coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


La negativa unión de las arenas para la estéril vida en el desierto…

ImageEl poeta guayaquileño Pablo Hannibal Vela*, escribía en la primera mitad del siglo XX los siguientes versos dedicados a la democracia:

¿Dónde estás Democracia?
Indignos, traficantes y falsarios,
en pública subasta, te han vendido.
Tus fueros en desgracia
no son más que ideales temerarios,
que sufren el secuestro del olvido.

¿Dónde estás Democracia? ¿Dónde brillas?
Tus leyes se las guarda en los armarios,
para servir de carne a las polillas.
Tu Demos ya no existe. El Pueblo ha muerto.

Los hombres, en conjunto, son, apenas,
la negativa unión de las arenas
para la estéril vida en el desierto…

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*Declarado el 9 de octubre de 1951 por el Congreso de la República como «Ilustre Cantor de la Patria».



Del fin del Estado-nación al colapso civilizatorio y el surgimiento de órdenes paralelos.

Del fin del Estado-nación al colapso civilizatorio y el surgimiento de órdenes paralelos.

La teoría política moderna adolece de una falta terrible, ya sea por estupidez o malas intenciones, de comprensión de las realidades últimas de nuestro momento histórico. Así, sigue contemplando la idea (literalmente como si estuviera puesta sobre un altar) del Estado-nación, del sistema internacional de Estados-nación surgido a partir de la Paz de Westfalia (1648) y de todas sus consecuencias para las relaciones internacionales y políticas intra-estatales como una verdad irrefutable.

Los mismos hechos de las relaciones “internacionales” se ha encargado de demostrar cómo nuevos elementos, nuevos actores extra-estatales, que ahora juegan un rol protagónico, rector en muchos casos, entre, a través y por sobre los Estados, contribuyen a una dinámica distinta de la clásica relación inter-estatal. Llámese a estos multinacionales, narcotráfico, grupos terroristas, sectas, ideologías, etc. Es decir, ahora y desde hace mucho, al momento de tomar decisiones por parte de los Estados, es imprescindible contar con todos estos factores.

América “latina” se ha caracterizado por una tradición de ausencia de Estado o bien de Estados débiles, ineficientes, sin presencia real ni soberanía efectiva en buena parte de sus territorios que en muchos casos no han pasado de ser puntos en un mapa. La palabra adecuada para señalar a estos nos es dada por la teoría de las Relaciones Internacionales: Estado fallido.

América “latina” es un cúmulo de estados fallidos. A pesar de intentos de fortalecerlo como actualmente sucede con procesos como el denominado “socialismo del siglo XXI” en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, la realidad demuestra que estos intentos no son más que eso: intentos. Debido a la constitución biológica-histórica-cultural de las poblaciones de dicho países, estos no son más que instantes de reorganización estadual de acuerdo a las necesidades de los grupos de poder político de la hora.

Basta realizar un viaje por el interior de los mencionados países para darse cuenta de aquello, ni hablar de casos extremos como el de Argentina donde existe un plan expreso, hasta el momento llevado a cabo a la perfección, para desmantelar al Estado, el único que podía haber llevado adelante una re-unión de los demás estados hispano-americanos, siendo un desafío intolerable para la sinarquía internacional. Utilizando palabras corrientes, al alejarse de las capitales o principales centros urbanos, el Estado va desapareciendo y la ley del más fuerte se impone por sobre la autoridad legal de un Estado ausente, inexistente inclusive.

En el contexto global, precisamente en el de la globalización, donde la homogeneización cultural ha llegado a niveles globales, valga la redundancia, donde un joven de Sídney, de Bangkok, Shanghái, Teherán, Estambul, de Praga, Dublín, de Ciudad del Cabo, de Filadelfia, México D.F., Tegucigalpa, Caracas, Bogotá, Quito, Río de Janeiro y Buenos Aires, viven siguiendo las mismas tendencias, las mismas modas (Evola ya advertía de la estupidez inteligente, de los seguidores de moda cual mujeres, de cómo deberíamos hacer caso omiso de los pontífices de la crítica), las mismas pautas y los mismos patrones sin importar sus orígenes, nacionalidades o condiciones socio-económicas; es decir donde cada uno de ellos aspira a ser lo que el modelo de la subversión mundial le ha presentado: un buen burgués “occidentalizado” cuyo único fin es la vida en sí misma, cuya única motivación es el “vivir bien”, adquirir el confort y los míseros bienes materiales que le proporcionan esto; en un contexto así, sin un componente identitario, mucho menos espiritual, que sustente a las futuras generaciones, nos vamos aproximando a la realidad de una unidad en la uniformidad, que no en la universalidad.

