coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


NOSOTROS NO LO CELEBRAMOS

PARA QUE TE INFORMES:

NADA QUE CELEBRAR EL 24 DE MAYO: “La situación de Flores en el sur, se hizo más problemática por la existencia de fuertes sentimientos pro-hispánicos entre algunas personas de la anterior Audiencia de Quito. LA LEALTAD A ESPAÑA NO DESAPARECIÓ CON LA DERROTA DE LAS FUERZAS VIRREINALES EN EL PICHINCHA. Tampoco tranquilizaban al Ecuador las opresivas exacciones de dinero y propiedades llevadas a cabo por el Libertador y sus segundos mientras se preparaban para invadir al Perú en 1822-23. EL GENERAL SUCRE ADIMITÍA QUE LA IRRITANTE CONDUCTA DE SUS SOLDADOS Y LA IMPOSICIÓN DE FUERTES IMPUESTOS HACÍAN SENTIRSE A LOS ECUATORIANOS  COMO EN “TERRITORIO CONQUISTADO”… Para las fuerzas bolivarianas, el sur era poco más que una región a la que había que explotar para apoyar las continuas campañas militares contra el ejército realista del Perú. En sus esfuerzos por completar la liberación del Perú, Bolívar y sus subordinados procuraban enganchar hasta el último recluta disponible y extraer hasta el último peso de esa apesadumbrada tierra. Tan duras medidas provocaron resentimientos contra los “libertadores” del norte, y PROVOCABAN DUDA EN LA MENTE DE LOS PATRIOTAS ECUATORIANOS SOBRE LAS BENDICIONES QUE HABÍA TRAÍDO LA INDEPENDENCIA… Otra fuente de fricción fue la  POLÍTICA DE BAJOS ARANCELES O “LIBRE COMERCIO” MANTENIDA PORLA GRAN COLOMBIA, la misma que permitía que los textiles BRITÁNICOS de bajo precio inundaran aquellos mercados que anteriormente habían sido abastecidos por los obrajes serranos.” –Mark Van Aken.

ESTO SIGNIFICÓ LA INDEPENDENCIA, VASALLAJE HACIA INGLATERRA: “Aceptando las exigencias británicas dentro de los rumbos trazados por Bolívar” el 18 de abril de 1825 se firmó entre los plenipotenciarios de Gran Bretaña y la Gran Colombia el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, “que no difiere sustancialmente” de los tratados celebrados ese mismo año por las Provincias Unidas del Río de la Plata y Chile, y más tarde por Perú y México con la gran potencia talasocrática. Para cuando el Ecuador se constituyó como un Estado “soberano” separado de la Gran Colombia en 1830, ya tenía normadas sus relaciones exteriores, comerciales y políticas, en condiciones de exclusividad con Inglaterra, aún antes de dotarse de su norma fundamental, de su primera Constitución.

El acta de independencia de Quito del 29 de mayo de 1822 comienza con estas palabras: “En la ciudad de San Francisco de Quito, capital de las provincias del antiguo reino de este nombre”… y continúa más adelante: “…roto todos los lazos que por cualesquiera motivos ideales ligaron estas provincias a la Península”. Se habla de REINO y de PROVINCIAS, NUNCA DE COLONIAS.

QUITO FUE CONQUISTADO Y NO LIBERADO EL 24 DE MAYO DE 1822: El capacitado historiador guayaquileño Jaime Rodríguez denominaría acertadamente al proceso de separación e independencia forzada por parte de las tropas bolivarianas como “la conquista del Reino de Quito”. Los 3000 mil efectivos que ganaron la Batalla del Pichincha eran mayormente soldados reclutados en Colombia, Venezuela e Inglaterra como correspondía al ejercito multinacional que había armado Bolívar, sin embargo no se encontraban quiteños en el mismo.
Julio Albi explica el siguiente dato fundamental acerca de la batalla de Pichincha:
“El Ejército realista, en la que sería su última batalla en el reino de Quito, estaba formado sobre todo por americanos. Los jinetes procedían todos del reclutamiento local (criollos y quiteños por tanto). En cuanto a los infantes, el batallón de Tiradores de Cádiz era ‘casi todo de europeos… y los otros Cuerpos españoles o realistas, compuestos de americanos’ ”
Ingleses versus quiteños: Papel destacado en esta batalla fue el protagonizado por el Batallón Albión, compuesto es su totalidad por británicos.

