coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Las reacciones anti-liberales.

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“No entiendo cómo se puede ser izquierdista en el mundo moderno, donde todo el mundo es más o menos de izquierda.”

Nicolás Gómez Dávila

“En el ámbito del pensamiento, entiendo por reacción una doctrina que, aunque propugna lo contrario que su antagonista, continúa actuando dentro de la misma conceptografía que ésta y, en el fondo, acepta la definición de los términos establecida por la doctrina que critica.”

Alfredo Cruz Prados

El liberalismo como hecho político sigue definiendo la vida de buena parte de los Estados nacionales americanos –a pesar del socialismo del siglo XXI, que sigue actuando dentro del marco del Estado liberal de derecho-. Se suele uniformar a las reacciones políticas frente a éste como provenientes desde la denominada izquierda y sin embargo no es así, evidentemente el liberalismo como hecho histórico es un movimiento de izquierda antes de asumir el poder y un sistema subversivo una vez en éste.

Ante la insurrección de la burguesía comercial-capitalista en la historia en general y del Ecuador en particular, cupieron (¿aún caben) dos reacciones:

1)    La primera, aristocrática y desde lo alto, es decir desde la “Derecha” (entendiendo la Derecha, con “D” mayúscula, como una forma de vida y de cosmovisión inspirada en principios superiores propios del espíritu y no la “derecha” política, preocupada de la siempre omnipresente economía de mercado, los “valores del individuo y la libertad” y demás irrealidades liberales), en nuestro país esta reacción guerrera y heroica –a pesar de lo cual no deja de ser reacción-  frente  a la “revolución liberal” (guiada y financiada por la burguesía mercantil de Guayaquil) se dio por medio de la “Guerrilla Azul” (grupo religioso-paramilitar serrano), de los “conservadores, terroristas y garcianos”, con Pedro Ignacio Lizarzaburu y Melchor Costales a la cabeza; además del Gobierno de Aparicio Ribadeneira en el exilio. Quienes entregaron su lucha y su vida por lo que ellos consideraban una Causa superior, la de la “Patria y la Religión” o “Dios y la Patria”, sin esperar ninguna recompensa terrenal o material a cambio.

2)    La segunda, desde los bajo, desde lo ínfero, es decir desde el plebeyanismo y la izquierda (también entendida como forma de vida subversiva contra el “Orden Tradicional” cuyo objetivo es la trascendencia de las personas y de la vida – hoy por supuesto este Orden es inexistente-), es decir de los socialistas (con y sin comillas), comunistas y similares, que “luchan” en este caso y en nuestros días, desde sus laptops y escritorios.

Así las dos fuerzas reaccionan frente la medianía bárbara de la burguesía, mas en el caso de la izquierda, de los que algunos han llamado “sucesores socialistas” de los anteriores “conservadores, terroristas y garcianos”, de “los socialistas del siglo XXI” específicamente, no se da más por una Causa superior, metafísica, no material, es decir la del espíritu reflejado en la “Patria y la Religión” -en el caso específico del Ecuador de finales del S. XIX-, ahora se da en cambio por supuesto por la defensa de una causa inferior, la del “pueblo” -siempre abstracto-, y de la “patria”  con “p” minúscula, entendiendo la misma como un mero conglomerado de gente con el único fin de satisfacer sus necesidades básicas y sus sacrosantos “derechos humanos” que nadie se los ganó, pero que todos reclaman; es decir por lo más bajo de la materia; por el estómago -la soberanía alimentaria-, la piel -la soberanía sexual o del cuerpo, y claro incluyendo el “derecho al orgasmo”- y los instintos – la libertad de todo y para todos, pero ¿libertad de qué y  para qué? Vale preguntarse.

Concluyendo, cuando los “conservadores, terroristas y garcianos” se oponían al liberalismo y a la entrega del país a los “yanquis” por medio de Alfaro, lo hacían porque tenían plena conciencia que esto significaría el final de un Orden y una sociedad tradicional inspirada por principios superiores en verdad, intacta a pesar de todo por siglos, y que finalmente ocurrió con el advenimiento del “mejor ecuatoriano”. Hoy en cambio cuando los “socialistas” se “oponen” a los “yanquis” es porque tienen plena conciencia no de que ellos NO son sus adversarios, sino que son sus adelantados en las formas de vida más bajas hasta ahora conocidas , y lo que les desagrada es que ellos no puedan vivir así –¡Una competencia enferma!-, que su economía no sea como la de los EEUU, monstruosa y voraz, que su sociedad no sea como la de los gringos, “plena de derechos y libertades”, y por lo mismo bien reclaman como a su padre y maestro al “gran Alfaro” fiel amigo y servidor de los yanquis y de sus billetes, claro está.  Así, si analizamos a nuestros “socialistas del siglo XXI” y sus vidas, verificamos como no les importó, y no encontraron contradicción lógica, al haber estudiado y obtenido sus “masterados”, “phds” y demás cartones de pared en tierras del “imperio”, o haber trabajado y servido en sus organismos transnacionales como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, o hasta el FMI; pues al parecer o no eran aún “socialistas” o bien y de hecho reconocían como etapa previa a su “socialismo moderno” el liberalismo burgués, capitalista y democrático del país sin nombre del norte.

El proceso revolucionario en su forma plena tan solo es comprendido por tradicionalistas y marxistas, ambas reacciones frente al liberalismo. La acción definitoria que suprima al último aún no ha surgido en estos pagos.

Por Francisco Núñez Proaño



QUITO LA FALSA

QUITO LA FALSA

(Ojo señores, que el resto del Ecuador no se salva)

Quien diga que ya ha visto,
Todo en hipocresía,
Está mintiendo si es que
Aún no conoce Quito.

