coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


LA PROMETIDA DE HITLER EN QUITO

LA PROMETIDA DE HITLER EN QUITO

Pilar Primo de Rivera entrega como obsequio una espada toledana a Adolf Hitler en Berlín, durante su visita de 1938.

Pilar Primo de Rivera entrega como obsequio una espada toledana a Adolf Hitler en Berlín, durante su visita de 1938.

En 1938 Pilar Primo de Rivera y Sáenz de Heredia -hermana de José Antonio, fundador de la Falange Española-, visitó al Führer, Adolf Hitler (foto), dentro de un viaje de camaradería con la sección femenina del NSDAP, fue entonces que nació el proyecto matrimonial entre ambos a fin de fundar una dinastía fascista en Europa que devolviera a España al centro del Viejo Continente, como lo fuera en época del emperador Carlos V.

La idea surgió del intelectual y diplomático español Ernesto Giménez Caballero, introductor del fascismo a España y quien consideraba a Pilar como la candidata ideal para reunir a Alemania y a España nuevamente en un sólo poder, mediante el matrimonio con Adolf Hitler, debido a “su pureza de sangre y por su profunda fe católica, y por arrastras a la juvetud de España”. Queriendo como resucitar un Sacro Imperio para dominar a toda Europa.

Ernesto Giménez Caballero acude en 1941 a Alemania con la intención de realizar esta gestión. El plan de boda también fue secundado por Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco (el Cuñadísimo) y entusiasta germanófilo, además de Ministro de Asuntos Exteriores.

¿Y Pilar, qué pensaba de todo esto? Pilar, ya había conocido a Hitler durante su visita a Alemania en 1938, en plena Guerra Civil Española, entonces había surgido buena química. Sin embargo, como señala el historiador Wayne Bowen en “Pilar Primo de Rivera and the Axis Temptation,” ella “se tomó la idea seriamente pero la rechazó porque antepuso el valor de su vida privada y no se consideró con la valía adecuada para llevar a cabo esa misión”, según cuenta.

Tres años después de aquella visita, Giménez Caballero acude al ministro de propaganda alemán, Joseph Goebbels para plantearle el plan de enlace entre Hitler y Pilar. Éste es el relato de la reunión, según el propio Giménez:

“-Y, ¿cuál sería la candidata a emperatriz?, preguntó Magda de Goebbels.

-Sólo podría ser una. En la línea de princesas hispanas como Ingunda y Brunequilda y Gelesvinta y Eugenia…Sólo una, por su limpieza de sangre, por su profunda fe católica, y, sobre todo, porque arrastraría a todas las juventudes españolas: ¡la hermana de José Antonio Primo de Rivera!…

Nada respondió Magda. De pronto, sus ojos se humedecieron. Y tomó mis manos y las estrechó. Y, en voz muy baja, me dijo así:

-Su visión es extraordinaria…Su misión también… Y además, audaz, valiente y concreta…

Calló de nuevo para proseguir:

-Mi marido está encantado con usted. Y el Führer desea conocerle. Yo les hablé de esto que ahora vuelve a proponerme de esta manera ya concreta y certeramente personificada. Y que sería posible.

-¿Sería posible? ¿Sería posible? ¡Madga!”

Finalmente con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial todo plan en ese y cualquier otro sentido respecto de Alemania, quedó abandonado.

Pilar fue la fundadora de la Sección Femenina de la Falange, y como tal realizó una amplia campaña de difusión de su organización en la América Hispánica. Visitó Quito en por los menos dos ocasiones, en 1949 y en 1953.

En 1949 como señala en sus memorias realizó un recorrido cultural por Hispanoamérica, con los Coros y Danzas de la Sección Femenina de la Falange Española (foto).

Recuerda Pilar:

“Los presidentes nos recibían todos y aprovechábamos para ponernos en contacto con grupos de mujeres que, más o menos, pretendían lo mismo que nosotras queríamos para España. Estuvimos en Quito… En todas partes explicaba yo lo que hacía la Sección Femenina: nuestros servicios, escuelas, procedimientos para hacer mayor la eficacia y nuestra fidelidad a los principios políticos de José Antonio.”

Por segunda ocasión visitó Pilar Primo de Rivera la capital de la República del Ecuador en 1953. El día miércoles, 2 de Diciembre de ese año, miembros del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica y del Círculo Femenino Hispánico de Quito, la recibieron en su seno como Jefe de la Organización de Servicio Social de España, estando acompañada de María Victoria Eiroa, su ayudante. Brindaron con champaña de por medio y a las 20h30 de ese mismo día, un grupo de socios y amigos, incluyendo a la plana mayor de Acción Revolucionaria Nacionalista Ecuatoriana, les ofrecieron una cena en el hotel Colón.

seccion Femenina

El mejor recuerdo de estas visitas es ésta imagen: Histórica fotografía del desfile protagonizado por los Coros y Danzas de la Sección Femenina de la Falange Española encabezados por su líder, Pilar Primo de Rivera , durante su primera visita a Quito en 1949. Notable la concurrencia masiva del público quiteño. Por los trajes y las gaitas asumo que son coros y danzas gallegos o astures. Me ha sido imposible localizar la calle de esta toma (¿Olmedo y Guayaquil?).



“ENDOWMENT FUND” PARA LA HISPANIDAD

El que quiera oír, que oiga… Lo importante es que esta idea sea recogida por alguien algún momento:

“ENDOWMENT FUND” PARA LA HISPANIDAD

Estimados amigos hispánicos e hispanistas: Un “endowment fund”, sepan disculpar el anglicismo, es un fondo establecido por una institución en el que se aporta con fines específicos para operaciones con propósitos específicos. Los retiros de éste son específicamente para esos propósitos. Este tipo de fondos financieros son usualmente utilizados por organizaciones sin fines de lucro, como universidades, institutos culturales, hospitales, etc., y se basan en donaciones y aportes de los socios de la institución.

A qué viene todo esto. Y bueno, es una propuesta de proyecto que seguro será de su interés. No tengo el gusto de conocerles en persona, pero todos nosotros compartimos el ideal de la Hispanidad y en nuestra medida hemos luchado por aquel.

No me quiero extender, así que seré simple, liso y llano: La vía política y casi cualquier otra está agotada para nosotros de casi cualquier forma en este punto de la decadencia global, es decir dentro del sistema del Estado-nación inscrito en el sistema-mundo de la globalización hacia el Nuevo Orden Mundial, desde México a Argentina, pasando por España, y por supuesto Ecuador, mi país, mi patria chica. Así, nuestra única solución es crear nuestro propio medio de supervivencia y perpetuación contra más de dos siglos de mentiras y putrefacción de nuestra gente. Es decir, crear nuestro propio Estado (a quien le interese profundizar puede leer este artículo mío:https://coterraneus.wordpress.com/…/del-fin-del-estado-naci…/ ). El primer paso para esto es adquirir tierras y crear primero una comunidad, y posteriormente extender los territorios y las comunidades, una vez que el núcleo fundacional sea capaz de auto-sustentarse y expandirse. Tal como Pelayo en Covadonga, tenemos una reconquista por delante.

Para esto, señores, necesitamos dinero. Seamos realistas. El fondo propuesto es el adecuado para un proyecto de este tipo. El mismo debe funcionar como una sociedad empresarial, donde los socios aporten anualmente una cuota y a su vez seamos capaces de recolectar donaciones de terceros de todos los montos, de ser posible grandes donaciones de potentados económicos que puedan estar interesados en la defensa de la Hispanidad, si existieran, de ser necesario en el discurso debemos vincular sus intereses económicos a nuestro objetivo. Miles, quizá decenas y cientos de miles de hispanistas hay en el mundo, debemos buscarlos a todos ellos mediante las vías virtuales que facilitan las cosas hoy por hoy, específicamente mediante una sola página web que aglutine el proyecto, dándole el nombre que deba tener, para así ofrecerles el servicio del proyecto. Como casi nadie, por muy convencido que esté, da nada a cambio de nada, debemos ofrecer servicios específicos a cambio de las donaciones y la sociedad: una revista virtual cuyo costo es prácticamente nulo, para quienes aporten un básico, y para los “socios mayoritarios” por utilizar jerga capitalista, debemos ofrecerle ser parte plena del proyecto, con ocupación de la tierra, del feudo venidero.