Ante esto, seguir sosteniendo ideas políticas inter-estatales como la de una “derecha” o una “izquierda”, o la de buscar industrializar un país o de volverlo “potencia” para enfrentar a otras potencias,  se reducen al ridículo, al absurdo. El problema es muy otro que el de los medios de producción, que el de la redistribución de la riqueza, que el del “buen-vivir” (bienestar).

Hoy nos encaminamos al fin del Estado-nación, apenas años o hasta unas pocas décadas nos separan de su destrucción final.

La civilización-sistema-mundo de la modernidad igualmente y gracias en parte a esto se está dirigiendo a un colapso global, debido también a causas de intencionalidad por parte de los dueños del mundo, de los “poderes fácticos”, de la sinarquía internacional, que ven como una necesidad la implantación de un mega-Estado supraestatal –valga el oxímoron- que consolide un gobierno mundial único: una “república universal”, donde sea más practicable la explotación económica de los globalizados por parte de los globalizadores a fin de que estos puedan alcanzar su anhelado “estándar de vida” –accesible para muy pocos- y aquellos, los dueños del mundo, puedan (des)gobernar a su antojo y arbitrio por sobre todos para conseguir sus protervos fines.

¿Salvar al Estado-nación?

No. Es imposible salvar o peor restaurar lo que nunca existió en nuestro caso. El Estado-nación no fue más que una quimera en nuestro realidad “latino” americano, sobre todo porque no existían naciones para conformar dichos Estados, de hecho la única nación histórica hispano-americana que podía haber consolidado un Estado real, fue negada sistemáticamente por los supuestos Estados-nación del continente en medio de una fragmentación demencial. Por ejemplo: ¿Existen las naciones ecuatoriana, peruana, boliviana?  No más allá de los textos y las mentalidades de algunos historiadores calenturientos.

Sin identidad, no puede existir nación, y sin nación no puede haber Estado-nación.

El Estado-nación en América no fue más que una herramienta de explotación de la oligarquía, una oligarquía débil y sin objetivos claros, utilizada y prostituida por las fuerzas ocultas de la subversión mundial al servicio de la sinarquía, que nació con la mal llamada “independencia” hace casi dos siglos.

¿Qué nos espera? Las lecciones de la historia.

Las ciudades, centros de los Estados y únicas realidades de estos en la mayoría de casos, cada vez más se encuentran sobrepobladas y tugurizadas, convertidas en prisiones y cuartos de tortura de sus “ciudadanos”. Las ciudades son una trampa, puesto que cuando se suceda el colapso, son los citadinos los peores calificados para sobrevivir al duro y rudo futuro rural que nos espera.

Roma, la ciudad, en su época de esplendor alcanzó los 2.000.000 (dos millones) de habitantes, para el final del imperio en el punto más bajo de la decadencia, su población se había reducido a 50.000 (cincuenta mil) almas. Incapaz de sustentar a todos, las enfermedades, el hambre y la muerte llevaron al exterminio a cientos de miles y  a la migración forzada al campo de decenas de miles más.

Al colapso civilizatorio romano le siguieron el caos y la creación de órdenes micro-estaduales paralelos. Así nació el feudalismo finalmente.

De hecho las naciones europeas surgieron de este colapso a lo largo de los siglos, pasando de una actividad importante de lo público a una creadora y fundamentadora de lo privado. Alemania, el Estado moderno, por ejemplo, surgió de una orden-militar religiosa: la Orden Teutónica, el mismo nombre en alemán de esta nación es gracias a esta Orden.

No se restauró ni se perpetuó nada, se crearon nuevas instituciones, quizá con una misma idea y fondo, pero con formas distintas. Así vimos a un Sacro Imperio reclamar su romanidad, o a un Reino de Castilla reclamar su visigotidad, no en un afán de re-creación del pasado o sus formas, sino como un elemento sustentador del nuevo Estado: la identidad común de quienes contiene.

¿Qué hacer?

