coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


TENGO QUE AGRADECERLE A ALFARO

TENGO QUE AGRADECERLE A ALFARO: Ahora que se ha hecho oficial la visita del Papa Francisco al Ecuador en julio del presente año, se debe exigir a las autoridades públicas del Estado nacional y del gobierno local de Quito y demás municipios que visite el Obispo de Roma, que respeten la laicidad plena de las instituciones públicas consagrada en la Constitución de la República. En lo personal me parece un espectáculo demagógico del peor tipo ver al presidente o al alcalde de Quito desviviéndose por figurar junto al monarca de la Iglesia Católica en acto claramente propagandístico, que por muy Jefe de otro Estado que sea y con todo el protocolo que merece por esto, no deja de ser el representante de una religión, la cual profesan buena parte de los ecuatorianos, religión que de ninguna forma por mayoritaria o no que sea, pueda o deba servir para el condicionamiento político de los ciudadanos en base a la relación que los mandatarios tengan con ésta o sus representantes. Si hablamos de democracia y representatividad -tan cacareadas por todos a cada instante- y su coherencia, las cosas son así de claras: las autoridades nacionales y locales han sido electas bajo el marco constitucional y legal laico aprobado por la mayoría del país en referéndum hace pocos años. Fomentar, promocionar o auspiciar explícita o tácitamente a cualquier religión desde el Estado por los medios que sean, es un acto inconstitucional. En términos históricos con todo en lo que ha devenido la estructura de la Iglesia Católica, tengo que agradecerle a Eloy Alfaro -sí, están leyendo bien-, por haber separado la Iglesia del Estado en su momento, nos dio una libertad histórica de la que no gozan otros Estados en la región todavía hoy -a pesar de los formulismo legales-, y de la cual lamentablemente no nos hemos valido todavía como corresponde. Retardar los procesos o resistirlos es persistir en un error de irrealidad socio-política. Como Jefe de otro Estado el Papa se merece todo el recibimiento que el protocolo diplomático así lo indica, pero hasta ahí, los gastos para “misas campales” o demás actos religiosos no pueden ni deben ser costeados ni por el gobierno nacional ni por los gobiernos locales. Sería una lástima que los que se llenan la boca de democracia y respeto a las instituciones hagan a un lado el estricto sentido laico de la cosa pública en la República del Ecuador.



Quito, Carlos V y nuestra memoria histórica.

Lectores todos:

Comparto con ustedes la ponencia que leí en el Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica este jueves, 7 de febrero de 2013, en el marco de la conmemoración de la concesión del título Muy Noble y Muy Leal a la ciudad de San Francisco de Quito el 14 de febrero de 1556.

Como siempre, saquen cada uno de ustedes sus propias conclusiones:

Quito, Carlos V y nuestra memoria histórica

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Jueves, 07 de febrero de 2013: Vista del auditorio durante la conferencia que se realizó con motivo del 457° aniversario del otorgamiento del título “Muy Noble y Muy Leal” a la ciudad de San Francisco de Quito por el emperador Carlos V el 14 de febrero de 1556, en el Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica .

De acuerdo a sus atribuciones de Jefe Supremo y en “observancia de sus deberes internacionales”, Eloy Alfaro Delgado en su célebre carta del 19 de diciembre de 1895, donde requiere a Su Majestad la Reina María Cristina, Regente de España, la independencia de Cuba  siguiendo, en sus palabras,  el “prudente consejo que en tiempo oportuno, dio el Gabinete Británico”; afirmó que: “El pueblo del Ecuador… un tiempo formó parte de la Monarquía Española… a la cual le ligan los vínculos de la amistad, de la sangre, del idioma y de las tradiciones…”. Se despide en esas mismas líneas con el “sincero deseo de que se acreciente la gloria del Trono que, con tanta prudencia como sabiduría, ocupa V.M., en nombre y representación de su augusto hijo D. Alfonso XIII, a quien Dios Guarde.”[1]

No se equivocaba el Viejo Luchador cuando afirmaba que el pueblo del Ecuador, es decir, los quiteños audienciales o quitenses de entonces formaron parte íntegra de la Monarquía Española, así, por lo lazos de todos tipo y no en una mera dependencia colonial. Visión clara y definitoria la tuvo Alfaro, que se adelantó un siglo a los historiadores ecuatorianos como Jaime Rodríguez O., que han dejado de utilizar la palabra “colonia” e “imperio” -en el peor de sus sentidos- para hablar en la corrección histórica de lo que fue, de la realidad objetiva de la Monarquía Universal Hispánica.

