coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Presentación de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

Bajo el Aspa de Borgoña y el cuadro del fundador castellano de San Francisco de Quito, la presentación de mi libro, QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, fue todo un éxito.

Estoy muy agradecido con la vida aquí y ahora, agradecido porque soy rico en lealtades y corazones, rico en familia y rico en amistades que son la familia elegida, rico en vínculos intangibles con seres invalorables: ustedes queridos amigos, compañeros de vida y camaradas. Mientras otros acumulan cosas, títulos, posiciones, seudo honores… mientras otros se consumen en sus vanidades, en sus traumas y complejos, teniéndose que acomodar, disimular, fingir, ser hipócritas y mojigatos, todo en pos de trepar y figurar, todo para alimentar sus egos; yo tengo el honor y el lujo de mientras ser yo mismo, a la vez estar unido en el corazón con hombres y mujeres que no piden nada a cambio y dan todo de sí por la misma elevación del espíritu que nos une en lo que somos, que nos fija y nos suelda en una vibración única. Estoy muy agradecido con la vida porque el amor que nos une es más fuerte y supera toda limitación humana, inclusive la muerte… Muy agradecido con ustedes y con la vida porque el amor que me y nos une a usted Señor Don Diego Patricio López Márquez, dio una muestra incontrastable de su profundidad, contenido y grandeza en la presentación de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, un triunfo por todo lo alto como usted y Nos lo merecemos. Gracias, gracias totales. El amor es más fuerte.

Me inclino a considerar que no, que lo más importante no es la historia, no son las reliquias, no es el pasado, por muy hermoso e inspirador que haya sido. Lo fundamental son ustedes, somos nosotros, mis coterráneos quiteños y quitenses, hermanos y amigos de ésta tierra hispánica tan ancha como Castilla -esa Castilla que es la mitad del mundo-, los que están y estarán conmigo siempre en mi corazón, así como los que están aquí y ahora, frente y junto a mí. Puesto que lo similar, debe estar con lo similar. Eso es lo más importante y lo más justo. Lo que de aquí en más nuestra voluntad como acto decida y haga para nuestra mejoría, perfección y engrandecimiento personal y común.

Cerremos por un instante los ojos y volvamos la vista allí donde empezó todo, a las heladas montañas del astur Covadonga, tenemos una Reconquista por delante. Andan por ahí mil cachorros sueltos del león español, advertía Rubén Darío.

***

Presentación de mi libro QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, en honor del Señor Don Diego López Márquez, el pasado día jueves 9 de junio de 2016 en la Casa de Benalcázar en San Francisco de Quito:

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QUITO FUE ESPAÑA – PRESENTACIÓN

Queridos amigos: Están cordialmente invitados a la presentación de mi libro

Quito fue España: Historia del realismo criollo.

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QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

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Y si la Verdad existe no me cansaré de buscarla y no, no me cansaré de que me busque. Ya estuvo bien de «apología del nazismo», ahora se viene «apología del colonialismo» (Ontiveros ya se me adelantó a  la Apología de la Barbarie), incorreción política y corrección histórica revisada, corregida y aumentada. Si me odian y persiguen, que lo hagan de una buena vez y con todas sus fuerzas, aun cuando yo los ame a todos y a cada uno de ustedes. Y aunque ni todo lo escrito ni por escribir jamás se podría equiparar en ninguna forma a una sola de nuestras vidas sagradas, ésta no va por mí, ésta va por usted, señor Diego López Márquez, va por lo que somos, va por mi palabra dada a usted de concluir esta obra, va por su hermosa vida y gratísima memoria, impulso y exclusiva razón vital para concluir ésta y todas mis acciones de ahora en más. Si con el anterior se estremecieron dos Estados, que con QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO se estremezca todo el continente hasta sus cimientos. Sólo me detendrá la muerte.

Se los dejo para siempre, para vos, para usted señor Diego, para ustedes, para los nuestros.

Pero el amor es más fuerte.

¡Santiago y cierra, España!

La presentación del libro se anunciará públicamente en las próximas semanas en esta bitácora.

Simplemente Francisco

San Francisco de Quito y 15 de marzo de 2016.

QUITO FUE ESPAÑA:

HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

¿La Independencia liberó a los pueblos de sus opresores? ¿Cómo explicarse que la llamada Guerra de Independencia haya durado más de 15 años en la América del Sur? ¿Cómo explicarse que nuestra región, llamada en nuestros días América latina, sea la más involucionada del mundo tan sólo después de África? ¿Cuáles son las causas de todo esto?

Es en el período que ha sido denominado como Independencia, cuando se conforman los actuales Estados-nación de la América hispana o mejor dicho, de la España americana, por la acción de un puñado de hombres sedientos de más poder y riqueza de los que ya gozaban y bajo los intereses británicos de división y dominación de nuestro continente, es entonces cuando podemos encontrar estas respuestas. Allí podremos encontrar la raíz de las dolencias que nos aquejan hasta el día de hoy. La acumulación desequilibrada de la riqueza y de la tenencia de la tierra, el estancamiento en una fase agraria de nuestros países y sociedades, la nunca realizada revolución industrial y la ausencia de desarrollo cultural, político, económico y hasta científico-técnico encuentran su explicación en el período de la independencia y lo que ocurrió en las décadas inmediatamente siguientes producto exclusivo de esta etapa.

Que la Independencia o las independencias hayan liberado a los pueblos de sus opresores es una falacia absoluta que no se sostiene en investigaciones históricas sino en la mitología e ideología oficiales que sirvieron y sirven para justificar la existencia de las repúblicas americanas, medios de explotación del colonialismo financiero internacional.

¿Quiénes eran y son los opresores y cuáles los oprimidos?

Una evidencia de lo sucedido es que la Guerra de la Independencia en América del Sur, duró más de 15 años, casi el triple de tiempo que la Segunda Guerra Mundial, y eso considerando la convicción y tenacidad de los alemanes. ¿Cómo y por qué se extendió tanto un conflicto donde se ha supuesto que la mayoría de la población nativa: criollos, mestizos, indios, negros, mulatos y demás castas, se encontraba a rajatabla a favor de la separación, de la independencia?  

Las últimas guerrillas realistas durante la independencia en rendirse fueron: 1839, capitulación de las guerrillas realistas indias del Perú. 1845, rendición y exterminio de las guerrillas negras, pardas y mulatas dirigidas por un indio en Venezuela. 1861, derrota de los últimos reductos realistas de Sudamérica en la región india de Araucanía al sur de Chile -nunca incorporada al Estado Hispánico, curiosamente-. Es más que notable que los últimos reductos realistas en América del Sur hayan sido sostenidos y defendidos por personas de los grupos humanos que supuestamente habían sufrido el saqueo de cientos de años.