Un totalitarismo atroz basado en un gobierno mundial, desde hacia siglos, está siendo instaurado a nivel mundial por las fuerzas ocultas al servicio de la sinarquía, ahora mismo estamos viviendo las fases finales de este ambicioso proyecto, admirable inclusive por su realización. Política (entre estados), estados-nación, derecho, política interna (izquierda-derecha, inclusive tercera posición en algunos casos), educación formal, ciencia, cultura (tendencias, modas, música, etc.), todas están encaminadas a obtener este fin nefasto.

No sorprende así que gobiernos en las supuestas antípodas ideológicas (Ecuador – España) aprueben leyes  y creen instituciones similares para oprimir a sus “ciudadanos”, mediante la imposición de verdades unilaterales y de un escrutinio y control total de la persona por medio del monitoreo y el espionaje llevado hasta lo más mínimo de cada aspecto de la vida.

Ahora, si bien en la idea un gobierno mundial es viable, en la práctica no lo es tanto. Cuando se consolide y se muestre de frente este gobierno mundial, el nuevo orden mundial sin máscaras, lo hará con el pretexto de la seguridad y el bienestar de todos, sin embargo no podrá abarcar el control total de todos los territorios continentales, debido a que, por paradójico que suene, en nuestro caso la ausencia e inexistencia de Estado que ha contribuido a la consolidación de gobierno mundial, también impide que estos mismos poderes puedan llegar a todos lados. Nuestra fortaleza y clave de supervivencia desde la disidencia es la ausencia del Estado-nación-moderno en buena parte de los territorios que lo conforma.

El futuro es claro. La única forma de sobrevivir a esto es la creación de órdenes paralelos con territorialidad propia que sean sustentados por un fuerte componente identitario de cohesión comunal, la única forma sobrevivir es la creación de Estados-feudales dentro del Estado, preparándonos para el inicio de un nuevo Medioevo, donde esperemos poder tomar y corregir lo que así deba ser hecho.

Ahora mismo se está llevando a cabo esta decisiva creación histórica. Casos como el de Hezbollah, más allá de estar o no de acuerdo con sus fines y prácticas, son realidades de Estados más allá de los Estados-nación. Esta agrupación política-religiosa con sus brazos políticos y armados, posee funciones estatales dentro del Líbano, algunas zonas de Siria, de la misma entidad sionista y de los territorios palestinos ocupados. Es el futuro ahora. Se podrá discutir sus objetivos y propuestas, pero lo que no se puede discutir es que un grupo privado como Hezbollah proporciona servicios públicos como hospitales, cuerpos armados, educación a su común -unidad.

Si ustedes quieren, puesto que cada ser es “libre” de hacer lo que quiera en estos días, desperdicien su vida sirviendo y aportando a un sistema caduco a punto de colapsar, aportando a su propia desgracia, muerte y desaparición; o bien podrían ser realistas, dejar de pensar en las ruinas del pasado en las que vivimos y pensar en el ahora, en nuestro eterno presente, ese ahora que se prolonga de forma permanente en nuestras vidas hasta haberlas concluido.

La pregunta es: ¿estás preparado para esto?

Lo demás es cuento.

Francisco Núñez del Arco

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JUSTICIAS DEL REY D. PEDRO
febrero 17, 2014, 3:36 pm
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JUSTICIAS DEL REY D. PEDRO

Por Melchor de Santa Cruz – 1574

Un arcediano de la iglesia de Sevilla mató a un zapatero de la misma ciudad, y un hijo suyo fue a pedir justicia; y condenóle el juez de la Iglesia en que no dijese misa un año. Desde a pocos días el Rey D. Pedro vino a Sevilla, y el hijo del muerto se fue al Rey, y le dijo cómo el arcediano de Sevilla había muerto a su padre. El Rey le preguntó si había pedido justicia. Él le contó el caso como pasaba. El Rey le dijo:

-¿Serás tú hombre para matarle, pues no te hacen justicia?

Respondió:

-Sí, señor.

-Pues hazlo así -dijo el Rey.

Esto era víspera de la fiesta de Corpus Christi. Y el día siguiente, como el arcediano iba en la procesión cerca del Rey, dióle dos puñaladas y cayó muerto. Prendióle la justicia, y mandó el Rey que lo trajesen ante él. Y preguntóle por qué había muerto a aquel hombre. El mozo dijo:

-Señor, porque mató a mi padre, y aunque pedí justicia, no me la hicieron.

