coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


América Hispana y modernidad: Satanismo puro

Mnemónico:

Para entender a la posmodernidad primero se debe entender a la modernidad. Y para entender a la modernidad, más que estás familiarizado con esta, hay que SER moderno. Para ser moderno hay que tener dos cualidades: razón y voluntad. Estas dos condiciones faltan desde el principio, desde el vamos en la sociedad de la América Hispana. No tenemos ni razón ni voluntad. Lo que llamamos “razón” no aparece como tal en nuestra sociedad. Así, la posmodernidad en nuestra sociedad es una mera  imitación de lo que surge en otras sociedad donde la modernidad empezó su curso, la sustentó, y fue sustituida por una nueva época. Nosotros, apenas nos estamos acercando a las primeras etapas de la modernidad, nuestra transición hacia la modernidad ocurrió de una manera especial, de una manera hispanoamericana. Efectivamente, se demolieron las bases de la Tradición, sin construir en vez de estas las de la modernidad. Por esto, fue así que el paso más importante del cambio desde lo arcaico a lo moderno no tuvo lugar en nuestro continente, en nuestra América.

Buena parte de nuestra sociedad en realidad es mucho más arcaica, con sesgos y restos tradicionales, antes que moderna. Nunca fuimos capaces de formar al “sujeto” capaz de ser colmado de razón y voluntad, y más importante todavía, que actúa sobre la razón y la voluntad… Claro que hubo estos elementos en casos aislados, más no en la totalidad de la sociedad conformista imbuida de  judeo-cristianismo, y muchos de estos casos específicos ejercitaron su razón y voluntad proclamando: “Nosotros afirmamos y creemos en estos y lo otro…”, en aun menos casos se trató de un ejercicio supracional y sobrehumano de voluntad CREADORA… Y  bueno, no nos sorprenda entonces que a estos se les persiguió y castigó, pero ellos sin embargo permanecieron firmes. Esta habilidad, de basar el  juicio sobre la propia razón y voluntad, en la cultura hispanoamericana es prácticamente inexistente.

La posmodernidad de hecho es voluntad hacia la nada, mejor, hacia la nadidad; es la idea de que la nadidad es la verdadera libertad, donde el sujeto se debe apartar de las actividades parcialmente destructivas que lleva a cabo -propias de la modernidad- y abrazar las que son absolutamente desctructivas, finalmente orientándose hacia la pérdida de su subjetividad. Básicamente, hacer a un lado el individualismo que fue la cúspide de la modernidad y que culminó con la victoria del liberalismo, máxima gloria individualista.

¿Cuánto tiempo puede durar una rebelión desde la subjetividad? Mucho tiempo… Porque mientras nos movemos hacia esa nadidad, podemos trabajar bajo un gran número de paradigmas. Paradigmas en lo cultural y estético por ejemplo, dado que bajo la posmodernidad todo el programa ilustrado-iluminista está sujeto a una descomposición sostenida. Y si nos fijamos bien, este es o sería un enorme programa por llevar a cabo. La modernidad en su totalidad está siendo sometida a una  división, átomo por átomo. Con un pseudo pasado por detrás  y un pseudo futuro por delante, tiene casi concluido su ciclo.

Tenemos entonces frente a nosotros un gran programa posmoderno de nadidad, que desde un punto de vista arcaico y religioso (re-ligare) no es más que satanismo puro, así, sin matices. Y de hecho, esta es la clase de sociedad que el llamado Occidente está edificando, perfilando la llegada de lo que la teología tradicional ha llamado Anticristo.  Y apenas es el inicio, dado que el potencial creativo de este programa aún tiene mucho por dar antes de que pueda quedar exhausto. No nos extrañe -sobre todo para quienes vivimos desde la verdad de lo espiritual- que incluso lleguemos a ver magia negra y muchas otras cosas que van a petrificar a muchos por completo.

Ejemplos: La ingeniería genética es casi una prueba de que estamos viendo a los últimos humanos como tales, aun no vemos a los post-humanos -NO supra-, que llegarán pronto. Estos serán los mutantes y los clones de ficción, que dejarán de ser ficción y fantasía. Recordemos que casi toda la ciencia ficción del siglo XIX se dio en el XX. Si bien todas estas son cosas del mañana… Ni siquiera son el fondo de la degeneración a la que el llamado Occidente ha llegado bajo la posmodernidad.

