coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


La América del Sur – 1837: Un diagnóstico sueco.

Carl August Gosselman

Carl August Gosselman, enviado del Reino de Suecia en misión comercial a la América del Sur, en su informe número 14  sobre la República del Ecuador, dirigido a su gobierno y fechado en Quito el 20 de octubre de 1837, nos proporciona en su primera parte, “situación política”, un acertado análisis de la realidad socio-política ecuatoriana y sudamericana de entonces. En Ecuador –y en la mayor parte del continente- las situaciones socio-político-económicas, sus causas y consecuencias, a pesar de estar a más de un siglo y medio de los hechos, en el fondo siguen prácticamente iguales a lo que fueron durante los años descritos. Y todo en nombre de la “libertad”.

 Publico un extracto del primer apartado de este informe a continuación:

“… si no se puede comparar a Bolívar precisamente con Alejandro en otras cosas, puede uno, por lo menos, hacerlo después de su muerte ya que el gran estado fundado por él fue dividido y recayó en sus más ilustres generales.”

“Aunque la república del Ecuador se ha separado, por consiguiente, de los otros estados y al mismo tiempo se ha librado de todos los inconvenientes inherentes a países tan vastos con el mismo gobierno, particularmente con comunicaciones extraordinariamente difíciles, estuvo lejos de verse libre de las luchas políticas intestinas que en mayor o menor medida grado han sacudido todas las antiguas colonias españolas después de su independencia y que, para decirlo con las mismas palabras de un autor español, esto parece ser un castigo del cielo por haberse separado de su amorosa patria…. lo que más es seguro es que estas continuas pequeñas revoluciones intestinas, como recidivas después de una enfermedad, han perjudicado y debilitado a estos cuerpos políticos muchísimo más que la misma lucha porfiada que han sostenido para sacudirse del dominio español… Esta completa ignorancia de una de las más difíciles entre todas las ciencias o sea el arte de gobernar y esta falta de costumbre de, en algunos casos, gobernarse a sí mismo, son las verdades y principales causas de los movimiento subversivos y disturbios internos que han tenido que sufrir las repúblicas hispano-americanas desde la revolución (separación de España). A estas hay que añadir dos causas más, seguramente menos profundas y por consiguiente más fáciles de remediar, pero que no han dejado, sin embargo, de obrar, en el entretanto, con casi la misma fuerza destructora de las primeras. Estas son: en primer lugar, lo que casi podríamos llamar locura política, de querer hacer las constituciones de las antiguas colonias españolas tomando por modelo tomando por modelo la de los Estados Unidos de Norteamérica; y después, la inevitable influencia que los militares, o mejor dicho sus jefes, han de tener en países que, para conquistar su independencia, han tenido que atravesar el purgatorio de muchos años de luchas sangrientas. Si se miran todas las estas cosas juntas será fácil comprender que la situación política de estos estados, difícilmente haya podido ser otra cosa que lo que ha sido, y que la mayoría de ellos sean todavía, más que corrientes  repúblicas constitucionales, una especie de efímeras oligarquía militares. ‘En tierra de ciegos, el tuerto es rey’ dice el refrán, y en donde no hay quien sepa gobernar ocupa el trono el que por lo menos sabe mandar. Esta situación en que el cetro se ha trocado por la espada, es sin duda la corriente en las revoluciones… Entre los criollos españoles, por lo menos los que de ellos han elegido la carrera militar, puede decirse que el deseo de gobernar es una especie de vicio hereditario; y parece verdaderamente como si la mayoría de ellos, por  lo menos hasta ahora, hubiese creído que, desde el momento que abjuraron al rey de España y juraron  las constituciones republicanas, estaban a la vez no solo capacitados, sino también en pleno derecho de ocupar, el mejor día, el sillón presidencial. Sin embargo, lo peor de todo es que muy pocos de ellos han tenido la paciencia de esperar a que les llegara su turno, sino que tan pronto como se han asegurado de su división, batallón, o en último caso hasta de solo una compañía, han emprendido en seguida la marcha sobre el palacio presidencial, para hacer saber a su dueño que ya ha estado demasiado tiempo en el poder y que tienen ganas de probar a qué sabe el ocupar su sitio.”

“Este es en pocas palabras el argumento de las muchas revolucioncitas (en la edición sueca en una nota el autor explica el término como sigue: ‘Pequeña revolución; una palabra adecuada y comprensible solamente en las repúblicas hispanoamericanas’) que en estos último años se han puesto en escena en estos estados: y que la historia moderna de las cinco repúblicas que he visitado, es decir Montevideo, Buenos Aires, Chile, Perú y Ecuador, no es nada más que variaciones sobre el mismo tema o sea un popurrí casi imposible de recordar nombres de libertadores, generales y coroneles, de lugares en donde se han librado pequeñas batallas y se han proclamado nuevas constituciones, y de fechas de continuas subidas al poder y caídas de presidentes, dictadores y protectores. Uno se cansa de oír contar estas cosas, y no es por consiguiente extraño que las pobres naciones so pueblos –por cuya felicidad, naturalmente, todo esto se realiza, pero que han sido los que más han sufrido por ello- también se hayan cansado, y hayan ido de un extremo a otro, y que en vez de dejarse robar y matar ‘constitucionalmente’, como republicanos libres, por las milicias ciudadanas de los distintos patriotas, hayan preferido depender por cierto tiempo de la voluntad un solo dictador, al que por el momento han otorgado plenos poderes para fusilar a cuantos quiera. Esta es ahora realidad la situación del Perú, en Chile y en Buenos Aires; y para un europeo que llega allí con la cabeza llena de las magníficas constituciones liberales de estos estados –pues resultan en verdad magníficas en la hermosa y soberbia lengua española-, es para decir poco, una sorpresa desagradable cuando se halla ahora en un país cuyo supremo magistrado puede mandarle a buscar en cualquier momento y sin mediar juicio o instrucción alguna de causa, hacerle fusilar inmediatamente como le plazca, de frente o por las espaldas (En una nota del autor se explica el término ‘fusilar por las espaldas’ como ‘una variante sudamericana del fusilamiento, que se considera más deshonrosa que la manera usual’). Naturalmente todo esto no es tan grave como parece; pero es, sin embargo, lamentable, que naciones enteras tengan que recurrir a tales medios, y probablemente por largo tiempo, tengan que expiar de este modo la inexperiencia y el imperdonable prurito de sus legisladores de querer imitar a sus colegas del norte, de los cuales son, en muchos aspectos, tan distintos como el ‘Sur del Norte’, o como un español de un inglés.”

(…)

“Quito, 20 de octubre de 1837”[1]

Saque usted sus propias conclusiones.


[1] Gosselman, Carl August, Informe N° 14  – La República del Ecuador, en Revista Ecuatoriana de Historia Económica – Año IV – N° 8, Quito, segundo semestre de 1990, pág. 174 y sigs.



