de todo el Imperio (la mal llamada Colonia) y de la República, las relaciones hispanoquiteñas – germánicas se desarrollaran a través de tres puntos fundamentales, la cultura, el arte y la educación.

A nivel cultural el flujo de pensamiento es constante,  los pensadores germanos son recibidos con entusiasmo por los eruditos locales, desde el misticismo medieval  hasta el realismo y la lírica tradicional o clásica dieciochesca, pasando por el filosofismo temprano romántico decimonónico. Son definitorios en esto Goethe y Hölderlin, quienes son reconocidos como padres por varios intelectuales locales.

El arte quiteño por su parte, fue influido desde un primer momento por los maestros y las técnicas germánicas, así en la escultura y la pintura el barroco centro-europeo no solo que llega a nuestras tierras y se convierte en la mayor influencia artística a los largo de más de dos siglos, sino que incluso es superado por los artistas quiteños, se lo reinterpreta así en nuestros lares, no como una negación del espíritu medioeval sino como una extensión del mismo en tierras americanas, el renacimiento pasa casi desapercibido, y este estilo de origen germano pasa a ser el sello indiscutible de la Escuela Quiteña; el arte religioso se ve deslumbrado por las aspiraciones escatológicas de las ordenes (católicas) prusianas exiliadas en el sur del país (Loja), como la Orden del Cisne, así las representaciones de la Virgen y de los Santos incluyen trasfondos esotéricos y mistéricos; en la música, las primeras obras quiteñas en el siglo XVI son dirigidas por los flamencos  Jodoco Ricke y Pedro Gosseal, las orquestas estallan en efervescencia e incluso Quito comienza con la producción de instrumento musicales, y para el siglo XVII construye los mejores órganos de América al punto que se considera que en todo el Perú el mayor acontecimiento cultural de ese siglo es este.  Ya en la República, se crea el Conservatorio Nacional durante el gobierno de García Moreno, recurriendo a músicos y maestros alemanes para su establecimiento y desarrollo, entre ellos se destacan Joseph Kolberg y por supuesto el corso de origen germano Antonio Neumane (autor de la letra del himno nacional del Ecuador).

En el aspecto educativo, es aún mayor el intercambio en este caso mutuo. Desde las zonas germánicas de Europa se reciben los avances de la medicina y la técnica, siendo aplicados al estudio y a la práctica fisiológica local, el mayor ejemplo de esto es Juan Bautista Aguirre quién es el primero en emplear en el país los conocimientos sobre la bacteriología y la microbiología, llegados a él a través de fisiólogos alemanes. Desde Quito (entiéndase como el Reino y la Provincia de Quito, y no solamente como la ciudad)  en cambio se expanden hacia Europa, en particular hacia Alemania, los conocimientos educativos a nivel de la botánica, la geología y la cartografía. Destacan aquí el sabio, investigador y naturalista guayaquileño Pedro Franco Dávila, que es nombrado Académico y Asesor de la Corte por Federico II el Grande de Prusia; y Pedro Vicente Maldonado, sabio, investigador y geógrafo riobambeño, que fuera el único referente de la Cartografía  y la Geografía Americana en Europa y el Mundo del siglo XVIII, a tal punto que Humboldt lo consideró su obra como la más cabal de todas en su época;  de igual forma los sabios e investigadores germanos recurrían al Quito, se destaca en este caso Alexander Von Humboldt quién visitó nuestras tierras y dónde tranzó fuertes lazos de amistad y admiración con los locales.

Ya en época de la República, todos varios gobernantes, recurrieron a los educadores germanos para establecer las instituciones pedagógicas del naciente Régimen; Flores trae a varios, entre ellos se destaca Sebastián Wisse, lo mismo hará Rocafuerte y posteriormente se profundizará esto en el gobierno de García Moreno, quién fundó y armó la Politécnica, y algunas facultades de la Universidad Central con profesores germanos llamados especialmente por él.  Finalmente en este punto, hay que mencionar que el camino educacional germano en el Ecuador se profundizó incluso en la época liberal, así Luis N. Dillon, quien evolucionara desde su postura liberal temprana a un nacionalismo económico al final de su vida, impresionado e influido por el II Imperio Alemán en sus años de estadía allí, proporciona y logra traer dos misiones pedagógicas oficiales alemanes al país a partir  de 1912 en adelante, que reformaran la educación nacional en las bases de la escuela “Histórica-Genética”, que propugnaba que la educación podía realizarse conforme a una ley de armonía con la naturaleza, considerando que la finalidad principal de la enseñanza no consistía en hacer que el niño adquiera conocimientos y aptitudes, sino en desarrollar las fuerzas de su inteligencia e incluyendo la educación física como medio de fortaleza y resistencia corporal, cerrando así el ciclo de una educación integral, que va desde lo más espiritual a lo puramente corporal, superando así la pedagogía basada en la especulativa idealista hegeliana.

La República del Ecuador y el II Imperio alemán, a partir de 1895 sostienen relaciones inusitadamente cordiales, se conserva en los archivos de la Cancillería ecuatoriana documentos de toda índole al respecto, incluyendo varias cartas del Káiser Guillermo II a Eloy Alfaro.

Las relaciones del Ecuador  con la Alemania Nacionalsocialista fueron más que amistosas, desde un primer momento. Varios tratados se firman para cimentar las relaciones. Tal es así que durante el gobierno de Federico Páez en un acto casi insólito en el mundo, la Cancillería ecuatoriana -la única en América-  presidiendo la Asamblea y Consejo de la Sociedad de Naciones se negó a promover sanciones contra Alemania  por el quebrantamiento del “Dictado” de Versalles y finalmente dejó descabezado el consejo al no asistir más a las sesiones en Ginebra. El Führer lo corrobora: “Serán mis sinceros esfuerzos de mantener y estrechar las relaciones entre nuestros países”. Adolf Hitler se refería así en una carta a José María Velasco Ibarra, de noviembre de 1934. Carlos Alberto Arroyo del Río, rompe relaciones en 1943 con el III Reich (Imperio) y declara la guerra a Alemania poco después debido a las presiones de los Aliados encabezados por los Estados Unidos, a pesar de una simpatía no declarada del presidente liberal por el Reich Alemán.

Por Francisco Núñez Proaño.


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