Es decir, necesitamos accionistas, y sé que suena extremadamente capitalista esto último, pero es necesario movernos así, no podemos ser ilusos, que esa ilusión nos ha costado siglos desperdiciados. No todos podrán ir a vivir una vida así, por cuestiones familiares, sociales, personales, etc., incluyendo quizá algunos de ustedes, pero cuando lo concretemos sabrán que por lo menos tienen un lugar donde refugiarse entre los suyos de la modernidad que se cae a pedazos. Aprendamos de nuestros enemigos: la solidaridad, la paciencia y la planificación con décadas, siglos inclusive, son su fortaleza.

Finalmente, para que no se crea que yo pueda tener intereses económicos en una idea así, estoy convencido de que un tercero que no sea yo en un tercer país, que no sea Ecuador, es quien deba ser nombrado administrador del fondo, quien debe tener un sueldo para poder llevar adelante la tarea administrativa del fondo, del cual por supuesto deberá rendir cuentas permanentemente. El fondo, el proyecto y su ejecución deberá estar dirigido por una Junta –de la cual por supuesto seríamos los fundadores- que sea la que tome las decisiones en todos los casos, jamás el administrador. A mí se me ocurre que Argentina, el país más hispánico de América con disponibilidad de espacio despoblado y un Estado débil (o quizá España), o Bolivia por su situación y circunstancias estratégicas, son un buen lugar para establecer el fondo e iniciar la ejecución del proyecto a partir de un monto base señalado al cual deberemos llegar, quizá 100 mil dólares es una buena base, para la compra de las tierras. También parte del fondo podría servir para publicaciones de divulgación y para la formación de un “think tank” capaz de influir en el entorno en beneficio nuestro, sin embargo, pienso que debemos tener un perfil bajo. Más allá de dar a conocer esto públicamente, como lo será.

En fin, es tan sólo una idea, pero de ideas se ha forjado la historia del Hombre.

Francisco sin tierra

“Cataluña fue una de las regiones de España más tradicionalista. He aquí el estandarte, cubierto de gloria, de los zuavos carlistas catalanes de la guerra de 1873. Defendiéndole murieron sucesivamente cinco oficiales de las fuerzas de la tradición.” Y ASÍ TERMINA TODO, HASTA LA MÁS TRADICIONALISTA DE LAS REGIONES DE LAS ESPAÑAS

“Cataluña fue una de las regiones de España más tradicionalista. He aquí el estandarte, cubierto de gloria, de los zuavos carlistas catalanes de la guerra de 1873. Defendiéndole murieron sucesivamente cinco oficiales de las fuerzas de la tradición.” Y ASÍ TERMINA TODO, HASTA LA MÁS TRADICIONALISTA DE LAS REGIONES DE LAS ESPAÑAS



DONDE NACE EL EBRO

Paisajes de España

DONDE NACE EL EBRO*

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Este río famoso y legendario, arrullo del Pilar, númen que inspiró al pueblo muchas copias bizarras, testigo inmortal de la testarudez aragonesa y espejo en que se miran tierras pródigas y sonrientes, tiene nacimiento humilde y poético en unas peñas cuya pelada superficie besa reverente y sumiso con sus primeras espumas. Él, tan grande y orgulloso después, como quien sabe que el nombre de sus aguas suena en cantares y romances, tiene en su origen unos lentos murmullos de fuente escondida y recoge en su débil corriente la melancolía de unas tonadas primitivas y agrestes.

Antes que se despeñe camino de la planicie aragonesa, forma un breve  remanso como quien se detiene un poco en el camino para decir adiós a los peñascos que le sirvieron de cuna. En su momentánea quietud le sorprendió un artista y copió en el lienzo la transparencia de sus aguas cuando navegaba sobre ellas, no cisnes blancos y gentiles, sino patos panzudos y silvestres. Algún tiempo después, acabada su vida de dolor y tragedia, ya nublado su entendimiento por las sombras de la locura, aquel pobre poeta de los pinceles se iba del mundo dejando unido su nombre de pintor al río famoso.

Luego de emprender el Ebro su tumultuosa carrera, abriéndose camino en las angosturas de la montaña santanderina, pasa bajo el dosel que forman espesas arboledas seculares misteriosas y obscuras como las de un bosque druídico. Al deslizarse por la campiña campurriana, hieren sus aguas los penachos de alisos y zarzamoras y alguna que otra vez recogen su fuerza las piedras de un molino patriarcal, donde una moza toda salud entona mientras bate la espadela, una dulce canción de la Montaña:

                Arriba la flor, abajo el romero

               ¡ay, mi dulce amor!

                si te vas, yo me muero…

Y antes de salir de su tierra nativa para fertilizar extraños campos y recoger en su corriente las arrogancias y bizarrías de la jota, deja que en él retrate su torva catadura alguna casa señorial que evoca el tiempo antiguo y recuerda en sus desvencijados sillares alguna olvidada virtud o una tragedia que las abuelas recitan, en son de romance, junto al llar, en la humosa cocina de la aldea.

Los que hacen jornada en Reinosa para seguir camino hacia Campoó de Arriba, al modo de Marcelo, el héroe perediano, sorprenden al río montañés cuando su curso es sosegado y apacible. A poco impuesto que el espolique esté en las bellezas de la tierra, a poco “letrado” que sea quien señale aquellos caminos que conducen a la morada de los osos, no dejará de llamar la atención al viajero sobre las particularidades del paisaje, ni sobre el castillo Argüeso –“obra de moros”, como todas las edificaciones de fábrica vestusta –ni mucho menos sobre el nacimiento del Ebro, al pasar por Fontibre. Y por menguada que sea la afición del viajero a las hermosuras naturales, por dormida que lleve en su espíritu la sensación del paisaje, tampoco dejará de sentir las emociones que despierta la contemplación de una tierra que es con sus valles hondos y sus montes bravíos el trono de la Naturaleza. Bajo una bóveda de ramaje donde la luz se detiene en un beso que nunca acaba, junto a un regato de aguas cantarinas y frescas y frente a la majestad de las montañas que se levantan como un enorme anfiteatro, se cree en el alma del paisaje y se la adora y acaricia con el fervor que tuvo en su existencia el triste Amiel.

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No lejos de Reinosa, donde nace el Ebro, alza su mole venerable la torre de Proaño, resquebrajada y ruinosa, casi vencida por los siglos. Es una torre cuadrada, que perfila sus muros sobre una tierra que rasgan frecuentemente los aluviones, entre zarzas, helechos y hierbajos, robles de duro y fibroso tronco, álamos picudos como lanzas y portillos desvencijados. De ella puede decirse, como de tantas otras torres, ayer robustas y hoy caídas, que se muestran al mundo con esquiveces de pobre y orgullo de señor. Pero no tiene, como alguna hermanas suyas, leyenda de caballero despótico, ni conseja de doncella celada por un dragón. Mucho menos, es albergue  misterioso de brujas. Su historia es limpia y clara, sin que hayan osado turbarla las ruindades del tiempo ni las sombras en que suele envolver el vulgo a las cosas viejas. En la torre vivió un hidalgo que ennobleció el horcón y la azada, porque sus manos, que labraron la tierra, esgrimieron también la pluma y escribieron muchas páginas que son como un tesoro para poetas y eruditos.

