coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


DISECCIÓN DEL EGO

Disección del ego

“Every need got an ego to feed”

Coro femenino en la canción Pimper’s Paradise de Bob Marley

¿A qué nos referimos con ego?

Según el diccionario -ego-  significa: El ser individual o la parte consciente del individuo (la sombra del -Yo- supremo o específicamente la “personalidad”).

Y egoísmo es: Inmoderado amor de sí mismo, que hace pensar solo en el interés personal.

Por ende el ego y el desarrollo del mismo crea un culto personal. No es corrosivo tenerse amor propio, pero cuando este pasa de sus límites ocasiona una ceguera en lo interno.

El desarrollo personal – cuerpo, alma y espíritu – es la esencia del hombre superior, él, que está por encima del ganado (sociedad-masa) y del ente telúrico inorgánico, aquel que simplemente nace y no se hace (porque no hay otra manera veraz de serlo) ciertamente algunas veces cae en el pozo de su parte humana, su ser se subyuga inconscientemente a esta imperfección del corazón y la inteligencia.

Existen varios tipos principales del “ego” habitando en la personalidad y en la pre-personalidad instintiva, tales como:

–  Vanidad: es la más simple y superficial que alimenta directamente al “ego mayor central”.

–  Soberbia u orgullo: está conectada en orden cronológico con la vanidad (siendo esta la primera y menos compleja), la nutre y la hace crecer pero principalmente alimenta al “ego mayor central”.

–  Necedad: De hecho este es una sub-categoría complementando al orgullo porque sin el primero no existiría el segundo.

–  Actor/Espectador: Aunque éste sea un concepto abstracto a primera vista, ejerce un rol importante en la existencia del  ego central -convirtiendo a la persona en actor de su vida-escenario exponiendo sus acciones en torno al resto, bajo su jurisdicción y viceversa.

De la vanidad nace la inseguridad y esta a su vez es cuna de la envidia; del orgullo como ya lo hemos mencionado nace la terquedad y esta es cuna del miedo; el miedo a perder la razón de las cosas y de cuestionar el tan apreciado “intelecto” o mejor, “conocimiento burdo”.

Bajo el signo de actor-espectador ciertos individuos son capaces de darse cuenta del vacío de su vida -paso previo para adquirir personalidad de veras en rarísimos casos-, los cuales al estar en un momento íntimo con su ser interno no pueden observar nada más que sus falencias humanas en conjunto con su falta de contenido, absoluta la mayoría de las veces.  Al constatar esto corren aterrados al bullicio de la masa gris sin forma para así olvidar su sentido existencial, de aquí nace la necesidad por el resto a falta de autosuficiencia, de autoconocimiento por tanto.

Hay necesidades para cumplir un fin superior y concreto, sin embargo existen otras -que son las más comunes- las cuales son para llenar un  espacio en blanco.

En conclusión la super-acción o superación sobre el ego es una fase importante en el ejercicio de la Gran Batalla Interna (parte de la Gran Guerra Santa), conducida hacia el crecimiento espiritual. Dejar a un lado a la tan ilusoria “personalidad” -teatro- que tanto condiciona, es parte del orden metamórfico hacia lo alto.

Santiago Núñez  del Arco


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