coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


El yo y la nada.

El yo y la nada.

(Del Golfo Pérsico al Río de la Plata)

Persépolis en el Río de la Plata.

Anuncio:

Todo viaje es una pequeña muerte, una pequeña iniciación. La muerte es el único acontecimiento de la experiencia humana que determina todos los hechos de la vida y que borra todos los condicionamientos existenciales, ante la muerte solo queda el yo y la nada, el abismo y el temor insalvable  de la muerte, el fin en este mundo material y terreno; se nos presenta la nada y ante esta no hay más que dudar de todo o simplemente confiar en que todo vendrá después de la muerte. Una pequeña muerte nos alecciona sobre la futura gran muerte, solo que esta no determina, aunque paradójicamente condiciona lo incondicionado: Conociendo al resto, en forma, extensión y personas, uno acaba conociéndose a sí mismo a fondo, acaba aceptándose y acaba trascendiendose de la ficción real y perecedera, se ve entonces enfrentado a uno, tan solo a uno mismo… el mejor, más capaz y mayor juez de nosotros mismos.

Desconociendo, comencé guiado, llamado y obligado por los dioses una peregrinación que me llevó al otro lado del mundo,  tuve que llegar hasta la Kaaba de Zoroastro en Naqsh-e-Rostam en el Imperio perdido que bañan las aguas del Golfo Pérsico. En una carrera casi demencial de 10 años, recorrí medio mundo y ante las pequeñas muertes de los viajes volvía a renacer, solo que aferrado al deseo de la muerte misma, alejadado de alguna manera del abandono hacia la vida eterna, de la vida después de la muerte, de esa vida en la cual solo y nada más se puede confiar. Fuimos entonces solo ellos y yo: Luché contra los dioses, y estos me obligaron a rendirles tributo en Persia, allí al final de la disputa yo les obligué a que me bendigan… cuando así sucedió mi entendimiento quedó esclarecido y puder ver con los ojos del corazón que todo lo que había buscado por años y años en el exterior de mí y de mi país de origen en realidad no se encontraba en otro lado sino allí mismo.

El día de hoy estoy por comenzar un nuevo viaje recorriendo el interior de mi país ad maiorem, la Patria Grande del sur – “la Patria, que es una, desde el Cabo de Hornos hasta las orillas del Mississipi”. Manifiesto de la Junta de Guayaquil del 15 de mayo de 1821-, una nueva pequeña muerte, una nueva pequeña iniciacón, que ni siquiera se cuando o de que manera terminará; pero que se en esta vez, aun de llevarme a la gran muerte, hará que lo que la razón no acabó de aprehender, el alma y supremamente el espíritu se apoderen y ejerzan su señorío alejados del condicionamiento de la quimera.

Como muerte un viaje es una tristeza desde lo profundamente humano. Quedarse es tan triste como irse -ya sea de este al otro mundo o de este a otro rincón del planeta-, el que tiene una o cierta certeza solo sabe esquivarse hasta cuando irremediablemente el viaje sea concluido e inevitablemente el triunfo sea obtenido.

Si he de conocerte nos veremos pronto, confía.

Por Francisco Núñez Proaño

Debes leer: ¡CUERVOS!



Un ecuatoriano dijo: Luis Pallares Zaldumbide.

Tenía perdida esta interesante y extensa cita de Luis Pallares Zaldumbide (Alcalde de Quito entre 1966 y 1970, se destacó por su actividad política dentro del Partido Liberal Radical. Más tarde fue uno de los fundadores de la Izquierda Democrática y luego del Partido Demócrata, por cuyas filas fue diputado durante el Gobierno de León Febres Cordero). Ahora que la he reencontrado la publico a propósito del mes de la hispanidad:

EL ECUADOR Y SU ESTIRPE[1]

“Desventurado Montezuma, desventurado Atahualpa,

crueles Cortés y Pizarro. Más frente a la fatalidad de

esa hora decisiva, no todo fue alegría bárbara en esos

civilizados. Patética perplejidad la de su conciencia de

cristianos vicios, que aunque encallecida por la guerra

y el hambre y la necesidad, por algún resquicio filtraba

luz de compasión. Ellos obedecieron a su misión por el

lado más flaco y el más humano: el de la política necesaria.

Y los hados de América se cumplieron”,

GONZALO ZALDUMBIDE

La sensiblería y la mediocridad han intentado todo medio menguar la grandeza de la epopeya española en América; al conquistador se lo ha pintado como un vulgar buscador de tesoros y forzador de mujeres indias y no se ha comprendido que, con esta lógica simplista y mezquina, estaríamos fatalmente obligados a aceptarnos como un minúsculo fruto del latrocinio y de la lujuria. La conquista, debe ser estudiada mas allá de la moral convencional no es el producto de cortesanos enfermizos ni de viciosos decadentes, es algo grandioso, es obra prodigiosa de hombres de pelo en pecho.