Nuestra historia oficial, difundida mediante la educación formal confunde y divide a propósito a los ecuatorianos, facilitando de esta forma su control y sometimiento mental. La futilidad de la historiografía oficial contiene contradicciones insalvables que afectan a las psiquis de quienes la conocen, contradicciones que sólo pueden considerarse salidas de mentalidades esquizofrénicas o mal intencionadas, o producto de ambas. ¿Cómo entender que los Incas pasan de ser genocidas y brutales invasores extranjeros que sometieron al épico y rebelde pueblo caranqui quitu-cara, verdadero núcleo de la nacionalidad moderna ecuatoriana -concepto europeo éste, por cierto- en episodios como Yahuarcocha cerca de 1520 y que esos mismos incas en 1534 sean heroicos resistentes a la invasión colonial española, entregando su vida por el núcleo de la nacionalidad moderna al cual anteriormente habían arrasado? ¿O cómo explicar que los libertadores son en 1822 padres de la patria, colosos y redentores nacionales a los cuales les debemos homenaje y tributo eterno, sin quienes seguiríamos en el oscurantismo y la explotación colonial y que los mismos libertadores para 1830 sean militaristas extranjeros, tiránicos usurpadores de la soberanía nacional, causantes de la postración de la república? ¿Cómo asumir los hechos de  que la «generosidad del apoyo británico a la Independencia» se transforme casi de inmediato en medio de dominación a través de la  Deuda Inglesa en la época republicana o cómo se puede considerar a la independencia como un hecho puramente local latinoamericano con la determinante actuación de las potencias internacionales sobre el continente en ese período?  No, estas contradicciones no son producto del azar o de la casualidad, son el resultado del interesado criterio de quienes escribieron la historia para beneficio propio y perjuicio de todos los demás.

Psicopatología sería más propiamente lo que aconteció  y acontece con aquellos individuos que sufren de auto-odio, de hecho el criollo, el mestizo, el indio hispanoamericano reniega de todas sus raíces, quisiera ser inglés o estadounidense o francés o italiano o lo que sea, menos ser ellos mismos, menos ser hispano-indios.

Siempre será más fácil asumir la posición alienante de víctima,  echándoles la culpa a monarcas muertos hace siglos de nuestros problemas y males, antes que asumir nuestra responsabilidad en nuestro momento actual como beneficiarios de nuestra propia herencia bio-psico-histórica, finalmente el destino de nuestros países es el que nosotros lo labremos con nuestras propias manos de ahora en adelante. Vivimos permanentemente engañando y engañándonos, sin querer asumir nuestra responsabilidad.

El criollo hispanoamericano trata de hacerse pasar por indio cuando no lo es como un medio cómodo de cortar la dependencia, tanto en lo que se refiere a Europa como a Estados Unidos. El indigenismo es una forma de facilismo ideológico.

La fijación con la figura del padre, desde la mitificada y mitificadora independencia que se constituyó en una revuelta en contra de la imagen paterna simbolizada y representada por la Monarquía, dejando vacío después ese espacio en el inconsciente colectivo, dejando un país huérfano; hasta nuestro momento actual donde los destinos del país están en manos de un hombre profundamente marcado por la relación de conflicto con su padre, también huérfano.

No deja de ser llamativo que si bien la sociedad ecuatoriana es profundamente matriarcal –con las debidas excepciones-; nótese por ejemplo las diferencias entre la celebración del Día de la Madre con el Día del Padre; por otro lado produce hombres dependientes de esa relación con el matriarcado –mamitis aguda, de quienes remplazan a su madre por su esposa, por ejemplo- y de profundo rechazo al padre, lo que da la pauta para su comportamiento social y público. Imponiéndose así, implícitamente, moral de mujer al hombre. Hasta para insultar se lo hace con una de las denominaciones vulgares del aparato reproductor masculino: ¡Esto o aquello «vale verga»! Nadie dice ¡Esto o aquello vale vagina! Yo por mi parte no insulto al pene, al pene hispánico dador de nuestra propia existencia,  quizás la mayor responsabilidad de esto es justamente la de los padres que no han hecho valer su presencia como corresponde. 

La Monarquía Universal Hispánica no era un sistema perfecto, evidentemente no lo era, como no lo es toda creación humana. Donde está el hombre está el error, sin embargo, la misma reconoció su falibilidad y se fundó sobre bases de realismo socio-político que le permitieron mantenerse coherentemente en el espacio y el tiempo, a diferencia de las repúblicas que le sucedieron endeblemente mantenidas en sucesión infinita de ilusorias constituciones de papel higiénico, guerras civiles, revoluciones de cuarto de hora, golpes de Estado y fraudes electorales. La Monarquía Hispánica, se consolidó en su época como la estructura política más importante que haya existido hasta ahora en los últimos cinco siglos a nivel mundial, sostén de multiplicidad  de etnias y matriz de diferentes pueblos, fue demolida desde adentro en un plan excelentemente orquestado por la plutocracia apátrida residente en ambos lados del océano Atlántico y los eternos enemigos extranjeros que ha tenido España. La mal llamada independencia no consistió meramente en la separación de Quito de la Península y del resto de América, sino que cortó de cuajo el enorme y complejo sistema social, político y económico de la Monarquía Hispánica, que a pesar de sus numerosos defectos y múlitples errores funcionaba convenientemente para su integrantes. Una unidad, un sistema y una estructura política de alcance mundial que como la Monarquía Hispánica había demostrado durante siglos, ser real, siendo capaz de integrar nacionalidades antagónicas, tensiones sociales e intereses económicos dispares; a menudo conflictivos. Donde los estamentos superiores de América formaban parte integral de la élite imperial de la Monarquía, donde las necesidades de los más humildes eran reconocidas, protegidas y aún facilitando su promoción e integración. Enlaces familiares, logros políticos y económicos, pero sobre todo una unidad de destino, fines comunes y compartidos, así como relaciones de todo tipo, desde lo cultural a lo científico, sustentaban el tejido de la Monarquía Hispánica, en la cual cada reino y provincia integrante ya fuera en Europa, África, América o Asia, aportaba su singularidad particular incrementando un rico acervo común de forma orgánica, complementándose los unos con los otros, logrando así consolidarse como el primer poder verdaderamente global de la Tierra en toda su historia. Basada en su unidad, la Monarquía Hispánica, de la cual Quito formaba parte integral y por la cual lucharon y murieron denodada y heroicamente sus hijos criollos regando con su noble sangre la tierra que hoy pisamos, y Quito en correspondencia con su identidad imperial, obtuvo y mantuvo su participación efectiva y suprema en la política y la economía mundial, siendo, como parte de la Monarquía, no solo respetada sino temida y aún reverenciada en todo el orbe. Se trata de un intrincado tejido que servía de ancla a la Monarquía, que iban creciendo conforme lo hacía su población y su economía, proveyendo un espacio integrador común, político y económico capaz de dar respuesta efectiva a cualquier disquisición partidista surgida en su interior, contendiendo a las presiones externas y permitiendo de esta forma que el complejo equilibrio de poderes funcionara razonablemente bien de forma sostenida durante tanto tiempo y espacio.

