coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


JÚPITER Y EL CONTENTO

JÚPITER Y EL CONTENTO

 

por Mateo Alemán (Sevilla, 1547- México, 1614?)

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Habiendo el dios Júpiter criado todas las cosas de la tierra y a los hombres para gozarlas, mandó que el dios Contento residiese en el mundo, no creyendo ni previniendo a la ingratitud que después tuvieron, pues se alzaron con el real y el trueco, porque teniendo a este dios consigo no se acordaban de otro. A él le hacían sacrificio, a él ofrecían las víctimas, a él le celebraban con regocijo y cantos de alabanza. Indignado desto Júpiter, convocó a todos los dioses, haciéndoles un largo parlamento. Dióles cuenta de la mala correspondencia del hombre, pues a sólo el Contento adoraba, sin considerar los bienes recibidos de su pródiga mano, siendo hechura suya y habiéndole criado de nonada; que diesen su parecer para remedio de semejante locura. Algunos los más benignos, movidos de clemencia, dijeron:

-Son flacos, de flaca materia, y es bien sobrellevados; que si fuera posible trocar nuestra suerte a la suya, y fuéramos sus iguales, sospecho que hiciéramos lo mismo. No se debe hacer caso dello, y, cuando mucho, dándoles una honesta corrección, tendremos por muy cierto que será bastante remedio por lo presente.

Momo quiso hablar, comenzando por algunas libertades, y mandáronle callar, que después hablaría. Bien quisiera que aquella ocasión indignara Júpiter, por haberse ofrecido como lo deseaba; mas, obedeciendo por entonces, fue recapacitando una larga oración que hacer a su propósito cuando llegasen a su voto; pero entre tanto no faltaron otros de condición casi igual a la suya que dijeron:

-Ya no es justo dejar sin castigo tan grave delito: que la ofensa es infinita hecha contra dioses infinitos, y así debe ser infinita la pena. Parécenos conviene destruillos acabando con ellos, no criando más de nuevo, pues no es necesidad forzosa que los haya.

Otros dijeron no convenir así; mas que, arrojándolos gran número de poderosos rayos, los abrace todos y criase otros buenos.

Así fueron dando sus pareceres diferentes, de más o menos rigor, conforme su calidad y complexión, hasta que llegando a dar Apolo el suyo, pedida licencia y captada la benevolencia, con voz grave y rostro sereno dijo:

-Supremo Júpiter piadosísimo, la grave acusación que haces a los hombres es tan justa, que no se te puede negar ni contradecir cualquier venganza que contra ellos intentes. Ni tampoco puedo, por lo que te debo, dejar de advertir desapasionadamente lo que siento. Si destruyes le mundo, en vano son las cosas que en él criaste, y es imperfección en ti deshacer lo que hiciste para que dello emendar, ni pesarte de lo hecho; que te desacreditas a ti mismo, pues tu poder de criador se estrecha a tan extraordinarios medios para contra tu criatura. Perdellos y criar otros de nuevo tampoco te conviene, porque les haz de dar o no libre albedrio. Si se lo das, han de ser necesariamente tales fueron los pasados; si se lo quitas no serán hombres y habrás criado de balde tanta máquina de cielo, tierra, estrellas, luna, sol, composición de elementos y más cosas que con tanta perfección hiciste. De modo que te importa no se innove más de una sola cosa con que se previene de remedio. Tú, señor les diste el dios Contento que lo tuviesen consigo, por el tiempo de tu voluntad, pues todo pende della. Si supieran conservarse en gratitud y justicia, cosa repugnante fuera a la tuya no amparallos ampliándoles siempre los favores; mas pues lo han desmerecido por inobediencia, restringiendo las penas, debes castigallos: que no es bien que tiránicamente poseen tantos dones para ofenderte con ellos. Antes les debes quitar este su dios y en lugar suyo envialles al del Descontento, su hermano pues, tanto se parecen: con que de aquí en adelante reconocerá su miseria y tu misericordia, tus bienes y sus males, tu descanso y su trabajo, su pena y tu gloria, tu poder y su flaqueza. Y por tu voluntad repartirás el premio al que lo mereciere, con  la benignidad que fuere tu gusto, no haciendo general a buenos y malos, gozando igualmente todos una bienaventuranza. Con esto me parece quedaron castigados y reconocidos. Has agora, oh Júpiter clementísimo, lo que más a tu voluntad sea conveniente, de modo que te sirvas.

Con este breve razonamiento acabó su oración.

Quisiera Momo, con la emponzoñada suya, a criminar el delito, por la enemistad vieja con los hombres; y conocida su pasión, reprobaron su parecer, loando todos el de Apolo. Se cometió la ejecución dello a Mercurio, que luego desplegadas las alas, rompieron por el aire, bajó a la tierra, donde halló a los hombres con su dios del Contento, haciéndole fiestas y juegos, descuidados que pudieran en algún tiempo ser enajenados de su posesión. Mercurio se llegó donde estaba, y habiéndolo dado de secreto la embajada de los otros dioses, aunque de mala gana, fuele forzoso cumplilla. Los hombres alterándose del caso, y viendo que les llevaban a su dios, y quisieron impedirlo, y procurando todos esforzarse a la defensa, así dos del trabajaban fuertemente con todo su poder. Viendo Júpiter el caso, el motín y alboroto, bajó al suelo y como los hombre estaban asidos a la ropa, usando de ardid sacoles el Contento della, dejándoles el Descontento metido en su lugar y propias vestiduras, del modo que el Contento antes estaba, llevándoselo consigo al cielo, con que los hombres quedaron gustosos y engañados creyendo haber salido con su intento, teniendo su dios consigo y no fue lo que pensaron.