Te darán palmaditas en la espalda,
Para, acto seguido, ponerte como mil trapos,
En tu funeral llorarán como plañideras,
Y al momento lo celebrarán como cosacos.

Se muere el “quiteño” por hacer regalitos,
Todo es señoritinga manera,
Y luego, tanto en el carro, el autobús como en la calle,
Como ganado se comporta y apesta.

Quien dijo “Quito la horrible” se equivocó,
Es Quito la falsa,
La que siempre se cambió de bando,
La que como puta es callada.

Te dirán que si eres blanco,
Todo muy bien te irá,
Gran mentira, pues si blanco eres,
Más te robarán y engañarán.

En fin, por mi parte, Quito,
Ya bastante te he soportado,
Sólo me da muchas fuerzas saber,
Que en el futuro serás pasado.

Por el castigo que te mereces 

(parafraseando al vate -v-andaluz confinado en el austro)



Mestizaje e igualitarismo en América

Mestizaje e igualitarismo en América

Parece ser que ya pasó la época en que los ensayistas que se ocupaban de la índole de nosotros, los americanos, sostenían la superioridad de la raza blanca europea, afirmando que éramos más o menos capaces en la medida en que nos acercábamos a tan preciado arquetipo de hombre. Ellos nos juzgaron según pautas dadas por el Iluminismo y la Ilustración, y tuvieron su plenitud durante dos siglos y medio -XVIII, XIX y primera mitad del XX-.

Si, hipotéticamente, hay algo de bueno en las consecuencias de la segunda guerra mundial, ello es la quiebra definitiva de la imagen eurocéntrica de hombre. A partir de allí el hombre europeo pierde su validez universal y se transforma en un tipo más de las distintas figuras de hombre que habitamos este mundo.

Hoy, y desde hace medio siglo, ha adquirido plena vigencia la teoría del mestizaje para explicar lo que somos nosotros, los americanos. Así tenemos mestizajes de toda laya. Aquellos que nos hablan de mestizaje cultural: en América convergen todas las culturas. Somos la raza cósmica. Racial: a la América ibérica se superpone la africana, luego la latina, ahora la coreana etc. Lingüística: en nuestra América no hablamos el portugués y español peninsulares sino ya una lengua diferente a aquellas. Ontológico: Sosteniendo, según la teoría hilemórfica, que el indio es la materia y el europeo la forma. Político: nuestras formas de gobierno son democracias autoritarias, mezcla de caudillos y de pueblo.

La consecuencia de esta teoría del mestizaje es la miserable, bastarda y claudicante “teoría de la no-conclusión de América”, según la cual América aún no es. Ejemplar típico de los sostenedores de esta vergonzante teoría es nuestro compatriota, el confundido Carlos Dufour quien, muy suelto de cuerpo cual mariposa gringa que es, afirma: ”La dialéctica de nuestra identidad estará en ser lo que no somos y en dejar de ser lo que fuimos”. Es la tesis típica de aquellos que carecen de enraizamiento a su tierra y a sus tradiciones.

Esta teoría del mestizaje, bajo sus distintas variantes, supone que los aportes son por partes iguales en todo. Aún cuando algunos pongan más el acento en lo indio -los indigenistas- y otros en lo latino -los latinoamericanistas-. La idea de igualdad está en la base de la teoría del mestizaje. Y éste es el aspecto más falaz de dicha teoría.

Vayamos por partes. Nosotros no negamos que en nuestra América se haya producido un mestizaje. Es más, creemos que el fruto más logrado de ese colosal abrazo que se dan, durante tres siglos, tanto en la lucha como en el lecho, peninsulares y aborígenes es la América criolla, la América morena. Lo que nosotros negamos es que seamos el producto de un “igualitarismo cultural” en donde la cosmovisión bajomedieval que traían españoles y portugueses haya aportado por partes iguales con la cosmovisión indiana en la constitución de lo que somos. No. De ninguna manera. El mestizaje que se dio en América, y hay que decirlo con todas las letras, no es un entrecruzamiento por partes iguales, pues en los aspectos superiores de la vida del espíritu – lengua, religión, filosofía, instituciones, etc.- el aporte ibérico fue incomparablemente mayor que el indiano. Y es por este aporte que nosotros, los americanos, somos herederos legítimos de las tres grandes figuras cosmovisionales que ha producido Occidente: la greco-romana, la heleno-cristiana y la hispano-portuguesa. Y en este sentido podemos decir, disculpen la inmodestia, que nosotros lo iberoamericanos somos el verdadero Occidente, y ello no tanto por nuestro méritos sino mas bien porque hemos sido menos zapados, menos corroídos por la modernidad. Y en esta defensa ante la avasallante marcha del mundo moderno, no poco ha tenido que ver el aporte indiano con su categoría de tiempo.

Nuestra conciencia hispanoamericana, y esta es una de nuestras principales tesis, surge de la simbiosis de dos cosmovisiones: la bajomedieval o arribeña y la indiana o precolombina.

Nuestra conciencia  se constituye hablando filosóficamente no como un compuesto sustancial sino como un mixto perfecto, puesto que nuestra identidad surge por fusión y no por mezcla de diversos elementos completos en sí mismos – lo bajomedieval y lo indoamericano como cosmovisiones- que forman un todo natural: la conciencia hispanoamericana que es análogamente diferente a los elementos de que está compuesta. Esto es a lo indo y a lo europeo bajomedieval.