Canonizados si no sacralizados, los llamados libertadores, autores de este ignominia desastrosa denominada independencia, no son objeto de crítica o de estudio, sino de idolatría y culto por parte de la oligarquía académica –aunque, evidentemente, no toda la academia forme parte de esa-, sustentadora de la oligarquía socio-política-económica, que no permite sacrilegio alguno de sus figuras y acciones; esa misma oligarquía académica dueña o usufructuaria de escuelas, colegios, universidades e instituciones educativas y culturales públicas y privadas, la cual impone su visión unilateral, totalitaria y dogmática de los hechos históricos a diestra y siniestra, la cual borró a la Monarquía Universal Hispánica de sus registros después de la independencia, que sólo enseña de la Conquista y la Independencia pero se engulle tres siglos de historia conjunta entre América y Europa, que construye cárceles mentales donde se obliga a reverenciar a ídolos de barro para su propio mantenimiento y conveniencia, y que además pretende ejercer una inquisición del silencio y una policía del pensamiento para vigilar y aún castigar las herejías y traiciones que pudieran afectar a la estructura de engaño, expoliación, fraude y estafa establecida y mantenida desde hace dos siglos en nuestro país y en nuestro continente, por sobre quienes se atreven y nos atrevemos a pensar, a investigar y a buscar la verdad por nosotros mismos.

¿Cómo, entonces, se ha escrito sobre la independencia de Quito? Pues, a base de corrección política, liberalismo político, marxismo clásico y cultural, fetichismo constitucional kelseniano, relativismo conceptual y semántico, anacronismos ideológicos y chauvinistas típicos -ni hablar de los jurídico-políticos, V.g., la visión lineal de su interpretación-, como llamar colonias a los territorios de los Reinos de las Indias, o llamar ecuatorianos a personas que nacieron y murieron antes de que el Ecuador siquiera existiera, o llamar naciones a las culturas prehispánicas que nunca fueron tales. Repitiendo las fórmulas clásicas de los historiadores patrioteros, citando refritos como de costumbre (casi queriendo citar al Terruño). Publicando los mismos documentos de siempre. Desconociendo de historia social, de relaciones internacionales, de geopolítica, de historia de las ideas, así como de genealogía y nobiliaria. Y, por supuesto, repitiendo con el lirismo acostumbrado hasta el cansancio que Quito era más independentista que la independencia y más libertario que la libertad… Queriendo incinerar en la neo-inquisición democrática lo que no comulga con la pretendida lógica de las ideas bolivarianas-alfaristas-liberales-neoizquierdistas (así de largo, contradictorio y absurdo es este pensamiento, consecuente nada más con el proceso de decadencia moderno). Lo ha dicho Pablo Andrés Brborich refiriéndose a la severidad de la verdad: «Qué mayor seriedad que la verdad.»

Latinoamérica, que no la América Hispánica, es invulnerable al desaliento. No importa cuántas veces fracase nuestro sistema político republicano basado en irrealidades desde hace dos siglos, lo seguimos intentando. Aunque no se concrete y no se vea posibilidades de concretarse ineludiblemente, siempre deberá realizarse a futuro, aun cuando nos hayamos dado con la misma piedra en los dientes diez mil veces. Una bella ucronía, casi tan bella como la del socialismo científico soviético que nunca llega a concretarse, pero que como género literario es envidiable. Nosotros los latinoamericanos conocemos el mejor sistema de gobierno que jamás se haya querido experimentar, aunque siempre quede en experimento. El hecho de que hasta ahora no se haya llevado acabo, es la más patente prueba de que se lo llevará más adelante y así hasta la eternidad. Hoy no hay república, mañana sí. ¡Volvamos mañana, pues!

La epopeya realista criolla americana con sus tintes terribles, con sus ribetes desoladores, con sus luces enceguecedoras y sus sombras pasmosas; con los cientos de miles de muertos, de masacrados, de fusilados, de azotados y humillados públicamente, de condenados al ostracismo sin regreso, muriendo lejos de sus lares, separados para siempre de sus familias y los suyos, despojados de sus bienes, perseguidos hasta la infamia; muestran que esta tierra, que esta América, parió hombres y mujeres bien paridos a la altura de los principios universales imperecederos por los que dieron y antepusieron todo, hasta su último aliento, hasta su propia vida.

Ahora que sentimos que no podemos seguir más debido a que toda nuestra esperanza se ha ido. Ahora que nuestras vidas se han llenado de confusión, cuando la felicidad es sólo una ilusión, mientras el mundo a nuestro alrededor está desmoronado. Ahora que todo está patas arriba, ahora cuando los doctores destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, las universidades destruyen el conocimiento, los gobiernos destruyen la libertad, los medios destruye la información y las religiones destruyen la espiritualidad.  Ahora cuando ya no tenemos en qué asirnos, cuando todavía nos encontramos en pie en medio de las ruinas, esos muertos, nuestros muertos, esos coterráneos nuestros, nos extienden la mano desde la eternidad para reconfortarnos, para mandarnos, para decirnos que su hermosa tragedia nos brinda la esperanza de volver a encontrarnos, de volver a ser nosotros mismos.

Para como dijera ese gigante mexicano, Octavio Paz, ante otra España desangrada más de un siglo después:

«Su recuerdo no me abandona. Quien ha visto la Esperanza, no la olvida. La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo, no sabe dónde, acaso entre los suyos. En cada hombre late la posibilidad de ser o más exactamente, de volver a ser otro hombre.»

El autor.



¡La muerte no se detendrá en nosotros!

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HOMENAJE PÓSTUMO AL SEÑOR DON

DIEGO PATRICIO LÓPEZ MÁRQUEZ,

MI HERMANO, EN EL PRIMER MES DE SU FALLECIMIENTO

 

«¡Qué desgracia vivir en esta época maligna, los jóvenes perecen y los viejos perduran!»

«La edad promedio de un hombre en la Edad de Bronce era dieciocho años; en la era romana, veintidós. El paraíso debe haber sido hermoso entonces.»

«…pero dixo Tulio que mejor lo podieran decir; ca (porque) muchas cosas ha home de facer por su amigo que non las farie por si mesmo: et por ende dixo que home ha de amara a su amigo tanto cuanto él debie amar a si mesmo. Et porque en este tiempo se fallan pocos los que así quieren amar, por ende son pocos los amigos que hayan en si complida amistad… Pero con todo eso bien debe home poner su persona o su haber a peligro de muerte o de perdimiento por amparanza de su amigo et de lo suyo cuando meester  le fuere.»

Alfonso X, el Sabio; Libro de las Partidas, Partida IV – La Amistad, Como el home debe amar a su amigo

¡La muerte no se detendrá en nosotros!