Wilfrido Loor habla: “Engreído con el espíritu de su siglo, González Suárez, no se dio cuenta de que el hijo de España se adaptó al medio geográfico y social de su tiempo para vivir de realidades, y el hijo de la República se independizó de ese medio para vivir con la teoría de cuatro soñadores que hicieron de América la tierra propicia de las revoluciones…”

Carlos Enrique Lasso Cueva dice: “LA INDEPENDENCIA…!Sangre derramada en vano, por el interés de Inglaterra de apoderarse de los recursos naturales de estas tierras, y de su comercio, que eran monopolizados por España. La “gesta” de Bolívar según Alfonso Rumazo costó 600.000 vidas. Gente inmolada en aras de las potencias mercantiles europeas de las que Bolívar era representante y agente. La tesis fue imponer la separación de España que impedía ese libre comercio. No fue una guerra popular reclamando conquistas sociales. Fue la clase dominante criolla, la oligarquía sudamericana, la interesada en “independizarse” para poder hacer y deshacer a su antojo, sin el impedimento de ciertas leyes españolas. Roto el vínculo con España, la gente del estado llano, las masas populares, quedaron en manos de esta clase dominante criolla que empezó a gobernar a la maldita sea, pero en su exclusivo beneficio. La gente sencilla jamás se involucró en la guerra de independencia, pues les daba lo mismo que ganara uno u otro bando, ya que sabían que “era una pelea entre blancos” y que no importa quien ganara, su suerte siempre iba a ser la de Caín cuando dios lo maldijo. las levas atroces de Bolívar en cada ciudad y pueblo eran sangrientas, espantosas, porque nadie quería servir a ninguna de las dos causas. A la fuerza los hombres jóvenes eran incoporados a la milicia. A servir a la causa burguesa y británica del libre comercio.”

VAE VICTIS

La historia la escriben los vencedores

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NOSOTROS NO LO CELEBRAMOS

Se aproxima el 24 de mayo, y, como siempre, todo recuerdo y mención del hecho ocurrido hace ya 190 años se remite a unas pocas ceremonias y la versión oficial que trata del tema. Estoy hablando por  supuesto de la Batalla de Pichincha. La mal llamada “guerra de la independencia”(guerra civil hispanoamericana), impuso, gracias a la propaganda que los medios de desinformación controlada por los liberales, a la historia del Ecuador, la idea de que nuestras fiestas “patrias” deben celebrarse en los días en que las fuerzas de la subversión liberal-masónica al servicio de Gran Bretaña.  Así, fechas como el 9 de octubre, el 24 de mayo, el 3 de noviembre entre otras, son feriados nacionales. Y bien, me estoy preguntando: ¿Para qué cuestionar tan excelsas fechas que tan solo nos recuerdan la gloria y victoria de esas revoluciones? Muy simple, y a la vez complejo. No quiero tomar, queridos lectores, demasiado tiempo, sí, en cambio, informar de a poco el porqué, desde un punto de vista revisionista de la historia (que es lo que siempre se trata de hacer, ver las versiones de los dos lados y sacar conclusiones) de negar el título de fiestas, y mucho menos de “patrias”.

Planteado el objetivo de estas líneas, procedemos a “deshuesar” en poquísimas líneas el pavo.