El juez de la Iglesia, que cerca estaba, respondió por sí que se la había hecho, y muy cumplida. El Rey quiso saber la justicia  que se le había hecho. El juez respondió que le había condenado que en un año no dijese misa. El Rey dijo a su alcalde:

-Soltad este hombre, y yo le condeno que en un año no cosa zapatos.



Las Indias y la idea imperial hispánica
febrero 12, 2014, 9:35 pm
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Imprescindible.

Hispanoamérica Unida

coloquio apostillasExtracto del coloquio titulado “El Imperio español y las potencias enemigas”, dentro del programa de televisión peruano Apostillas (emitido el 21 de agosto de 1991).

Intervinientes: Luis Enrique Tord (presentador), Nabor García (jurista, diplomático y ex embajador de España en Perú), Francisco Tudela (catedrático de la Pontifica Universidad Católica y experto en derecho internacional y economía política) y Andrés Aramburú Menchaca (decano del Colegio de Abogados de Lima y experto en derecho internacional).

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“Un capítulo pro nazi que ha sido ignorado” o los medios y mi primer libro (II)

Estimados lectores:

Continúan las repercusiones en medios escritos de comunicación masivos y observatorios comunicacionales sobre la publicación de mi primer libro “El Ecuador y la Alemania Nazi. Los secretos de una relación ocultada”.

En el informe “El Silencio Asfixiante. La Libertad de Expresión en el Ecuador en 2013” se menciona el intento de censura previa de mi obra y los problemas relacionados con esto: http://issuu.com/leyinconveniente/docs/el_silencio_asfixiante/20

El día de hoy, domingo 09 de febrero de 2014, diario El Comercio publica el siguiente reportaje sobre mi investigación (lamentablemente no mencionan directamente el título del libro aunque me mencionan a mí y a mi trabajo), el artículo a esta hora ha sido reproducia por Radio Macas (http://www.radiomacas.com/2014/02/09/la-sorprendente-relacion-entre-ecuador-y-la-alemania-nazi/), copio y pego el contenido del mismo a continuación. Como siempre, lean el libro, lean el artículo y saquen sus propias conclusiones:

Un capítulo pro nazi que ha sido ignorado

VÍA EL COMERCIO: http://especiales.elcomercio.com/2014/planetaIdeas/Febrero09/index.php?sec=ideas&cat=historia#!historia

Documentos que se han hecho públicos hablan de una sorprendente relación entre el Ecuador con la Alemania nazi. Un debate sobre el tema está pendiente.

09 febrero 2014.

El Ecuador pudo haber tenido una relación mucho más cercana al nacismo alemán de lo que la historia oficial ha dicho. Esta aparente empatía se revela en un estudio histórico recientemente publicado en el que, entre otras cosas, se dice que en la segunda mitad de los años 30 del siglo pasado, el Ecuador pudo haber recibido incluso créditos de la Alemania nazi respaldados por fondos secuestrados a judíos que habían huido de ese país.

La revelación surge de una serie de documentos históricos recopilados en una publicación hecha por Francisco Núñez del Arco que, sin duda, abre el debate sobre si ciertos hechos que pueden resultar vergonzosos deben ser investigados. Estos documentos, de los cuales algunos reposan en los archivos de la Cancillería, incluyen una correspondencia entre los gobiernos ecuatorianos anteriores a la Segunda Guerra Mundial con el gobierno alemán, y hablan de la entrega de créditos para el Gobierno ecuatoriano, que podrían haber alcanzado los USD 34 millones al cambio actual.

Se trata, sin duda, de evidencias de una relación que ha sido prácticamente ignorada por la historiografía ecuatoriana y que suscitan un ineludible debate ético. ¿El Estado ecuatoriano fue cómplice de un episodio ignominioso como la persecución a los judíos al aceptar esos fondos del Gobierno alemán?

La investigación de Núñez, que no oculta cierta simpatía por el alineamiento ecuatoriano con el Tercer Reich, incluye hechos como un Decreto ordenando la expulsión de los judíos del Ecuador por parte del gobierno del general Alberto Enríquez Gallo, hoy figura reverenciada por muchos sectores de la llamada izquierda. La publicación revela además correspondencia oficial de figuras históricas como la del entonces canciller Julio Tobar Donoso, con inequívocas muestras de antisemitismo. Los créditos de los que habla la investigación se negociaron entre 1936, 1937 y 1938 y fueron en spermarks -papeles emitidos por el Gobierno alemán de entonces- sobre cuentas bloquedas de judíos alemanes que habían tenido que salir de su país.

