coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


JULIO TOBAR DONOSO Y JORGE LUNA YEPES

JULIO TOBAR DONOSO Y JORGE LUNA YEPES

Firma del Protocolo de Río de Janeiro el 29 de enero de 1942 en el Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil. Julio Tobar Donoso, sentado, el primero desde la derecha en traje blanco.

Firma del Protocolo de Río de Janeiro el 29 de enero de 1942 en el Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil. Julio Tobar Donoso, sentado, el primero desde la derecha en traje blanco.

Estamos a pocos días de conmemorar el vigésimo aniversario del inicio de la Guerra del Cenepa (26 de enero de 1995), así como un aniversario más de la firma del Protocolo del Río de Janeiro (29 de enero de 1942).

Acción Revolucionaria Nacional Ecuatoriana -así se llamó inicialmente, después se denominaría Nacionalista-, nació el 27 de febrero de 1942 como reacción al desastre nacional que significó la invasión del Perú y la posterior derrota refrendada por el panamericanismo aliado al servicio de los intereses de los Estados Unidos en Río de Janeiro a fin de imponer una posición continental americana contra el Eje, que ante todo demostró el fracaso del modelo republicano para el Ecuador.

Como con estas fechas el chauvinismo ecuatoriano siempre quiere alzar vuelo, valga anotar lo siguiente.

Acción Revolucionaria Nacionalista Ecuatoriana – ARNE, fue una organización política nacionalista, mas no chauvinista. Su nacionalismo no era cerrado y de hecho era un nacionalismo hispanista continental e integrador, que buscaba la reunión con los demás Estados hispanoamericanos, incluyendo al Perú, en una sola y mayor entidad basada en una unidad superior que no divida. Después de todo Jorge Luna Yepes, líder máximo de ARNE en toda su historia, afirmaba: “¿Qué fue nuestro? Nuestra fe, nuestra grandeza imperial. El Imperio…”. Se refería, por supuesto, al Imperio español.

El chauvinismo conservador, liberal e izquierdista ha sido y es incapaz de comprender esto y de comprender el fracaso estructural del Estado ecuatoriano desde su misma fundación como República. ARNE entendía claramente este gran problema, base de todos los demás problemas ecuatorianos. Por lo mismo, ante el acto heroico y verdaderamente patriota de Julio Tobar Donoso, Canciller de la República, de firmar el Protocolo de Río de Janeiro y asumir la responsabilidad de concluir con un mito republicano –que no audiencial ni hispánico-, como lo fue el oriente ecuatoriano y dar así finalmente una forma definida al Estado mismo -forma sin la cual es prácticamente inviable pensar en cualquier otro tipo de planificación nacional-, el chauvinismo ecuatoriano, irreal, que siempre se había servido del pretexto del Oriente para justificar el fracaso nacional consagrado por su inepta dirigencia política, no pudo menos, en su típica bajeza, que ensañarse con un chivo expiatorio para seguir justificándose. Evidentemente el chivo expiatorio perfecto era Julio Tobar Donoso, quien sufrió lo indecible en el país que lo vio nacer y dar todo de sí por ese mismo país, su patria, más suya que de ningún otro.

¿Cuál fue la reacción de ARNE y de Jorge Luna Yepes ante esto? Como no podía ser de otra forma, fue una a la altura de su líder y de su lucha.

El mejor testimonio nos lo dan los hijos de Julio Tobar Donoso, quienes tras la muerte de Jorge Luna Yepes en noviembre de 1999, publicaron la siguiente carta en el diario El Comercio de la ciudad de Quito el 2 de diciembre del mismo año:

“LUNA Y TOBAR

Después de muchos derroches de palabras y discursos, que han medido la altura del hombre, del padre, del patriota, del amigo, del profeta, del maestro que fue Jorge Luna Yepes, queremos tan solo recordar algo que únicamente los hijos del Dr. Julio Tobar Donoso sabemos y queremos que todos conozcan. Así, le recordé a él personalmente, fue la única voz que se levantó para defender a nuestro padre, en el año 42, cuando el país entero se puso de pie para escarnecerlo y el Congreso a pesar de haber refrendado el Protocolo de Río de Janeiro, puso en su frente un inri de cobardía pusilanimidad que aun después de 57 años vuelven a colocarle algunos… Estamos seguros de que esto ya casi no interesa, según afirmó alguien, pero a la familia del Dr. Tobar Donoso, sí nos corresponde vibrar de emocionado afecto ante la muerte de aquel nuevo ‘héroe vencido’ como el doctor Jorge Luna Yepes le llamara a nuestro padre, en el año 81, después de su muerte. Así le llamó, el ‘héroe vencido’ y le comparó a Héctor frente a Aquiles, a Pétain frente a De Gaulle, ‘De Gaulle, el que triunfa a la postre, es el orgulloso héroe vencedor. Pétain, el defensor invencible de Verdún, que afronta años más tarde las consecuencias de la derrota de su patria y sufre humillaciones, incomprensión y vejamen, no está ni mucho menos, por debajo de De Gaulle.’.

Hermanos Tobar García”.

Esta fue la talla de esos quiteños bien nacidos, de esos ecuatorianos de los que hoy tanto adolecemos.

Francisco Núñez del Arco Proaño. Quito, 19 de enero de 2015.


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