“La conquista -dice Leopoldo Benítez Vinueza- es la más fascinante novela de caballería de la Historia”. Agrega: “El ímpetu primordial del españolismo no fue, sin embargo, ni el afán de someter el suelo ni la llama de la fe. No era el conquistador un colono amoroso. Lo que le arrastró fue un despierto apetito de oro y de gloria, un afanoso deseo de mando y una viva concupiscencia de poder”. (*) Está sí es una interpretación, si no enteramente justa, sin gazmoñerías ni sentimentalismos de mal gusto, sin restar grandeza al hecho varonil. Añadamos, aunque Benítez descarte del ímpetu primordial, la nota mística y sublime de aquellos quijotes de la religión que acompañaron a estos bravos, aquellos místicos desinteresados que con el mismo valor de los soldados vinieron a predicar su fe. Entonces tendremos la visión aquilatada del primer episodio de la jornada de España en América. El conquistador y el fraile son colosos de la personalidad humana, son la quinta-esencia del individualismo español. Ya crueles, egoístas, ya humanitarios y bondadosos, ya perversos, ya santos, pero nunca mediocres; estos individualistas extraordinarios desfloraron la virginidad de la raza cobriza y fecundaron una nueva civilización, una promesa para la libertad.

Y esta gestación, siempre épica y magnifica, es singularmente interesante en el antiguo Reino de los Quitus, a la sazón centro político y cabecera de la nueva capital del Tahuantinsuyo. No son tropas imperiales que acaban con masas de indios, no son encuentros de grandes grupos anónimos que luchan por sus respectivos imperios. Hay personajes hay personalidades en escena y sin buscar internacionalmente héroes encontramos forzosamente hombres. Valores individuales: Atahualpa, Rumiñahui, Los Pizarros, Almagro y Benalcázar. Moralmente sobre todo con nuestra moral avanzada del XX, Atahualpa sería la máxima figura con su virtud estoica, su señorío; luego Rumiñahui con su patriotismo indómito. Los conquistadores merecerían dura crítica por su traición, su codicia sin límites. Pero en función histórica, sin exigir mentalidad contemporánea en europeos y menos en aborígenes del siglo XVI, todos con su valentía sin límites, su audacia, su fe, son genuinos valores humanos, dignos antecesores de un pueblo, de una nacionalidad… Y este es un precedente de infinita trascendencia sí anhelamos llegar en exploración de libertad hasta los mismos orígenes de nuestra Patria.

Tal vez alcanzan más relieve las personalidades de Atahualpa y Rumiñahui porque son exponentes de excepción dentro de una cultura comunista y primitiva; siendo entre los españoles de la época el señorío, el individualismo orgulloso, moneda corriente aun en las clases más humildes de la sociedad. Pero, en definitiva, lo interesante para nuestra tesis es encontrar valores individuales, personalidades, en estos protagonistas primigenios de nuestra Historia, tanto indios como blancos, que confirman la existencia del valor de la voluntad individual y de la dignidad humana, por encima dé las razas y de las culturas, y que confirman también, en nuestro caso particular, la posibilidad de un ecuatoriano altivo, seguro de sus propias virtudes y lleno de fe en la libertad.

(*) Leopoldo Benítez Vinueza, Argonautas de la Selva.

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[1] Pallares Zaldumbide, Luis; En busca de valores: liberalismo, estirpe y patria. 

Un post relacionado de este blog: ESPAÑA EN AMÉRICA: CUATRO ECUATORIANOS HABLAN.



Entrevista a Esther Rodríguez Ortiz de Rozas de Soaje Pinto.

Entrevista a Esther Rodríguez Ortiz de Rozas de Soaje Pinto.

Doña Esther Rodríguez Ortiz de Rozas durante su ponencia en la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito en el marco de la XVII Reunión Americana de Genealogía y VII Congreso Iberoamericano de las Ciencias Genealógicas y Heráldicas.

Hace poco tuve el honor y el placer de conocer a una distinguida dama argentina: doña Esther Rodríguez Ortiz de Rozas de Soaje Pinto[1], reconocida heraldista y genealogista porteña; se desempeña como Vicepresidenta del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Amablemente me ha concedido la siguiente entrevista que publico ahora:

¿Qué impresiones la ha causado San Francisco de Quito las dos veces que la ha visitado?