Desde sus altos ventanales se abarca en toda su imponente majestad el paisaje. Valles hondos, praderías sonrientes, ondulantes maizales, rumorosas robledas, montañas que levantan sus jorobas hasta envolver sus picos en las nubes… Y luego otros valles, otras honduras y otras cumbres, más altas todavía, donde solo llegan, en su vuelo, la fantasía y las águilas. Allí, las fuentes del Ebro, el río famoso y bizarro, brotando de unas peñas peladas; defendiéndose un poco más allá para formar un remanso; deslizándose luego entre mimbreras y alisos, sobre  un lecho de bruñidos lastrales; pasando bajo la armadura de un puente, junto a cuyos pilotes de madera lavan unas pobres mujeres; perdiéndose al fin entre peñascos y taludes, como un corcel indómito, rizando al aire la espuma de sus crines. Siempre el paisaje lozano y opulento, de nieblas y de luz, de claridades de huerto y penumbras de enramada, eterno poema sin estrofas cuyo ritmo es, sin embargo, inmortal.

Torre de Proaño (9)[5]

Y a la sombra de estos montes, bajo la caricia de las robledas y el arrullo de las aguas del río famosos, el más español y legendario, Reinosa se despierta y juvenil bajo el sol estival o silenciosa y adormecida bajo la tragedia de sus nieves en el invierno.

José MONTERO

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*Aparecido en la revista “La Esfera”, Madrid, 12 de febrero de 1916, Ano III, N° 111, Prensa Gráfica Española

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LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA: REVISANDO SUS FUENTES – I PARTE

Ha muerto Eduardo Galeano en días pasados, el mayor teórico del indigenismo progresista de la América Latina, que no Hispana, del siglo XX.

Junto a un grupo de ecuatorianos estudiosos de la historia, preparamos hace pocos meses un trabajo sobre las fuentes de la principal y más reconocido obra del uruguayo: “LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA”. A continuación comparto la primera parte del mismo, para su conocimiento y difusión:

Las-Venas-Abiertas-de-America-Latina

LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA: REVISANDO SUS FUENTES – I PARTE (AUTOR: GRUPO MULTIDISCIPLINARIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS ECUATORIANOS)

Según el muy difundido libro “Las Venas Abiertas de América Latina” del uruguayo Eduardo Germán María Hughes Galeano, España en su historia multi-continental fue una nación saqueadora, inmoral y sus habitantes y gobiernos peninsulares lo fueron de la misma manera.

Cabe destacar, sin embargo, algo interesante acerca de los autores citados en sus fuentes. Desde su 1era hasta su 50ma cita bibliográfica.

Gonzalo Fernández de Oviedo (1478 – 1557), cronista español, con una obra extensa de varios tomos enciclopédicos, de la cual el autor tomó una sola frase.

La Leyenda e Historia de Potosí Colonial del siglo XVI y XVII
(6 fuentes):

1) Gonzalo Fernández de Oviedo (1478 – 1557), una sola frase.

2) Luis Capoche (1547 – ?) Español. (Publicación de 1585).

3) Nicolás de Martínez Arzanz y Vela (?-?) (¿Bolivia?) (Publicación de 1705)

4) Pedro Vicente Cañete y Domínguez (1749 – 1816). Paraguayo. (Publicación de fines del siglo XVIII).

5) Jaime Molins, argentino. (Publicación de 1882)

6) Vicente G. Quesada, (1830 – 1913) argentino. (Publicación de 1890).

Para continuar con la historia de Potosí de los siglos XVIII y XIX, usa 4 fuentes:

1) D. Joseph Ribera Bernárdez, Descripción breve de la muy noble y leal ciudad de Zacatecas (Obra de 1732)

2) Luis Marmolejo (1834 – 1885), sacerdote e historiador mexicano. (Obra de 1883)

3) José María Luis Mora Lamadrid (1794 – 1850) (Obra de 1836)

4) Luis Chávez Orozco (1901- 1996) (Obra de 1937)

Para la historia colonial de Potosí, de los siglos XVIII y XIX, el autor menciona información respecto a distintos momentos que transcurrieron a lo largo de los dos siglos, para lograr una obra difuminada (algo parecido al estilo de los pintores impresionistas franceses).

Y para hablar pasajes extensos y panorámicos sobre la historia del período colonial de Potosí , menciona a dos autores modernos y contemporáneos:

1) Gustavo Adolfo Otero Vértiz (1896 – 1958). (Obra de 1958). Varios párrafos de su obra.

2) Fernando Carmona de la Peña (1924 – 2001). (Obra de 1968). Varios párrafos de su obra.

Autores modernos y contemporáneos, según su origen, el cual nos habla sobre su pensamiento:

Franceses

Henri Lorin (1866 – 1932), geógrafo, sociólogo y diputado francés.

Roland Émile Mousnier (1907– 1993), historiador francés que realizó estudios comparativos entre civilizaciones.

Jacqueline Beaujeu-Garnier (1917 – 1995) fue una geógrafa francesa. Una de las principales geógrafas feministas del siglo XX.

Italia

Antonello Gerbi (1904 – 1976), historiador italiano y economista.

Antonello Gerbi, de origen hebreo, auspiciado por la fundación Rockefeller para sus estudios en Londres, Berlín y Viena, trabajó en la Banca Comercial Italiana. En 1938 lo transfirieron al Banco Italiano de Lima, donde escribió La Disputa del Nuevo Mundo, libro de historia sobre el Perú.

España

José María Ots Capdequí (1893–1975) historiador español del Derecho, especialmente del Derecho colonial en América, también denominado Derecho Indiano.

Catalanistas

Luis Nicolau D’Olwer (1888 – 1961), político español de ideología catalanista y republicana.

Jaume Vicens Vives (1910 – 1960) historiador español del catalanismo del siglo XX.

Uruguayos

Daniel Vidart, (1920), antropólogo uruguayo y escritor.

Guillermo Vázquez Franco (1924), profesor de historia uruguayo e investigador.

Bolivianos

Gustavo Adolfo Otero Vértiz (1896 – 1958), escritor boliviano de sátira, drama y novela, pasando por la sociología, ciencia política, geografía e historia.

Enrique Finot (1891 – 1952), escritor boliviano, historiador, político y diplomático.

Mexicanos

Miguel León-Portilla (1926), filósofo mexicano e historiador, experto en materia del pensamiento y la literatura náhuatl.

Luis Chávez Orozco (1901- 1996), fue un profesor mexicano, sindicalista, funcionario público e historiador.

José María Luis Mora Lamadrid (1794 – 1850), fue un sacerdote mexicano , político, ideólogo e historiadordel siglo XIX.

Fernando Carmona de la Peña (1924 – 2001), mexicano Licenciado en la Escuela Nacional de Economía (ENE), UNAM.

Estadounidenses

Earl J. Hamilton (1899-1989), historiador estadounidense.

Paul A. Baran (1910 – 1964), economista ruso – norteamericano, conocido por sus puntos de vista marxistas.

Lewis U. Hanke (1905 – 1993), historiador estadounidense, hispanista e hispanoamericanista.

Británicos

Hacquetta Hawkes (1910 – 1996), arquéologa británica y escritora

John Lynch (1927), profesor británico emérito de Historia Latinoamericana en la Universidad de Londres.

Sir John Huxtable Elliott (1930), historiador británico eminente.

Paul Thompson (1935), historiador oral británico. Profesor de Investigación en la Universidad de Essex.

Josiah Condier (1789–1855), editor británico del periódico abolicionista El Patriota y de la enciclopedia geográfica El Viajante Moderno.

Henry F. Dobyns, etnohistoriador, británico.

Brasil

Darcy Ribeiro (1922 –1997), antropólogo brasileño. Ministro de Educación en Brasil.

Promotor de reformas universitarias en Brasil, Chile, Perú, Venezuela, México y Uruguay, al abandonar el país al golpe de estado de Brasil en 1964.

Darcy Ribeiro basa su obra citada, Las Américas y la Civilización, en la de:

Arnold Joseph Toynbee (1889 – 1975), historiador británico.

Argentinos

Jaime Molins, argentino. (Publicación de 1882)

Vicente G. Quesada, (1830 – 1913) argentino. (Publicación de 1890).