Sangre escriben mis letras y lágrimas llora mi corazón. La vida me dio un hermano y la muerte me lo quitó. La vida me dio un compañero y la muerte se lo llevó. La vida me dio un par y la muerte me lo arrebató. El espíritu superó a la carne y lo que debía estar unido se unió. No entiendo, empero, ¿por qué nos dejaste? ¿Por qué te fuiste tan pronto? ¿Por qué? No lo entiendo. No entiendo nada. Tu muerte cercana, tan cercana, tan extraña, tan propia a mí… tan surrealmente nuestra, tan irrealmente nuestra. ¿Y qué es el hombre? Sino follaje efímero del árbol de la vida… ¡No tienes idea cómo he quedado! Ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus mujeres ten han sentido como yo. Todo es tan extraño, todo tan cercano. Mi interior trémolo como si te hubiera vivido, como si tú hubieras sido yo, como si yo hubiera sido tú, como si ambos fuésemos el mismo. Y he llorado, y lloro desconsolado, y he temblado y me he sentido un cobarde. Estoy solo.

Podrías haber hecho mucho, tenías mucho más por dar, pero como un espíritu generoso lo has dado todo de una sola vez, consumiendo tu vida en un instante. Las palabras son un engaño, sólo las acciones son verdad. Acciones románticas, ilusas y hasta ingenuas como las tuyas, pero acciones al fin de cuenta, acciones que, insisto, nos demuestran que somos unos cobardes, tan cobardes que tenemos que escribir en plural para no decir: ¡soy un cobarde! El absurdo de la irrealidad de lo acometido se expresa al escribir estas mismas líneas. No creí que pudiera pasarme, pero nada ya tiene más sentido para mí.

Desde la Antigüedad clásica hasta el Medioevo y nuestros tiempos, los sabios han entendido que al amigo hay que amarlo como a uno mismo, yo no lo entendí, lo viví contigo. Los nuestros no son solamente nuestros familiares, hay lazos más profundos que los de la sangre, existen vínculos más fuertes que la sangre, yo era tu guía, pero ahora tú eres es el mío. No me aferro a tu muerte, me sostengo en tu vida. Yo he buscado toda la vida a quien servir, ahora lo he encontrado. Tengo tanto que aprender de tu vida, ahora tú eres mi maestro. No importa lo que pase, es así.

Diego, te amo, te amo como a mí mismo, donde estés te sigo amando y el amor que tengo y tu amor hacia mí es lo único que me mantiene en pie, aunque me he caído, cuando creía que ya no podía hacerlo; me he destrozado, cuando pensé que ya estaba roto; aunque he colapsado, cuando pensé que no había más diques que contener; tu amor es lo único que me mantiene y donde estés, allí estoy contigo. Tú eres mi fortaleza y yo seguiré contigo por siempre. Amar es liberar, tu liberación que sea la nuestra. Como canta la canción: Nos ahogaremos juntos, en aguas que todos quieren probar, sin importarnos como es el final. No hay otras vías, tierra nada más. Caminaremos juntos, escaparemos de la realidad, si tropezamos no nos doler.á No existen cuerpos, almas nada más. Transformaremos mundos. Inventaremos mares que cruzar. Si nos perdemos nada pasará. Ahora lo entiendo, amar es liberar… Eres sangre tibia Y yo, me siento vivo…

Diego López, ¿quién hubiera pensado que estos versos se harían realidad en ti, en nosotros? ¿Quién lo hubiera pensado?  ¡Qué estos versos se hagan realidad en ti, se hagan realidad en nosotros!

CONJURA

Si pensáramos que todo se termina con nosotros.

Si creyéramos que todo culmina con la muerte.

No estaríamos aquí.

Cuando no existan más nuestros cuerpos,

y dentro de ellos no habite más el alma.

Sucederá lo eterno, habrá lo permanente.

Pasará de mano el testimonio.

Ya vendrán otros que hablarán de Dios y de la Patria,

Y otros que desde el sacrificio se lanzarán

A lo audaz, a lo heroico, a lo santo.

Y si hemos vivido como era debido,

Si hemos vivido verdaderamente expresando lo eterno,

Manifestándolo en cada acto,

La muerte no se detendrá en nosotros.

No terminaremos ni en el luto ni el llanto,

Esas son las apariencias que engañan,

Viviremos.

No hay duda. ¡Viviremos!

Amigo.

Demás está decirte que esto es tuyo,

Te lo dejo para siempre.

Para vos. Para los nuestros.

Nosotros sabemos bien de qué se trata,

No hay lugar para la mediocridad.

No hay rincón para la cobardía.

No lo olvides

Si te dicen que he tranzado, es mentira.

Si me dan por vencido, se equivocan.

Si te dicen que he muerto, desconfía.

Si en tu mente ya cansada y confundida,

No encuentras razón para seguir luchando,

¡No te rindas!

Lucha por mí que ya he partido…

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—*—

Al pasar por la ciudad de Troya, Alejandro honró la sagrada tumba del héroe Aquiles, y Hefestión la del amigo de aquel, Patroclo. Tras la batalla de Issos, Alejandro y Hefestión fueron a inspeccionar el botín ganado, que incluía al harén real. Uno de los episodios mejor conocidos de la vida de Hefestión tuvo lugar cuando ambos conocieron a Estatira y Sisigambis, respectivamente la mujer embarazada de Darío III Codomano y la madre de éste. Mirando a ambos hombres, la reina madre mostró sus respetos postrándose ante Hefestión, quien era el más alto y bello, y, según la lógica persa, el más impresionante de los dos debía ser el rey. Comprendiendo por los gestos que el séquito le hacía que se había equivocado, comenzó otra prosternación ante Alejandro. Este, levantándola, la corrigió diciendo: «No te preocupes, madre, no has cometido ningún error. Hefestión es como yo mismo.»

Como Alejandro a Hefestión, a ti Diego, te lloraré y te rendiré homenaje el resto de mi vida hasta cuando volvamos a estar juntos. No, no le tengo miedo a la muerte, tengo miedo a vivir sin los míos, sin los nuestros. Esto es propiamente una tragedia.

Diego, eres ireemplazable, eres una pérdida inconmensurable para tu familia, para los suyos, para mí, para el país, para el mundo entero. Mas, su amor es más fuerte, el amor es más fuerte que la muerte, lo dice la Biblia misma, y así nos acompaña todavía de forma extraña. Pero esto es una tragedia, es propiamente una tragedia a lo griega. Este mundo no tiene sentido.