Invitación – Reflexiones sobre el 28 de enero de 1912

La Sociedad de Estudios Históricos del Ecuador se complace en invitarles al conversatorio “Reflexiones sobre el 28 de enero de 1912” a realizarse el día 13 de marzo. 

Este evento, inicialmente previsto para el 9 de febrero, tuvo que suspenderse por la repentina muerte del notable historiador y director emérito de la ANH, Dr. Jorge Salvador Lara. Sólo ahora hemos podido reprogramarlo.

Este conversatorio contará con la presencia del Dr. Carlos Freile Granizo. Nuestro segundo invitado está por confirmarnos su asistencia, sin que esto afecte la realización de este. Esperamos contar con su asistencia y con sus inquietudes que aportarán a la discusión.

Se ofrecerá un vino de honor

Lugar: Academia Nacional de Historia. Auditorio “Manuel de Guzmán Polanco” – Seis de Diciembre y Roca esquina-.
Fecha: Martes 13 de marzo del 2012
Hora: 16:30

Puede unirse al evento en facebook dando click aquí:  http://on.fb.me/zO78hN



María Antonia Bolívar y Josefa Sáenz: ¡Por Dios, por la Patria y el Rey! Historia secreta de América -19-.

A propósito del día internacional de la mujer, 8 de marzo de 2012:

Cuando le ha convenido a  la historiografía americana -y ecuatoriana en particular-  se ha referido a la participación femenina en la separación de España como un grupo de mujeres abnegadas que sacrificaron todo por la “libertad”. Sin embargo, las diversas posiciones del sector femenino que observaba como algo sin sentido la llamada “independencia” no se han estudiado ni analizado aún en todas sus consecuencias.

Destacan dos casos de los miles que existieron: María Antonia Bolívar, hermana de Simón y Josefa Sáenz, tía de Manuela.

Luis Corsi Otálora señaló de María Antonia en medio del proceso separatista venezolano lo siguiente:

“…en Venezuela la polarización (durante la independencia) había sido casi total, con masivos desplazamientos de población y fraccionamiento de familias enteras; tanto que dentro de las filas realistas descollaba doña María Antonia Bolívar, hermana de Simón, largo tiempo exiliada en Cuba, en donde se mantuvo con pensión de las autoridades reales. En tal fenómeno jugó un gran papel la infatigable acción conscientizadora del Dr. José Domingo Díaz, el más destacado publicista de la posición realista; ningún testimonio tan diciente como el de su antagonista de entonces, el neogranadino José Manuel Restrepo: “Este hombre de una familia oscura… (sus) Cartas… contribuyeron sobremanera a extraviar la opinión pública y a fomentar las insurrecciones contra Bolívar y demás jefes independientes.”[1]

María Antonia Bolívar

Don Alexo Ruiz, quien fuera Secretario de Estado y del Departamento de Hacienda de Indias, comunica  a su Majestad las acciones de Bolívar -María Antonia-, a la vez que aboga por ella en estos términos:

“Señor:
La desgraciada hermana del rebelde caudillo Simón Bolívar, contenida en esta instancia, es una heroína de la lealtad. Me consta y es bien notorio, y lo ha declarado la Real Audiencia de Caracas que su hermano la maltrató y persiguió, la hizo emigrar con violencia, por haber sido siempre de conducta y opiniones contrarias a las suyas. Siempre unida a la causa de Vuestra Majestad salvó la vida a muchos buenos españoles, refugiándolos en su casa y haciendas. Y con un mérito tan sobresaliente, y con bienes cuantiosos, que la están mandado desembargar y entregar, prefiere vivir pobremente del trabajo de sus manos, en esta Isla fiel para no exponerse a los riesgos y convulsiones de su Patria, ni encontrarse con un Hermano que la ha causado todos sus infortunios. Una víctima de esta singular clase merece todo el amparo y protección de Vuestra Majestad. Soy de parecer que pues de sus bienes se aprovecha en Caracas la Real Hacienda, como consta del solemne documento adjunto, Vuestra Majestad se digne mandar que aquí se le asista con una pensión de mil pesos mientras permanezca en esta ciudad con su familia y que esta Intendencia se entienda con la de Venezuela para los debidos reintegros y para que la pensión en su caso se nivele por la entidad y productos de los mismos bienes secuestrados. Creo que así lo exige la magnanimidad y justicia del trono.”[2]

Así como la familia de doña María Antonia, la familia Sáenz también fue presa de la división en torno a los ideales que animaban a la rebelión y a la lealtad en la América española del primer cuarto del siglo XIX.

En la batalla de Mocha (1812), donde se enfrentaron los realistas dirigidos por Toribio Montes y los separatistas dirigidos por Ramón Chiriboga, doña Josefa Sáenz Campo Larrahonda demostró todo el carácter heroico de su casa:

“Una figura femenina se destacó en las acciones de Mocha. Se trata de doña Josefina Sáenz, esposa del oidor Manzanos, realista convencida de que no se conformaba con sostener sus ideas a favor de la monarquía, sino que las defendía de modo más decidido. Esta señora era nada menos que tía paterna de Manuela Sáenz, aquella que pocos años después sería defensora a ultranza de la independencia y salvadora de Bolívar. Enterado de que la heroína del encuentro armado de Mocha había sido doña Josefina, Montes la felicitó calurosamente y la rodeó de cuidados y privilegios.

Le Gohuir dijo al respecto:

Escapada de un convento donde la tenían recluida por realista exaltada, se juntó con los soldados de Sámano y concurrió al ataque de La Piedra, llevando sable en alto frente a la columna realista. Penetro la primera a la plaza de Mocha tremolando la bandera real, y para coronar dignamente su hazaña subió al campanario a celebrar con repiques su propio triunfo. La legendaria aventura le valió a la heroína un escudo de honor del parte del rey de España.

Después de la derrota de los rebeldes en Mocha, doña Josefina viajó con Montes a Riobamba a descansar de la campaña, y allí fue hospedada, como era de esperarse, por el corregidor Martín Chiriboga y León. Días después, vistiendo uniforme de húsar, doña Josefina partió hacia Quito con el estado mayor de Montes, en donde los realistas se hicieron lenguas sobre el valeroso comportamiento de la esposa del oidor Manzanos, decano de la Real Audiencia.” [3]

Doña María Antonia Bolívar y doña Josefa Sáenz, heroínas de la lealtaddos grandes americanas que lucharon por Dios, por la Patria y el Rey. Prohibido olvidar.

Por Francisco Núñez Proaño 


[1] Corsi Otálora, Luis, VISIÓN CONTRA-CORRIENTE DE LA INDEPENDENCIA AMERICANA, en revista Disenso.

[2] Alexo Ruiz al Rey de España, 11 de febrero de 1819, La Habana, Archivo Nacional de Cuba, Asuntos Políticos, Legajo 17, Número 5.