Jorge Abelardo Ramos Gurtman (1921-1994), político argentino, historiador y escritor , creador de la corriente política e ideológica llamada la “Izquierda Nacional” (con influencia intelectual en Argentina, Uruguay, Bolivia y Chile).

Sergio José Bagú Bejarano (1911 – 2002). Periodista argentino, abogado, historiador y sociólogo. Ocupa un lugar destacado entre los pensadores de América Latina en el siglo XX y dentro del marxismo latinoamericano.

Marxistas alemanes

Ernest Ezra Mandel (1923– 1995), revolucionario alemán y teórico del Marxismo.

André Gunder Frank (1929 – 2005) fue un economista y sociólogo alemán y uno de los creadores de la teoría de la dependencia en los 60, considerándose él mismo como un neomarxista y economista radical.

Comentario

Como podemos evidenciar, los autores contemporáneos y modernos citados en esta obra provienen de distintas nacionalidades. De los más de 30 autores modernos y contemporáneos citados, no es de sorprenderse que solo haya tres autores españoles. Un jurista de las Indias y dos ideólogos independentistas catalanistas.

Tampoco es de sorprenderse que el libro recoja, desde su 1ra hasta su 50ma cita, apenas una sola frase de un cronista español de la conquista de América: Gonzalo Fernández de Oviedo (1478 – 1557), que tiene una obra cuasi enciclopédica; Pero, aun así, el autor de este libro ha decidido escoger solo una frase.

La fuentes primarias se obvian u omiten directamente.

No se encuentra en la bibliografía ningún catedrático hispanista, defensor de la Monarquía Universal Hispánica (por mencionar a este punto de vista histórico y académico, que existe).

De los autores europeos citados en la bibliografía de la obra: desde la 1ra hasta la 50ma cita, de 30 de ellos, seis son británicos, tres son estadounidenses, tres son franceses, tres son españoles (siendo dos de ellos independentistas catalanistas), dos son alemanes (marxistas) y uno es judeo-italiano.

De los autores latinoamericanos (desde la 1ra hasta la 50ma cita), cuatro son argentinos, cuatro son mexicanos, dos son bolivianos, dos son uruguayos y uno es brasileño.

Encontramos autores con marcadas tendencias políticas, como las del marxismo teórico. Particularmente, dos autores alemanes de esa línea, un economista estadounidense y dos políticos argentinos de dicha línea socio-política.

En las fuentes bibliográficas de los británicos y de Darcy Ribeiro, de Brasil, encontramos la tendencia del enciclopedismo británico (valga la redundancia), pues, probablemente, los británicos son los que han modelado los lineamientos generales de la Historia Universal, sobre todo para lo que se enseña de Historia en Latinoamérica.

También encontramos autores decisivamente influyentes en el pensamiento académico universitario de Hispanoamérica (que, como ya mencionamos, sus raíces bien podrían venir de la doxología que los británicos han ejercido sobre la historia; pues no olvidemos que la ubicación del meridiano de Greenwhich fue una decisión aplicada a todo el mundo, pero decidida, valga la redundancia, solo por los británicos).

Un ejemplo de un autor académicamente influyente, a revisar:

– Darcy Ribeiro, de Brasil.

Fue Ministro de Educación de su país e hizo reformas universitarias en Chile, Perú, Venezuela, México y Uruguay.

¿En qué consistieron esas reformas universitarias en tantos países latinoamericanos?

Sorprende (o tal vez no) que, de los autores latinoamericanos citados, la mayoría sean argentinos y mexicanos de marcada alineación política de izquierda.



Crónica de una negligencia anunciada

Crónica de una negligencia anunciada

vía: ecuadorhispano.blogspot.com

El día 6 de diciembre del presente año, el diario El Comercio publicó una infografía titulada “Con el caballo, la pólvora y la religión, España conquistó a la cultura Quitu, nuestros ancestros”. La misma demostró ser tendenciosa, poco académica en el sentido de contrastar datos y fuentes (no basta con mencionar a dos personas si ambas son de la misma ideología) y muy ligera, diríase que superficial en el mejor de los casos.
Varios estudiosos de la historia, algunos académicos y otros aficionados, pero todos comprometidos con su estudio serio, decidimos poner un escrito de rectificación, educado pero firme, con argumentos, al casi pasquín publicado por dicho diario. Nuestra carta de rectificación fue remitida el 8 de diciembre, y entonces empezó una serie de llamadas telefónicas y correos electrónicos para saber qué fue de su suerte. Lo último que supimos, en virtud de los correos de una señorita llamada Jenny Martínez, fue que cayó en manos de un señor llamado Dimitri Barreto, quien iba a revisarla y consultar con otros historiadores sobre el contenido de nuestro texto. Me pregunto por qué no fueron tan cautos con la infografía, que a todas luces fue objeto de un análisis mucho más simplista y descuidado, si acaso lo hubo. Finalmente, el día 17 de diciembre le escribí por última vez a Jenny Martínez, pidiéndole que me indique si aun había interés en nuestro pedido de rectificación, dado que, cada día que pasa, dicho pedido pierde más y más sentido, porque ya nadie recordará la infografía que nos motivó a redactarlo. Y bueno, seguimos esperando una respuesta, que al parecer jamás llegará.
Dado que no nos han dado un espacio, ni han tenido la voluntad de rectificar su tendenciosa y direccionada infografía, que ahonda de forma desvergonzada en algunos lugares comunes, que por comunes no dejan de ser errados a la luz del estudio histórico, señores de El Comercio, permítanme decirles lo siguiente:
Leo su diario todos los días, de algo sirve. Y aunque rechazo la política gubernamental de acoso a la prensa privada, debo rendirme, al menos en este caso, a lo evidente: cuando no se trata de defender sus intereses corporativos, de gremio, de grupo; cuando sus intereses no están directamente afectados, no tienen NINGÚN empacho en plegar servilmente al discurso oficial, porque eso es lo que han hecho al darle espacio a la misma gente, Juan Paz y Miño y Felipe Ogaz, voceros de la visión oficialista de “descolonización cultural”, de rechazo a todo aquello que no sea parte de su “nueva” visión de la historia, manoseada hasta encajar en los cánones de la “revolución” política (léase ideologización). Basta mencionar lo que han hecho con la figura de Eloy Alfaro. Apenas en ese caso, el más obvio, dieron la cara, para defender sus propios editoriales de hace 100 años. ¿Y las demás falsedades emitidas por este gobierno y sus voceros para desdibujar la historia a su antojo? Esas, caballeros, esas han callado o han plegado a ellas, porque simplemente, no se han sentido afectados. Y quienes nos dimos el tiempo para pedirles una rectificación, volvemos a hacerlo, aunque no les interese actuar. Ojalá tengan la decencia de hacerlo en algún momento.
Eduardo Daniel Crespo Cuesta

Para quienes interese, este es el enlace a la infografía:
http://www.elcomercio.com/quito/Infografia-religion-Espana-conquisto-Quitu_ECMFIL20121206_0002.pdf

Finalmente, el texto de nuestro pedido:

“Quito, 8 de diciembre de 2012
Señores
Diario El Comercio
Ciudad.-
De nuestras consideraciones:
Por medio de la presente, los abajo firmantes, estudiosos de la Historia tanto desde el campo académico como aficionado, algunos dedicados a la docencia universitaria y autores de publicaciones investigativas, deseamos mostrar, con cortesía pero firmeza, nuestro rechazo a la infografía por ustedes publicada el día 6 del presente mes, en la página 2 de su diario, alusiva a la fundación española de la ciudad de San Francisco de Quito. En la misma, titulada “El legado de la conquista es el mestizaje”, se lee en una segunda línea, a modo de subtítulo: “Con el caballo, la pólvora y la religión, España conquistó a la cultura Quitu, nuestros ancestros”.
Dicho encabezado, hay que decirlo, es inexacto:
1)      Las fuerzas españolas doblegaron a la oposición inca y sus aliados, de ningún modo al general de la población de estas tierras. Como señalan  Galo Ramón Valarezo y Tamara Estupiñán Viteri, entre otros, gran parte de la población indígena comarcana de Quito apoyó a Belalcázar en contra de la presencia inca, representada en Rumiñahui. La población quitu, en todo caso, fue sometida décadas atrás por los conquistadores incas.
2)      No solo los quitus son los antepasados de los quiteños.  De acuerdo a la información presentada por Cristóbal Landázuri, Pablo Núñez, Juan Fernando Regalado y Luis Alberto Revelo en su obra “Sociedad y política en Quito” (Quito: FONSAL, 2010), para el año 1779 el 67.71% de la población de las parroquias urbanas de la ciudad de Quito era blanca, ya sea peninsular o en su mayoría criolla. La población indígena para ese mismo año era del 26.56%, y la población negra del 5.73%. Descartar este tipo de información incide en un aumento del desconocimiento de nuestras raíces, del hecho de que en esta ciudad la conquista no significó únicamente la violencia que, al parecer y de acuerdo a la infografía, sería lo más representativo de la huella española. Los vecinos españoles, numerosísimos como se acaba de señalar, son también parte de la herencia quiteña que compartimos todos.
3)      El uso de la religión en el encabezado se encuentra injustificado, ya que en el texto que sigue jamás vuelve a ser mencionada, lo que representa un uso inadecuado de un término a fin de captar la atención del lector, al cual de ninguna manera se le explica qué papel jugó la religión (la evangelización) en el proceso de conquista.
Dicho lo anterior, los abajo firmantes mucho les agradeceremos la publicación de esta y la rectificación pertinente. Es menester recordar la importancia e impacto de textos como el indicado y publicado por ustedes, ya que los mismos pueden incidir, como en este lamentable caso, negativamente en el reconocimiento de nuestro pasado y nuestras raíces. Si como señala la infografía, “el legado de la conquista es el mestizaje”, el Quito pluricultural e inclusivo tantas veces evocado en estos tiempos, merece un estudio más serio, profundo y desapasionado de nuestras herencias diversas.
Atentamente,
Eduardo Daniel Crespo Cuesta, MA
Eduardo Enrique Crespo Guarderas, Arquitecto
David Francisco Egas Yerovi
Alvaro R. Mejía Salazar, Mg
Francisco Núñez Proaño, Historiador”


12 de octubre, Día de la Hispanidad

12 de octubre, Día de la Hispanidad

vía: http://ecuadorhispano.blogspot.com/

Nuevamente llega el 12 de Octubre, día que en las últimas décadas ha dejado de ser un motivo de orgullo, de real integración y conciencia de nuestra cultura común entre los pueblos hispanos. En HispanoamEérica, la ideologización, la reinterpretación interesada de la historia con fines políticos y una reafirmación identitaria las más de las veces pobremente argumentada, han separado aun más a los pueblos que conformamos este particular espacio civilizatorio dentro del marco de la civilización occidental. Somos quizá el área geográfica más rica, diversa y tristemente dividida de Occidente.
No deja de ser paradójico que quienes más llenan su discurso de palabras como “la Patria Grande”, sean quienes menos aprecien una realidad indiscutible: la identidad común que nace de 300 años de historia compartida, y 500 desde que empezó la andadura de nuestro Nuevo Mundo, nuevo porque sobre la base de las diversas civilizaciones indoamericanas se prodigó el fundente civilizatorio occidental, mediterráneo y español, sin el cual jamás habríamos llegado a ser lo que hoy somos: hispanoamericanos, más allá de que a algunos guste o disguste, que unos lancen loas y otros lo aborrezcan.
La historia nos enseña que un proceso así, donde dos civilizaciones se encuentran, jamás ha sido equitativo ni simétrico: hubo mucho que lamentar, sí; pero poco reparamos en aquello que nos debería enorgullecer: una lengua común; una cultura común con preciosas variantes regionales y de país a país; una historia con hitos gloriosos poco conocidos (la derrota de la mayor armada jamás reunida hasta ese momento, británica, durante el asedio de Cartagena de Indias, en 1741); y un largo etcétera. La verdadera integración no empieza por acuerdos comerciales, cumbres presidenciales o rechazo consensuado a las políticas de uno u otro país: empieza cuando se desechan los chauvinismos parroquianos, los nacionalismos armados desde el Estado y la urgencia política de justificar la codicia de las élites de nuestros países en el siglo XIX a través de la historia oficial. Empieza cuando dejamos de ver cada uno un árbol y vemos el bosque en el cual Hispanoamérica cobra sentido.
Leamos un fragmento de las palabras de quien por muchos es considerado el ecuatoriano más ilustre, el General Eloy Alfaro, pronunciadas durante su breve pero iluminado discurso del 10 de agosto de 1906, día de la inauguración del monumento a la independencia, que hoy adorna el centro de la Playa Mayor de Quito, la Plaza Grande:
[…] La festividad que aquí nos ha reunido, es, no solo un testimonio de gratitud y admiración a los Mártires del 10 de agosto, sino una verdadera renovación del día más glorioso de nuestra historia; de ese día en que, proclamada la libertad de un mundo se complemento [sic] la obra gigantesca de Colón abriéndole nuevos y vastísimos horizontes a la humanidad.
Terminada la magna lucha prevalecieron los sentimientos de fraternidad entre peninsulares y latinoamericanos: y el Ecuador fue la primera de las naciones emancipadas que, movida de filial afecto busco [sic] la reconciliación con la madre patria. Ni de esta, ni de nuestros padres la culpa del formidable duelo que dio por resultado la independencia: España siguió la senda del extraño derecho de gentes de aquella época; y la América, sin tiempo, llegado el momento de su emancipación, resolvió conquistarla con la espada. Cada cual luchó por sus ideales; y el triunfo y la gloria de los americanos, probaron al mundo que eran también dignos hijos de la heroica madre de los Cides y de los Velardes. España nos dio cuanto podía darnos, su civilización; y, apagada ya la tea de la discordia, hoy día, sus glorias son nuestras glorias, y las más brillantes páginas de nuestra historia, pertenecen a la historia española.

Eloy Alfaro

Años después, el ilustre quiteño Don Luciano Andrade Marín, en su obra La lagartija que abrió la calle Mejía, escribiría estas palabras acerca del antedicho discurso pronunciado por Alfaro:
El general Eloy Alfaro, empero que casi nunca pronunciaba discursos, en esta vez, de su corto discurso dijo estas preciosas palabras que nunca antes habían oído nuestroschauvinistas del patrioterismo.
Como parte del acto de inauguración del monumento a la independencia, del cual se ha rescatado el discurso de Alfaro, otro quiteño de cepa, Don Manuel María Sánchez, leyó su poema Ofrenda a España, en el cual dice:
La América, tu América sentía,
de tu arrojo heredera,
Aquellas rebeldías singulares
que hicieron inmortal
la audacia ibera.
Y ya núbil y fuerte
Y libre ya.
Podía en su suelo formar nuevos hogares,
Disponer; a capricho,
De su suerte.
Algo esencial hemos perdido en el camino, del pensamiento de estos ecuatorianos que nos precedieron, que más allá de la separación política, tenían claro el ideal de la identidad común. Lástima que su potencial siga siendo eso, el potencial de una región que aun no despierta del separatismo.
Espero que esto llame a la reflexión y a la memoria.
¡Feliz día de la Hispanidad!
Notas:
Las palabras de D. Eloy Alfaro, D. Luciano Andrade Marín y D. Manuel María Sánchez, las he tomado de:
–          Ortiz Crespo, Alfonso y otros (2006), Nuestro día Sol: una mirada al Monumento de la Independencia en sus cien años, Quito, FONSAL / Alcaldía Metropolitana de Quito.
Este texto y en particular, las palabras de Alfaro, me fueron revelados años atrás por mi esposa, María Gabriela Arteaga Vizcarra, durante la redacción de su tesis de Maestría. Mi gratitud a ella por este venturoso hallazgo.
Eduardo Daniel Crespo Cuesta
Quito, 11 de octubre de 2012


Las Medallas Conmemorativas de lo que Nunca Ocurrió
septiembre 18, 2012, 10:47 am
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Las Medallas Conmemorativas de lo que Nunca Ocurrió

Juan Pablo Aguilar Andrade

En 1739, la armada británica atacó la América española; en noviembre de ese año, el almirante Edward Vernon se apoderó sin mayores dificultades de Portobelo, en el istmo de Panamá y, alentado por el triunfo, preparó en Jamaica una flota de 186 barcos, más de 27.000 hombres y 2.000 cañones y la dirigió contra Cartagena de Indias. En esta ciudad le esperaba una guarnición de 3.600 hombres al mando del teniente general Blas de Lezo, quien contaba con apenas 6 barcos para la defensa.