Mi primera visita al Ecuador fue extraordinaria, fueron muchas impresiones juntas…La invitación que recibí para el congreso por los 450 años de Guayaquil, la tomé como una locura,  para mí que no tenía experiencia genealógica, ya que hasta entonces mi especialidad era la heráldica… Ir al encuentro de genealogistas americanos que no conocía  llevando mi trabajo… era una locura total… Pero despertó en mi una cantidad de recuerdos…. mi madre me había regalado una reliquia de Santa Marianita de Jesús Paredes… la busqué y me puse bajo su protección…. al minuto estaba buscando mis antepasados ecuatorianos, los Paz, y ya con un entusiasmo que nada me paraba , llamé a los organizadores del congreso y esa misma noche estaba anotada como asistente. Muy interesante el contacto con los nuevos amigos ecuatorianos, colombianos y peruanos que me trataron con mucho afecto, y luego de esos lindísimos días, pasé a Quito… allí  durante 15 días recorrí su casco histórico, teniendo como guía nada menos que a Fernando Jurado Noboa  y a Antonio Mortensen. Las iglesias, los claustros, las lápidas de los conquistadores con sus escudos, las leyendas… colmaron todas mis expectativas… fue un viaje fantástico.

En esta segunda visita…debí cumplir con todas las obligaciones del congreso que fue muy interesante y con muy buenos trabajos, pero solo tuve un día para volver a recorrer los lugares de mis antepasados, la iglesia de San Marcos, fotografiar la lápida de Rodrigo Sánchez a la entrada de San Francisco… y me quedaron en el tintero, el camino del Inca, la calle de Ronda, la casa de Benalcázar, y tantas maravillas mas…

Coméntenos sobre su ponencia en la VXII Reunión Americana de Genealogía y VII Congreso Iberoamericano de Ciencias Genealógicas y Heráldicas realizada en Quito en el mes de septiembre de 2011: La heráldica de los conquistadores. Relacionado a esta, es mito usual el afirmar que vino lo peor de España a América, sobre todo en los inicios de la conquista y colonización. ¿La heráldica de los conquistadores y sus probanzas, así como su genealogía nos ayudan a desmentir esto?  

Para el Congreso de Galicia del año 2002,  mi ponencia fue “Las Fundaciones del siglo XVI” en América. A mi vuelta sentí que hubiera debido decir mucho más de lo que dije, de las ciudades, de los fundadores…en fin mi trabajo para mi había quedado trunco… Y en este congreso se me presentó la oportunidad de hacerlo, y no la dejé pasar. Hablar de los conquistadores, de sus orígenes, ahora que han  vuelto a despertar la leyenda negra de la escoria que fueron…olvidando que la Casa de Contratación de Sevilla cumplía una misión y controlaba sus pasajeros a Indias… que aquella idea de Isabel la Católica de que se abrieran las cárceles, si a la empresa de Colón no se adhería nadie…no llegó a cumplirse…Que ese despertar lo ha aprovechado el indigenismo y los derechos humanos, para tomar cuerpo en todo el continente… Quise señalar el origen, el matrimonio, la descendencia de esos conquistadores de los cuales provenimos… mostrar sus armas, el reconocimiento que habían ganado por sus méritos.

Le agradecería nos explique su relación genealógica como descendiente de Juan Manuel Ortiz de Rozas y López de Osornio, también conocido como Juan Manuel de Rosas: Su descendencia en nuestros días y lo relacionado a ellos, como el hecho que usted me comentó, sobre algún historiador argentino que dejó sin descendencia a Rosas en uno de sus libros. 

El brigadier General Don Juan Manuel de Rosas es mi 4º abuelo. Su único hijo varón llamado Juan Bautista, casado con su tía segunda Mercedes Fuentes, tuvo también un solo hijo llamado Juan Manuel León, casado con su varias veces prima Malvina Ezcurra. Este tuvo 8 hijos varones y 2 mujeres, de los cuales el mayor Juan Pedro, casado con Señorina Manterota es el padre de Esther Ortiz de Rozas, casada con Miguel Rodríguez, mis padres. El hecho de que Juan Bautista sea muchas veces ignorado no es disculpable, los historiadores tienen la obligación de investigar, ya que en su juventud acompañó mucho a su padre, y su actuación figura en los Archivos de la Nación. Pero después de su matrimonio se dedicó a la administración de los campos y no tuvo vida política. Además la predilección de Rosas por su hija y la dedicación de ésta por su padre, la tuvo siempre en un primer plano, contrastando con la actitud reservada de su hermano.

Las generaciones 3ª y4ª de la familia, han tenido todos vocación de servir a la patria y han desempeñado cargos públicos tanto en el país como en el exterior. En este momento tenemos un embajador, un comodoro y un sacerdote, que llevan el nombre de Juan Manuel O. de R. Somos casi 600 descendientes.

Pregunta de cajón: Juan Manuel de Rosas y usted: ¿Qué opinión histórica le merece el Restaurador de la Leyes?

Los que han nacido en una familia con antecedentes históricos, o que en algún momento han tenido una actuación expectable, han debido saber y conocer el pensamiento de aquellos, para entender las razones y los motivos de sus éxitos o de sus fracasos. No es raro entonces que crezcan hablando y discutiendo temas históricos desde niños. En mi caso particular, al tener esa honrosa vinculación por las dos líneas, paterna y materna pero con pensamientos opuestos (doña Esther también desciende de Martín Rodríguez, gobernador de la Provincia de Buenos Aires), he convivido con ese espíritu de apoyo y admiración hacia mis antepasados, y el paso de los años no ha aminorado mi entusiasmo por el estudio y el interés de sus vidas.