Pero ¿qué rasgo propio de aquellos aborígenes de mil lenguas y centenares de etnias perdura en nosotros? Y ¿qué rasgos propios habitan en nuestra conciencia de aquellos españoles de mil razas que poblaron Iberia y forjaron América? Destacamos dos: la categoría de tiempo que nos viene de nuestra matriz telúrica y el sentido jerárquico de la vida y de valores objetivos que proviene de la cosmovisión católica ó bajo medieval “que es la que rescata al indio americano de la oscuridad de sus ídolos”, en la expresión de Jaime Eyzaguirre. Aclaremos que cuando hablamos de “lo católico”  no lo hacemos en tanto que categoría confesional sino en cuanto a que es el rasgo que caracteriza la Weltanschauung del hombre europeo arribado a las tierras americanas.

Así pues, esta conciencia europea, incluso hasta las últimas olas migratorias, no pasó por los diferentes estadios de lo que Christopher Dawson denominó Revolución Mundial. Es decir, Reforma, Revolución Francesa, Revolución Bolchevique y Revolución Tecnocrática. En una palabra nosotros forjamos nuestra identidad asumiendo la fuerza vital y los valores de la Europa anterior a la Revolución Mundial, aunque encarnados en forma diferente debido a la gran matriz americana – el genius loci: clima, suelo y paisaje- y éste es el motivo por el cual Hispanoamérica toma desde el comienzo, desde el siglo XVI, un camino diferente al resto de Occidente. Para nosotros lo tradicional y lo local no se oponen a lo occidental como en Africa o Asia, sino que es lo occidental auténtico moldeado por el aporte indiano. Lo criollo es nuestra manera de ser occidentales.

Si los rasgos históricos básicos de Occidente son: el indo-europeo como substrato lingüístico, la noción de ser aportada por la filosofía griega (que las tradiciones no occidentales jamás presintieron ni barruntaron), la concepción del ser humano como persona que aplica su voluntad libre en la propiedad como aporte romano, el Dios uno y trino personal y redentor como aporte más propio del cristianismo y la instrumentación de la razón como poder científico y tecnológico que le ha dado hasta el presente la primacía sobre Oriente. Y estos elementos fundantes son reemplazados por la alienación lingüística del baby talk; el reemplazo del pensamiento reflexivo por la gnosis moderna como atajo al saber; pérdida de los méritos de la persona en el anonimato igualitarista; disolución del mensaje cristiano de salvación en un mensaje puramente social y participación activa en el poder de coerción por parte de Oriente. Nosotros, los hispanoamericanos, estamos en contra de este Occidente porque no es otra cosa que nuestra guillotina. Y esto, hoy en día, lo comprende claramente el mundo musulmán que distingue en forma tajante entre el occidente judeo-anglo-sajón y el occidente Iberoamericano.

Si al comienzo de esta meditación intentamos responder a la pregunta de ¿quiénes somos?, corresponde ahora contestar a la pregunta de ¿qué es América?. Y ésta es la segunda de nuestras tesis.

Así, sostenemos que América debe ser entendida como “lo hóspito” donde el hombre, sea en su búsqueda de gloria y riquezas, sea huyendo del hambre, la guerra, la enfermedad, la persecución, busca realizar plenamente su naturaleza. En América, y esto vale para la totalidad de su territorio, todos somos inmigrantes desde los primeros aborígenes que entraron por el estrecho de Bering hasta las últimas oleadas de asiáticos que están llegando estos días. América se diferencia del resto del mundo por su capacidad de hospedar (hospitari) a todo hombre que como huésped (hospitis) viene de lo in-hóspito. América es pues “lo hóspito”. Ahora bien, esta aparente pasividad receptiva lleva ínsita una actividad modificadora, que mediante la acción del ya mencionado genius loci americano – clima, suelo y paisaje- transforma a lo recibido.

Para concluir entonces y volviendo al comienzo de nuestra exposición, digamos que la mayor dignidad de una cultura en nuestros días está en relación directa con la conciencia clásica. Ni España, Inglaterra, Francia o Alemania para constituir su identidad mezclaron lo clásico con lo bárbaro sino que dejaron que aquel informara a éste. De igual manera la identidad americana no se debe buscar en el mestizaje a partes iguales sino en la aproximación a las fuentes clásicas de cultura occidental pero, eso sí, vistas y vividas desde América.

Repitámoslo, nuestra exigencia es doble, por un lado tenemos la obligación de pensar y actuar a partir del enraizamiento a la tierra americana y sus tradiciones telúricas, pero en la medida en que nuestra expresión americana se aparte de lo heleno, romano, hispano, cristiano tanto menos tendrá validez universal nuestra cultura y tanto menos será nuestra dignidad y nobleza.

Por Alberto Buela

Fuente: Buela, Alberto, Ensayos de disenso, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 2004, págs. 147-151



“El rol de la religión en la sociedad actual y la cosmovisión islámica” – Conferencia en la PUCE

Queridos lectores: Comparto con ustedes la invitación que me han hecho llegar para la conferencia magistral “El rol de la religión en la sociedad actual y la cosmovisión islámica” a cargo del Ayatola Mohsen Qomi (quien se encuentra de visita oficial en Ecuador, siendo la primera vez que un Ayatola visita nuestro país) y que se llevará a cabo en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en esta ciudad de Quito, el día lunes 26 de marzo a las 9h00 a.m.