[3] Costales Samaniego, Alfredo y Costales Peñaherrera, Dolores, Insurgentes y realistas – La revolución y la contrarrevolución quiteñas 1809-1812, Ed. Fonsal, Biblioteca del Bicentenario de la Independencia Vol. 9, Quito, 2008, págs. 157-158



El Irán que yo viví (I)

Queridos lectores:

Iré publicando una serie de posts acerca de mis vivencias en suelo iranio. Hoy doy comienzo a la serie con una apreciación general de Irán y de Teherán (Tehran), su capital. Después aparecerán, a los largo de las semanas siguientes, los artículos sobre el resto de lugares y experiencias que fui conociendo y experimentado en el país de los arios. Las anotaciones son lo más general posible a fin de no alargarme innecesariamente en un espacio como un blog que más bien se presta para información breve y fácil de asimilar. El último artículo lo dedicaré a consideraciones político-religiosas metafísicas. Irán acostumbrándose.

Francisco

PS. Asia -al menos el Asia central- huele definitivamente diferente a Europa y a América -el olor entre estos dos últimos continentes es similar-.

El Irán que yo viví (I)

La República Islámica de Irán es una nación, hoy por hoy, en la mira mundial. Los rumores de guerra la acosan y de producirse tal estaríamos enfrentándonos a un escenario imprevisible de una posible tercera guerra mundial. Irán ha tomado una especial relevancia en los últimos años por su actividad nuclear y debido a sus esfuerzos diplomáticos por ampliar su área de influencia ya no solo en su región sino en el planeta, manteniendo un claro discurso anti-sistema occidental, acentuando en particular sus críticas a Estados Unidos e Israel, atrayendo así a un gran número de disconformes y disidentes de los cinco continentes que ven a la República Islámica como un referente de lucha alternativa a la imposición del sistema-mundo moderno. De la misma forma el Irán de nuestros días tiene muchos y poderosos enemigos, que ven a este país como un bastión del extremismo y de la intolerancia.

Gracias a las florecientes relaciones que mantiene la República del Ecuador con la República Islámica de Irán propiciadas por sus gobiernos, entre diciembre de 2010 y febrero de 2011 formé parte de una delegación cultural ecuatoriana cuya misión era establecer lazos de unión, amistad e intercambio a todos los niveles entre los pueblos de ambos países.

La milenaria Persia, fue una monarquía ininterrumpida, con sus altos y sus bajos, por más de 2500 años hasta la revolución islámica de 1979. Podría adentrarme en una serie de consideraciones históricas, sociológicas, religiosas y políticas (división que no existe en Irán como ya se verá más adelante) sobre el proceso revolucionario iraní, pero no lo haré, el presente artículo pretender ser un relato y no una interpretación de mi experiencia en la tierra de los arios (Irán etimológicamente significa la tierra de los arios). Sin embargo, los comentarios más evidentes respecto a mis apreciaciones y a las analogías y diferencias entre Ecuador e Irán se darán por sí solos.

Utilizando las bufas categorías sociopolíticas internacionales modernas podríamos decir que por el nivel de desarrollo que se puede observar en las calles de las ciudades y pueblos iraníes, esa nación se encuentra en una categoría casi nunca enunciada: el segundo mundo, un nivel intermedio entre el primer y el tercer mundo; aunque en muchas cosas se afirma dentro del llamado primer mundo: Ejemplos: Tecnología nuclear y genética, sistema educativo superior capaz de desarrollar esas tecnologías (además de su infraestructura de primer orden), sistema universal de salud gratuita, etc. Una potencia regional sin duda alguna, y la decimosexta potencia económica en el mundo.

Irán deslumbra a sus visitantes, a quienes acoge con una inusitada hospitalidad convirtiéndoles en verdaderos huéspedes, echando al piso los prejuicios occidentales que pesan sobre dicho país y sobre el Islam en general.  Al menos sobre el Islam chía.

Antes de viajar habíamos conversado en variadas ocasiones con iraníes residentes en Ecuador, todos ellos gente en toda la extensión de la palabra, entre quienes se contaba el Sheij Alí Mirjalili, quien nos aseguraba que los iraníes eran personas extremadamente abiertas y amables con los extranjeros; pensábamos entonces que seguramente ese era el discurso oficial que debían mantener los iraníes en el extranjero para contrarrestar la mala fama que tiene su país por estos pagos, así que sinceramente dudábamos de esa anunciada hospitalidad, sin embargo, los hechos comprobaron ser del todo cierta.

Teherán: Metrópoli hospitalaria.

Vista nocturna de Teherán. Al centro: La Torre Milad de 435 metros de altura. La cabeza de la torre tiene doce plantas y en ella hay un restaurante que gira, un espacio abierto y otro cerrado para ver la panorámica de la ciudad, una exposición sobre la guerra irano-.iraquí, un departamento de telefonía, otro de televisión, una cafetería, una pinacoteca y tiendas.

A nuestro arribo al moderno aeropuerto Imam Jomeini, en las afueras de Teherán, lo primero que nos llamó la atención era ver como las altas y no muy serviciales azafatas holandesas de KLM, así como el resto de mujeres extranjeras y locales, dentro del avión iban colocándose sus hijabs o sea sus velos según dicta la ley islámica alrededor de la cabeza a fin de ocultar el cabello, contrastando estos con los apretados pantalones y botas que vestían estas últimas, era pleno invierno boreal así que la ropa de todos se fue complementando con los abrigos de rigor. También fue notorio como los hombres, iraníes en su mayoría, mantenían una afeitado al ras, seguramente debían ser iraníes que viven fuera de su país y por tal no adoptan las costumbres ni acatan las ordenanzas de la ley islámica.

Desde nuestro paso por el control migratorio, pudimos darnos cuenta que los extranjeros en general tenemos lo que se podría llamar un trato preferencial. No estuvimos nunca seguros si esto se debía a una política de Estado, o a una necesidad de quedar bien con sus invitados. Lo que si no se puede dudar es que sería muy difícil lograr que todo un país, sus millones de habitantes, se pusieran de acuerdo para mostrar algo que no son. Además de la naturalidad de sus acciones, el hecho de que prácticamente todos los iraníes de todas las creencias, ideologías y posiciones político-religiosas (islámicos y anti-islámicos, a favor y en contra del régimen actual de su país) que fuimos conociendo durante nuestro viaje,  demuestra que cualquier tipo de fingimiento era nulo. Los iraníes demostraron ser en todo buenas gentes, como diríamos en Ecuador. Claro, con sus contadas excepciones, malas gentes hay en todas partes.

En el trayecto a la ciudad, pudimos observar el sistema de carreteras y autopistas que conectan al aeropuerto con las distintas poblaciones cercanas. Comparables a las brasileñas en Sudamérica. Algo que yo no había visto ni siquiera en los Estados Unidos, y que siempre comento como notable a mis amigos que me preguntan acerca de mi viaje a Irán, es el hecho de que todas las carreteras, autopistas y caminos secundarios que conocí tenían iluminación en un ciento por ciento. Y hay que decirlo, recorrí Irán de extremo a extremo y nunca dejé de ver faros iluminando las vías de ese país.