Aprovechando la efeméride cercana: ¿El 12 de octubre, qué nos significa hoy en día?

Creo que el 12 de Octubre debe ser para todos los americanos, y para nosotros de ascendencia española, el más grande de  los festejos. Esa fecha es nuestra entrada en la fe y la civilización.

El historiador argentino Manuel Gálvez, uno de los mejores biógrafos de nuestros continente escribió una excelente biografía de Juan Manuel de Rosas, la cual sin duda alguna la ha leído; de igual manera, tiene otra excelente biografía de Gabriel García Moreno, el presidente ecuatoriano: ¿Ha podido leer esta última? ¿Qué opinión histórica como americana le merece García Moreno?

Me interesó mucho el estudio de esas dos personalidades, y como  no he leído la biografía de García Moreno, se la he encargado a mi librero y luego se la comentaré.

Ya en el campo genealógico: ¿Conoce de relaciones genealógicos entre hombres y mujeres destacadas de Ecuador y Argentina?

Creo que no hay muchas relaciones genealógicas entre familias de Ecuador y Argentina en los siglos XVIII y XIX, pero si muchísimas, como en mi caso, a las que nos unen los siglos XVI y XVII.

Algún comentario final en relación a su estadía en el Ecuador o a su labor como genealogista y heraldista

Esa relación que establecí con los ecuatorianos en 1988, se renovaba cada dos años, al encontrarme con Marcia Stacey de Valdivieso o con alguno de los genealogistas en los congresos, que me daban noticias de todos… Este año pude hacerlo “in situ” y recordar aquella primera visita, pero como todo lo bueno que se disfruta, queremos como los niños seguir pidiendo, otra vez, otra vez…

Mientras tanto y hasta que Dios disponga de mi vida, seguiré trabajando en el estudio de la genealogía y la heráldica, de las primeras familias que vinieron a poblar esta maravillosa América.

                                                                                                                                                         Esther R.O.R. de Soaje Pinto.

                                                                                                                                                         Buenos Aires. Octubre 2011

Doña Esther Rodríguez Ortiz de Rozas de Soaje Pinto junto al retrato de su ascendiente Don Juan Manuel de Rosas.


[1] Doña Esther. R. O.R. de Soaje Pinto es Miembro de Número del Instituto de Estudios Iberoamericanos; Miembro Correspondiente1976 a 1982 y Miembro de Número desde 1994, del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, colaboradora de su revista “Genealogía” en sus publicaciones N° 17 , 18 , 31 y de sus boletines bimestrales; Miembro de Número  de la Academia Americana de Genealogía; Miembro Correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Córdoba; Miembro dela Asociación de Damas Patricias “Remedios de Escalada de San Martín”; Miembro fundadora dela Asociación de Mujeres Hispanistas; Miembro Correspondiente de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica; Miembro Correspondiente dela Academia de Genealogía de Costa Rica; Miembro Correspondiente del Instituto Peruano de Genealogía; Heraldista Emérita de la Academia Heráldica de Historia de Colombia; Colegiado Correspondiente del Centro de Estudios Históricos “ Cacique de Turmeque” de Colombia. Ha sido Condecorada con la “Palma dela Orden de San Martín de Tours” 1987 –Buenos Aires, Argentina-, distinción que se otorga una vez al año a cinco mujeres destacadas en el campo de la cultura, de las ciencias y las artes; es Divisera Consorte del Capítulo Argentino de la Cofradía Española “Divisa Solar y Casa Real de la Piscina”; y Dama de la Orden de San Mauricio y San Lázaro, Orden Dinástica de la Real Casa de Savoia. Entre sus múltiples trabajos heráldicos y genealógicos se encuentran “Escudos de Armas de la Familias del Virreinato”, “Escudos de Armas de las Principales Familias Argentinas”, “Antiguas Familias de Salta”, “Grandes Troncos Americanos”, “Fusión de dos Razas”, “Conquistadores que partieron de Cuba”, “Antecedentes Genealógicos del General Martín Rodríguez en el 150º aniversario de su muerte”, “Virreyes y Virreinas Novo Hispanos”, “Armas otorgadas  por Carlos I y Felipe II a las ciudades fundadas en el siglo XVI.”, “Ascendencia Real de los Virreyes del siglo XVI, XVII y mediados del XVIII”, “Los Virreyes Españoles en América”, etc.

UN ENLACE RELACIONADO: Fundaciones del siglo XVI por Esther Malvina Rodríguez Ortíz de Rosas de Soaje Pinto.

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26: ¡Qué bien se sienten!
octubre 22, 2011, 8:33 pm
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26: ¡Qué bien se sienten!