Toda la información relacionada consta en el siguiente afiche, dando click en la imagen pueden agrandarla:



A propósito del bicentenario de “La Pepa”

Memoria histórica: Con la ya usual alharaca -a esta altura de los bicentenarios- se está conmemorando este día, 19 de marzo de 2012, el bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812, promulgada por las también Cortes de Cádiz (donde el Reino de Quito estuvo representado por varios diputados entre ellos el genial José Mejía Lequerica, todos firmantes de la Constitución)  y que estuviera vigente en ambos hemisferios hispanos por algunos años, considerada un fundamento jurídico mundial hoy por hoy; más allá de cualquier consideración propia, prefiero -como de costumbre- remitirme a documentos para “hablar” de este evento, en este caso dos citas fundamentales, la primera de estas prácticamente desconocida -¿u ocultada?- por todos y la segunda olvidada intencionalmente -en orden cronológico descendente-:

Vicente Morales y Duárez

“La América desde la conquista y sus indígenas han gozado los fueros de Castilla. Óiganse las palabras con que termina un capítulo de las leyes tituladas del año 1542, donde el Emperador Carlos así habla: -queremos y mandamos que sean tratados los indios como vasallos nuestros de Castilla, pues lo son Con respecto a esta justicia, había hecho antes en Barcelona una declaración en Septiembre de 1529 que dio mérito a la Ley l. Título 1, del libro 3.° de la Recopilación de las Indias, donde se dice que las Américas son incorporadas y unidas a la Corona de Castilla, conforme a las intenciones del Papa Alejandro VI. Debe hacerse alto en esas palabras incorporadas y unidas, para entender que las provincias de América no han sido ni son esclavas o vasallas de las provincias de España; han sido y son como unas provincias de Castilla, con sus mismos fueros y  honores.”

Vicente Morales y Duárez, 1811, jurista criollo peruano, diputado y presidente de las Cortes de Cádiz, mereciendo el tratamiento de “Majestad” y ocupando el trono de los Reyes de Castilla por esto.

En Actas de las Cortes de Cádiz. Antología dirigida por Don Enrique Tierno Galván. Editorial Taurus Ediciones, tomo primero, págs. 118-119, Madrid y en Diario de las discusiones y actas de las cortes, tomo segundo, pág. 370 Cádiz: en la imprenta real, 1811. Atribuida al también diputado del Perú en las Cortes de Cádiz, Dionisio Inca Yupanqui –para asombro de toda Europa- en El Perú en las Cortes de Cádiz, tomo cuarto, Vol. 1° de la Colección Documental de la Independencia del Perú, pág. 73, Lima, 1974.

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Decreto de 15 de Octubre de 1810. Igualdad de derechos entre los españoles europeos y ultramarinos: olvido de lo ocurrido en las provincias de América que reconozcan la autoridad de las Córtes.
Octubre 15 de 1810.

Las Córtes generales y extraordinarias confirman y sancionan el inconsuso concepto de que los dominios españoles en ambos hemisferios forman una sola y misma monarquía. una misma y sola nacion, y una sola familia, y que por lo mismo los naturales que sean originarios de dichos dominios europeos ó ultramarinos son iguales en derechos á los de esta península, quedando á cargo de las Córtes tratar con oportunidad, y con un particular interes de todo cuanto pueda contribuir á la felicidad de los de ultramar, como tambien sobre el número y forma que deba tener para lo sucesivo la representacion nacional en ambos hemisferios.

Ordenan asimismo las Córtes que desde el momento en que los paises de ultramar, en donde se hayan manifestado conmociones, hagan el debido reconocimiento á lalegítima autoridad soberana, que se halla establecida en la madre Patria, haya un general olvido de cuanto hubiese ocurrido indebidamente en ellos dejando sin embargo á salvo el derecho de tercero.—

Lo tendrá así entendido el Consejo de Regencia para hacerlo imprimir, publicar y circular, y para disponer todo lo necesario á su cumplimiento.—

Real Isla de Leon, 15 de Octubre de 1810.—

Ramon Lázaro de Dou, Presidente.—

Evaristo Perez de Castro, Secretario.—

Manuel Lujan, Secretario.—

Al Consejo de Regencia.—

Reg. fol. 7.

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Addendum:

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA

Promulgada en Cádiz a 19 de marzo de 1812
Cádiz: en la Imprenta Real: MDCCCXII
DON FERNANDO SÉPTIMO, por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía española,
Rey de las Españas, y en su ausencia y cautividad la Regencia del reino, nombrada por las Cortes generales
y extraordinarias, a todos los que las presentes vieren y entendieren, SABED: Que las mismas Cortes
han decretado y sancionado la siguiente

CONSTITUCIÓN POLÍTICA

DE LA

MONARQUÍA ESPAÑOLA

En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo autor y supremo
legislador de la sociedad.

Las Cortes generales y extraordinarias de la Nación española, bien convencidas, después del
más detenido examen y madura deliberación, de que las antiguas leyes fundamentales de
esta Monarquía, acompañadas de las oportunas providencias y precauciones, que aseguren
de un modo estable y permanente su entero cumplimiento, podrán llenar debidamente el
grande objeto de promover la gloria, la prosperidad y el bien de toda la Nación, decretan la
siguiente Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado.

TÍTULO I.

DE LA NACIÓN ESPAÑOLA Y DE LOS ESPAÑOLES
CAPÍTULO I.

De la Nación Española
Art. 1.

La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.

(…)

(Vía: http://cadiz2012.universia.es/pdf/doc_0007_cons_1812.pdf)

___

Usted ya sabe que hacer: saque sus propias conclusiones.

F.N.P.



The Politically Incorrect Guide to The South (and Why It Will Rise Again). Book review. Secret History of America -20-.

The Politically Incorrect Guide to The South (and Why It Will Rise Again). Book review.