Y bueno señores… pensemos: NOSotros no estamos allí, no somos parte plena de esa modernidad y de esa posmodernidad, sino una mera imitación, y esto es bueno por un lado, lo que no significa que debamos tomar la exacta vía contraria, más bien debemos tomar la opción más real que no es ir hacia ningún lado inexistente, sino ir hacia algún lado que sea: bien hacia la modernidad, y solo entonces hacia la posmodernidad – hacia el abismo en ese caso, como lo sugieren los liberales, los modernos consecuentes y consecutivistas (de hecho, la vía en la que ahora se ha enrumbado la América Hispana, consciente o inconscientemente); O BIEN nos dirigimos hacia una REVOLUCIÓN TRADICONALISTA, y si es así, debemos ir hasta las últimas consecuencias y denunciar que todo el programa ilustrado-iluminista, y no solo sus extensiones e  injusticias posmodernas, son errores, puesto que TODA su ideología está profundamente errada, como todos los verdaderos tradicionalistas lo sabemos.

Debemos retomar nuestro sistema de valores y principios tradicionales heleno-romano-hispanos, consecuentemente, continuada e inteligentemente, echando de esta forma al basurero de la historia a la modernidad y su programa. Descartando todos los clichés sobre el progreso y la tecnología, y dejando a un lado la  llamada democracia y sus valores, admitiendo sin miedo que todos estos han sido terribles errores en detrimento de nosotros y de nuestro continente. ¡Claro! Esto es tan radical o incluso más radical que la propia idea de modernización.

Cuando estamos atrapados en la tierra de nadie y empujados hacia la perdición, las opciones son pocas y la decisión es tuya. Somos pocos los que lo entendemos, y muchos menos quienes venceremos.

Si el llamado Occidente está en franca caída hacia el desastre por su propia voluntad y a nosotros nos están llevando hacia el mismo abismo por el remolino que han creado, no podemos evitar agarrarnos de nuestras raíces arcaicas -incluyendo las aborígenes americanas- que podrán y están tratando de detener nuestra caída también. En este sentido, es bueno que estemos enfermos como arcaico-modernistas (o a la inversa) porque esto significa que nosotros no queremos ser empujados hacia la modernidad y que de hecho la estamos resistiendo.  Y este hecho revela, no nuestra estupidez, sino y de hecho que aun tenemos algo sano dentro de NOS. El propio hecho de que estemos enfermos de esta archimodernidad, significa que estamos sanos, significa que todavía no nos hemos podrido como la decadente sociedad occidental, la que debe su estado al malgasto de sus propios principios tradicionales y ahora mal expresados en una subjetividad artificial, artificial incluso en un sentido cartesiano y hasta kantiano.

Y vemos ahora incluso una subjetividad mecanicista de ese occidente decadente o una post-subjetividad, llevada a cabo por su propia voluntad y por eso mismo pronto no quedará nada de esta. Aquí la totalidad de lo arcaico fue bombeado hacia lo moderno, alimentando esta enorme y demónica energía de la civilización occidental y su tecnología. Como acá no entendemos esto, mucho menos en sus últimas consecuencias, nos encontramos congelados en una especie de pausa- arqueo- modernista.

Hasta cuando muera lo viejo y viva lo eterno.

POR EL CASTIGO QUE TE MERECES      

Relacionado: Debate: de la Tradición y de la Política


2 comentarios so far
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Para el pobre, para el rico, para el aristocrata degenerado, para el plebeyo que se rompe el lomo mas de ocho horas al dìa por un sueldo miserable, para el materialista, para el misticista, para el drogadicto, para el vegetariano, para el feo y para el guapo; con todos se cumple la regla de la modernidad, todos son IGUALES. Son tierra en potencia y un cadaver sin contenido que lo ùnico de heroico y bueno que pueden hacer con sus tristes vidas es: morir.

Comentario por Sáe Núñez

América, y por ende nosotros los Americanos, tenemos un destino común, hoy nos encaminamos hacia el reencuentro con nuestros raíces , hemos contribuido con el bienestar del mundo a través de la exportación de productos como la Papa, el maíz, el tomate, la difusión de nuestra cultura Ecológica etc. Ahora ante este panorama de Crisis y Decadencia de Occidente, América sera el nuevo punto de equilibrio Espiritual y ecológico del Planeta.

Comentario por Marat Arturo




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