En el contexto de la Monarquía Universal Hispánica, el emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico y I de España, el 14 de febrero de 1556, otorga a la ciudad el título de “Muy Noble y Muy Leal  Ciudad de San Francisco de Quito”, en razón de los servicios prestados a la Corona frente a la rebelión de Gonzalo Pizarro y debido a su función como centro de expansión territorial de la Monarquía Hispánica en América.  “Eran reconocidos y notorios los grandes y leales servicios que la dicha ciudad nos había siempre hecho”, reza la Real Cédula de concesión del título.

Juan J. Paz y Miño Cepeda, Cronista de la Ciudad, acota que:

La “Villa” de San Francisco recién adquirió el título de “Ciudad” por la Cédula Real de Carlos V, del 14 de marzo de 1541, fecha en la cual el Rey también concedió a la nueva Ciudad un “Escudo de Armas” -escudo que sigue vigente-, cuya descripción consta en la misma Acta, así como la copia del dibujo a color, todo lo cual también forma parte del patrimonio documental del Archivo Metropolitano de Historia. Cabe añadir que el mismo Monarca, por Cédula del 14 de febrero de 1556, otorgó a la Ciudad de San Francisco de Quito el título de “Muy Noble y Muy Leal”.[2]

De esta forma, para Quito esta efeméride después de la fundación de la villa y de la concesión del título de ciudad, viene a constituirse como la tercera fecha  más representativa en su cronología documentada.

El Municipio celebra todos los años esta fecha, realizando eventos sociales, culturales, académicos y artísticos. La historia sobre este particular hecho recuerda la gallardía de la capital del Ecuador y el Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, acorde a sus objetivos de difusión cultural y cívica realiza esta noche la conferencia debida al respecto.

Les ruego me permitan incluir en esta exposición un par de experiencias personales.

Cuando hace un par de años me encontraba en un vuelo de regreso desde Europa al Ecuador, junto al gran amigo y distinguido miembro de esta Institución, D. Carlos Trueba, tuvimos como compañero de asiento a un joven austriaco de nuestra generación, quien por cierto manejaba un excelente castellano.

Evidentemente en las aproximadas 12 horas de vuelo que tuvimos, la conversación entre los tres fue fluyendo de manera natural, y entre banalidades idas y vividas, como no podía ser de otra manera, saqué a relucir la historia, y le pregunté si tenía idea que alguna vez habíamos compartido un monarca. Cuando dije esto su cara se tornó absorta… no podía creerlo y no daba credibilidad a mis palabras. Le di unos minutos para que adivinara, pero finalmente se rindió. Le informé que Carlos V, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico -por tanto soberano de Austria- también había sido Rey de España y de las Indias, como Carlos I -por tanto soberano de Quito-, después de todo su misma dinastía en España y América llevó el nombre de su país: los Austrias. Como no pudo ubicar el nombre en español, haciendo un poco de esfuerzo pronuncié su nombre en alemán: Karl der Fünfte, el Kaiser Karl der Fünfte; enseguida él entendió de quien hablaba finalmente, hecho que no le quitó la sorpresa de su rostro. Era la primera vez que él se concientizaba sobre la extensión de uno de los Imperios más extensos que haya conocido la historia. Berlín y Quito, Toledo y México, Viena y Panamá, todas bajos un mismo cetro. Anécdota para el austriaco, realidad espacial, histórica y geopolítica para los quiteños, realidad geopolítica que durante tres siglos, como parte integrante de la Monarquía Universal Española, del llamado Imperio Español, nos posicionó como el mayor y más grande Poder del planeta.