“The past is never dead. It’s not even past.”

–          Gavin Stevens in Requiem for a  Nun by William Faulkner.

“Real history if often different than popular history.”

–          Clint Johnson.

¿Pensabas que solo en el Ecuador nos meten el dedo? Te equivocas.

A book y’all aren’t supposed to read (you should buy it or read it on Google books): Thanks to a gringo (dissatisfied with the modernity, like many of us) friend of mine (not too much green) in Quito I was able to get and read “The Politically Incorrect Guide to The South (and Why It Will Rise Again)” by Clint Johnson, published in 2006, in Washington D.C. USA. This book is what we could call historical revisionism, revisionism supported by facts. This book belongs to a series of “Politically Incorrect Guides” by Regnery editorial house. If the USA may have some virtue, this must be the freedom of expression and speech supported by its Constitution, making available for the great public this kind of historical work, the same kind of work that right now we need here in South America. I could write about the merits of the book, but I rather prefer to show you some particulars details you didn’t know about the history of the South and about the United States in general, the best way to explain you this book.

You think you know the South and the United States.

But did you know (information and quotes extracted from the book):

–          The South of the United States once spoke Spanish: The first European settlement and the oldest city in North America were made by Spaniards: St. Augustine in Florida was founded in 1565. Florida and the Louisiana (including Mississippi and many other states of the Union) once were part of the Spanish Empire. As a quiteño you should know that the last Spanish governor of Louisiana was the Baron of Carondelet, after Louisiana, he come to Quito as President of the Real Audiencia.

–          Originally only nine states of the thirteen –former colonies- signed the Constitution of USA.

–          Commercial capitalism against the United States: England and USA “entered the War of 1812 without any clear goals. So-called War Hawks (the good old boys) in the Senate, including Kentucky’s Henry Clay and South Carolina’s John. C. Calhoun, virtually forced President James Madison’s hand in declaring war. Opposing the War Hawks were the New England Federalists, who once again talked of SECESSION from the Union. The Federalists lifted their wealthy merchant noses into the air and sniffed that they wanted no part of “Mr. Madison’s War.” What the New England merchants did not openly talk about was that their main trading partner was England. If war came, they would be forced to stop trading with the enemy…. (in 1814) the New Englanders were still seething that the War of 1812 was interfering with trade with England… One of the Hartford Convention’s recommendations amending the Constitution… would have limited government-imposed trade embargoes to sixty days -an obvious reflection of the merchant’s desire to trade with an enemy during time of war.” In Roman law, these are called perduellis.

–          New York city was the capital of the slaves trade –even after it had been outlawed.

–          New York refused to abandon the slave trade.

–          There was no civil war in the USA: There was the war of the independence of the South.

–          Secession and the war were about the cotton and not about the slavery.

–          The secret history of the war: Lincoln planned to send the freed slaves back to Africa. Against the Yankees in the armed forces of the Confederation of the South fought blacks (slaves and free people), Jews, Mexicans, Cherokee Indians, Chinese, Frenchmen, Belgians and Italians.

–          The black slaves did not rebel against their owners when the war began, instead of that, they support and fought with them against the Yankees.

–          In Elmira, New York state, was build the first concentration camp in the history of the United States, this was used to held the prisoners of the South in subhuman conditions, generating in this way the dead of thousands of them. This camp was known as “Hellmira” because of the cruelties and genocide committed there.

–          God recognized the Confederacy: Pope Pius IX, the longest-serving pope un the Vatican’s history (1846-1878), addressed to Jefferson Davis, President of the Confederacy as this: “His Excellency, Jefferson Davis, President of the Confederate States of America”. “For Christmas 1866, Pope Pius sent Davis, then imprisoned at Fort Monroe, an autographed photography of himself with a Latin verse: “Come unto me all ye that labor and are cast down, and I will refresh you.” Attached to the wooden frame was a crown of thorns woven by the pope himself.”

–          No Confederate leaders were ever charged with treason, because a trial could show secession was constitutional.

–          There had been no segregation in the antebellum South.

–          The race of plantations owners may be surprising: The third-largest slaveholder in South Carolina in time of the Confederacy was a man named William Ellison, he was a rich landowner and he was black.

–          Guess the character: He closed down critical newspapers of his government and he arrested the directors of these. He exiled opponents in Congress. He commanded to jail thousands of civilians without trial for opposing his authority. He attempted to suspend the Habeas Corpus, unable to do so due to opposition from the Head of the Supreme Court then he tried to arrest him but he did not found a policeman who would want do the job. He made elections frauds, forcing voters through their troops to vote for the candidate he wanted to win. Any third world tyrant? Any European totalitarian dictator? Alfaro?  Well, here is the answer: Abraham Lincoln, sixteenth President of the United States. Lincoln was no defender of civil rights.

–          A really interesting fact for an Ecuadorian: The main and largest hospital of the Confederacy during the war was the Chimborazo Hospital (named after the Chimborazo volcano here in Ecuador), a huge complex of hospital buildings in Richmond Virginia. Until this time there is still a park with that name in that USA city.

The biggest myths about the South:

–          The South is unsophisticated compared to the North and West Coast. The truth is Southerners invented musical forms like rock and roll, jazz, blues and bluegrass. We created the motion picture industry. The first women’s colleges and the oldest public universities were all started here.

–          The South is “rural redneck.” The nation’s largest banks and the world’s largest corporation are based here. The first successful black politicians on the national stage were Southerners. The first two Jewish U.S. Senators were Southerners. The most popular destination for people of all races to move to is The South and away from The North.