El 24 de mayo, llamada “batalla de la Independencia”, se dio por diversas circunstancias que es preciso revisar de a poco. Ya abierto el canal de fuego de las fuerzas liberales comandadas por Bolívar, el general Antonio José de  Sucre se dispuso a “liberar” al Reino de Quito, en manos de las fuerzas leales al Imperio desde 1812. Así, el 23 de mayo llega por el sur, precisamente el Valle de los Chillos, escala las laderas del Pichincha para poder al día siguiente lanzar un ataque arrollador sobre la ciudad. Aymerich presenta batalla y Sucre vence. Quito es “liberada” por la camarilla de Bolívar y lo que se llamaba “Reino de Quito” es sometido a las fuerzas neo-coloniales del títere venezolano. Pero Quito, esa ciudad bastión de la lealtad a España, sumergida en sangre lo que algunos historiadores llamaron la “revolución de los Marqueses” de 1809, era un bastión del Imperio Español. El craso error que nadie ha querido entender, o mejor, más que error llamemos le “dato”, es que Quito había sido saqueada en 1810 por las tropas realistas de Lima. Por ello, el 24 de mayo, que lejos de ser una fecha que se deba conmemorar como “patria”, fué la respuesta de Quito a las tropas virreinales del Perú. Es que en sí la actitud de los quiteños para con la Patria grande había desembocado en esta actitud de  odio al virreinato de la Nueva Castilla porque el momento en que se dio la represión de 1810 contra los Marqueses y nobles criollos rebelados en la capital de la Audiencia, las tropas virreinales, los “zambos” de Lima(tropas negras al servicio del Virrey), no solo que habían aniquilado a los subversivos, si no que cometió el error terrible el mando español de que la ciudad fuera saqueada, sometida al pillaje de los afro-indios del Perú, que poco perdonaron aquel fatídico día de 1810. En este sentido, el  odio de Quito no era ni mucho menos contra la Patria Grande, si no contra la guarnición del Virrey del Perú que se había metido en la ciudad a sangre y fuego. Quito tuvo su venganza, a un precio terrible, pues su libertad, tan bien mantenida y estabilizada con el Imperio, se rompería, y tendrían que pasar 40 años antes de que otro hispánico y americano a la vez de pensamiento restaurara a Quito a su estabilidad, ya para ese momento llamada “Ecuador”. Más aún, terrible resulta analizar los hechos que llevaron a la revuelta del 9 de octubre. José Joaquín de Olmedo, León de Febres-Cordero, Escobedo, etc., demás canallas que, imbuidos por el iluminismo franco-inglés, se levantaron ese día contra el Imperio. Pero ese levantamiento fue más allá de lo que pudo ser una mera servidumbre asumida por la aristocracia de Guayaquil. No, fue más allá, pues los infames del 9 de octubre transportaron a su revuelta, acaecida sin sangre y con mucha complicidad de los peninsulares residentes en Guayaquil, impusieron a esta ciudad, el puerto de Quito, el espíritu mercantilista imperial-chauvinista de  Inglaterra.  De ahí que hasta el día de hoy, con sus justas y honrosas, muy honrosas excepciones, el puerto de Guayaquil siempre se caracterizó por su ideología-mejor llamémosla manera de vida- siempre dispuesta al comercio y a la admiración del sistema anglosajón. No nos extrañemos, queridos lectores, entonces de ver que en Guayaquil, desde que las suciedades de la mal llamada “independencia”, haya sido siempre la cuna y morada del liberalismo y de su hijo directo, el marxismo.

Entonces nos preguntamos: Si esas no son nuestras fiestas patrias, ¿Cuáles lo son?