La vida es injusta, perfectamente injusta. Dios es vida y muerte, es día y es noche, es orden y caos, es justicia e injusticia. Si la injusticia no existiera, los hombres ni siquiera sabríamos lo que es la justicia. Trance injusto en extremo es la pérdida de tu vida en la flor de la juventud, Diego, compañero, amigo, hermano y por sobre todo par. Encontrarte fue una bendición, un bálsamo en medio del desierto, del desierto que se extiende hasta el final. Tu muerte es una prueba y un durísimo castigo. No comprendo, no entendemos tu desaparición física tan abrupta e inesperada, nos sobrepasa y la herida dejada por tu partida no sanará en ésta vida, debemos aprender a vivir con ésta, si es que es posible aprender tal cosa, mas con el vate como que podríamos proclamar, sin querer ser temerarios, aun temiendo serlo: «Y los hados de América se cumplieron». Se están cumpliendo en nosotros.

Para los romanos, los vínculos adoptivos eran mayores y más fuertes que los de la sangre… Mi hermano, Santiago, que también es el tuyo, a lo lejos donde se encuentra ha dicho de ti: «Su canción no es la una vida humana. ¡Diego! Tu canto es el coro reverencial del cosmos que viva a lo Sublime. Eres el soplar del viento, eres el trinar de las aves matutinas, eres la orquesta nocturna de los místicos saltamontes ¡Eres! ¡Tú eres! ¡Uno de muchos que estamos y vendremos a este mundo bajo la égida de la Libertad!»

La libertad es para los libres. Y el día de la liberación final es la muerte, la trascendencia de esta naturaleza condicionada, de esta naturaleza mortal.

Recuerda que morirás, recuerden que moriremos, entonces seremos libres. De alguna manera hemos dejado de vivir ya, de alguna manera somos parcialmente libres, sólo tiene que morir la parte que falta. Entonces seremos libres plenamente. Vivir también es morir, pero la reflexión del hombre virtuoso es sobre la vida, no sobre la muerte, sobre la vida que es el camino hacia la muerte, puesto que no es posible tener absoluta y exactísima certeza de lo que venga después de esta vida, por esto me aferro a tu vida, Diego, a tu vida y no a tu muerte.

El dolor por la partida de un par yace en la irremplazabilidad de éste, puesto que lógica, necesaria y naturalmente, no hay otro como él.

Memento mori, memento mori, «recuerda que eres mortal», le susurraba el esclavo al oído del general romano vencedor, le susurraba esas palabras para recordarle su condición humana, su estado mortal, su naturaleza libre. Memento mori, recuerda que moriré, recuerden que moriremos, entonces seremos libres. Entonces nos reuniremos nuevamente. Sólo te pedimos que nos esperes, para cuando llegado el momento nos guíes por la senda preparada por ti, hombre libre, esa senda del sacrificio que es el amor, para que como hemos repetido estos días, hoy especialmente al mes de tu desaparición física, en un domingo solar, luminoso, triunfal, te repitamos: Diego te amo, Diego te amamos. Como tuve el privilegio de decírtelo tantas veces en vida.

Sólo tres existencias me honran y me enorgullecen como ecuatoriano, una de esas es la tuya, ninguna es la mía. Fuiste en esta condición humana, débil en algunas cosas, fuerte en las más, pero como comentábamos con los nuestros, no conocimos miserias humanas en ti, ser excepcional que en las contingencias, en las circunstancias, en el devenir humano no poseíste miserias, caballero quiteño a carta cabal, noble del espíritu, señor de la tierra, modelo de criollo, te miramos con todas las nuestras, con todas esas miserias que nos confirman la existencia en este plano, te miramos con admiración, admiramos tu nobleza, tu voluntad, tu amor infinito. Fuiste el primero de los nuestros en irte. Guíanos desde donde estés, guíanos desde ahora en adelante, danos el sentido que parece perdido, bríndanos la certeza del amor más grande. El amor es liberación, la liberación es sacrificio, el sacrificio es para los fuertes. No, no es para todos, el amor es para los fuertes.

Quiero entonces, agradecer a todos quienes en estos momentos duros, durísimos, nos están acompañando, con voluntad firme, valentía plena y amor enorme para enfrentar esto, pero sobre todo quiero agradecerte a ti, agradecerte por haber existido, Diego. ¡Gracias, señor!

Y gracias a todos ustedes, compañeros, amigos, hermanos, pares, familia, no por mí, gracias porque con su ayuda, con su presencia, con su apoyo, estamos realizando lo que parecían palabras sonoras, nada más, y que ahora, en este preciso momento deben tener más sentido que nunca: Somos Nos. No, no estoy solo, no estamos solos, estamos contigo, y tú, Diego, tú Diego estás con nosotros, estás presente, y no de forma figurada, y no sólo en la memoria, y tampoco en este mundo, pero estás presente, presente entre nosotros y más allá todavía.

Paz total, tranquilidad absoluta, descanso final, sólo los tendremos en la tumba, mientras tanto no nos queda más que luchar, no nos queda más que seguir luchando. Vita est militia hominis super terram, dice el libro de Job.

—*—

Lejos, lejos, en el centro del Universo, las raíces del amor, brotaron un día. Y lejos, lejos, en un punto muy avanzado del tiempo ésta Tierra se formó, y de manera misteriosa el hombre habitó ésta Tierra, y de manera misteriosa el hombre fue mortal, y el hombre amó y sufrió porque amó. Es tan maravillosa la gracia del hombre, que puede convertir al llanto en risa, que puede convertir al sufrimiento en regocijo, que puede convertir la alegría en calma. Vivimos la ausencia de la virtud, de la luz del Principio, pero la ignorancia nos hace creer que esa luz está perdida. La ignorancia es mentira. El único poder humano es el amor, amor para enfrentar las vicisitudes de la vida, amor para enfrentar al mismo sufrimiento. Ahora, muchas de las cosas que digo, pueden parecer no tener sentido, ni para mí mismo, estamos golpeados, estamos heridos, y como heridos, estamos confundidos… pero no perdamos el centro, no perdamos el camino, no perdamos la esencia. El sufrimiento se alimenta de sufrimiento, nosotros somos liberación, como diría nuestro hermano caído: Nosotros somos más.

Un instante de eternidad, eso ha sido tu amistad para mí. Un instante de eternidad donde nos volveremos a encontrar. Un instante de eternidad ha sido conocerte. Agradezco al Cielo por tu existencia.

Y lo dijo el poeta, otro creador: La verdadera casa del señor del amor Divino no es una ciudad, ni un país, ni ningún otro sitio sobre la tierra, sino los corazones de aquellos que están sedientos del vino del amor. Más allá de las ideas de actuar bien y actuar mal, se extiende un campo. Allí nos encontraremos. Más allá de las ideas de actuar correcta o incorrectamente, existe un campo. Y es allí donde me reuniré contigo. Mucho más allá de las ideas de lo que está mal y de lo que está bien, hay un lugar. Te conoceré allí. No pruebes una mirada sobre mi dorado rostro, porque tengo piernas de hierro. ¿Por qué debo buscarlo? Soy el mismo, soy como él. Su esencia habla a través de mí. ¡Me he estado buscando! Más allá del bien y del mal se extiende un jardín, allí nos encontraremos.