Se me solicitó que hablara esta noche sobre la figura del emperador en sí, en evidente relación con Carlos V y con su antecesor en nuestras tierras, Atahualpa. Sin embargo, en el momento actual esto sería vano, no solo debido al desconocimiento de nuestro pasado por la gran mayoría de ecuatorianos sino y sobre todo, debido a que ya le cupo a Jorge Salvador Lara, quien formó parte de nuestro Instituto -y que fuera entre otras dignidades, Cronista de la Ciudad y Presidente Vitalicio de la Academia Nacional de Historia-, al inaugurar la “Semana de Carlos V” con la que  honró Quito al Emperador en 1958, con ocasión del IV Centenario de su Fallecimiento el 21 de septiembre de 1558, le cupo -como ya dije- entonces escribir “Quito y el emperador Carlos V”; seria, documentada y profunda conferencia que sin duda debe ser  la base para un futuro y ampliado estudio, y así lo haremos, mas la hora precisa de otro tipo de reflexiones. Valga decir que tuve el agrado de digitalizar, hace unos años ya, y subir a la red de redes, el internet, esa obra de Jorge Salvador Lara para conocimiento de las nuevas generaciones que tienen como espacio de investigación casi exclusivo este medio virtual. Mal acostumbrados a googlearlo todo, no podía dejar que ese texto se desconociera en internet, más ahora cuando casi nadie visita las bibliotecas.

En el norte de la ciudad, en el noroeste para ser preciso, se ubica la Avenida Emperador Carlos V, a la altura de la Base Aérea, se extiende desde la Avenida de la Prensa hasta la Avenida Mariscal Antonio José de Sucre, más conocida como Occidental. Dato necesario de conocer, que sin embargo, por la ubicación y fecha de denominación de la avenida, refleja mucho de nuestro problema como país, de nuestro problema identitario. Resalto esto, nuestro problema como país es la identidad o mejor dicho, la falta de esta.

En el año 1980, durante su visita a Quito, los reyes de España Juan Carlos y Sofía  – quienes visitaron esta Casa- expresaron su interés en presentar una ofrenda floral al monumento de Atahualpa, el Emperador del Tahuantinsuyo, si cabe el término, y sí, cabe. Paradójicamente, la ciudad que se precia -con acierto o no- como la cuna de Atahualpa no contaba con NINGÚN monumento en memoria al Inca, por lo que el alcalde Álvaro Pérez Intriago y autoridades del Municipio, tuvieron que readecuar a uno de los bustos de la plaza Indoamérica, para que representara a Atahualpa.

En la fachada principal del Palacio Real de Madrid, la que da a la Iglesia de la Almudena y a la derecha de la puerta principal, se yergue la imagen del Emperador Atahualpa, al que le tocó vivir y morir como último Inca. La estatua data de mediados del siglo XVIII (1700’s), y fue mandada a erigir junto a la estatua de Moctezuma -que flanquea la izquierda de la entrada- por Felipe V y la concluyó Fernando VI, reyes de España y antepasados de Juan Carlos.

Recién en 1996 Quito levantó un monumento a Atahualpa en el redondel de la ciudadela del mismo nombre, en el sur de la ciudad. Y aquí es donde los dos emperadores vuelven a reunir su destino casi cinco siglos después: ambos fueron relegados en el espacio público y en el tiempo de la ciudad de Quito, ciudad que les adeuda mucho a ambos, cosa que por otro lado no impidió que hubiera una calle Reina Victoria u otra Mariscal Foch en uno de los barrios más céntricos y conocidos de la capital, antes que una Avenida Atahualpa y que de una Avenida Carlos V.

Winston Churchill -con todos los aciertos o desaciertos que poseyera- tuvo monumento en Quito una década y un lustro antes que Atahualpa. Y claro está, Carlos V aún no tiene monumento en Quito, cuando debería haberlo tenido, junto a Atahualpa, desde hace siglos. Bien se lo merece, ya lo dije alguna vez:  Quiteños fueron y son quienes han hecho Patria en torno suyo… han hecho Patria con su Sangre, con su Espíritu, y con su Voluntad, quiteños, fueron desde Atahualpa quien impuso esta como su sede de facto, quiteño fue Benalcázar que dio su voluntad y su victoria por Quito; quiteños fueron los argonautas de la selva como Orellana que nos dio un mundo a orillas del río-mar Amazonas, llave de un continente; quiteño fue Carlos I y V quien amó y procuró la edificación de su  lejana ciudad. Puesto que como ya lo señalara Jorge Salvador Lara en su referida obra, Carlos V fue: “Heredero de Carlomagno, soberano católico y ecuménico, bien hace el universo en recordarle. Y Quito, a la que él amó particularmente, a la que dio nombre de ciudad, pendón y escudo de armas, obispado y título de lealtad y nobleza, monasterios y dones…”… le debe la erección de un monumento. Nos queda como tarea pendiente, entre las muchas que quedan para ser asumidas como gratos retos para la nueva generación del IECH.