(Un breve comentario)

“Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.” (2 Corintios 4: 16). “Porque según el Hombre Interior, me deleito en la Ley de Dios…” (Romanos 7: 22).

A mis coterráneos contemporáneos:

La biología ontológica es un hecho. Mientras escribo estas líneas tengo cumplidos 26 años con un mes y un día exactamente. Y como anotaba en un artículo anterior de este blog: “Cuerpo, alma y espíritu son un todo intrínsecamente relacionados. La edad pesa,  la biología y el ser son uno solo.”  Los factores y conocimientos innatos que el hombre posee desde su nacimiento y aún antes van siendo reencontrados y perfeccionados, la experiencia y la edad son referencias para el interior perenne y al parecer  por algún tipo de matemática sagrada los números que marcan la existencia dan paso a ciclos distintos del Hombre Interior. Cumplido los 26 años, muy poco ha cambiado de mi realidad externa ajena a mí, sin embargo, y quiero compartir esto con ustedes, desde que cumplí 26 años he sentido que la crisis de los  25 ha sido superada prácticamente de un día para el otro, a pesar de no estar, ni tener lo que esperaba o quería hace algunos años, puedo decir que no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida, pues cada acto me ha llevado al reencuentro conmigo mismo. Hasta los 25 puedo decir que he cabalgado sobre un camello salvaje, brioso, desbocado, haciendo poco esfuerzo por conducirle a las riendas de la razón y la voluntad. Ahora hay que hacer lo que no se ha hecho, hay que rectificar los errores, hay que crear lo que no existe. Corrigiendo todos estos vicios, tengo que lanzarme a la reconquista de lo que es mío:

“No incurráis en cobardía respecto de vuestros propios actos. ¡No los repudiéis después de consumados! Los remordimientos de conciencia son una asquerosidad.” – F. NIETZSCHE. El crepúsculo de los dioses. I-X.

Les recomiendo que cumplan 26 años lo antes posible, se siente tan bien. ¡Qué viva lo eterno, qué muera lo viejo!

Por Francisco Núñez Proaño

Dos posts relacionados: ¿LA CRISIS DE LOS 25?  y  EL INTELECTO



ECUADOR: EL APORTE MASÓNICO AL ESTADO REPUBLICANO

ECUADOR: EL APORTE MASÓNICO AL ESTADO REPUBLICANO

“Todo estudio cabal de la historia ecuatoriana debe enfocar, de modo indispensable, el papel que la Masonería y los masones jugaron en la vida política y cultural del país. Y ello porque la masonería es una institución que estuvo hermanada a la historia de la nación ecuatoriana desde los matinales orígenes de ésta, y porque sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad han estado presentes en nuestra historia desde la época de Eugenio Espejo y su ‘Escuela de la Concordia’ hasta los tiempos actuales.”

“Vistos los hechos desde la perspectiva de la historia, podemos apreciar que esta institución filosófica fue el principal agente difusor del pensamiento ilustrado, las ideas de la independencia, los principios políticos republicanos y finalmente de muchos proyectos de reforma social aplicados en el país, contribuyendo con su acción a cimentar la vida pública y los derechos ciudadanos. De ahí que su presencia en la sociedad republicana haya sido fundamental para el desarrollo de una conciencia nacional, primero, y para la progresiva democratización del país y el impulso a su progreso, después.”

Extracto de la introducción del libro “Ecuador: el aporte masónico al Estado republicano” del historiador Jorge Núñez Sánchez (Miembro de número y actual Subdirector de la Academia Nacional de Historia del Ecuador).

Puede leerse esta obra en su versión digital en el siguiente enlace:

ECUADOR: EL APORTE MASÓNICO AL ESTADO REPUBLICANO

http://en.calameo.com/read/000216306a5e9d459c97a

Un post relacionado de este blog: IMPERIALISMO ANGLOSAJÓN, LOGIAS MASÓNICAS Y LA INDEPENDENCIA DE HISPANOAMÉRICA.



España en América: cuatro ecuatorianos hablan.

España en América: cuatro ecuatorianos hablan. 

A propósito del 12 de Octubre, día de la hispanidad:

“El ideal hispánico está en pie. Lejos de ser agua pasada, no se superará mientras quede en el mundo un solo hombre que se sienta imperfecto”

–  Ramiro de Maeztu

“Primogénita ilustre, el cetro de oro

empuñe de los Césares Iberia:

ocho siglos batalle con le moro,

extermine sus huestes en Granada;

recobre la usurpada

heredad, y en un rapto de hidalguía

desate la diadema de su frente,

para comprar con ella

joya de más valor – ¡Un continente!”

“De pie sobre la orilla

del gaditano mar, lance a la América

la romana semilla,

que en el suelo fecundo

de esta virgen comarca, que latente

el juvenil calor guarda del mundo,

germinará lozana y vigorosa,

doblando presto la española gente…”

“¡Perdón, oh madre amada!

¡Perdón si un día tus audaces hijos

libertad te pedimos con la espada!