Blas de Lezo nació en Pasajes (Guipúzcoa), el 3 de febrero de 1689. Marino desde los doce años, a los quince perdió la pierna izquierda en la batalla de Vélez-Málaga y dos años después, en 1706, el ojo izquierdo mientras defendía la fortaleza de Santa Catalina de Tolón; en 1714 su brazo derecho quedó inservible como consecuencia de un balazo de mosquete recibido durante el sitio de Barcelona.
En 1741, mientras la flota de Vernon se acercaba a Cartagena, Blas de Lezo ocupaba el cargo de Comandante General de la ciudad.
El 15 de marzo Vernon se ubicó frente a Cartagena y el 20 logró destruir las defensas exteriores de la ciudad y apoderarse de la isla Tierra Bomba. El 4 de abril, la armada británica entró en la bahía exterior de Cartagena y el almirante británico consideró que la victoria era suya y envió un barco correo a Londres, donde la noticia de la caída de la ciudad desató el júbilo; como parte de las celebraciones, se acuñaron varias medallas conmemorativas, dos de las cuales se reproducen aquí.
En la primera, un Blas de Lezo arrodillado entrega su espada a Vernon y la escena se explica con la siguiente frase: “El orgullo de España humillado por el almirante Vernon”.
En la segunda, la inscripción informa que  Vernon ha tomado Cartagena, y la imagen de la ciudad aparece como fondo del retrato del almirante.
Pero mientras en Londres circulaban las medallas, el asalto final a Cartagena resultó algo más complicado de lo que Vernon esperaba.
El fuerte de San Felipe era la última defensa española y Vernon ordenó atacarlo el 20 de abril. Durante la madrugada, las tropas británicas iniciaron avanzaron guiadas por dos supuestos desertores españoles, en realidad espías enviados por Blas de Lezo, que desaparecieron en medio de la oscuridad y dejaron a los atacantes desorientados y al alcance de del fuego español, que pudo diezmarlos sin mucho esfuerzo.
Los intentos de asaltar las murallas terminaron en fracaso; Blas de Lezo había hecho cavar fozos más profundos y las escaleras de los asaltantes quedaron cortas e inútles. Al amanecer, los defensores de la fortaleza lanzaron un ataque a la bayoneta y las tropas británicas huyeron en desbandada.
La flota británica permaneció en Cartagena todavía un mes más, hasta el 20 de mayo, cuando finalmente se retiró sin poder apoderarse de la ciudad, pese a las medallas que anunciaban lo contrario. El monarca británico prohibió que se mencione el fracaso de su armada, que perdió en el intento 18.000 hombres y 50 embarcaciones.
200 españoles murieron defendiendo Cartagena, entre ellos Blas de Lezo, que no pudo recuperarse de las heridas sufridas durante la batalla y falleció el 7 de septiembre de 1741.


APOYAR AL INDIGENISMO, UN DEBER.

DE UN PROYECTO ANTERIOR CON PLENA VIGENCIA:

27.06.10

APOYAMOS AL INDIGENISMO

 

Tienen razón los indigenistas en gritar a los cuatro vientos que deberíamos volver a vivir en un “sistema indígena de vida, anterior al arribo de los españoles a América”.

Antes de la llegada de los sionistas, no existía usura, tasas de interés o especulación. Los pueblos que habitaban lo que ahora es nuestro Ecuador vivían bajo un IMPERIO. Con todas las características del mismo:

1.       Un emperador supremo que sirve de unión entre el pueblo y la divinidad.

2.       Una sociedad dividida en castas.

3.       Un pueblo con sentido de jerarquía y respeto.

4.       Fronteras definidas como medio de conservación de la identidad.

5.       El comercio servía al hombre y no al revés.

6.       El bien común primaba por sobre el individual.

7.       El desprecio por la vida y la eterna búsqueda de ideales trascendentes.

8.       Una casta sacerdotal por debajo de la casta guerrera.

9.       El derecho de mandar sobre el pueblo conquistado.

10.   Penas terribles contra quienes atenten al bien común.

11.   Valores definidos y nada de ambigüedades demagógicas y acomodaticias.

Lógicamente hay muchas más, aunque éstas sean las más importantes.

¡Todos conocemos que tuvimos un EMPERADOR llamado ATAHUALPA, un imperio llamado QUITO!

Vivíamos un sano régimen tradicional, que por su naturaleza milenaria y ancestral; garantizaba la calidad de vida –y muerte- de la gente. Existen amanecidos historiografistas que pretenden hacernos creer que antes de la conquista, este territorio era un paraíso comunista o socialista. ¡Nada más lejos de la verdad! ¡Los hechos hablan por sí mismos! La Historia se puede falsificar en libros, mas no en la memoria. Y es por eso que aquel régimen imperial es la única vía en que esta tierra puede volver a ser el gigante del pasado; dado que si sumamos el aporte que la VERDADERA cultura europea puede hacer, el potencial es infinito.

El camino a la reconstrucción del imperio exige una VERDADERA REVOLUCIÓN, y nada de amaneradas “revoluciones ciudadanas”. Solo el sacrificio lleva a la gloria y la superación de la pseudo república en que vivimos es el primer paso. El segundo es saber reconocer a la ÉLITE ESPIRITUAL que debe guiar y de la cual la figura del EMPERADOR debe ser reconocida por su gente.

¡El camino está trazado por los dioses, es trabajo de los héroes saber caminarlo hasta la gloria!

Felo



Un heroico quiteño en los Tercios españoles

Un heroico quiteño en los Tercios españoles

Patricio Muñoz Valdivieso, historiador y genealogista lojano, nos detalla en su interesante artículo “PARENTESCOS DE (DON) ALONSO PÉREZ DE LOS RÍOS, VIZCONDE CONSORTE DE SAN DONÁS”, la siguiente información sobre un destacado lojano quiteño audiencial que se desempeñó como militar en la Europa del siglo XVI, específicamente en las campañas de Flandes, llegando al grado de General y Maestre de Campo en las filas de los Tercios, además de haber logrado una distinguida posición social (Ver el artículo completo en este enlace: http://www.genealogia.or.cr/pdf/revistas/ACCG-revista019.pdf):

General y Maestre de Campo (D.) ALONSO DE LOS RÍOS (o PÉREZ DE LOS RÍOS o PÉREZ DE LOS RÍOS Y RIBERO o PÉREZ DE LOS RÍOS VIVERO o PÉREZ RÍOS CABALLERO o PÉREZ DE LOS RÍOS Y VIVERO o PÉREZ DE LOS RÍOS DE VIVERO Y RIBERA), Vizconde consorte de San Donás, el cual junto con su esposa son los primeros del título establecidos en el nuevo continente, n. por 1623 en la quiteña Loja. Según Mendiburu nació en Lima, sin embargo, en la capital virreinal solo se crió desde muy joven como él mismo declaró después. Conforme otro testimonio equivocado nació en la andaluza y granadina Lojac, ciudad que quizás, como buen lojano americano, visitó mientras duró su estadía en la península ibérica, y donde tal vez obtuvo una genealogía falsa por los apellidos Vivero, Rivera, Mercadillo y Mendoza, recuérdese que el fundador de la Loja americana el Cap. Alonso de Mercadillo era originario de la granadina Loja.