Unos me han acusado de ser “lírico” en mis exposiciones, otros por su parte también me han acusado de ser demasiado “científico” en mi trabajo, por lo mismo quiero concluir esta intervención con algunos datos relacionados a la conquista de América para así sostener lo lírico con lo científico:

Luis Corsi Otálora señala:

Era de suponer que la ocupación de una potencia extranjera en áreas tan vastas como las de Hispanoamérica se tradujese en sus rasgos esenciales, cuales son los de significativos volúmenes transitorios de población alógena dedicados a la exacción de sus riquezas, con el apoyo armado de fuertes contingentes integrados por personas sin vínculo con la región, afín de poder ejercer una represión sin escrúpulos. Ninguno de estos factores jamás llegó aquí a ser configurado.

Y continúa:

En efecto, si bien es cierto que en un comienzo se dio un fuerte flujo de oro y plata hacia la Península Ibérica, éste -en sus cuatro quintas partes- estaba constituido por el pago de semillas, ganado, herramientas y mercancías indispensables a la puesta en valor del desarrollo económico en sus diferentes zonas; en un detallado cuadro que va de 1515 a 1600 Alberto Pardo muestra como la balanza comercial durante este período desde España fue de 67.637 toneladas de exportación contra 43.728 toneladas de importaciones. El impacto de las nuevas tecnologías transmitidas a través de ellas fue verdaderamente espectacular, pues si un hombre con sus solas fuerzas necesita 40 días para preparar una hectárea, este tiempo se reduce a un día cuando lo hace con un arado y dos caballos; hasta el temprano 1570, de la Metrópoli se habían despachado 20.000 rejas para arados. El tiempo de corte de un árbol con hacha de acero descendía de dos meses a dos días, por lo cual los indígenas se batían a muerte por su adquisición; y una herradura de acero valía más que su peso en oro.[3]

Valga este dato para los que aún siguen traumados por el oro.

Casi once años después de haber escrito a la Reina María Cristina de España, Eloy Alfaro volvió a afirmar la vocación hispánica de nuestro país cuando pronunció durante su breve pero iluminado discurso del 10 de agosto de 1906, día de la inauguración del monumento a la independencia, que hoy adorna el centro de la Playa Mayor de Quito, la Plaza Grande -como ya lo ha anotado Daniel Crespo Cuesta-, esta contundente frase: “España nos dio cuanto podía darnos, su civilización; y, apagada ya la tea de la discordia, hoy día, sus glorias son nuestras glorias, y las más brillantes páginas de nuestra historia, pertenecen a la historia española.”[4]

¡Señoras y señores!

Muchas gracias.

Francisco Núñez del Arco y Proaño de los Ríos  

San Francisco de Quito, 7 de febrero de 2013

Información adicional: Quito celebra desde el 2008 el 14 de febrero la concesión del título Muy Noble y Muy Leal y su coincidencia con el Día del Amor y la Amistad con el festival “Quito ciudad del amor y los geranios”, iniciativa que nació de Marco Chiriboga Villaquirán.


[1] En “El Scyri – Diario liberal de la mañana” N° 5, Quito, martes 11 de febrero de 1896.

[3] Luis Corsi Otálora en Visión contra-corriente de la independencia americana, revista Disenso, Buenos Aires – Argentina,  Nº 12, 1997, págs. 33-44.

[4] Citado en Ortiz Crespo, Alfonso y otros, Nuestro día Sol: una mirada al Monumento de la Independencia en sus cien años, Quito, FONSAL / Alcaldía Metropolitana de Quito, 2006.