Nos hospedamos en un céntrico hotel de la capital persa a pocas cuadras de la Plaza Imam Jomeini (numerosos lugares a lo largo y ancho del país llevan el nombre del líder que llevó al triunfo a la revolución islámica) y de la Cancillería iraní. Nuestro host se apellidaba Musaví, tal como el líder de la oposición, mera casualidad. Notable es la influencia francesa y germana en la arquitectura de los céntricos edificios gubernamentales, donde alguna vez las autoridades del Sha (emperador) regían los destinos de su patria. Fusionada con las líneas europeas los motivos persas impregnan las calles, los parques, las plazas y por supuesto las construcciones.

Evidentemente el trato hotelero era de lo más cordial para con los delegados-turistas, compartíamos el edificio especialmente con europeos y uno que otro asiático, muchos alemanes, el resto de los países nórdicos y algún francés. Los hoteles cinco estrellas abundan en Teherán.

Además de las actividades oficiales de las que debíamos participar, junto a Carlos Trueba A., gran amigo, parte de la delegación e inseparable compañero de viaje y de aventuras;  nos dedicamos a recorrer la ciudad, y más tarde el país, por nosotros mismos defendiéndonos con nuestro inglés que casi pocos iraníes dominan y con algunas palabras de farsi, las suficientes y necesarias para sobrevivir a las calles de una ciudad con más de diez millones de habitantes.

Una iglesia cristiana en Teherán.

Teherán es una metrópoli en todo el sentido del término, alberga a millones de habitantes propios y extraños, con una considerable tasa de inmigración son también millones los extranjeros que la habitan, en particular de la región, pero también europeos, del extremo oriente, del África sahariana y subsahariana y uno que otro americano.  No es extraño ver iglesias cristianas, sinagogas judías y templos zoroastrianos en ella. Existe una limitada libertad religiosa, siempre y cuando se trate de religiones monoteístas, ni se persigue a judíos, ni se ataca a cristianos, ni se discrimina a zoroastrianos adoradores del fuego sagrado, estos últimos verdaderos hijos del país que mantienen la fidelidad a su religión primigenia que fuera el sostén de los aqueménides y sasánidas por un milenio hasta la llegada del Islam por medio de la invasión árabe.  Teherán posee una infraestructura de primera para soportar a sus millones de habitantes: autopistas, trenes al nivel del suelo, elevados y subterráneos, sistema público de transporte donde se mezclan desde los colectivos hasta los trolebuses, además de las obviedades como agua potable y luz eléctrica para toda la población. Conocimos por fuera algunos barrios pobres que consisten en monoblocks de edificios, al más puro estilo berlinés o londinense, ni villas miseria, ni invasiones, ni suburbios andinos, ni favelas brasileñas; si bien existe pobreza la miseria es nula (no se ve mendigos en la calle), y la riqueza desborda en el norte de la ciudad, donde los rascacielos, los Porsche, BMW, Mercedes Benz, las tiendas de lujo, los cafés, presuntuosos y caros restaurantes y la forma liberal de ser de sus habitantes refleja un estilo de vida nada austero según dictamina la ley islámica, tal vez esto explique porque Teherán es bastión de la oposición al régimen junto a Chiraz en el sur, la ciudad más liberal de Irán.

Condominio teheraní.

Al salir a la calle, con un mapa bilingüe en las manos y ante nuestro desconocimiento completo de la ciudad y de la movilización en esta, emprendimos el camino más lógico: caminar y nuestros primeros días fueron de intensa caminata (al punto que la primera noche tuve una especie de trance con mis pies que ya no me respondían más, presas del cansancio y del frío). En medio de esto no dejaba de sorprendernos la amabilidad de los iraníes para con los extranjeros, un ejemplo lo demuestra: logramos llegar hasta la llamada Torre de la Libertad “Azadi”, nombre que le diera la revolución islámica, y que en su origen tenía el nombre de Monumento Shahyad en honor al Sha, fue construida en 1971 para conmemorar los 2500 años de Monarquía, ícono de la capital iraní; una vez recorrido el sitio, nos dispusimos ir hacia el Palacio del Golestán o de las Flores, residencia de los emperadores persas durante seis siglos, y allí surgió el problema: ¡No sabíamos cómo! Tomamos el mapa y empezamos a rebuscar el lugar y lo encontramos en el plano, mientras nuestra búsqueda sucedía ya habíamos llamado la atención de varios iraníes que se acercaron a querer ayudarnos, uno de ellos, al parecer un hombre de negocios, hablaba inglés y nos hizo las preguntas de rigor sobre nuestros origen, el motivo del viaje, si nos había gustado hasta entonces su país, etc., y aquí es cuando viene la sorpresa en serio, haciendo a un lado a sus actividades se ofreció a llevarnos él mismo al Palacio que buscábamos: cosa que en Ecuador hubiera significado que el tipo tenía doble intención o era delincuente y pretendía hacernos algún daño; pues en Irán él lo hizo nada más por ser un buen embajador de su país con los extranjeros perdidos. Finalmente llegamos en una sola pieza y con todas nuestras pertenencias al Golestán, agradecidos y remarco, sumamente sorprendidos por esas extrañas actitudes del todo desconocidas en nuestro medio.

Francisco Núñez dek Arco Proaño en la Torre Azadi.

Porque, en contra de lo que suele pensarse, los iraníes son un pueblo considerablemente tolerante. Extrovertidos y alegres, intentan establecer diálogo con el visitante a pesar de la dificultad que plantean las barreras idiomáticas. Hospitalarios hasta límites insospechados, parecen desconocer en general actitudes prohibidas por su religión, como el robo o el engaño, tan habituales en otros lugares –en particular en los países “latinos” de la América-. Aparte de las bondades sin límite que reserva esta tierra para con el viajero, especialmente con aquel interesado en los matices históricos y artísticos de los lugares que visita, sus habitantes merecen por sí mismos que nos liberemos de los prejuicios infundados que mantenemos los occidentales con Irán y le demos una oportunidad. Nosotros así lo hicimos, y puedo asegurar que en ningún aspecto me sentí defraudado.

El peso de la historia.

Estatua “Madre María” (Virgen María) en el Parque del Diálogo en Teherán.

Llama poderosamente la atención como el acento áspero de lo que podría llamar idiomas mayores de la familia indoeuropea como el Sánscrito, el Griego y el Latín son muy parecidos, similares en extremo al Castellano y al Alemán; a su vez es curioso como otro idioma mayor de la misma familia, el Farsi (o Persa), el idioma nacional de Irán ( ya muy contaminado por el árabe y que es hablado además en algunas partes de Afganistán, Armenia, Azerbaiyán, Irak, Pakistán, Turkmenistán y Turquía) tiene un acento frufrú parecido al Francés y en algo al Portugués.