Será fácil entonces analizar nuestra historia, y entender que el comienzo de Quito, Quito como entidad imperial, como estado orgánico, Quito, ahora llamada Ecuador, es sin dudar la  Audiencia. Que el Reino de Quito haya existido antes no es más que la reivindicación para que nuestra tierra sea llamada la Audiencia de Quito. Pero el Reino, siendo lo que fue, el Reino fundado por los Quitus, poseía el optimismo, pero desconocía el espíritu y la voluntad, que nuestros padres españoles trajeron. Por eso, la  Audiencia, que fue la unión del Reino de Quito con Castilla la Grande, constituyó el culminar de la empresa hispánica, y a la vez el fin del antiguo Reino, y con ello nació el Quito auténtico. Que no nos equivoquemos al volver a ver al escudo de Quito el porqué bajo el yelmo español, yace el blasón castellano(Castilla, tierra de Castillos) entre dos montes (la cordillera oriental y la occidental), pues Quito ERA CASTILLA EN LOS ANDES. Por ello, el día en que el Reino dio paso a la Audiencia, ese día Quito, es decir Ecuador, comenzó a existir. Y por ello, el 6 de diciembre, si no es por ser el día más importante, debería ser uno de los más importantes de la nación, pues cuando el gran capitán Sebastián de Benalcázar fundó la Villa de San Francisco de Quito, ese día fuimos patria por primera vez. Europa y  América se habían unido en uno solo, trascendieron las dos patrias continentales, y España y Quito fueron uno. Quito existe desde entonces, y no nos referimos, queridos lectores, a la ciudad, pues no somos de carácter regionalista, más sí Quito como país. Muchos harán oídos sordos a esto, y sobre todo los costeños, imbuidos del espíritu anglosajón mercantilista que sus antepasados (con honrosas excepciones) impusieron a las generaciones venideras, se opondrán. Por qué nos extrañamos ahora que Guayaquil, como dijo Rafael Correa en uno de sus comentarios más acertados, esté luchando por su independencia si “parece ser que anhelan su verdadera patria- Miami”? Es que es el problema existe hoy por hoy. Quito es el pensamiento tradicional e hispánico, Guayaquil es el pensamiento anglosajón mercantilista (por supuesto estoy hablando del Quito tradicional, y no del actual, que de ninguna manera puede llamarse “tradicional”).

Queridos lectores, con esto finalizamos. Que muchos de los que nos lean nos quieran quemar en la neo-inquisición democrática por no comulgar con las ideas bolivarianas-alfaristas-liberales-neoizquierdistas (así de largo y absurdo es este pensamiento) nos tiene muy sin cuidado. Porque, si no revisamos hasta nuestras propias fechas de fiesta, entonces queridos lectores, no avanzamos.

¡Felices Fiestas! (?) ¡A todos!

¡Y que vuelva ya Benalcázar!

Por Carlos D. Trueba



DES-HUMANIZACIÓN ESPERANZADORA

El Sol se apagará y aún estaremos aquí

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DES-HUMANIZACIÓN ESPERANZADORA

La des-humanización la cual bombardea al hombre contemporáneo es un arma eficaz para descubrir la esencia del mismo. El hecho de reducirnos a bestias puede ser la pauta o una señal quizás para encontrar aquello que esta vedado hace tiempo. “Pero donde hay peligro, crece también lo que salva”. Esta frase de Holderlin puede ser esperanzadora. Pero hay que dejar de esperar la esperanza, porque esta puede hacerse mortífera y por lo general así es como se le presenta al hombre ordinario. Hay que activar aquello que está en espera haciendo desvelar lo que esta velado.