Todo lo que vivimos , experimentamos y nos enseñamos mutuamente es inenarrable, todo el amor que nos brindamos, sólo viviéndolo se lo podría entender de alguna forma. Amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo, y solamente el amor puede llevarnos a estar juntos todos nuevamente, para que la herida sane, mientras tanto debemos, así de deber, debemos seguir viviendo y luchando y amando, a nosotros mismos primero y a los demás en su justo grado por extensión y añadidura. Diego, estás en mi corazón  y lo estarás siempre, aun cuando sea incapaz de comprender aquello, aun cuando te añore el resto de mi vida. Tu vida no ha sido en vano.

Diego, señor, como nos tratamos entre nosotros en nuestra sublime intimidad, le seguiré amando hasta el final de los tiempos y más allá todavía, hasta donde nada más quede, NADA, sólo amor. Dios es amor y allí estaré esperándole cuando llegue el momento y regrese a mí y yo regrese a usted sin forma, aprendido de amor y eternidades como usted, y podamos decir alma con alma, espíritu con espíritu, YO SOY… YA… NOSOTROS SOMOS, SOMOS NOS… Yo sigo aprendiendo, sigo aprendiendo, ¡cómo me hace falta usted! ¡Cómo le necesito!… ¡Cómo duele aprender!

DIEGO, SEÑOR, USTED NO ES PASADO, USTED ES ETERNO PRESENTE, SIEMPRE LO SERÁ.

¡DIEGO PATRICIO LÓPEZ MÁRQUEZ! ¡PRESENTE!

diego_lopez

Tu amigo, tu hermano, tu compañero eterno,

Francisco Núñez del Arco Proaño, simplemente Francisco.

San Francisco de Quito, 22 de Diciembre de 2015

¡Los lobos están de fiesta, están gritando tu nombre otra vez!



EL LIBERALISMO VISTO DESDE LA DERECHA

EL LIBERALISMO VISTO DESDE LA DERECHA: Valga la lectura de este artículo de Julius Evola sobre LOS DOS ROSTROS DEL LIBERALISMO, donde realiza un análisis de la evolución histórica de esta posición y posterior ideología política desde lo aristocrático a lo masivo, así como sus contradicciones e inorganicidades -insalvables, muchas veces-, lo positivo y lo negativo de éste:

“Así pues en los tiempos más recientes el liberalismo no tuvo nada que objetar al régimen del sufragio universal de la democracia absoluta, en donde la paridad de cualquier voto, que reduce a la persona a un simple número, es una grave ofensa al individuo en su aspecto personal y diferenciado.”

Los dos rostros del liberalismo

de Julius Evola

(Fuente: http://www.juliusevola.it/risorse/template.asp?cod=405&cat=EVO&page=9)

Resulta sumamente sintomático y humorístico el hecho de que hoy en día se repute al liberalismo como una formación de Derecha cuando en épocas anteriores los hombres de la Derecha vieron a éste como a un cuco, como a una fuerza subversiva y disgregadora de la misma manera que en la actualidad son considerados (también de parte de los mismos liberales) el marxismo y el comunismo. En efecto, a partir de 1848 el liberalismo, el nacionalismo revolucionario y la ideología masónica antitradicional aparecen en Europa como fenómenos estrechamente vinculados entre sí y es siempre interesante revisar los antiguos ejemplares de la publicación Civiltá Catolica para ver cómo ésta se expresaba en lo relativo al liberalismo de aquella época.

Pero nosotros dejaremos a un lado tal circunstancia para hacer una breve mención, necesaria para nuestros fines, con relación a los orígenes del liberalismo. Es sabido que tales orígenes hay que buscarlos en Inglaterra, y puede decirse que los antecedentes del liberalismo fueron feudales y aristocráticos: hay que hacer referencia a una nobleza local celosa de sus privilegios y de sus libertades, la cual, desde el Parlamento, trató de defenderse de cualquier abuso de la Corona. Luego de ello, simultáneamente con el avance de la burguesía, el liberalismo se reflejó en el ala whig del parlamento oponiéndose a los conservadores, los Tories. Pero hay que resaltar que hasta ayer el partido desarrolló la función de una “oposición orgánica”, manteniéndose firme la lealtad hacia el Estado, en modo tal que pudo hablarse de la His Majesty’s most loyal opposition (la lealísima oposición de Su Majestad). La oposición ejercía en el sistema bipartidista una simple función de freno y de control.

El factor ideológico de izquierda no penetró en el liberalismo sino en un período relativamente reciente, y no sin relación con la primera revolución española, en modo tal que la designación originaria de los liberales fue la española, es decir liberales (y no liberals, como en el inglés). Y es aquí donde empieza el declive. Debe resaltarse pues que el primer liberalismo inglés tuvo un carácter aristocrático: fue un liberalismo de gentleman, esto es un liberalismo de clase. No se pensó en libertades que cualquiera pudiese reivindicar indistintamente. Subsiste aun hoy en día en Inglaterra este aspecto sano y en el fondo apolítico del liberalismo: el liberalismo no como una ideología político-social, sino como la exigencia de que, prescindiendo de la particular forma del régimen político, el sujeto pueda gozar de un máximo de libertad, que la esfera de su privacy, de su vida personal privada, sea respetada y sea evitada la intromisión de un poder extraño y colectivo. Desde el punto de vista de los principios éste es un aspecto aceptable y positivo del liberalismo que debería diferenciarlo de la democracia, puesto que en la democracia el momento social y colectivista predomina sobre el de la libertad individual.

Pero aquí nos hallamos también con un cambio de dirección, puesto que un liberalismo generalizado e indiscriminado, al asumir vestimentas ideológicas, se fusionó en el continente europeo con el movimiento iluminista y racionalista. Aquí alcanzó el primer plano el mito del hombre que, para ser libre y verdaderamente sí mismo, debe desconocer y rechazar toda forma de autoridad, debe seguir tan sólo a su razón, no debe admitir otros vínculos más allá que los extrínsecos, los que deben ser reducidos al mínimo, pues sin los cuales ninguna vida social sería posible. En tales términos el liberalismo se convirtió en sinónimo de revolución y de individualismo (un paso más y se arriba a la idea de anarquía). El elemento primario es visto en el individuo, en el sujeto. Y aquí son introducidas dos pesadas hipotecas bajo la dirección de lo que Croce denominó como la “religión de la libertad”, pero que nosotros denominaríamos más bien como fetichismo de la libertad.