Teherán se encuentra en medio de lo que bautizamos con visión geohistórica como la ruta de los emperadores, en las faldas de los montes Elburz o Elbruz por un lado y al margen del gran desierto de la meseta irania por el otro. Núcleo del Irán contemporáneo desde hace al menos seis siglos en la región persa del país. Y por lo mismo es una ciudad cargada, repleta de historia. Por allí pasaron y se asentaron los más grandes pueblos del mundo antiguo.

En nuestro trayecto conocimos varios sitios históricos, entre estos se desctacan los siguientes:

El Trono del Sha en el Palacio del Golestán.

El Palacio del Golestán (Palacio de las Flores o de las Rosas), fue la residencia oficial de los monarcas persas durante los últimos seis siglos, hasta 1979. De hecho no es solo ese palacio, sino que en el mismo complejo, el núcleo de la ciudadela imperial que se conforma a manera de una gigantesca plaza donde se desplazan los jardines y las fuentes palaciegas, también están ubicados el Palacio del Sol y el Palacio de Verano entre otros, cuyos nombres en farsi no recuerdo ahora. El Palacio del Sol fue el emplazamiento primero, el palacio original del complejo, con seis siglos de historia era la estructura más alta de Teherán en su tiempo. A partir de este el resto de Palacios y edificaciones fueron construyéndose. Hoy todos son museos abiertos al público. En uno de los palacios que no recuerdo el nombre, asistimos en sus sótanos a una exposición fotográfica de los inicios de esta en Irán durante el siglo XIX, y quedamos perplejos al ver en una de las fotos al harem del Emperador: todas mujeres horribles, la una más fea que la otra, parecía un concurso para elegir a la mujer más fea de Irán… y no lo acabábamos de comprender ¡cómo habiendo mujeres bellas, voluptuosas, coquetas e incluso lascivas en Irán, el Sha prefería a las más feas (obesas con bigote por poner un ejemplo)! Según pude averiguar después, estos tal vez se debía a la devoción y prácticas sufís del monarca, donde una extraña combinación de prácticas sexuales, placer y necesidad de prueba llevaba a los príncipes a probar literalmente de todo en sus experiencias vitales. Tantrismo islámico en pocas palabras.

Francisco Núñez del Arco Proaño y Carlos Trueba A., delegados culturales ecuatorianos enviados a Irán, en las afueras del Palacio del Golestan.

En el Salón de los Espejos del Palacio del Sol.

La Puerta de Teherán, que marcaba  hasta el siglo XX el límite de la ciudadela imperial, ahora se encuentra en pleno centro y señala el inicio del paseo de la Cancillería. Fue diseñada por arquitectos alemanes en época del Sha Reza Pahlavi (pretendido títere británico que finalmente terminó aliándose con las Potencias del Eje durante la II Guerra Mundial), padre del último monarca persa. Como en muchos otros hitos imperiales, la iconografía e imaginería imperial fue reemplazada con motivos islámicos (una pésima práctica de iconoclastia recurrente en el Islam) después de 1979. En esta puerta tuvimos un curioso encuentro, propio de los tiempos globalizados en los que vivimos: de pronto escuchamos un castellano con acento del Plata y a la vez nuestro castellano con acento andino  llamó   la atención de una chica paraguaya de origen y claros rasgos asiático que estaba de vacaciones junto a sus compañeros de su universidad en Corea, todos coreanos. Era la primera persona de habla castellana nativa además de nosotros que habíamos conocido hasta entonces en Irán. Conversamos un poco, compartimos impresiones, y seguimos cada cual por nuestras rutas.

Vista parcial de la Puerta de Teherán.

La Puerta de Teherán, como anoté supra, hoy marca el inicio del complejo palaciego que conforma la actual Cancillería iraní (Ministerio de Relaciones Exteriores), son cerca de seis palacios en realidad, que en su tiempo fue, al menos uno de sus Palacios, el Ministerio de Guerra y el lugar donde se realizaban las paradas militares en los días prescritos para tales eventos. Hay mucho eclecticismo en los palacios, y van desde lo europeizante, pasando por los islámico hasta lo neoclásico persa. Uno de los Palacios, el más antiguo de todos ellos es de inspiración centroeuropea, data del siglo XVIII, y fue así mismo diseñado por arquitectos europeos. El paseo de la Cancillería en esa época del año, con nieve y frío más recuerda a una capital europea como Viena o incluso Praga, más que a una metrópoli musulmana. E imaginémonos en ese paseo un desfile en época del Sha, con sus generales de aspecto romano vestidos a la usanza militar germana, es una escena casi surrealista. Hoy en cambio predominan las túnicas, los turbantes y las barbas entre los líderes iraníes.

Vista de la Cancillería iraní, al fondo la Puerta de Teherán.

El Museo Nacional de Irán. En 1937 se fundó en Teherán el primer museo de Irán. Le llamaron “Museo del Irán Antiguo” (Iran-e-Bastan) nombre que fue cambiado en 1988 por el de “Museo Nacional”. En la construcción del edificio se intentó al máximo que tuviese un diseño, tanto interior como exterior, acorde al uso que iba a tener. Es por ello que la fachada tiene la misma arquitectura que la del palacio de Firuzabad, en Fars, los ladrillos que la componen son del mismo color rojo oscuro que caracterizan los monumentos sasánidas. El arco de la entrada nos recuerda el arco de Ctesifonte, en las cercanías de Bagdad. Es por todo esto que el museo podría ser considerado también otro monumento. El museo arqueológico de Teherán, oficialmente llamado Museo Nacional de Irán, es uno de los 6 museos más reputados del mundo y es a la vez un centro importante de estudios donde se realizan importantes investigaciones en el campo de la arqueología iraní.

En general, podemos dividir el museo en tres apartados, división que está hecha teniendo en cuenta los períodos en que se divide la historia de Irán: período prehistórico, período histórico, período islámico. El período histórico se divide a su vez en tres: aqueménides, arsácidas y sasánidas. Los objetos que se exponen de estos períodos son de un incalculable valor y tienen fama mundial. Los objetos que se exponen de la prehistoria son los datados entre el VI milenio a. C. hasta la época llamada histórica. Los objetos que exponen de este período han sido hallados en los yacimientos de Tappeh Marlik, en Sialk (Kashán), Zaqeh (Qazvin) y en la antigua ciudad de Rei, al sur de Teherán, entre otros. Uno de los valiosos objetos que alberga el museo son copas de oro halladas en los diferentes yacimientos de Tappeh Marlik, Tappeh Hasanlu y Kalar Dasht y que pertenecen al período histórico. También se exponen otras piezas de oro, algunas de ellas con 3000 años de antigüedad. También alberga el museo piezas halladas en Persépolis y Susa, como por ejemplo inscripciones, columnas, ladrillos esmaltados, estatuas, figuras y otras piezas. Los objetos que se exponen del período islámico datan desde los tiempos más primitivos del Islam hasta finales del período qajar (1925). Para cuando visitamos el museo, se encontraba expuesta una muestra temporal sobre el cilindro de Ciro el Grande, una inscripción cuneiforme en un cilindro aqueménide donde Ciro dictó lo que algunos han llamado la “primera declaración de los derechos humanos”.