Detrás de la des-humanización que produce la técnica, convirtiendo al hombre mismo en cálculo, estadística y producto, reflejándolo a través de sus armas más poderosas como la televisión, radio, periódicos, etc., se produce el hombre fugaz. Este ávido de novedades necesita de estos aparatos que son sus juguetes más preciosos porque por ellos él se convierte en lo que es. Así el hombre fugaz en su inveterado accionar cotidiano transforma lo que le rodea además de transformarse el mismo a través de sus ídolos lúdicos. Pero el hecho de considerarlos juguetes no implica que carezcan de peligrosidad. Los juguetes del hombre de hoy son las armas más peligrosas del planeta. Estos producen el desierto, oculta lo que necesita ser visto, transforman y subliminan las fuerzas que deben manifestarse. Estos juguetes ocultan algo esencial del hombre. Ocultan su esencia. Sin embargo sería necio y superficial confundir el árbol con el bosque. Los “juguetes” son consecuencia de otro proceso que no se manifiesta a simple vista, que por ser esencial está oculto pero que sin embargo hace presencia rotunda y lo hace tan rotundamente que nos acostumbramos a ello y ya no le prestamos atención. No podemos echarle la culpa de que existan periódicos por las maquinas que los producen porque ellas mismas son producto de otro producir, que es más profundo y escondido pero, quizá por eso, mucho más eficaz. La dominación total del planeta a través del cálculo esconde sus raíces en el proceso que convierte al hombre en sujeto representador. El hecho de dividir la realidad en dos para luego llegar a la conclusión de que fue algo singular que la creo (y eso fuimos nosotros, sujetos modernos), veló al mundo. El mundo hoy es re-presentado, sin esto no podemos entenderlo y sin esto no podemos entendernos nosotros mismos. Hoy tenemos que “entender” para que las cosas nos lleguen, nos toquen, porque sin ello no habría sentido. Este entender es el que crea el sentido de la vida que el moderno necesita porque sin él no tendría finalidad y fundamento. El representar calcularizador del sujeto cubre de neblina el verdadero fenómeno mundo y esto permite la creación técnica que se manifiesta en la maquinación. Las maquinas toman vida propia y forman al hombre fugaz mostrando de esta manera un circulo vicioso en donde el hombre calculador crea a la máquina para que esta forme y de forma a un sujeto-representador donde su característica principal es la fugacidad, la cual es alimentada por el funcionamiento técnico de las maquinas o como se dijo anteriormente “juguetes”, por los cuales el hombre representador-calculante-fugaz no podría existir en su esencia (en su fugacidad). La esencia de los fugaz es huir de la verdadera esencia del hombre, es el dejarse llevar por lo inconsistente, vacio y trivial las cuales son las características de lo que es los tiempo pre-modernos era considerado como lo profano. Con lo profano se producía la ausencia de lo sagrado en la tierra, haciendo profano todo acto del hombre, donde el tiempo mismo era desfigurado, para no decir que quedaba inmanifestado; porque el tiempo solo es si tiene una eternidad que lo configure como una máscara suya. El hombre se sentía así fuera del mundo sin una referencia que le permitiera hacer frente a la muerte. Es por eso que lo sagrado formo y forma parte de la conciencia humana y a partir de él el hombre se encuentra a si-mismo, religando a su esencia algo que su conciencia simple trata de disfrazar.

Con esto llegamos a un punto cardinal: el razonar re-presentador y calculante, creador del hombre fugaz oculta la esencia, el sí-mismo del hombre, que es la conciencia sacra, produciendo así la profanidad en todo accionar humano. Profanidad que se manifiesta en la maquinas que toman vida propia. Lo profano se oculta en el hombre fugaz, tornándose irreconocible, imponiéndose como la única realidad. Porque el fugaz no conoce otra, no puede conocer otra, porque solo conoce aquello que se hace a través de su representar-calculante. El resultado de esto es la des-humanización del hombre. Aquí sin embargo se debe hacer una aclaración sobre el concepto de humanidad.

Lo humano  no es el humanismo antropológico que viene rigiendo toda la Edad Moderna, porque el humanismo es solo una consecuencia del hombre tomado como sujeto-representador. Solo si existe el sujeto puede haber un humanismo. Por esto es que ya sea la Edad Media como la Antigüedad no se los puede clasificar “humanísticamente” porque no conocen el termino sujeto de la manera entendida por los modernos.

