coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Leónidas Plaza de cuerpo entero.

Reproduzco a continuación un entretenidísimo (por no decir delicioso) relato de Miguel Ángel González Páez sobre Leónidas Plaza Gutiérrez, jerarca liberal -tan responsable como Eloy Alfaro del totalitarismo liberal impuesto en el Ecuador pos 1895, por cierto el viejo luchador se refirió así de “Placita”: “Plaza es un soldado desleal y no tiene ideas políticas”-, presidente del Ecuador en dos períodos entre 1901-1905 el primero, y 1912-1916 el segundo; genearca y padre de “aristócratas” ecuatorianos del siglo XX -como siempre, saque usted sus propias conclusiones-:

Leónidas Plaza de cuerpo entero[1]

Leónidas Plaza Gutiérrez

Leónidas Plaza Gutiérrez

En sus primeras exhibiciones en público, el General Plaza proporcionó a la prensa política, temas curiosos para crítica burlona. Un día se le ocurrió  revistar la Guarnición de Quito, y se presentó al acto vestido de levita negra; cubierta la cabeza con el socorrido sombrero hongo[2], y calzado de zapato amarillo[3].

Invitado por doña Rosa Elena Villacís de Barba, concurrió una tarde al generoso obsequio de un Té bailable, uniformado a manera de un Duque de Sajonia: llevaba kepi de húsares, dormán de paño blanco franjeado de oro y rojo; pantalón azul; y así, tan aplanchado mi General, quiso bailar, con todas sus fuerzas, las alborotadas chilenas que, con el ponche cocktail y la agitación de la cueca suelta, encienden la sangre. Cuando el músico genial y diestro ejecutor don Aparicio Córdova, rompió a toda orquesta la obertura de la Caballería ligera de Suppé, el Presidente General se acercó al maestro y le dijo: “Cambie ese tono con una chilena”. Obedecido el pedido, cesó la obertura de Suppé, y al concierto clásico siguió la alborotada chilena bajo la batuta de Córdova, a cuyo derroche de notas populares, rompiendo los estrechos límites de la etiqueta, nuestro apuesto Presidente, como haciendo honor, paseó por el salón a la mejor morena de la selecta concurrencia, que vestía de percal de oro y blanca seda. Suelta de su brazo; ya vis a vis los danzantes; ella bajo un centenar de miradas saeteras de mozos tentadores, y también de émulas beldades; ojinegra, piropo de Cupido, borneando blanco pañuelo por encima de su cabeza de bucle cabello, rodeó encantadora al verde lechuguino zapateándole de alegría; luego instándole a danzar, con porfía le acomete acercándosele dadivosa de su gracia seductora; ya se retira serpenteándole por la espalda y pecho, como que huye de él ligera, incitándole a seguirla y sacudiéndole el pañuelo. De pronto, virada a un lado, le aborda coquetona; cambia amura, y displicente, y resuelta, y vencedora, enfrenta al General su rostro de rítmica belleza, donde juegan gracias de dulzura, y en augusta actitud, en las barbas mismas del cuitado militar, con sonrisa picaresca, hace venia de cabeza, y entre bulla de aplauso y los ruidos de la orquesta, a su asiento se retira. Era el cado, que don Leónidas, como no había tenido noticia de lo que era etiqueta, tampoco había sabido que bailar era dar movimientos, haciendo airosas mudanzas de cuerpo a compases de la música.

Prohibido por orden de Autoridad de Policía, estaba el entrar a la Alameda en vehículos de cualquier clase que fuesen; otro día, el señor Presidente de la República, se dirigió a ese lugar de paseo público, en lujoso coche, y aun cuando fue notificado con la prohibición existente, por un Inspector de Orden, riéndose de ello, mando al cochero penetrar en el parque, en cuyas calles, siempre sonreído, paseó con unos sobrinitos suyos llegados de Guayaquil. Esas ligerezas del General exhibidas en diversas actitudes, delatando su condición social, dieron de continuo ocasión a las murmuraciones del pueblo.


[1] González Páez, Miguel Ángel, Memorias históricas, Quito, 1934, págs. 445, 446, 447

[2] El nombre de ese tipo de sombrero es bombín: propio del burgués británico y muy común en Sudamérica entre las indias bolivianas y argentinas, gracias a un comerciante inglés.

[3] ¿Protobarcelonista?


2 comentarios so far
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Excelente, estare avido de leer los siguientes

Comentario por Juan Francisco Morales Suárez

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Pingback por Aristocracia ecuador | Yourmanfriend




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