El Museo Nacional de Irán.

Un must: La ex embajada de Estados Unidos, actual cuartel de los Basijiss. No pudimos resistirnos y tuvimos que visitar la que fuera embajada de los Estados Unidos en Irán, ícono de la revolución islámica iraní, debido a su ocupación y posterior destrucción a manos de los militantes islámicos que apoyaban al Ayatola Jomeini, donde estuvieron prisioneros varios rehenes estadounidenses durante el gobierno de Jimmy Carter, quienes fueron finalmente liberados por acción de su gobierno y disposición de Irán; ubicada en un barrio del centro norte de la capital, rodeada de otras sedes diplomáticas, edificios privados, parques e iglesias cristianas, lo más llamativo del edificio eran los hechos que habían sucedido allí, de los cuales quedaban como recuerdo los murales pintados sobre sus muros exteriores en alusiones a Estados Unidos como el “gran Satán”, y el destruido escudo del país del norte, que fuera cincelado por orden oficial hace muchos años ya. “Irónicamente” o aleccionadoramente como preferirían decir los miembros del gobierno iraní, ahora allí se sitúa un cuartel de los Basij, una fuerza paramilitar formada por voluntarios, dependiente de la Guardia Revolucionaria, una especie de rama juvenil de esta.

El escudo de los Estados Unidos cincelado.

Mensajes antiusurarios en farsi e inglés.

Los parques y plazas abundan en al ciudad, junto a un intrigante número de bancos, que según la ley islámica no cobran ningún tipo de interés por estar condenada la usura, repito NINGÚN TIPO DE INTERÉS, ni el más mínimo. Hay bancos para todos los tipos de necesidades financieras, de crédito, de comercio, del campesino, del artesano, del religioso, del estudiante, etc., ¿Cómo se esto de los bancos? Pues porque los bancos eran los únicos edificios con rótulos traducidos al inglés. Las plazas y parques recuerdan todos los hitos de la revolución islámica, reemplazando los hitos del mal visto pasado imperial, uno en particular se destaca por ser el parque de la paz, antiguamente el parque del Sha, donde un monumento recuerda a todos los muertos en la guerra contra Irak. Y donde se apela constantemente a evitar una futura guerra. A pesar de eso, la sociedad iraní, es una sociedad militarizada y jerarquizada, donde el servicio militar es obligatorio… en las calles se ven cientos de jóvenes entre los 18 y 20 años realizando su servicio como guardas de parques, plazas, palacios, mezquitas y edificios de gobierno. Todos ellos con su uniforme y barba militar reglamentaria.

El parque de la paz.

Multiculturalidad y globalización, esas pequeñeces.

Así lucen la mayoría de jóvenes iraníes de nuestros días. (Cuesta tomar estas fotografías)

Los hombres y las mujeres en general se visten a la moda en Teherán. Las vitrinas de las tiendas presentan ropas occidentalizadas para mujeres y hombres. Esa fue otra sorpresa del viaje, la globalización ha llegado a cada rincón del planeta, incluyendo a las supuestas sociedades más cerradas como la iraní. En el decadente occidente está muy de moda hablar de multi o interculturalidad, sobre todo refiriéndose a subculturas o “culturas urbanas”, además de las culturas propias de las etnias y nacionalidades distintas. Pues bien, para desconcierto nuestro, fuimos testigos de esta interculturalidad en Teherán. Al movilizarnos en su metro -limpio, ordenado y no copado en extremo, a diferencia de los metros o trenes subterráneos de Paris o New York-,  no parábamos de ver a “hopperos”, “punks”, “hipsters”, “preppies”, “emos” y “metaleros” entre otros, en medio de un mar de personas vestidas en una alta proporción a la manera occidental, alternándose cada tanto, muy poco con algún Sheij vestido con túnica, o a alguna mujer verdaderamente devota vestida con Chador (la prenda femenina que cubre todo el cuerpo, la ley islámica solo exige la Hijab, el velo alrededor de la cabeza).

El metro de Teherán. Como se puede ver, nada abarrotado.

Mujeres jóvenes iraníes en la calle.

Entre los hombres, predominan los jeans, los trajes (sin el lujo occidental de la corbata claro está) y unos aparatosos zapatos de punta, al puro estilo Alí Baba, acorde a la moda medio oriental; entre las mujeres no era raro observar pantalones apretados, botas, escotes, maquillaje, joyas y coquetería, sobre todo cuando se dirigían a los extranjeros (nosotros)… todos estos detalles adornados con un sutil velo alrededor de la cabeza, que en muchos caso ni siquiera cubrían el cabello, debido a que las mujeres llevan peinados muy altos que hacen visible su cara y todas sus cualidades femeninas. Como en el subte de Buenos Aires, las personas van perdidas en sí mismas, con sus audífonos la mirada fija en la nada, o en sus lecturas, nadie se mira a los ojos, nadie conversa. Tampoco nadie abusa, ni estorba, ni empuja como en el “metro” quiteño. Cosas de la modernidad.

Vista parcial del Club Armenio. (La noche que estuvimos allí había unos diplomáticos rusos particularmente ruidosos)

Comprobamos finalmente que la multiculturalidad era un hecho con la vida nocturna teheraní. Oficialmente la ley islámica prohíbe el expendio y la bebida de alcohol públicamente, sin embargo, la ley se aplica de puertas para afuera y no por hipocresía; en los barrios acomodados de la clase media-alta y alta de Teherán son consuetudinarias las farras privadas ¡Y qué farras! Algunas terminan literalmente en orgías, que no son clandestinas, dado que la ley islámica no se aplica dentro de los hogares, el derecho privado y el derecho público tienen una separación estricta.  Son famosas las orgías (sí, orgías) que organizan los devotos del Imam Reza en la ciudad de Mashhad, fronteriza con Afganistán, donde después de una larga peregrinación turcos y turcas, iraníes y afganos y afganas participan, para después visitar el santuario más importante del país en memoria de uno de los compañero del Profeta Muhammad.

En la música iraní moderna abunda lo electrónico y lo pop. El éxito del momento entonces era Mostafa Fotahhi. Vale anotar que el pop iraní es demasiado escandaloso para mi gusto.

Fiesta privada iraní.

Fiesta privada iraní.

El opio y el tabaco no están prohibidos, pero tampoco están promovidos y existen bares, muy bien escondidos, donde es posible consumirlos en pipas. La venta de cigarrillos es libre en las tiendas y kioscos. A los no musulmanes se les permite por ley tener sus propios espacios sociales y culturales de diversión nocturna, paradigmático es el caso del Club Armenio, en pleno barrio diplomático de Teherán, a pocas cuadras de varias embajadas, entre ellas la del Reino Unido y de Rusia, lugar de encuentro de diplomáticos y cristianos en donde pudimos estar con Carlos Trueba, aquí es posible tomar bebidas alcohólicas libremente, además de probar la gastronomía armenia e internacional que ofrece el club, al ser un territorio jurídicamente no musulmán las mujeres no usa ningún tipo de vestimenta islámica, ni siquiera el velo alrededor de la cabeza, mostrando así su cabello (¡Pecado!).