Tú nos diste la sangre de Pelayo,

tú, la férvida sed de independencia:

español el arrojo,

castellana la indómita violencia

fueron, con que esgrimió tajante acero

el que probó en la lid ser tu heredero.”

– Luis Cordero Crespo,  poeta y político cuencano,

Presidente de la República de 1892 a 1895.

José Mejía Lequerica

José Mejía Lequerica, el quiteño ilustre de las Cortes de Cádiz,  luchó contra los franceses en la guerra de independencia española, un liberal convencido, vivió el dos de mayo de 1808, pudo escribir a su esposa Manuela Espejo (hermana de Eugenio Espejo) a finales de ese año las siguientes líneas: “En grandes riesgos hemos estado todos los habitantes de Madrid, y yo mismo corrí mucho peligro el día dos de mayo… día tristemente memorable por el valor y lealtad de los españoles y por la sangrienta barbaridad de los franceses, nuestros tiranos. Parece que el cielo quiere libertarnos de sus cadenas… Yo estoy alistado voluntariamente, como también el conde de Puñonrostro (el latacungueño Manuel Matheu, Grande de España) y, si perecemos en algún combate, tendrás tú el envidiable honor de que a tu esposo haya cabido una muerte gloriosa; y si salgo con vida y honra, como lo espero de Dios, tendrás en tu compañía un hombre que habrá demostrado no estar por demás en el mundo. En fin es menester seguir los impulsos de la razón y el patriotismo. ¡Ay Manuela mía! ¡Qué diferentes son los chapetones (españoles) y los franceses, de lo que allá (en Quito) nos figuramos! ¡Qué falsos, qué pérfidos, qué orgullosos, qué crueles, qué demonios éstos!… Al contrario, los españoles, qué sinceros, qué leales, qué humanos, qué benéficos, qué religiosos y qué valientes!”[1].  

Busto de Juan Montalvo por Enrico Pacciani © de la imagen por Francisco Núñez Proaño

Juan Montalvo, el liberal radical y rebelde Juan Montalvo, expresó estas palabras: “¡España! ¡España!  Lo que hay de puro en nuestra sangre,  de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento, de ti lo tenemos, a ti lo debemos. El pensar a lo grande, el sentir a lo animoso, el obrar a lo justo, en nosotros, son de España; y si hay en la sangre de nuestras venas algunas gotas purpurinas, son de España. Yo que adoro a Jesucristo, yo que hablo la lengua de Castilla; yo que abrigo las afecciones de mis padres y sigo sus costumbres, ¿Cómo habría de aborrecerla?”[2].

 

Belisario Quevedo

Belisario Quevedo,  historiador, escritor y educador latacungueño afirmó: “Los españoles habían salido hacía siglos de la barbarie y entrado en la civilización; seguían la religión de Cristo, que ennoblece al hombre al amparo de la caridad y confraternidad, profesaban la monarquía, condenaban los sacrificios humanos y hasta la esclavitud, siquiera teóricamente; consideraban a sus reyes que, aun cuando consagrados por Dios, eran hombres de la misma naturaleza que los demás, y a los individuos como dueños y señores  de una esfera de acción voluntaria y libre de toda imposición del Estado. Nuestros antepasados los europeos reconocían el derecho de propiedad individual, practicaban el comercio con otros países en buques de vela, cultivaban las ciencias por el acicate de la necesidad o de la curiosidad desinteresada, dilucidaban los grandes problemas filosóficos… se usaban el papel y la imprenta; y se discutía; había escuelas y universidades, se conocían la lira, el arpa, el órgano, el vidrio, los relojes y la moneda; los calendarios de terminaban de hacer sobre un cómputo de la carrera de la tierra; tenían la brújula, la pólvora; el hierro era desde hacia tiempo poderoso auxiliar para el comercio, la industria y las artes… construían la bóveda, el arco y la teja. Habían producido desde los más antiguos tiempos obras supremas de belleza en pintura, escultura y arquitectura; también literatura… La raza india, rojiza, lampiña, de pelo lacio; la otra blanca, esbelta, barbada. La una, y ésta era tal vez la más grande diferencia, en un grado de cultura definitivamente estancada que había dado de sí cuanto podía dar, que había encadenado al germen de todo progreso, las facultades individuales, y quitado el espíritu de renovación; la otra raza, en cambio, en pleno desarrollo, en ejercicio constante de una potencia espiritual, cada vez mayor, llena de gérmenes vivos y esperanzas de ampliación y crecimiento”[3]

 

Francisco Suárez Veintimilla © de la imagen por Francisco Núñez Proaño.