–          Southerners supported slavery while Northerners hated it. No Southern alive today disputes that slavery was morally wrong, but the fact remains that all Northern states once had slaves, and virtually all of the slave ships were owned by Yankees. Profits from the slave trade stayed in the North.

–          Southerners tried to break up the Union. It was New England which invented the idea of secession; first in objection to the Louisiana Purchase in 1803 doubling the nation’s land area, and then in 1814 when New England wanted to trade with enemy England during the War of 1812.

–          The War For Southern Independence was about “slavery.”While the South foolishly defended slavery in early 1860s rhetoric, The War was really fought over power and money. If Northerners had a moral objection to slavery in the 19th century, why did they finance the slave trade in the 18th century.

–          The Confederate battle flag symbolizes slavery. The battle flag, designed to resemble the cross favored by Jesus’ disciple St. Andrew, as well as the ancient flag of Scotland, did not fly over any slave ships. It flew over the Confederate ancestors of at least 30 million Southerners who fought, bled, and died defending their homes from invading Union armies.

–          The Confederate flag is used by the Klan. The largest march ever staged by the Klan was in 1925 Washington, D.C. Thousands of American flags were carried, but not a single Confederate flag. The Klan, when it does march, still carries the U.S. flag.

A quotation the history books leave out:

 “I will say then that I am not, nor ever have been in favor of bringing about in anyway the social and political equality of the white and black races – that I am not nor ever have been in favor of making voters or jurors of negroes, nor of qualifying them to hold office, nor to intermarry with white people; and I will say in addition to this that there is a physical difference between the white and black races which I believe will forever forbid the two races living together on terms of social and political equality. And inasmuch as they cannot so live, while they do remain together there must be the position of superior and inferior, and I as much as any other man am in favor of having the superior position assigned to the white race. I say upon this occasion I do not perceive that because the white man is to have the superior position the negro should be denied everything.”

–          Abraham Lincoln, 1858.

A southerner way of thinking:

“But, whatever you do, try to prove to the world that, even if we did not succeed in our struggle, we are worthy of success and do earn a reputation to whatever profession you undertake.”

“There is a true glory and true honor: the glory of duty done, the honor of integrity of principle.”

“There are few, I believe, in this enlightened age, who will not acknowledge that slavery as an institution is a moral and political evil.”

–          Robert E. Lee

Draw your own conclusions.