12 de octubre, Día de la Hispanidad

12 de octubre, Día de la Hispanidad

vía: http://ecuadorhispano.blogspot.com/

Nuevamente llega el 12 de Octubre, día que en las últimas décadas ha dejado de ser un motivo de orgullo, de real integración y conciencia de nuestra cultura común entre los pueblos hispanos. En HispanoamEérica, la ideologización, la reinterpretación interesada de la historia con fines políticos y una reafirmación identitaria las más de las veces pobremente argumentada, han separado aun más a los pueblos que conformamos este particular espacio civilizatorio dentro del marco de la civilización occidental. Somos quizá el área geográfica más rica, diversa y tristemente dividida de Occidente.
No deja de ser paradójico que quienes más llenan su discurso de palabras como “la Patria Grande”, sean quienes menos aprecien una realidad indiscutible: la identidad común que nace de 300 años de historia compartida, y 500 desde que empezó la andadura de nuestro Nuevo Mundo, nuevo porque sobre la base de las diversas civilizaciones indoamericanas se prodigó el fundente civilizatorio occidental, mediterráneo y español, sin el cual jamás habríamos llegado a ser lo que hoy somos: hispanoamericanos, más allá de que a algunos guste o disguste, que unos lancen loas y otros lo aborrezcan.
La historia nos enseña que un proceso así, donde dos civilizaciones se encuentran, jamás ha sido equitativo ni simétrico: hubo mucho que lamentar, sí; pero poco reparamos en aquello que nos debería enorgullecer: una lengua común; una cultura común con preciosas variantes regionales y de país a país; una historia con hitos gloriosos poco conocidos (la derrota de la mayor armada jamás reunida hasta ese momento, británica, durante el asedio de Cartagena de Indias, en 1741); y un largo etcétera. La verdadera integración no empieza por acuerdos comerciales, cumbres presidenciales o rechazo consensuado a las políticas de uno u otro país: empieza cuando se desechan los chauvinismos parroquianos, los nacionalismos armados desde el Estado y la urgencia política de justificar la codicia de las élites de nuestros países en el siglo XIX a través de la historia oficial. Empieza cuando dejamos de ver cada uno un árbol y vemos el bosque en el cual Hispanoamérica cobra sentido.
Leamos un fragmento de las palabras de quien por muchos es considerado el ecuatoriano más ilustre, el General Eloy Alfaro, pronunciadas durante su breve pero iluminado discurso del 10 de agosto de 1906, día de la inauguración del monumento a la independencia, que hoy adorna el centro de la Playa Mayor de Quito, la Plaza Grande:
[…] La festividad que aquí nos ha reunido, es, no solo un testimonio de gratitud y admiración a los Mártires del 10 de agosto, sino una verdadera renovación del día más glorioso de nuestra historia; de ese día en que, proclamada la libertad de un mundo se complemento [sic] la obra gigantesca de Colón abriéndole nuevos y vastísimos horizontes a la humanidad.
Terminada la magna lucha prevalecieron los sentimientos de fraternidad entre peninsulares y latinoamericanos: y el Ecuador fue la primera de las naciones emancipadas que, movida de filial afecto busco [sic] la reconciliación con la madre patria. Ni de esta, ni de nuestros padres la culpa del formidable duelo que dio por resultado la independencia: España siguió la senda del extraño derecho de gentes de aquella época; y la América, sin tiempo, llegado el momento de su emancipación, resolvió conquistarla con la espada. Cada cual luchó por sus ideales; y el triunfo y la gloria de los americanos, probaron al mundo que eran también dignos hijos de la heroica madre de los Cides y de los Velardes. España nos dio cuanto podía darnos, su civilización; y, apagada ya la tea de la discordia, hoy día, sus glorias son nuestras glorias, y las más brillantes páginas de nuestra historia, pertenecen a la historia española.