La primera hipoteca es que el individuo ya se encuentra “evolucionado y conciente”, por lo tanto capaz de reconocer por sí mismo o de crear cualquier valor. La segunda es que del conjunto de los sujetos humanos dejados en el estado de total libertad ( laissez faire, laissez aller ) pueda surgir en manera milagrosa un orden sólido y estable: por lo cual, habría que recurrir a la concepción teológica de Leibniz de la denominada “armonía preestablecida” (por la Providencia), en modo tal que, para usar una comparación, aunque los engranajes del reloj funcionen cada uno por su cuenta, el reloj en su conjunto marcará siempre la hora exacta. A nivel económico, del liberalismo deriva el “liberismo” o “economía de mercado” que puede denominarse como la aplicación del individualismo al campo económico-productivo, afectado por una idéntica utopía optimista respecto de un orden que nace por sí mismo y que es capaz de tutelar verdaderamente la proclamada libertad (bien sabemos adónde va a parar la libertad del más débil en un régimen de pirateril y desenfrenada competencia, tal como acontece en nuestros días no sólo entre individuos, sino entre naciones ricas y pobres). El espectáculo que hoy nos muestra el mundo moderno es un crudo testimonio de lo arbitrarias que sean tales posiciones.

Arribados a este punto podemos recabar algunas conclusiones. El liberalismo ideológico en los términos recién mentados es evidentemente incompatible con el ideal de un verdadero Estado de Derecha. No puede aceptarse la premisa individualista, ni el fundamental rechazo por todo tipo de autoridad superior. La concepción individualista tiene un carácter inorgánico; la presunta reivindicación de la dignidad del sujeto se resuelve, en el fondo, en un menoscabo de la misma a través de una premisa igualitaria y niveladora. Así pues en los tiempos más recientes el liberalismo no tuvo nada que objetar al régimen del sufragio universal de la democracia absoluta, en donde la paridad de cualquier voto, que reduce a la persona a un simple número, es una grave ofensa al individuo en su aspecto personal y diferenciado. Luego, en materia de libertad, se descuida la esencial distinción entre la libertadrespecto de algo y la libertad para algo (es decir, para hacer algo). Tiene muy poco sentido manifestarse celosos respecto de la primera libertad, de la libertad externa, cuando no se saben indicar ideales y fines políticos superiores en función de los cuales el uso de la misma adquiera un verdadero significado. La concepción básica de un verdadero Estado, de un Estado de Derecha, es “orgánica” y no individualista.

Pero si el liberalismo, remitiéndose a su tradición pre-ideológica y pre-iluminista, se limitara a pregonar la mayor libertad posible de la esfera individual privada, a combatir toda abusiva o no necesaria intromisión en la misma de poderes públicos y sociales, si el mismo sirviese de rémora a las tendencias “totalitarias” en sentido negativo y opresivo, si defendiese el principio de libertades parciales (si bien el mismo debería defender también la idea de cuerpos intermedios, dotados justamente de parciales autonomías, entre el vértice y la base del Estado, lo cual llevaría de lleno al corporativismo) si estuviese dispuesto a reconocer un Estado omnia potens, pero no omnia facens (W. Heinrich), es decir que ejerce una superior autoridad sin entrometerse por doquier, la contribución “liberal” sería sin más positiva. En especial si tenemos en cuenta la actual situación italiana, podría ser también positiva la separación, propugnada por el liberalismo ideológico, de la esfera política respecto de la eclesiástica, siempre que ello no signifique la laicización materialista de la primera. Sin embargo aquí se encontraría un obstáculo insuperable, puesto que el liberalismo tiene una fobia hacia todo lo que puede asegurar a la autoridad estatal un fundamento superior y espiritual y profesa un fetichismo por el denominado “Estado de derecho”: es decir, un Estado de la legalidad abstracta, como si la legalidad existiese por afuera de la historia, y como si el derecho y la constitución cayesen del cielo hechos y derechos y con un carácter de irrevocabilidad.

El espectáculo de la situación a la que ha conducido la partidocracia en este régimen de masas y de demagogia debería hacernos reflexionar respecto de la antigua tesis liberal (y democrática) de que el pluralismo desordenado de los partidos sea garantía verdadera de libertad. Y con respecto a la libertad reivindicada a cualquier precio y en cualquier plano, por ejemplo en el de la cultura, sería necesario hacer hoy en día una serie de precisiones oportunas, si es que no se quiere que todo vaya a la deriva en forma acelerada. Hoy en día puede verse muy bien de qué cosas el hombre moderno, convertido finalmente en “adulto y conciente” (de acuerdo al liberalismo y a la democracia progresista) se ha hecho capaz en los tiempos últimos con su “libertad”, la que muchas veces ha sido la de producir sistemáticamente bacilos ideológicos y culturales que están llevando a la disolución a toda una civilización.

Pero a tal respecto el discurso sería demasiado largo y nos sacaría del marco de nuestro análisis. Suponemos que con estas notas, aun de una manera extremadamente sumaria, ha sido puesto en evidencia desde el punto de vista de la Derecha todo aquello que de positivo y negativo pueda presentarnos el liberalismo.

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titolo: Los dos rostros del liberalismo

autore/curatore: Julius Evola
fonte: Il Borghese, 10 ottobre 1968
tratto da: http://www.geocities.com/Athens/Troy/1856/Liberalismo.htm
lingua: spagnolo
data di pubblicazione su juliusevola.it: 30/08/2005



TABULA RASA
julio 28, 2015, 10:17 pm
Filed under: Entropía, Exégesis, Francisco sin tierra, Metapolítica, Sigue tu corazón | Etiquetas:

TABULA RASA

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Un año más transcurre, y con ello una serie de hechos y eventos de carácter mundial, regional y nacional nos hacen reafirmar con absoluta vehemencia de que el mundo y la civilización moderna ni siquiera sospecha de la magnitud de su decadencia; se ha llegado a un estado tal de cosas que lo ÚNICO que podemos avizorar con seguridad es su DESTRUCCIÓN TOTAL, para que se configure la conocida frase de borra y va de nuevo- Tabula Rasa.

Uno de los autores tradicionales más significativos del siglo pasado fue el francés René Guénón, quien en su célebre obra titulada “La Crisis del Mundo Moderno” cuya primera edición data de 1921, señalaba pormenorizadamente cada uno de los aspectos en los cuales radicaba la decadencia propia del mundo moderno.

En este sentido, vale hacer una aclaración respecto a lo que entendemos por mundo moderno, pues puede tomar cierta confusión y prestarse a equívocos. Cuando nos referimos al mundo moderno, y su respectiva crisis y decadencia, no lo hacemos respecto de la presente época, contemporánea si se quiere, o quizás a la de los últimos siglos. La modernidad representada no como algo temporal sino como un alejamiento del Principio, y representada en sentido amplio por el materialismo, ha estado latente desde miles de años atrás, desde los orígenes de la existencia del hombre, dos visiones han estado presentes en el mundo, la Tradicional y la Moderna.

A pesar de que en las sociedades o civilizaciones tradicionales existían ciertas corrientes modernas, éstas eran superadas por el espíritu de la Tradición, dicho de otro modo primaba la Tradición por sobre la modernidad.