Francisco Núñez Proaño



O Herói e o Império

O Herói e o Império

Tradição Imperial guerreira é a forma assumida pela essência do espírito kshatrya.
Imperium é sua forma macrocósmica e o Herói é sua forma microcósmica.
A visão de mundo metafísica, a aristocracia, o princípio sagrado da Honra e a exaltação da guerra como atitude do Espírito, são todos elementos próprios do germe imperial que nasce em uma elite. Germe este que se concreta no real ideal de Imperium quando ascende o enviado divino, aquele que será o centro de orientação de todo um povo e paradigma de valor, entrega e sacrifício: o líder, o rei, o imperador. Este é reconhecido pela comunidade não através de seus meros dotes administrativos ou organizacionais, ou seja, por nenhuma percepção de ordem racional; o rei ou líder só pode ser reconhecido como tal através de estratos suprarracionais do ser, precisamente através da esfera transcendente do sangue espiritual.
Um Imperium surge, em seus primórdios, de uma emanação espiritual provinda de um plano transcendente regido por Deuses solares que, através de uma mística, leva alguns poucos homens a perceberem a realidade de forma diferenciada. Este é o princípio das duas naturezas, o mundo transcendente do ser atuando sobre o mundo materializado do devir. Como imagem dessa lei sagrada vemos o governante divino Khrisna clamando ao herói Arjuna no Bhagavad-Gita: “Exceto tu, não ficará um só dos soldados que constituem os dois exércitos … levanta-te e busca a glória, triunfa sobre teus inimigos e adquire um grande império”.
Essa força mística transmuta-se em pura vontade quando atinge os homens de espíritos superiores. Forma-se assim uma elite, cuja visão de mundo própria, aristocrática, inspirada na pura transcendência vertical, em direção às alturas, vai organizando a realidade em base dos significados superiores de todos os processos, de todos os entes e de todos os fenômenos; cria-se, enfim, um significado total de vida superior, onde o transcendente vai incorporando o imanente, no sentido de que o superior, desde uma instância olímpica e solar, vai moldando e iluminando a esfera contingente do inferior, daquilo que é reflexo e aparência do meramente humano. A esfera do sagrado forma-se, assim, pela vontade daqueles que sabem, e não pela devoção daqueles que tem fé. Quando os destinos se fixam a este ideal de vida superior surge então a marca do épico, do grandioso, do olímpico, e o sentido de uma existência pautada pelas necessidades físicas, pelos prazeres e recompensas, é substituído pela emergência do ideal heróico de vitórias e glórias. A ação supera então a contemplação e o Imperium se concreta como criação gloriosa do espírito e da tradição kshatrya. Este é o momento das conquistas, da luta metafísica contra as forças do caos e contra as raças que carregam a marca daKali Yuga.
Essa visão de mundo aristocrática, tornada real e viva pela vontade superior dos poucos homens, vai se espalhando paulatinamente pelos estratos humanos que formam uma comunidade. Toma então preeminência, em cada ser, aquele significado interior que mais se liga ao imutável, àquilo que um homem é por toda sua existência: sua natureza própria. Surgem, assim, as castas. Estas marcam o princípio da diferença como valor social de ordenação das individualidades. Desde o plano transcendente emerge, então, através das castas, como uma calma energia, o amor pela organização, pela disciplina e o repúdio à mescla e a tudo que seja indiferenciado como sinônimo de promiscuidade. Todos os homens são postos em seus devidos lugares dentro do organismo imperial, todos só fazem aquilo que já nasceram sabendo fazer, na forma de uma intuição luminosa, segundo as limitações de suas castas. A sociedade imperial estrutura-se então como um organismo duro semelhante uma rocha, mas ao mesmo tempo leve como uma pena, e é, assim, sustentado de forma vitoriosa pelo princípio da ação mantido pela casta superior da nobreza régia e guerreira, que atua semelhante a um pai o qual é o responsável último por sua família. O mesmo organismo é ainda protegido e cuidado pelo conhecimento universal orientador contido na casta lunar dos líderes espirituais e sacerdotes, que atuam semelhante a uma mãe que cuida de seus filhos. A terceira casta, dos mercadores e profissionais, cuida, por sua vez, do funcionamento das necessidades materiais básicas do organismo social; e, por fim, a quarta casta, dos servos, subsiste como o pólo contingente a ser constantemente moldado, cuja virtude máxima dentro do organismo social é a obediência. Como projeção coletiva humana provinda do plano transcendente o organismo imperial necessita de mínimos meios coercivos para seu funcionamento e sua duração.
Imperium, como fruto da espiritualidade solar, contida de forma mais pura na casta da nobreza guerreira, é ainda sacralizado e sua lei tornada pétrea através da ascensão da Honra como elemento de ligação dos homens com os deuses, dos homens entre si e entre suas respectivas castas. A Honra é o cimento do Imperium. É através dela que surge a exaltação da fidelidade, da lealdade e do valor, que por sua vez formam a base da Ética heróica. A Honra é, portanto, o núcleo ético do homem da tradição. É o supravalor espiritual e antimaterial por excelência. É uma verdadeira força ontológica que dentro do Imperium é capaz de parar a roda de decadência da Kali Yuga, uma vez que qualquer ato de honra tem a propriedade transcendente de quebrar a racionalidade contida nessa idade de trevas.
A lei transcendente do espírito determina o rebaixamento do fluir temporal e de tudo que é expressão deste devir a um plano secundário que necessita ser constantemente superado pela expressão daquilo que é duradouro, estável e imutável. Derivado disso surge o valor incorruptível da Ancestralidade, como significado daquilo que é permanente e por isso é marcadamente presente em todas as gerações, desde as origens. A exaltação da ancestralidade é baseada num aspecto particular da tradição que é precisamente a tradição de sangue. Esta é baseada no reconhecimento direto por parte de cada família, de cada estirpe ou de cada povo, das glórias e conquistas construídas sobre o sangue dos ancestrais. Uma doutrina de tal tipo invariavelmente é propagada em linguagem épica onde os antepassados atingem o nível do verdadeiramente divino. Como a ancestralidade possui uma essência específica de cada família, estirpe ou povo, ou seja, como cada um possui seus próprios ancestrais, ela atua, no organismo imperial, como um elemento oposto a qualquer sentido de universalismo ou de nivelamento.
Na Roma Imperial era tradição familiar o culto aos ancestrais em datas determinadas ou em funerais de algum membro, onde o rito mandava que fossem proferidos discursos em honra dos mesmos. Também se guardavam máscaras feitas de gesso do rosto dos antepassados que eram postas em evidência em determinadas datas ou cerimônias públicas.