Francisco Suárez Veintimilla, el héroe militar español ecuatoriano pudo decir: “En nombre del Ecuador, mi patria, más amada cuanto más distante, y de toda la América española, gloria y honor de nuestra Madre; honor y gloria también a nuestro joven Rey, honrosa y grande representación de nuestra raza, y por eso también Rey nuestro. ¡Con cuánta mayor verdad y sentimiento no podré decirlo yo ahora que tengo el honor y el orgullo de encontrarme siquiera temporalmente, entre su Ejército, de tan gloriosas tradiciones!… Creed en la gran sinceridad que encierra esta salutación nuestra, y creed también y esperad en la gran verdad y esperanza que revelan estos versos de Darío con que termino:… Mientras el Mundo aliente; mientras la esfera gire; mientras la onda cordial alimente un ensueño; mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña. Una América oculta que hallar, ¡vivirá España!… Los pueblos de América en vos (Madre Patria) sus ojos tienen fijos, y ‘hay mil cachorros sueltos del León español’ (como dijo el gran poeta americano) que bien y sienten y se enardecen con las mismas glorias que vosotros, con vuestra historia, que es también la nuestra, y con ella íntimamente unida llegará ¿por qué no creerlo con toda fe y esperanza?, a ilustrarse otra vez en una nueva época de mayor y más glorioso apogeo de la raza hispánica en ambos continentes… Hay quien habla necia e ignorantemente, ¡vergüenza para ellos!, de la inferioridad de nuestra raza, respecto a otras, que en este siglo de industrialismo han llegado a una mayor prosperidad económica o material. Precisamente eso afirma aún más nuestra superioridad espiritual. ¿No es ejemplo que admiramos todos, y en todo tiempo, el de aquellos hombres extraordinarios que abstraídos de las miserables materialidades de la vida, parecen vivir en un ambiente más puro y más alto, consagrados exclusivamente a las elevadas y nobles aspiraciones del espíritu y que sólo buscan en las cosas su más íntima comprensión de bondad y belleza? Comparemos este caso con el de aquellos que, en nombre del tan decantado progreso del día talan nuestros bosques y los despojan y despueblan de todo lo que hay de más hermoso y amable en la Naturaleza, que no aman, ni la comprenden, ni les interesa sino martirizarla, convirtiendo la Tierra en inmenso erial, de donde han huido el Amor y la Poesía, pareciendo quedar ya sólo, enseñoreados del Mundo, el Hastío y la Desesperación.” “La raza subsiste aún fuerte y potente, la fe es grande e inconmovible, y la sangre de los conquistadores alienta aún con vivo impulso en nosotros. Creámoslo con esa fe y entusiasmo con que aquellos españoles del siglo heroico se adelantaban, con la mirada serena y el paso triunfal, a la conquista de un Mundo, confiando solo en el poder de sus espadas, que tenían el temple de su alma, y que eran en sus manos vivo relámpago que les abría el paso de la fortuna y de la gloria, confortados en la desgracia de aquella dura y tormentosa existencia por la cruz que acompañaba todos sus pasos y que formaba la fuerte empuñadura de sus espadas.” “Una noble ambición de poder y gloria les impulsaba, y si hubo algunos que, por desgracia, extremaron su ambición y se manifestaron codiciosos y crueles, aun estos mismos eran grandes en medio de sus extravíos” “No somos civilizados, es verdad; no sabemos vivir como requiere lo que se llama el “progreso moderno”, porque no sabemos torturar a la Naturaleza para satisfacción de todos nuestros caprichos y egoísmos; porque no sabemos las reglas del interés compuesto y del tanto por ciento; porque no pretendemos convertir en oro todo lo que tocamos, no nos pase lo que a aquel rey de la leyenda; porque caminamos siempre con la cabeza alta, los ojos fijos en las estrellas y en lo que hay más allá…; porque es nuestro corazón demasiado sensible a todos los nobles sentimientos, porque nuestra Alma demasiado desprendida de la Tierra, demasiado elevada y espiritual”[4].


[1] Citado en Síntesis histórica y geográfica del Ecuador de Jorge Luna Yepes.

[2] Citado en Defensa de la hispanidad de Ramiro de Maeztu.

[3] Quevedo, Belisario, Compendio de historia patria.

[4] En “Conferencia pronunciada en el Colegio de San José de Valladolid, por el alumno de la Academia de Caballería, D. Francisco Suárez Veintimilla, súbdito de la República del Ecuador, con motivo de la fiesta de la Raza”; Madrid, Sucesores de Rivadeneyra (S.A.), 1921. Francisco Suárez Veintimilla fue un destacado militar ecuatoriano y héroe nacional español (1 de junio de 1895- 19 de junio de 1922). Nació en Otavalo (Provincia de Imbabura) Ecuador, el 1 de junio de 1895 y fueron sus padres legítimos Rafael Suárez España, hacendado y Matilde Veintimilla. Fue bautizado el 6 de Junio en la Capilla de las Hermanas de la Caridad, siendo padrino su abuelo materno Mariano Veintimilla. Participó en la Guerra del Rif. Desde Ceuta, se trasladó con sus compañeros al sector de Beni-Aros muy cerca de la línea de combate y el 19 de Junio  de 1922, las fuerzas marroquíes lanzaron una feroz avanzada, rechazada una y otra vez. Francisco estaba al mando de un pequeño reparto donde se generalizó la lucha cuerpo a cuerpo. Su Ordenanza cayó a su lado y con la carabina de aquel dio muerte a dos enemigos, pero a su vez fue mortalmente herido y expiró en el campo de batalla con tan solo 27 años de edad recién cumplidos, su juventud se consumó como lo había querido: heroicamente en el campo de batalla. Fue hermano del ex presidente de la República del Ecuador, Mariano Suárez Veintimilla y se conserva un monumento en La Alameda de Quito en su memoria.