El humanismo y sus derivaciones solo pueden comprender al Mundo y al hombre a su manera, o sea subjetivamente, tomándolo como objetos que hay manejar y organizar de cierta forma, teniendo siempre fundamentos a priori los cuales sin los mismo no podría haber una realidad propiamente dicha. Para este solo a través de un método puede haber existencia. La única manera de entender al universo seria cuando se es sujeto, reduciéndolo a este a un simple cálculo matemático. Toda la realidad que nos adviene se condensa en una fórmula matemática, transformando así todo en algo disponible y a la mano, para ser manejado como una mera cosa, como un objeto más. El humanismo que es el primero en clamar a cuatro vientos por la “dignidad humana”  paradójicamente opera en la forma más inhumana posible,  tomando al hombre como una cosa manipulable, organizable hasta el hartazgo, un elástico del cual tiramos y del que no sabemos cuándo puede reventar. No por nada nuestra época que es donde la técnica está en su esplendor es la más “humanista”, por más que muchos digan que este término y pensar ya están superados. Esta época humanística llega a la instancia de tratar de crear a través de la técnica mecánica y robótica al ser humano, a través de lo conocido como clon. Este es el ejemplo meridiano de cómo la existencia y el hombre son tomados como resultante de un método que necesita operar de forma matemática sobre todo el ente, método que no viene de la nada sino por una “metafísica” oculta que permite su existencia, método que no es hipotético. No por algo Newton dijo alguna vez, “las hipótesis no se inventan”.

El humanismo llega y hace manifiesto lo que en su inicio ocultaba, que es que el hombre y la naturaleza sea tomado como una cosa de lo que incluso aquello que parecía una propiedad de los mismos, el nacimiento, se pueda lograr a través de una maquina cibernética. El humanismo llega a su consumación y hace presente hoy su esencia: El hombre-cosa. Pero hay que recordar que este humanismo existe gracias al sujeto representador calculante. Por él se llega al humanismo con la creación de un hombre robot y a su vez también con la producción del hombre fugaz, que es la transformación del hombre por la anulación de su conciencia hierofantica enterrándose en su mundanidad profana.  El humanismo esconde lo mas des-humano. El sujeto olvida la esencia del hombre y por ende produce un proceso lento de aniquilación no solo del hombre sino de todo su mundo, que son tomados ambos como cosas los cuales se pueden dominar a placer. Mundo y hombre son representados, organizados y destruidos por el mismo sujeto. El olvido de la esencia del hombre, que produce el subjetivismo, lleva entonces a la aniquilación del planeta. Es por eso que este no se salvara por un buen accionar ecológico, sino por una transformación del pensar, que debe dejar de ser representador calculante y hacerse nuevamente poético-religioso.

Lo humano no es el humanismo, como tampoco lo son un sub o un supra humanismo, porque estos son subgéneros del mismo humanismo subjetivista. Lo humano es la conciencia sacra. A partir de los Dioses el hombre se reconoce. Encuentra en ellos su sí-mismo. Es por eso que el hombre es el homo-religiosus. Aquel que se re-liga a su esencia y permite que la existencia no esté librada a un indeterminismo vacío, sino que ella sea la manifestación de aquello que es oculto y está por encima de las contradicciones del Todo, siendo el hombre capaz de captarlo más de allá de la razón discursiva y hacer que su existencia gire en torno a ello. Lo profano es aquello que debe entenderse por lo sagrado, siendo lo que retira al hombre de su esencia, lo des-liga de su sí-mismo, encerrándolo en una representación de un mundo subjetivo, construyéndole al hombre una cárcel con sus propias manos. Lo sagrado es aquello que permite derrumbar esa cárcel que es la existencia profana donde el hombre “está condenado a la libertad”. Nuestra época contemporánea es la época del olvido de los Dioses, y por ende del ocultamiento de lo sagrado donde lo profano se convierte en la realidad, la única realidad. Lo profano como manifestación de un sujeto que calcula, organiza y codifica se esconde -aunque se muestre de la manera más descarada, haciéndose tan obvio que ya no lo vemos, sino que lo asumimos- en el existir del ser humano. Lo cotidiano del hombre es la casa de lo profano, haciendo del hombre alguien sin esencia, ciego a su destino y por ende des-humanizado. Sin embargo dijimos: “Pero donde hay peligro, crece también lo que salva”.

