coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


García Moreno, en tres versiones

A la historia no la hay que rechazar ni defenderla, hay que asumirla. Como país estamos (o deberíamos estar) llegando a una madurez socio-política-histórica, dejando el maniqueísmo a un lado y comprendiendo que el Ecuador es resultado del aporte de muchos, esencialmente de su pueblo, representado en sus grandes hombres, comprendiendo que García Moreno y Alfaro fueron grandes hombres y grandes ecuatorianos. La Patria no debe enemistarlos, debe honrarlos.

Diario El Comercio publicó el día de ayer -en su versión impresa y digital-, sábado 29 de diciembre de 2012, la nota “García Moreno, en tres versiones” que comparto en el enlace: http://www.elcomercio.com/cultura/personaje-Gabriel_Garcia_Moreno-historia_0_837516262.html ; es evidente lo parcializado de la misma, en todo caso es sumamente llamativo que la mayor parte de esta se refiera al libro que edité en conjunto con la Fundación Jesús de la Misericordia durante este año, por primera vez en Ecuador: “Vida de don Gabriel García Moreno” del argentino Manuel Gálvez, y aún así, ni siquiera se me nombra.

ggm_tresversiones_elcomercio

Es lamentable que el articulista desconozca historia y se ponga a escribir sobre ella, un dato lo demuestra: Santiago Estrella Garcés, el periodista, dice de García Moreno: “Era un “tiranuelo” –así lo llamaba Juan Montalvo”, afirma; Montalvo no llamaba “tiranuelo” a García Moreno, el literato ambateño sentenció lo siguiente del “loco”; en su “Ensayo Joya Literaria” afirma: “Para lo que ha sucedido en el Ecuador después de la muerte de García Moreno, yo de buena gana le hubiera dejado la vida al GRAN TIRANO (así, “gran tirano”, no “tiranuelo”)… de buena gana”. En el “Desperezo del Regenerador” se encuentra: “¡García Moreno! ¡Qué hombre! Este sí: ¡qué Hombre! (Hombre con mayúscula y entre signos de admiración, lo que para quienes conocemos y hemos leído la pluma de Montalvo, sabemos que es un elogio extremo) ¡Nacido para grande hombre, sujeto de grande inteligencia, tirano sabio, jayán de valor y arrojo increíbles, invencionero, ardidoso, rico en arbitrios y expedientes, imaginación socorrida, voluntad fuerte, ímpetu vencedor”. Finalmente dirá: “tirano excelso, con toda la excelsitud de su grandeza. Talento, saber, honradez, valor, energía inquebrantable de carácter, suyos son. No tuvo precedente en América”.

Para finalizar, vale decir que el libro de Juan Ortiz García ni siquiera vale ser comentado como historia, puesto que es una novela fantasiosa, producto de un resentimiento familiar que hasta el día de hoy persiste en el autor y donde se reflejan las mentiras inventadas en torno a García Moreno décadas después de su muerte. Ortiz olvida lo que uno de los personajes de su novela dijo de García Moreno -lo que no evita que le haga decir lo que nunca dijo-: El Dr. Luis Felipe Borja. Aun siendo hijo de una de las principales víctimas, y enemigo él mismo de García Moreno, sin embargo afirmó: “Uds. saben de quién soy yo hijo y cuáles son mis ideas (liberal-radical). Pues, si para bien de la Patria, me fuera a mí dado resucitar a alguno de nuestros próceres para que la volviera a regenerar, no a otro resucitara que a García Moreno.”

¡Más historia y menos periodismo desinformador!

Francisco Núñez del Arco


2 comentarios so far
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Qué lástima. Merece entonces una réplica rápida y contundente el articulista. Te invito a que la hagas, pues tienes todos los eleentos de juicio, mediante Cartas al Director.

Comentario por Juan Francisco Morales Suárez

¿Hasta CUÁAAAAAAAAAANDOOOOOOOOOOO tendremos que soportar que sigan los ignorantes no-estudiosos de la historia diciendo que la esposa de Rayo era amante de García Moreno?

Si no les gusta leer (sólo novelitas candentes como del tal Ortiz), entonces que usen su masa encefálica por un segundo y que se pregunten por qué García Moreno destituyó a Rayo de su puesto en el Oriente y lo hizo volver a Quito. ¿No le convenía más dejarlo allá para seguir en sus andanzas?

Y tenemos mil argumentos más: la invención de la calumnia en 1922 (Roberto Andrade jamás escribió semejante infundio porque entonces vivían los testigos), el testimonio grabado y escrito del hijo de Rayo, etc.

García Moreno destituyó a Rayo de su puesto en el Napo porque cobraba por sus servicios administrativos y eso no lo toleraba el probo Presidente. Y Rayo le cogió odio por haber perdido esa fuente de dinero.

PREGUNTA: ¿Quién le va a callar la boca a estos intelectualoides de alcantarilla?

Comentario por Eliana Cabrera




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