Decreto legislativo de la República del Ecuador sobre el 12 de octubre de 1892.

A propósito del 12 de Octubre, día de la hispanidad:

EL CONGRESO DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR

 

CONSIDERANDO:

1º Que el descubrimiento de América se uno de los hechos más grandes de nuestra historia, por haber traído al Nuevo Mundo, con el don inestimable de la Fe Católica, los insignes beneficios de la verdadera civilización; y

2º Que la gratitud debida al Supremo Dispensador de todo bien, y el reconocimiento para con los personajes que en aquel magno suceso intervinieron exigen que el Ecuador, como Nación hoy libre e independiente, celebre el cuarto Centenario de dicho descubrimiento,

DECRETA:

Art. 1º El 12 de Octubre de 1892, se celebrará en todas las iglesias Catedrales del Ecuador, una misa solemne de acción de  gracias al Omnipotente por el descubrimiento de América; y aquel día se reconocerá como fiesta cívica de la República.

Art. 2º  Para perpetuo recuerdo de aquel gran descubrimiento, y gloria del héroe que lo llevó a cabo, así como de los personajes y circunstancias principales que en aquel intervinieron; desde la promulgación de esta ley se denominará ARCHIPIELAGO DE COLON al de Galápagos; y las islas principales que lo componen cambiarán respectivamente sus nombres en esta forma: 1º la de Chatan, en San Cristóbal; 2º la de Charles, en Santa María; 3º la de Albermare en Isabela; 4º la de Narborough, en Fernandina; 5º la de James, en San Salvador; 6º la de Infatigable, en Santa Cruz; 7º la de Barrington, en Santa Fe; 8º la de Abington, en Pinta; 9º la de Bindloe, en Marchena; 10º la de Duncan, en Pinzón; 11º  la de Hood, en Española; 12º  la de Tower, en Genovesa; y 13º la de Jubis, en Rábida.

El Ministro de Instrucción Pública mandará grabar en Europa un mapa del mencionado Archipiélago, cambiando, si a bien tuviere, los nombres de las demás islas e islotes con los más notables de la Historia Patria.

Art. 3º  El Poder Ejecutivo impetrará de la Santa Sede el pronto establecimiento. de los cuatro Vicariatos Apostólicos de la provincia Oriental, conforme a la ley de 11 de Agosto de 1887; de modo que el 12 de Octubre de 1892 se coloque la primera piedra de un templo en las Reducciones tanto de Méndez como de Zamora, en conmemoración del insigne suceso a que este decreto se refiere.

Art. 4º  Se autoriza al Poder Ejecutivo para promover y reglamentar un Concurso Internacional literario que forme parte de la festividad mencionada.

Art 5º  Se le faculta igualmente para que haga concurrir al Ecuador a las exposiciones industriales y demás fiestas que se celebren en España, los Estados Unidos y otros países con el objeto indicado.

Art. 6º El Poder Ejecutivo gastará la suma necesaria para festejar de modo conveniente el Cuarto Centenario del antedicho Descubrimiento.

Art. 7º Los gastos que este decreto ocasione, se imputarán a los extraordinarios en el presupuesto del próxima bienio.-Dado en Quito, Capital de la República, a ocho de Agosto de 1890.,–El Presidente de la Cámara del Senado, P. I. Lizarzaburu. -El Presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Mateus.- El Secretario de la Cámara del Senado, A. Aguirre. -El Secretario de la Cámara de Diputados, Joaquín Larrea L.

Palacio de Gobierno, en Quito, a 21 de Agosto de 1890 – Objétese. – A Flores.- El Ministro de Instrucción Pública, Elías Lazo.- Junio 22 de 1892 – Insístase – El Presidente de la Cámara del Senado, Vicente Lucio Salazar.- El Presidente de la Cámara de los Diputados, Santiago Carrasco.- El Secretario de la Cámara del Senado, Leónidas Pallares Arteta: El Secretario de la cámara de Diputados, Joaquín Larrea L.

Palacio de Gobierno en Quito, a 22 de Junio de 1892 – Ejecútese- A. Flores- El Ministro de Instrucción Pública: Elías Lazo. [1]


[1] Gaceta oficial de la fecha.