El Gran Bazar: una aventura casi mortal.

El Gran Bazar de Teherán, el más grande del mundo.

Durante nuestros últimos días en Teherán, visitamos el gran bazar, un centro comercial de la antigüedad que existe casi desde un tiempo inmemorial, allí se encuentra literalmente de todo. Con una arquitectura que recuerda a  la película de Disney “Aladino”, nos sentimos por primera vez en el medio oriente. Además de poder apreciar las artesanías y mercaderías propias y típicas del país así como también degustar los platos típicos como el kebab o la cabeza de oveja hervida, pudimos, para nuestro horror, comprobar la famosa indolencia e irrespeto que mantienen los conductores de toda el Asia central respecto del resto de otros conductores y de los peatones en particular, a pesar de ser Irán un país con una civilización-cultura milenaria, si en algo pecan de salvajes es en la forma que conducen sus automóviles y en su quemeimportismo en cuanto a las leyes que regulan el tránsito. Mientras caminábamos junto a Carlos Trueba, por medio del gigantesco bazar que abarca varias cuadras, casi fuimos atropellados por las espaldas por un auto de la policía (!), y no solo eso, la camioneta policial estaba además siendo conducida por un paso peatonal, y ni siquiera fue capaz de anunciar su marcha con una sirena o su bocina… de allí que la experiencia en el bazar resultó casi mortal. Aparte de esa ocasión fuimos casi atropellados varias veces más adelante en otras ciudades iraníes, pero no les dimos el gusto a los pésimos conductores persas –verdaderos terroristas contra la civilización peatonal-, porque los titulares de los periódicos hubieran sido demasiado chistosos y ridículos: “Ecuatorianos mueren mártires de carros musulmanes en medio oriente por impericia de conductor” – ¿Quién sabe que esto hubiera sido el casus belli para el inicio de una guerra de proporciones globales? ¿Se imaginan al Ecuador invadiendo Irán? Yo no.

 

Qom.

Mujeres camioneras, militares, policías y pésimas conductoras.

 

(Continuará…)

Por Francisco Núñez del Arco Proaño

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El Ecuador y la guerra del Paraguay (I). Historia Secreta de América -18-.

El Ecuador y la guerra del Paraguay (I)

“¿Será la civilización el interés que lleva a los aliados al Paraguay? A este respecto sería lícito preguntar ¿Si la llevan o van a buscarla? Si es verdad que la civilización de este siglo tiene por emblema las líneas de navegación por vapor, los telégrafos, eléctricos las fundiciones de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles, etc. Los nuevos misioneros de la civilización salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan etc, etc. No solo no tienen en su hogar esas piezas de civilización para llevar al Paraguay sino que irían a conocerla de vista por la primera vez en su vida en el país salvaje de su cruzada civilizadora.”

Juan Bautista Alberdi

“La guerra que enfrentó a la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, entre 1865 y 1870, respondió más a los intereses británicos y de acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo, que podía devenir en un “mal ejemplo” para el resto de América latina, que a los objetivos de unificación nacional y defensa del territorio proclamados por sus promotores.”

Felipe Pigna

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Los tópicos internacionales (mucho menos geopolíticos) son poco conocidos e ignorados por la mayoría de ecuatorianos -en extremo diría yo-, fundamentales en esta era de globalización, o de una de sus fases más últimas. Aspiro aportar con artículos cortos, accesibles y de fácil entendimiento como el presente y similares de esta índole al esclarecimiento del contexto regional y global en el cual nuestro país se ha venido desarrollando desde su mismo origen.

Uno de los episodios  más trágicos y dolorosos que la América del Sur ha tenido que atravesar, durante el siglo XIX, fue la Guerra del Paraguay ocurrida entre 1865 y 1870. Llamada de la “Triple Alianza”, fue un terrible enfrentamiento bélico donde la República Argentina, Su Majestad el Emperador del Brasil y la República Oriental del Uruguay, se unieron en “alianza ofensiva y defensiva” en la guerra “iniciada” por el gobierno paraguayo de Francisco Solano López, presidente de dicho país en defensa del gobierno uruguayo debido a un tratado de reciprocidad ante ataques e intervenciones extranjeras que mantenía con el Uruguay y por el cual se vio obligado a atravesar Argentina (República que no autorizó esta acción pero que sin embargo sí permitió que el Brasil utilice su territorio para atacar al Paraguay), para auxiliar a su aliado uruguayo que enfrentaba una invasión del Brasil que removió al gobierno, se anexó territorio e instauró un gobierno de “su agrado”; provocando así el casus belli necesario para el inicio de la guerra.

Al mismo tiempo ocurría la guerra hispano-sudamericana o primera guerra del Pacífico, que enfrentaba a  Chile, Perú, Bolivia y Ecuador con España. Por este hecho se formó la Cuádruple Alianza, entre Ecuador, Bolivia, Perú y Chile, con una posición americanista que rechazaba las propuestas y actos de la Armada Española. “El discurso de la Cuádruple Alianza defendía la unión americana, la independencia y la soberanía nacionales.” En este marco el Ecuador pasa a formar parte del ofrecimiento de mediación de la cuádruple alianza en la guerra entre el Paraguay y la Triple Alianza.

En 1866 la guerra de la Triple Alianza, integrada por Brasil, Uruguay y Argentina, contra el Paraguay estaba en pleno desarrollo.

Frente a la grave situación, los países integrantes de la Cuádruple Alianza del Pacífico, por intermedio de sus respectivos representantes a excepción del ecuatoriano se reunieron el 25 de abril de 1866 en los salones de la Cancillería chilena. El Ecuador estuvo ausente en esa primera reunión debido a que el Ministro Plenipotenciario y representante en el seno de la Cuádruple Alianza del Pacífico, el Dr. y Gral. Gabriel García Moreno (Presidente del Ecuador en dos períodos 1860-1865 y 1869-1875), se encontraba aún en viaje y llegaría a Santiago recién el 13 de junio. Una vez en la capital chilena, Gabriel García Moreno en su calidad de diplomático por entonces, adhirió al Ecuador al mentado pacto cuadripartito el 10 de agosto del mismo año[1].

Los países integrantes de la Cuádruple Alianza del Pacífico ofrecieron su mediación a los países beligerantes del Atlántico. Dado que consideraban que no podían permanecer indiferentes a una guerra que ensangrentaba vilmente un sector considerable del Continente y además “que este conflicto representaba… un grave obstáculo para concurrir al movimiento de unión que se estaba operando en este Continente.”[2]

Los objetivos secretos que encerraba la Alianza del Brasil, Uruguay y Argentina, en su guerra contra el Paraguay, no eran otros que una intervención armada para conquistar y dividirse el país del Plata, queriendo poner a su discreción el destino del mismo para así finalmente implantar un régimen títere en la espera de la ocasión propicia para la repartición completa y definitiva de los territorios ese país hasta dejarlo reducido a su mínima expresión geográfica y demográfica, tal como sucedió.