Fue un caso atípico en la obtención de títulos nobiliarios por parte de individuos nacidos en Indias y concretamente en la jurisdicción de la Audiencia de Quito el de (D.) Alonso Pérez de los Ríos. Marca generalizada, conforme se constata de una revisión somera de la obra de José Alejandro Guzmán Rodríguez, Títulos Nobiliarios en el Ecuador, publicada en Madrid en 1957, fue que quienes alcanzaron esos reconocimientos tenían como cuna a familias cuyos progenitores o parientes inmediatos o ellos mismos habían desempeñado elevados cargos burocráticos en el nuevo continente, tales fueron los primeros Marqueses de Cadreita -o Cadereita o Cadereyta- (1617) y Valdelirios (1703), cuyas familias temporalmente residieron en Quito; o bien provenían de familias criollas domiciliadas en la Audiencia que se habían encumbrado económicamente, como fueron los primeros Marqueses de Solanda (1700), Villa Rocha (1703), Miraflores (1744), Lises (1745), Villa Orellana (1748) y S. José (1815); y los primeros Condes de Selva Florida (fines del siglo XVII), Las Lagunas (1714), Real Agrado (1769) y Casa Jijón (1784). Recuérdese que en la Audiencia de Quito residieron por herencia el siciliano título de Marqués de Maenza y el castellano Marqués de Selva Alegre, que se vincularon familiarmente en esa jurisdicción.

El caso de (D.) Alonso es la excepción a la regla anterior, joven emprendió viaje al viejo continente en busca de fortuna pues el sueño americano no había funcionado tan exitosamente para su familia, la cual de la información que se desprende anteriormente, no alcanzó, sino muy relativamente en algunos de sus integrantes, el cenit económico y social tan deseado. Allá le fue bastante bien en la carrera de las armas y tuvo un excelente ojo para desposarse, consecuencia de ello fue que se le otorgó en Bruselas en 1654-03-14 el título de Flandes de Vizconde hereditario y Preboste de San Donás que era de propiedad de su primera esposa o de la familia de aquella. Este hecho, entonces, abrió nuevos y florecientes caminos para él y para sus hermanos enteros y del tercer desposorio materno, coincide que las ventajosas prebendas y casamientos o uniones de hecho de ellos se dan luego de la obtención del título; sus provincianos paisanos, miembros de importantes familias, y uno que otro de sus vecinos geográficos perdieron la cabeza por emparentar de cualquier manera con el novel Vizconde, probablemente emparentado además por su primera esposa con la alta nobleza europea, y cuyos hijos de segundo matrimonio muchos años más tarde adquirirán por herencia de su familia materna el peruano Marquesado de Villa Hermosa de San José.

Curiosamente, D. Alonso, único lojano, y segundo quiteño audiencial de nacimiento luego de Cadreita, en obtener una dignidad nobiliaria no responde a los dos presupuestos indicados, y el título que recibirá no será de Castilla como es el caso de todos los anteriormente señalados, sino el de uno de los tantos dominios personales del entonces monarca español reinante de la dinastía de los Austrias, aunque claro es necesario acotar que la concesión se la hizo por matrimonio con la beneficiaria del título y no por sí mismo; en todo caso, habría que revisar cuantos Vizcondes de esta denominación hubieron antes en Flandes, pues (D.) Alonso y su esposa son los primeros del título que vivieron en el Perú.

Llamado siempre erradamente Conde en el testamento de su madre (lojana) y por su cuñado Fco. de Ureña al testar. Acaso se lo llamaba Conde, lo que sucederá también con sus sucesores en el título, o bien por confusión, o bien por propia voluntad, o bien para evitar la notoriedad que podría haber significado en el ambiente de entonces de ser considerado menos que Marqués o Conde, títulos que se encontraban al mismo nivel según la legislación castellana conforme lo expresa Julio de Atienza en Títulos Nobiliarios Hispanoamericanos, 1947, p. 18.

En 1646 de unos 23 años ya D. Alonso se encuentra en Madrid, declara que se crió desde joven en Lima y figura como testigo de la inf. genealógica presentada por el limeño D. Fco. de Vargas y Carvajal, integrante de la familia de los futuros Duques de San Carlos, para ser investido caballero de Alcántara.

En 1662-01-25 en Madrid hace una Relación de méritos y servicios el Mte. de Campo D. Alonso, Vizconde de San Donás. En ella se incorpora el testimonio dado en Bruselas en junio de 1658 por García Osorio, Contador del Consejo de Flandes, el que dice que Ríos se estableció en Flandes como parte de una compañía de infantería española en 1648-04-06 y que le fijaron la renta de 8 escudos de ventaja particulares el día 21 como Alférez Reformado que fue de los reinos del Perú, sirviendo en esa calidad hasta 1650-01-28, fecha en que el Archiduque Leopoldo lo puso al frente de una compañía de infantería donde sirvió hasta 1655-05-01 en que se le concedió el mando de una compañía española hasta que en 1658-05-08 D. Juan (José) de Austria le nombró Mte. de Campo del Tercio de Caballería bajo órdenes del Mte. de Campo D. Pedro de Carvajal y Coria hasta que el día 13 se le concedió licencia.

También se encuentran las certificaciones dadas en 1655-04-23 y 1656-05-20 por D. Fernando de Solís, General de Artillería en Flandes, y los Sargentos Generales de Batalla el Marqués de Monroy, el Marqués de Yennes, el Mte. de Campo de Infantería D. Antonio de Bassacourt y el Cap. y Sgto. Mayor D. Jerónimo de Benavente, en las que declaran que lo han visto servir por 8 años, especialmente en 1648 en el asalto de la villa y ciudad de Cotray –llamada también en ese documento Cotras- en Francia con gran valor, habiéndolo visto el Archiduque Leopoldo en una salida que hicieron los enemigos peleando y rechazándolos hasta una entrada encubierta, acto en que se tomaron prisioneros. Luego luchó en la batalla de Lens librada en la provincia de Henao entonces y hoy en Artois donde fue apresado en 1649, después en la entrada que se hizo a Francia en el sitio y toma de la villa de San Venant o San Venante o Saint Venant en Artois, entrada encubierta que se ganó en la noche a órdenes de Solís como parte de su Tercio, habiendo sido Ríos el primero que cruzó el foso que lo pasó a nado tomando el reducto de los enemigos sobre la puerta de ella y bajando el puente para que pase su gente y ocupe la villa.

Que luego fue nombrado por entrar a la villa de Cambray –entonces española y actualmente francesa- en 1650 por el Archiduque como Maestre de una compañía de infantería con la que fue al socorro de la villa y puerto de Ostende en Flandes, distinguiéndose al año siguiente de 1651 en el sitio y toma de la villa de Fornay –llamado también Fornos- en Francia, así mismo ganó con su compañía la entrada encubierta en el sitio y toma de la villa de Berges San Vinoc -o Bergh Saint Vinox o Berghes Saint Vinox en Flandes entonces y hoy francesa-, ocasión en que muy probablemente conoció a su futura primera esposa. En 1652 se distinguió en el sitio y toma de la villa y puerto de Gravelingas o Gravelines en Flandes entonces y hoy francesa y dio buena cuenta del convoy que llevaba muchos pertrechos de guerra el mismo que dirigió desde la villa de Berges -o Bergh Saint Vinox- hasta la de Borburque o Bourbourg en Francia para el sitio de la última, donde escaramuzó con los enemigos que salieron para impedirle el paso. Se destacó también en el sitio y toma de la villa de Dunquerque en Flandes entonces y hoy francesa, en la entrada a Francia que se hizo en 1653 en que se sitió y desmanteló la villa de Bemont –que debe ser la actual Russy-Bémont- en Picardía, también en el sitio y toma de la villa y fortaleza de Rocroy. En 1654 en el sitio de Arras donde fue apresado, habiendo obrado bien en las salidas que hicieron los enemigos franceses desde esa plaza defendiendo con los soldados de su compañía el reducto y cabeza de sus trincheras.