Eloy Alfaro

Años después, el ilustre quiteño Don Luciano Andrade Marín, en su obra La lagartija que abrió la calle Mejía, escribiría estas palabras acerca del antedicho discurso pronunciado por Alfaro:
El general Eloy Alfaro, empero que casi nunca pronunciaba discursos, en esta vez, de su corto discurso dijo estas preciosas palabras que nunca antes habían oído nuestroschauvinistas del patrioterismo.
Como parte del acto de inauguración del monumento a la independencia, del cual se ha rescatado el discurso de Alfaro, otro quiteño de cepa, Don Manuel María Sánchez, leyó su poema Ofrenda a España, en el cual dice:
La América, tu América sentía,
de tu arrojo heredera,
Aquellas rebeldías singulares
que hicieron inmortal
la audacia ibera.
Y ya núbil y fuerte
Y libre ya.
Podía en su suelo formar nuevos hogares,
Disponer; a capricho,
De su suerte.
Algo esencial hemos perdido en el camino, del pensamiento de estos ecuatorianos que nos precedieron, que más allá de la separación política, tenían claro el ideal de la identidad común. Lástima que su potencial siga siendo eso, el potencial de una región que aun no despierta del separatismo.
Espero que esto llame a la reflexión y a la memoria.
¡Feliz día de la Hispanidad!
Notas:
Las palabras de D. Eloy Alfaro, D. Luciano Andrade Marín y D. Manuel María Sánchez, las he tomado de:
–          Ortiz Crespo, Alfonso y otros (2006), Nuestro día Sol: una mirada al Monumento de la Independencia en sus cien años, Quito, FONSAL / Alcaldía Metropolitana de Quito.
Este texto y en particular, las palabras de Alfaro, me fueron revelados años atrás por mi esposa, María Gabriela Arteaga Vizcarra, durante la redacción de su tesis de Maestría. Mi gratitud a ella por este venturoso hallazgo.
Eduardo Daniel Crespo Cuesta
Quito, 11 de octubre de 2012


Invitación – Reflexiones sobre el 28 de enero de 1912

La Sociedad de Estudios Históricos del Ecuador se complace en invitarles al conversatorio “Reflexiones sobre el 28 de enero de 1912” a realizarse el día 13 de marzo. 

Este evento, inicialmente previsto para el 9 de febrero, tuvo que suspenderse por la repentina muerte del notable historiador y director emérito de la ANH, Dr. Jorge Salvador Lara. Sólo ahora hemos podido reprogramarlo.

Este conversatorio contará con la presencia del Dr. Carlos Freile Granizo. Nuestro segundo invitado está por confirmarnos su asistencia, sin que esto afecte la realización de este. Esperamos contar con su asistencia y con sus inquietudes que aportarán a la discusión.

Se ofrecerá un vino de honor

Lugar: Academia Nacional de Historia. Auditorio “Manuel de Guzmán Polanco” – Seis de Diciembre y Roca esquina-.
Fecha: Martes 13 de marzo del 2012
Hora: 16:30

Puede unirse al evento en facebook dando click aquí:  http://on.fb.me/zO78hN



Acciones y reacciones : Opinión : La Hora Noticias de Ecuador, sus provincias y el mundo

Acciones y reacciones : Opinión : La Hora Noticias de Ecuador, sus provincias y el mundo.

OPINIÓN

Acciones y reacciones

Sábado, 11 de Febrero de 2012

Por : Carlos Freile Granizo

En las últimas semanas he escrito algunas columnas sobre el ‘Mito de Alfaro’. Como nunca antes, han merecido abundantes respuestas. En honor a la verdad debo señalar que de cada cinco comentarios, cuatro han sido favorables. Los lectores me han animado a seguir escribiendo, han aportado nuevos datos sobre el mito, me han felicitado, agradecido y expresado su solidaridad.

Aquellos que, con todo derecho, han manifestado su disconformidad no han rebatido mis afirmaciones con nuevos datos o interpretaciones distintas, se han limitado a repetir lugares comunes como “Alfaro ya está en la memoria de los ecuatorianos como el mejor ecuatoriano y nada podrá cambiar eso”; otros me endilgan el ser descendiente de Carlos Freile Zaldumbide, lo cual no es verdad, con lo que pretenden quitarme credibilidad; la mayoría se limita a aplicarme epítetos: “sesgado”, “derechista”, “reaccionario”, “conservador”….

De inmediato surge la pregunta: ¿Por qué esa incapacidad de dialogar con quien piensa distinto? Más allá de la figura de Alfaro, con sus aciertos y desaciertos, es evidente que en el Ecuador se ha construido una memoria social acorde con una sola línea de pensamiento. Aquello mismo de que se acusaba a los regímenes anteriores ha sido el eje de la educación: la imposición de una visión de la Historia sin la posibilidad de disentir.

Generaciones de ecuatorianos han sido víctimas del pensamiento único, lo cual es grave, pero más grave es la convicción de la propia infalibilidad, la actitud de quien ve en cualquier pensamiento diferente una agresión o una impertinencia. Si realmente respetamos la verdad y deseamos verla brillar en la mente de las nuevas generaciones, es nuestra obligación aceptar otras versiones, cotejarlas con la nuestra, analizarlas todas con honradez. La imposición del pensamiento único es el primer paso firme del autoritarismo.