En la guerra el 90% de la población masculina y criolla paraguaya fue exterminada, dejando al país en una postración cuyas consecuencias aún son palpables en nuestros días. Según distintas fuentes entre el 50% y 85% de su población total murió en la conflagración, constituyéndose de esta forma en un genocidio sin parangón en la época moderna en América del Sur. Paraguay perdió gran parte de su territorio y fue obligado a pagar una agrandada indemnización de guerra.

En nota datada el 15 de agosto de 1866, los representantes de la Cuádruple Alianza del Pacífico en Buenos Aires, elevaron a conocimiento del Dr. Rufino de Elizalde, Ministro Secretario  de Estado de Relaciones Exteriores de Argentina, la oferta de mediación  formal a nombre de los países integrantes de la Cuádruple Alianza de en los siguientes términos:

“Los gobiernos de Bolivia, de Chile, del Ecuador y del Perú, sensibles a los inmensos sacrificios que está causando la dolorosa guerra en que la República Argentina, en alianza con el Brasil y el Uruguay, está por desgracia empeñada contra la República del Paraguay, y ciertos de que la continuación de la lucha no puede dejar de producir todavía daños incalculables y de todo género , de uno y otro lado, han considerado que cumplirían un deber de amistad sincera y fraternal, haciendo esfuerzos porque termine esta calamidad, por cualquier medio que haga cesar el derramamiento de sangre, tanto más preciosa, cuanto más abundante la que se ha vertido…”

“Los infrascritos, que al cumplir esta orden proceden en mérito de la representación propia de sus respectivos gobiernos, y en representación especial, el primero de Bolivia y ambos de Ecuador, tienen además el encargo de indicar a S.E., como una base aceptable y sobre la que podría ejercerse la mediación la de que las partes desavenidas remitan la solución de sus diferencias al examen y fallo de un tribunal internacional, el cual, si la idea fuese aceptada, podría ser compuesto de cuatro diplomáticos, nombrados ad hoc por las cuatro repúblicas mediadoras. De este modo la discusión tranquila de los derechos que estén realmente o pueden creerse ofendidos, y la consideración imparcial de las legítimas y verdaderas conveniencias e intereses de cada beligerante reemplazarían, con ventaja de todos, al medio terrible, que hace ya tanto tiempo aflige a esta porción de la América.”[3]

Por convocatoria del Canciller de la República de Chile, Álvaro Covarrubias, el 14 de septiembre de 1866 se reunieron nuevamente en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile los representantes de la Cuádruple Alianza: Mariano Donato Muñoz y Juan Ramón Muñoz Cabrera, plenipotenciarios de Bolivia; José Pardo, Ministro del Perú y Gabriel García Moreno, Ministro del Ecuador. En esta conferencia, por intermedio del Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, presidente de estas reuniones,  se anunció la lamentable respuesta de los gobiernos beligerantes de la Triple Alianza de no estar dispuestos a aceptar la mediación ofrecida con la mejor voluntad.

Gabriel García Moreno, Ministro del Ecuador, secundando al Canciller chileno afirmaba que cualquier gestión futura sería inoficiosa ante la mala voluntad de la Argentina, Uruguay y Brasil, alejando toda esperanza de negociación, mucho menos que concluyeran en un buen suceso. Ecuador, Perú, Bolivia y Chile tampoco estaban dispuestos a aceptar un nuevo rechazo por parte de la Triple Alianza, corriendo el riesgo de contribuir al enfriamiento de las relaciones continentales hasta el punto de la enemistad, contrariando el objeto de las mediaciones propuestas.

El Paraguay de Francisco Solana López, a cuyo favor se había interpuesto la mediación, víctima del tratado de alianza ofensiva y defensiva del 1° de mayo de 1865, suscrito entre Brasil, Argentina y Uruguay, cuyo fin era el reparto territorial que se proponían fervorosamente los países del Atlántico; aceptó plenamente este generoso y fraterno medio pacífico que le proponían los hermanos del Continente, además de su eterna gratitud, como lo testimonian las comunicaciones que dirigió desde Paris el 14 de diciembre de 1866 el señor Cándido Barreiro, Encargado de Negocios del Paraguay ante los Gobiernos de Francia y Gran Bretaña al Secretario de Relaciones Exteriores del Perú, Toribio Pacheco, en los siguientes términos:

“Profundo reconocimiento por la actitud de los aliados del Pacífico a favor de su causa. Este acto honroso del Perú y de sus aliados, en protección de intereses propios y americanos de la mayor trascendencia, impulsa al Paraguay a hacer conocer toda su gratitud a los Gobiernos que han reconocido, de un modo tan elevado, el principio cuyo sostenimiento le tiene en guerra tan desigual contra los que han desconocido y lo combaten.”

“Ante esta manifestación de la América Occidental, el Excmo. Señor Presidente de la República del Paraguay ha dejado de considerarse solo y aislado en defensa difícil, que le cabe sostener, de un principio que protege a todas las Repúblicas; y la satisfacción de verse de acuerdo con la porción más culta y libre de la América del Sur, en los momentos más arduos de su vida política, es un acontecimiento que ha traído a su confianza un estímulo más fuerte que la mejor de sus víctimas militares, pues ya no le es dado desesperar de ver convertido en principio del Derecho Público Internacional de una gran parte de Sud América, el equilibrio que garantice la independencia y soberanía de sus Repúblicas.”[4]

Después de que las repúblicas del Pacífico habían ofrecido su mediación para terminar la horrenda guerra contra el Paraguay, siendo rechazadas en una clara posición antiamericana de la Triple Alianza quienes buscaban el exterminio de Francisco Solano López y del “mal ejemplo” que el Paraguay estaba dando al resto del continente con su plena soberanía basada en el desarrollo firme y sostenido de su nación en conjunto: Paraguay para le época era por mucho el país más avanzado de América del Sur, fue el primer país del continente con línea ferroviaria, con la primera línea telegráfica, la primera fundición de hierro, el primer astillero de barcos con casco de acero, el Estado fomentaba la educación pública y gratuita y el porcentaje de analfabetismo era el menor de la región, Paraguay era el único país de la América Hispana sin desempleo y sin deuda externa, etc., etc.; ante este infame hecho el Ministro del Ecuador ante la Cuádruple Alianza en 1866, Gabriel García Moreno, en uno de sus informes a Manuel Bustamante, Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador pudo aseverar:

“Dios protejerá a los valientes paraguayos, que tan heróicamente defienden el suelo de su patria; y tal vez no está lejos el día en que los que se conjuraron para arruinar a aquel país, reciban un escarmiento digno de su ambición y perfidia.”[5]

Así sea.

Por Francisco Núñez Proaño        


[1] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[2] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[3] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[4] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[5] Fuente reservada para una futura publicación impresa.