Nota-se através da exaltação da ancestralidade que o Imperium possui um sentido histórico eminentemente contrário ao tempo linear, estando alinhado com o passado e hostil a tudo que seja promessa futura. OImperium parece possuir um tempo próprio, um tempo compreensivo-simbólico, não extensivo-linear, que reflete não o fluir e o mero envelhecer dos entes e dos homens, como sobreposição de fatos históricos cuja valorização e preeminência são determinadas por critérios culturais, mas sim um sentido que é emanado diretamente do transcendente sendo marcado pelo direcionamento à eternidade e sincronizado com os símbolos eternos reconhecidos por todos. Por isso, estando o símbolo sagrado do progresso e da felicidade futura destruídos, qualquer avanço tecnológico-material ou antropológico que venha se dar dentro do ambiente imperial, terá por função exatamente a estabilidade e a permanência das leis que regem o império, ou seja, qualquer dita “evolução” neste sentido vem desde o alto.
Todo valor e toda expressão do plano transcendente só se sustentam de forma luminosa e ativa mediante uma natureza viril. Virilidade espiritual é uma marca, portanto, de toda elite e nobreza guerreira. Este tipo de atitude viril é uma síntese entre a força física e a coragem, como expressões diretas da vitalidade da estirpe, e a transcendência vertical; síntese essa que forjou um tipo humano superior, digno de ser eternamente relembrado. São exemplos desse tipo os patrícios e legionários romanos, hoplitas gregos e espartanos, a cavalaria medieval, dentre outros.
Todos esses exércitos verdadeiramente divinos constituíram-se como a força vital dos respectivos impérios que representavam, e tiveram como unidade formadora aquele homem que em si possui a marca transcendente do heroísmo.
Herói é, portanto, o microcosmo da tradição kshatrya.
O Herói é um tipo de homem que além das três esferas constitutivas do ser – a esfera física corporal, a esfera psíquica, anímica, sede dos desejos e dos medos, sustentada por aquilo que se entende por alma, e a esfera propriamente espiritual, construída pelo Espírito, aquilo que o homem tem de mais semelhante à divindade – é marcado pela presença de uma quarta esfera, a esfera da Magia.
Tal dimensão mágica no Herói fez com que ele fosse admitido nas civilizações tradicionais como um intermediário entre os homens e os Deuses. É através desta esfera que o Espírito pode romper os laços anímicos e físicos que o ligam àquilo que é simplesmente humano, atingindo as alturas olímpicas mais distantes, chegando à mors triunphalis. Essa esfera mágica é uma estância essencialmente bélica, por isso o herói é um guerreiro nato, que, independente da forma cultural que assuma, governante, pensador ou criador, por exemplo, sempre sua conduta ou suas criações resultarão em armas, sejam de defesa ou de ataque. Sejam obras literárias, sejam criações de arte, provindas elas da magia heróica, terão sempre uma forma transcendente que se equivale extraordinariamente a um escudo, para defesa do Imperium, ou a uma lâmina ou arco, para ataque sobre os agentes da matéria e do caos. Esta propriedade divina do Herói só pode ser captada por uma máxima transcendência vertical, mais além de qualquer explicação metafísica ou teoria filosófica.
Esta esfera mágica possui ainda, digamos, dois pólos. O primeiro é o pólo que de onde se expressa a Honra Heróica. É através deste pólo que a tradição guerreira caracteriza-se por uma postura masculina e viril diante dos Deuses. E por falta ou pouco desenvolvimento dela é que a tradição lunar sacerdotal põe-se de forma feminina e devocional frente ao plano do divino. O outro pólo mágico é constituído de pura Vontade, e é justamente através deste pólo que a dimensão espiritual dos Deuses e Heróis mortos em combate faz-se poder, potência e ato real, e o Sagrado torna-se vivo entre os homens.
A Vontade mágica, inquebrável e invencível, é, então, o eixo de conexão entre dois mundos: o mundo macrocósmico do transcendente, o qual forma o Imperium, e o cosmos interior do homem heróico.
Por falta desta esfera mágica, ou por materialização e anquilosamento da mesma, é que a espiritualidade sacerdotal nunca constrói impérios. E sem a solaridade de um organismo imperial que se sustente a si mesmo frente às contingências do mundo material e humano, e frente a inimigos diversos, só resta ao espírito lunar aceitar a dependência sem almejar qualquer superioridade em qualquer aspecto que seja. O Cristianismo, exemplo do espírito devocional do Oriente, deve sua existência aos organismos imperiais romano e gibelino nos quais se amparou para subsistir nos povos do Ocidente. Portanto, o puro sacerdote, o fiel, o religioso, o intelectual, devem venerar por toda comunidade o heroísmo régio aristocrático como o verdadeiro agente paterno de proteção e sustentação de todo organismo.
Toda vez que a casta sacerdotal deseja tomar preeminência em alguma tradição originalmente guerreira e imperial, ela assume o papel do vírus da antitradição, e, propagando um universalismo próprio, destrói o  sentido vertical que tinha a contemplação quando sustentada pelo heroísmo do ambiente imperial. O sacerdote, ou sua forma mais cultural assumida pelo intelectual, transformam-se então em agentes de desagregação, dissolvendo o elo de ligação do plano transcendente do divino com mundo dos homens, que atuava como elemento primordial e justificativo de todos os processos. Rompe-se a ligação do corpo com o espírito, confunde-se o concreto com o abstrato, esquece-se a substância por trás do real, o sagrado vai, então, recolhendo-se para um lugar em separado, um subterrâneo anímico, passando a ser acessível somente através de estados psíquicos do ser, sejam eles de culto devocional, sentimentalistas ou mesmo de euforia tribal; em todos esses estados o sentido espiritual vai decaindo ao longo do tempo. Esta separação horizontal vai de encontro a estrutura vertical e hierárquica do mundo da Tradição, originando, então, um certo sentido de nivelamento; assim, desde instâncias meramente psicológicas, lunares, sem o crivo do Espírito, da Vontade e da Honra, este nivelamento transforma-se em força ativa, e posteriormente resultará em igualitarismo, democracia e direitos humanos. O mesmo processo é passível de ocorrer quando na terceira casta emerge o mesmo desejo de domínio, surge, então, através dela, o materialismo capitalista, a subversão, a visão de mundo mecânica, o amor pelo luxo e pela usura. O mesmo, ainda, pode ser dito quando os servos desejam preeminência, nascendo então o caos espiritual, o rebaixamento intelectual, a brutalidade, a promiscuidade e a perversão. Este é o próprio sentido da decadência da Kali Yuga.
O homem heróico é caracterizado ainda, na esfera física do corpo, por uma vitalidade e uma força física calma, uma resistência a condições intempéries fora do comum e um vigor supra-humano. No âmbito psíquico, na esfera lunar da alma, contida em cada homem, o herói é marcadamente intenso e verdadeiro em todos os seus desejos, mas estes são fixados num limiar superior pelo ethos heróico que, como foi dito, é reflexo direto da Honra como medida de todos os atos. Fidelidade e lealdade substituem qualquer sentido de sentimentalismo anímico. Camaradagem cavalheiresca substitui qualquer mera amizade ou utilitarismo na relação entre os homens. A mulher, para o espírito heróico, é a Dama. Aquela que possui em si o mistério máximo do amor, único ponto-fraco do Herói. É aquela que lhe mostra a saída do labirinto dos rigores do mundo humano. É a inspiração inicial do superar-se a si mesmo.
Como visto, o Herói é um microcosmo ascendente, como uma flecha apontada para o alto, semelhante e análogo ao seu reflexo macrocósmico imperial.

 

Valdemar Abrantes

Vía: http://www.juliusevola.com.ar/El_Fortin/62_14.htm