Presento mi respetuoso reconocimiento a los personeros de La Hora, pues nunca me han impedido expresar mis opiniones, sin importarles las diferencias con las suyas. “A tout seigneur, tout honneur”.

cfreile@lahora.com.ec


Invitación.

La SOCIEDAD DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL ECUADOR tiene el honor de invitarle al conversatorio con el tema: “Reflexiones sobre el 28 de enero de 1912”, con la participación de los doctores Carlos Freile Granizo y Juan Paz y Miño.

Lugar: Academia Nacional de Historia. Auditorio “Manuel de Guzmán Polanco” – Seis de Diciembre y Roca esquina-.
Fecha: Jueves 9 de febrero del 2012
Hora: 16:00

Puede unirse al evento en facebook dando click aquí: http://on.fb.me/AeI4On

Amigos: Esta actividad queda suspendida hasta nuevo aviso por duelo, debido a la muerte de Jorge Salvador Lara, Director Vitalicio Honorario de la Academia Nacional de Historia del Ecuador.

Actualización 2012-03-08: La actividad ha sido reprogramada para el próximo martes 13 de marzo: INVITACIÓN – REFLEXIONES SOBRE EL 28 DE ENERO DE 1912



“Hablar de una revolución social con Alfaro es una incongruencia y está fuera de contexto, dice Núñez”

Hablar de una revolución social con Alfaro es una incongruencia y está fuera de contexto, dice Núñez

Aparecido en:
http://www.ecuadorenvivo.com/
Fuente del artículo:
http://www.ecuadorenvivo.com/2012012985521/sociedad/hablar_de_una_revolucion_social_con_alfaro_es_una_incongruencia_y_esta_fuera_de_contexto_dice_nunez.html#.TyXKTgLLJ5k.email
domingo, 29 de enero de 2012 13:52

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Dando click en este enlace pueden ver el programa completo:

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Durante un diálogo en el programa “La Polémica”, Erika Silva, ministra de Cultura, junto a Francisco Salazar y Claudio Mena, miembros de la Academia de Historia, y Francisco Núñez, historiador, analizaron el legado histórico de Eloy Alfaro y la Revolución Liberal. (CANAL UNO)

La ministra Silva sostuvo que el principal legado de Alfaro es que su revolución permitió al país ingresar a una sociedad moderna capitalista secular, que generó una ruptura con el Estado terrateniente que dominaba en el siglo XIX e instauró el proyecto del Estado nacional, además de que permitió la emergencia de nuevos actores políticos y sociales como las mujeres.

Claudio Mena señaló que Alfaro fue el gran transformador del país, al separar la Iglesia del Estado, lo que se conoce como laicismo, pues restarle poder a la Iglesia Católica, que dominaba no solo las tierras y la economía del país sino las costumbres y la forma de organización social, fue un trabajo por demás duro.

Por su parte, Francisco Salazar se permitió discrepar pues, a su juicio, con el Liberalismo se perdió la libertad electoral, la libertad religiosa, la libertad de prensa y de pensamiento, y la libertad de enseñanza, cuya verdadera autoría adjudicó a Velasco Ibarra.

La ministra Silva rebatió afirmando que en esa época no se puede hablar de limitaciones a la libertad electoral, pues ésta no existía. Además dijo que el Estado laico más bien garantizó la libertad religiosa, y que la enseñanza debía pasar a ser regulada por el Estado laico.

Por otro parte, Francisco Núñez afirmó que para analizar un proceso como la Revolución Liberal se debe partir de dos presupuestos: “la historia es un instrumento de dominio y Alfaro dentro de ese proceso para la historiografía oficial se ha convertido en un mito. La Revolución Liberal en lo que compete a cambios radicales y reales no significó mayor cosa para el país (pues) la condición miserable del indio (…) (y) el latifundio en la Sierra se siguió manteniendo por mucho tiempo más”. Añadió que quienes sostuvieron la Revolución Alfarista fueron la bancocracia y las oligarquías agroexportadoras de Guayaquil, por lo que “hablar de una revolución social con Alfaro es una incongruencia y hablar fuera de contexto”.

(GB)