Aún este yerro vive desde aquellos pasados tiempos, llegando con el mismo engaño hasta el siglo presente. Creyeron los hombres haberles el Contento quedado y que lo tienen consigo en el suelo, y no es así: que sólo es el ropaje y figura que le parece, y el Descontento está metido dentro. Ajeno vives de la verdad si creyeres otra cosa o lo imaginas. ¿Quiérelos ver? Advierte.

Considera del modo que quisieres las fiestas, lo regocijos, banquetes, danzas, músicas, deleites y alegrías y todo aquello a que más te mueva la inclinación en el más levantado punto que te podría pintar el deseo. Si te preguntare: «¿A dónde vas?» Podrásme responder muy orgulloso: «A tal fiesta de Contento.» Yo quiero que allá lo recibas y te lo den, porque los jardines estaban muy floridos y el son de las plateadas aguas y manantiales de aljófares y perlas te alegraron.

¿Merendaste sin que el sol te ofendiese ni el aire te enojase? ¿Gozaste de tus deseos, tuviste gran pasatiempo, fuiste alegremente recibido y acariciado? Pues ningún contento pudo ser tal que no se aguase con alguna pesadumbre. Y cuando haya faltado disgusto, no es posible que cuando a tu casa vuelvas o en tu cama te acuestes no te halles cansado, polvoroso y por ventura descalabrado o muerto. Que en los mayores placeres acontecen mayores desgracias y suelen ser vísperas de lágrimas. No vísperas que pase noche de por medio; al pie de la obra, en medio de aquesa idolatría las has de verter: que no se te fiarán más largo. Vendrásme a confesar agora que la ropa te engañó y la máscara te cegó. Donde creíste que el contento estaba, no fue más del vestido y el descontento en él. ¿Ves ya como en la tierra no hay contento y que está el verdadero en el cielo? Pues hasta que allá lo tengas no lo busques acá.



HOMBRES ENLOQUECIDOS POR EL DINERO
septiembre 4, 2014, 10:25 am
Filed under: Opinión, Política | Etiquetas:

Spengler dijo: “¿Quién hubiera pensado que las lecciones de la Historia y la educación política de un pueblo son una sola y misma cosa?”. Por su parte el economista e historiador ecuatoriano Wilson Miño Grijalva señala sobre el primer “boom” petrolero (década de 1970): “Este espejismo petrolero de bonanza permanente determinó un manejo apresurado de los nuevos recursos, que se gastaron o invirtieron de acuerdo a la presión inmediata del gasto que surgió de las inmensas necesidades, económicas y territoriales represadas durante años de atraso y subdesarrollo y, en donde, la imprevisión, el derroche, el clientelismo político y la corrupción no estuvieron ausentes… Fue la forma de actuar de un mendigo que se saca la lotería y comienza a derrochar el dinero a manos llenas sin tomar previsiones para el futuro incierto. Cuando se va terminando el dinero comienza a endeudarse, pensando que nuevamente se sacará la lotería… Fue un momento de locura compartida entre la banca internacional, el triunvirato militar con sus autoridades económicas, y las élites económicas del país…”. ¿Hemos vuelto a sacarnos la lotería? Parecería que fuera así ante el aparente crecimiento económico del país desde hace poco menos de una década, crecimiento que tiene su parangón histórico casa adentro con el “boom” bananero de la década de 1950 y el petrolero de la década de 1970. A ambas bonanzas económicas acompañadas de estabilidad política que duraron aproximadamente una década, ya sea a través de gobiernos electos en el primer caso que terminaron los períodos para los que fueron designados, o de dictaduras en el segundo, les siguieron enormes crisis de endeudamiento y quiebra del erario público, con toda la inestabilidad política, el drama social y humano que aquello conllevó, en el segundo caso extendiéndose casi tres décadas la caída. La historia es cíclica y las primeras señales del inicio del fin de este ciclo, de esta fiesta, se están dando con, por ejemplo, el financiamiento chino para el 2015 de por medio, ni hablar de la falta de efectivo para pagar proveedores desde hace casi cinco meses que mantiene el Estado, o la preocupación casi mortal de los altos funcionarios del Ministerio de Finanzas por lo que se avecina. Ellos lo saben, estamos en quiebra. Carlos Julio Arosemena Monroy lo entendió cuando siendo vicepresidente del cuarto velasquismo, al final del ciclo económico bananero, sentenció lapidariamente que el gobierno estaba controlado por “hombres enloquecidos por el dinero”. A la locura y la farra le sobrevivió el mendigo. La resaca del mendigo, sin ningún principio trascendente al cual aferrarse en épocas de vacas flacas, va a ser devastadora.



Alpacas enloquecidas por el dinero.
septiembre 3, 2014, 3:48 pm
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¡Alpacas enloquecidas por el dinero en todos lados!

A propósito de todo, un israelita en Ecuador dijo a su visitante ecuatoriano: “Don’t waste your time fucking alpacas”… el judío sabe, no hay nada que hacer.

Debería existir un letrero de bienvenida a los extranjeros ilusos en los aeropuertos que diga: “Bienvenidos a Ecuador, no somos Suiza.”