El peligro ya ha sido reconocido, es el sujeto-profano que hace olvidar la esencia humana. Pero ¿como el sujeto-profano puede llegarnos a “salvar”? El hombre está a salvo cuando está en su esencia. ¿Cómo aquello que permite que se olvide de la esencia del hombre puede generar lo que salva? ¿Estamos en una contradicción que no se puede superar? ¿El sujeto profano acaso tiene una doble cara que no llegamos a observar?

El sujeto profanador llega a su meta en la plena des-humanización del hombre, reduciéndolo a cosa, a una bestia de carga, terminando por aniquilar lo humano del hombre, pero… ¿que humanidad es aniquilada? ¿Es la conciencia sacra, la que es eliminada? ¿Puede lo profano eliminar lo sagrado? Lo profano solo olvida lo sagrado, este se oculta por sí mismo, porque aquel que debe estar dispuesto a manifestarlo no lo llama. Lo sagrado no puede eliminarse, porque se eliminaría  la esencia del hombre y por ende a este mismo. La esencia del hombre se esconde ya que es tímida y no tiene vanidad para mostrarse por cualquier motivo. La esencia del hombre y lo sagrado, que son idénticos, se ocultan de la representación calculante del sujeto y por ende se libran de la aniquilación que este genera con su proceder. El homo-religiosus no muere, está siempre presente pero lejos de la mirada del sujeto, por no decir que es inalcanzable para al mismo por encontrarse en un estadio insuperable para la re-presentación.  Entonces si aquello que lleva a la aniquilación lo profano, no es lo sagrado, ¿qué es entonces?  Esta humanidad aniquilada es el humanismo producto del sujeto moderno. El sujeto termina suicidándose al olvidarse de lo sagrado, no soporta su profanidad, escapándosele esta de las manos, como en el caso del maquinismo robótico, termina haciéndose insufrible para consigo mismo, necesitando así para acabar con el dolor que se provoca, su auto-destrucción. Dentro del sujeto se guarda su propia destrucción. El deseo de un fin es aquello que se esconde detrás de todos los artificios y juegos del hombre fugaz. Sus juguetes son lo más peligroso para sí mismo, incluso tan peligroso que puede eliminar el planeta en sí mismo (esta quizá sea la única manera de la no-aparición de lo sacro; que el hombre fugaz se elimine y elimine toda forma elemental de vida. Esta sería su venganza contra el homo-religiosus). Aniquilado por aquello que él cree dominar y con lo cual se divierte y distrae, lo cual es en definitiva solo una distracción para no afrontar la ausencia de lo sagrado. Esta época es una época de muerte porque es una época donde un proceso llega a su final, donde se consume con la autodestrucción del hombre moderno. No es casualidad que las teorías apocalípticas se propaguen tanto, estas son las proyecciones del deseo de muerte del hombre fugaz que ya no puede soportar su propia cotidianeidad.

Pero una vez aniquilado el sujeto moderno ¿qué sucede? El homo-religiosus debe haber su aparición, llamando a los Dioses a la tierra nuevamente. De las cenizas del hombre fugaz se producirá el retorno de lo divino. Pero esto se logra a través de la llamada. Pero, ¿quiénes están destinados a llamar a los Dioses? El Poeta, el Filósofo, y también el Guerrero. Estos tres, cada uno en su respectivo lugar puede producir la existencia de lo sagrado. En ellos se manifiesta la esencia del hombre, el homo religiosus, porque en su accionar y por su accionar producen el rito que devuelve y deposita al ser humano, aunque sea por un instante por encima de la muerte. Quizá ese solo instante  que produce tanto sacrificio, encierre todo aquello que necesitamos verdaderamente. Ese instante con los dioses puede que transfigure todo nuestro existir, siendo este mismo el depósito de la eternidad, y por ende el retorno de lo sagrado en el Mundo.

Vientos del Sur