Uno de los créditos fue otorgado para la construcción del ferrocarril entre Quito y Esmeraldas, del cual solo se construyeron 10 kilómetros. La mayor parte del crédito se habría dilapidado por parte de la empresa constructora llamada Scotoni, dice el investigador.

Esta correspondencia diplomática habla en diciembre de 1937 de otro crédito por 250 000 spermarks para la Caja del Seguro de Empleados y Obreros. Otro de los préstamos aparece para la compra de implementos agrícolas. El autor calcula que los préstamos alcanzaron, en total, USD 2 millones de entonces, que calculados al valor actual representarían cerca de USD 34 millones .

Según la investigación, estos papeles eran depositados en una cuenta especial a nombre del Gobierno del Ecuador en el Banco Alemán de Divisas en Berlín, desde donde se realizaban las operaciones de compra de insumos y demás relacionados. También eran negociados no oficialmente en bolsas europeas, como la de Ámsterdam.

¿El Ecuador recibió entonces dinero robado por los nazis a los judíos? La simple idea resulta escalofriante y plantea irremediablemente el debate sobre si se debe revisar la historia ecuatoriana de ese período.

Esta supuesta cercanía ideológica entre Ecuador y la Alemania nazi aparece también en una circular de la Cancillería de diciembre de 1938, firmada por el entonces canciller Julio Tobar Donoso y dirigida a un cónsul en Europa, en la que pide que no se otorgue visado a los judíos a no ser que lleven consigo USD 5 000.

En la circular, que tiene cinco páginas y que está clasificada como confidencial, se dice al cónsul que “no puede pasar desapercibido a usted el hecho indiscutible de que el judío, por tradición, por temperamento y por constitución biológica, es reacio a las labores del campo y aun a la actividad industrial. Es comerciante; y en este campo haría gravísima competencia al elemento nacional”.

En otro párrafo sostiene que “por el porvenir étnico, económico y moral de la Nación, recomiendo a usted tomar todas las precauciones posibles y la máxima escrupulosidad, al visar el pasaporte de un extranjero que perteneciere a esta raza”. Para el historiador Carlos Landázuri es indudable que quienes han escrito la historia del Ecuador lo han hecho desde la óptica de los vencedores y que por eso han preferido ver para otro lado en este tema. Es claro, sostiene, que había un fuerte nazismo y una gran simpatía con la Alemania de entonces lo que se explica, entre otras cosas, por las características racistas de ciertos sectores de la sociedad ecuatoriana que también tenían una idea sobre la supremacía de los blancos. El antisemitismo, sostiene, era un sentimiento muy fuerte en la Europa de entonces y por herencia se transmitió a la América hispana. Ese antisemitismo incluso tenía ciertas raíces religiosas, pues para muchos católicos de aquella época los judíos seguían siendo los culpables de la muerte de Jesús.

Según Landázuri es necesario investigar la historia. Sin embargo, dice que estos hechos deben ser analizados desde una perspectiva que tome en cuenta las circunstancias que se vivían en ese tiempo. En aquella época, sostiene, no había mayor idea de los horrores que significaría para la humanidad el régimen de Hitler, a quien se lo veía como un gran líder capaz de organizar a una Alemania que había sido humillada en la Primera Guerra Mundial. Además, Alemania como potencia industrial ejercía gran fascinación en ciertos sectores sociales y por extensión en los gobiernos.

Pero hay visiones distintas sobre el tema. Alex Schlenker, cineasta e investigador del tema, tiene dudas de que el Ecuador de entonces no haya sabido ya sobre la persecución a los judíos que los nazis comenzaron a hacerla de forma sistemática desde 1936. Le luce extraño que esas noticias no hubieran llegado al Ecuador cuando ya había comunicaciones avanzadas. Schlenker piensa que la historiografía debe hurgar en este tema pues es necesario para toda sociedad identificar la matriz de los comportamientos colectivos que se perpetúan y que de hecho se han perpetuado en el Ecuador, como el segregamiento y la marginación.

“Hay que mirar esa historia y decir qué pasó, incluso para curar heridas”, sostiene Schlenker.

Martín Pallares. Editor
mpallares@elcomercio.com