Las distintas tradiciones existentes en el mundo hablan de edades o períodos en las que se desarrolla el ciclo del hombre (En la doctrina Hindú se conoce como Manvantara), así: un período o Edad de Oro correspondiente a las sociedades divinas, celestiales; una Edad de Plata; una Edad de Bronce, y una Edad de Hierro u Oscura (Los hindúes la conocen con el nombre de Kali-Yuga), período que estamos viviendo.

Guenon habla de los inicios del mundo Moderno (Edad Oscura) y se remonta hace seis mil años atrás, época en la que las civilizaciones comienzan a padecer de ciertos factores que van oscureciendo el camino a la verdad: la sabiduría la poseen unos pocos y ésta sabiduría no humana de a poco va perdiendo su esencia, el fuego originario comienza a debilitarse, sostiene.

Sin embargo, el citado autor francés señalaba de que a pesar de tener la edad oscura ya miles de años de existencia, surgían “enderezamientos” propiciados, como decía Julius Evola, por grandes movimientos transformadores de la faz del mundo, tendientes todos ellos a restablecer el orden tradicional. Salvo contadas excepciones, en los últimos siglos la regla general ha sido la prevalencia de la modernidad por sobre la Tradición, lo que nos hace pensar que la caída y decadencia del mundo Moderno tocará fondo, si es que ya no lo ha hecho.

No existe campo en el presente mundo cuya esencia no esté subvertida: la política, la economía, la ciencia, la religión, todas ellas responden a la naturaleza del hombre moderno, del hombre de la raza fugaz, el materialismo; sus fines no son otros que la búsqueda del ansiado “progreso”, la satisfacción de los placeres, el hedonismo.

Rechazamos cualquier intento enmascarado propiciado por miles de grupos que enarbolan la bandera del cambio de “sistema” sea político, económico, jurídico, etc. Estos siempre parten de una visión material, igualitaria, plebeya, baja de la vida, desconociendo cualquier otra realidad y principio superior. Vivimos pues, en palabras de nuestro autor, en los signos de los tiempos.

¿La destrucción de la civilización del mundo moderno será universal? Todo parece indicar que sí, dudamos que Oriente atraviese una crisis superficial como señalaba Guenón, y más bien avizoramos que el germen moderno arrastrará por completo a Oriente, aunque esto le tome un arduo trabajo, pues constituye, a perjuicio de algunos, el último baluarte de la Tradición.

En ningún momento pretendemos insinuar que la destrucción total del mundo moderno implique una atenuación o desaparición del espíritu Tradicional, ya que como bien lo señalaba Guenón éste es superior a la muerte., mientras que lo moderno es efímero. Ni siquiera el afirmar que en los actuales momentos la llama de la Tradición se haya apagado, pues ésta arde en las almas y espíritus de quienes luchamos, como decía Evola, desde todas las latitudes de la tierra, en una batalla sin precedentes, siendo sus portadores.

Quienes afirmamos la primacía del espíritu por sobre la materia, la Tradición por sobre la Modernidad, no podemos hacer mas que escoger entre 2 vías: la acción o la contemplación.

Corresponde pues, como vía válida para la trascendencia la Acción encaminada en los tiempos actuales ya no a la Creación sino a la Destrucción, la misma que dará lugar al nacimiento a una nueva civilización, bajo un nuevo período o edad (Edad Áurea). Para la segunda vía (contemplación) corresponde una profunda ascesis, sobreviviendo sin desfallecer, asumiendo siempre el hombre de la Tradición los valores tradicionales: honor, fidelidad, verdad. ¡NOSOTROS NO MORIREMOS!

Por el Castigo que te mereces



CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD

CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD

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Casi todos ustedes son culpables, criminales y condenados por anticipado.

Lo que se llama humanidad no parece en modo alguno tomar el camino de la recuperación, de la rectificación hacia un modo de vida acorde a su propia naturaleza y a la Naturaleza, ni hablemos de un Orden superior.

Las facciones políticas, religiosas, intelectuales, democráticas de todos los colores, expulsan cada vez más el veneno de la irrealidad.

La subversión gangrena el mundo y se esparce por cada rincón del planeta donde habita lo que se ha llamado humanidad y entonces los hombres empezamos a meditar sobe el fin de este mundo, de este ciclo, de esta era.

Los que han matado, asesinado, robado, violado, secuestrado, abusado son los menos culpables. Robar, violar, secuestrar, matar a su padre, a su madre, a sus vecinos, exterminar millones y millones de seres humanos son crímenes, pero no pecados mortales para el Hombre que puede fácilmente recuperarse y soportar las peores sangrías.

Porque están los otros, la mayoría de ustedes, aquellos que se creen inocentes y que, en realidad, son los sepultureros de nuestra civilización.

Embrutecerse voluntariamente con sustancias de todo tipo, es decir alterar a propósito su salud y la de su descendencia, recargar el presupuesto de la Salud de los Estados, privar a la sociedad de un elemento sano y fatalmente procrear niños disminuidos, incluso tarados, que la comunidad sana deberá mantener y soportar a costa de la moral de los débiles, a título puramente oneroso, es un crimen inexpiable  que destruye irreversiblemente el potencial vital del Hombre.

El más abominable de los asesinos es  menos criminal  que el “buen hombre” (el burgués gentilhombre) débil física, mental y espiritualmente.

Aquellos embriagados de materia, de exceso consumista, que han infectado a sus propios hijos.

Aquellos -la multitud infinitamente finita- que han comido demasiado y que, desmejorando también y más todavía su capital genético, han sacrificado a sus genes con hijos obsesos o miopes, retardados o deficientes mentales, minusválidos o subnormales.

Aquellos que han subvertido a la juventud dándoles todo en abundancia, sin restricción, sin esfuerzo, sin preparación para los duros enfrentamientos con la vida, con el ahora y con lo que vendrá.

El más criminal de los hombres es aquel que ha dado a su vástago de dieciséis años la moto o el carro en el que soñaba y que no se merecía.

Aquellos que han oprimido a los trabajadores y los que han oprimido a los patronos.

Aquellos que han sido unos ricos egoístas.

Aquellos que han sido unos pobres impertinentes, sin abnegación y tan abusivos como los afortunados.

Aquellos que son inteligentes y que agudizan sus neuronas con fines subversivos.

Aquellos que no son inteligentes y que viven, beben, comen, votan, hablan y discurren como si fuesen inteligentes.

Aquellos que viven tan sólo en la medida del éxito o del fracaso, sin honor.

En resumen, ¿quieres conocer a uno de los peores criminales de todos los tiempos? Toma un espejo y apunta a tu rostro.

Esta granada mal hecha es un chapucero que va a estallar.

La Inteligencia Superior que gobierna al Cosmos sabe como arreglar estos crímenes: Tabula rasa, contigo y sin ti.

¡OM NAMAHA SHIVAYA!

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