Siendo Capitán de Caballos al mando de su compañía, según dijeron el Príncipe de Ligni –llamado en ese documento también Lignei o Lisni-, Gral. de Caballería de Flandes, el Conde de Marchin -o Marcin o Marsin-, Gral. de las tropas del Príncipe de Condé, y Fco. Sánchez Pardo, Sgto. Gral. de Batalla y Tte. Gral. de Caballería de Flandes, en certificaciones dadas el 16, 17 y 25 de mayo de 1658, se distinguió en 1655 y en 1657 en el convoy que metió en Gravelingas o Gravelines, pues habiéndole enviado el Conde de Marchin que vaya a la vanguardia a mandar un Teniente que estaba con 15 caballos y mantuviese los centinelas alanzados en orden de que si los enemigos franceses e ingleses que ocupaban el fuerte real de Mardique –o Mardick, actual Fort-Mardyck- en Flandes entonces y hoy francesa, intentasen algo o saliesen de allí los cargase hasta sus fortificaciones, lo que en efecto sucedió con apoyo solo de su compañía, puesto que el Teniente y los soldados mencionados lo desampararon, consiguiendo Ríos con su propio Teniente y dos soldados que se retiraran los contrarios, arriesgándose de tal manera que hubiera sido muy difícil ser socorrido por los demás, siendo esta la razón reconocida por Marchin por la que gracias al ingenio de Ríos se pudo introducir el convoy en esa población. Todo esto pesó para que sus servicios fueran aprobados en cartas dirigidas al Rey por el Archiduque Leopoldo, D. Juan (José) de Austria, el Conde de Fuen Saldaña, el Príncipe de Ligni y el Conde de Marchin el 12 de abril y 04 de octubre de 1656, el 04 de junio de 1658 y el 22 de noviembre de 1661, fecha esta última en que el Conde de Fuen Saldaña, Embajador Extraordinario en París, le envió a Madrid en cumplimiento de una misión real.

En 1663-04-10 en Madrid es nombrado Corregidor de Collaguas en Arequipa, Perú. En 1664-09-05 recibe licencia el Corregidor de la provincia de los Collaguas para pasar al Perú junto con su esposa, tres hijos y una criada negra. Previamente levantó una información genealógica, declaró que era hijo de Gabriel de los Ríos y Rivera y de Carolina –le cambió el nombre a la madre- Mercadillo y Mendoza, y nieto paterno de Fco. de los Ríos Vivero y Margarita de Rivera –como ya dijimos esa filiación se la pone en entredicho-. Viajaba con sus tres hijos que se llamaban Alonso, Fernando e Isabel.

También en el desempeño de ese cargo será conocido como Gobernador de la Provincia de Cailomas -o Cailloma-, rica zona minera peruana. En 1669 el Fiscal de la Audiencia de Lima acusa al Vizconde de haber “envenenado a su hija Isabel Pérez de los Ríos y a dos indios”. En 1674 el Vizconde se encuentra otra vez en Madrid, declara que había estado avecindado en Lima y figura como tgo. de la inf. genealógica presentada por el limeño D. Juan José de la Presa y de la Cueva para ser investido caballero de Calatrava.

En enero de 1680 en Loja su cuñado Ureña declara que D. Alonso donó a su hermana Da. Gabriela un pedazo de casa servida con un mitayo del p. de Colambo que había comprado a Juan Pizarro, marido de Marta de la Banda. Su casa o la de alguno de sus descendientes se encontraba en la calle de Gremios en Lima. Así mismo él o alguno o algunos de los sucesivos Vizcondes fue/fueron propietario/s de unas casas situadas en la esquina de Corcovado (cuadra cuarta del jirón Cuzco) y Negreyros (cuadra quinta del jirón Azángaro), casas que antes en 1620, según José Gálvez, fueron adquiridas por Da. Isabel Pérez Penacho, esposa primero de D. Antonio de Paz y luego del Gral. D. Antonio de Morga y Estrada, Alcalde Ord. de Lima. Esta residencia se habría convertido en varias generaciones de los San Donás en su casa solariega.

Ricardo Palma en una de sus Tradiciones Peruanas escritas en 1868 bajo la denominación de “Un litigio original”, producto de una enconada enemistad habida entre el segundo marqués de Santiago D. Dionisio Pérez Manrique y Villagrán y el primer conde de Sierrabella D. Cristóbal Mesía y Valenzuela en los tiempos del virrey Melchor Portocarrero Lazo de la Vega, conde de la Monclova, cuenta que D. Alonso Pérez de los Ríos y Rivero, vizconde de San Donás, fue uno de los testigos a la salida de una de las misas de la iglesia de S. Agustín de Lima del 08 de septiembre de 1698 de una interminable gresca entre los cocheros de ambos personajes, azuzados por sus amos, en la que se negaban a darse paso mutuamente para que sus carruajes pudieran seguir su camino, y el proponente de la idea de acudir ante el Virrey para arreglar el conflicto, pues “el vizcondesito de San Donás, que era mozo de salidas y expedientes oportunos” intervino expresando: “-Pero, señores, esto es una majadería, a la que conviene poner término. Quédense los coches como están, y vamos donde el virrey para que él decida el caso”.

Sin embargo, en este punto es necesario aclarar que para entonces el Vizconde D. Alonso ya había fallecido según el testamento de su hijo y homónimo el segundo D. Alonso otorgado en junio de 1694, del que también se presume debió morir poco tiempo después, así que Palma seguramente se refiere en lo concerniente a los hechos de este episodio a su nieto y homónimo el tercer D. Alonso pues habla de vizcondecito y mozo y para 1698 el tercer D. Alonso tendría unos 18 años. Así mismo, se conoce que D. Dionisio Pérez Manrique fue primer marqués de Santiago y que D. Cristóbal Mesía y Valenzuela fue segundo conde de Sierrabella, acaso es que Palma se intenta referir al segundo marqués de Santiago D. Carlos Pérez Manrique y Camberos, pues parece que ya para entonces habría muerto el primero, y acaso creyó que D. Cristóbal Mesía y Valenzuela era el primer conde de Sierrabella cuando era el segundo realmente (?).

Su nieta Da. María Pérez de los Ríos y Corral, Vizcondesa de San Donás, en 1758 declara que fue General, Mte. de Campo de la Caballería de Coraceros, “militar del Emperador Don Leopoldo Guillermo de Austria en Flandes” por su Alteza Real D. Juan (José) de Austria, Embajador Extraordinario del Rey D. Felipe IV de España ante el Rey Luis XIV de Francia, General de Mar y Tierra en el Virreinato del Perú, Conde consorte de San Donás”, aunque claro que Da. María confundió a dos Leopoldo de Austria, pues con el que combatió el Vizconde fue un homónimo del Sacro Emperador Romano Germánico Leopoldo I, personaje este último que apenas tenía entre 10 y 16 años aún no reinante en 1650 y 1656 cuando se desarrollaron las acciones de armas en que participó el Vizconde a órdenes del archiduque indicado; además exageró su nieta al decir que fue Embajador Extraordinario, estuvo si a órdenes de uno pero no más.

En este último error, considerarlo Embajador en Francia, caen también Mendiburu y Felipe A. Barreda, probablemente ellos se basaron en la detallada relación de servicios de Pérez de los Ríos hecha en “Lima Fundada” de D. Pedro Peralta y Barnuevo, obra escrita en 1732.

En la obra de Mendiburu consta también que fue Tte. Gral. de los Reales Ejércitos. En los papeles de nobleza de los Tamayo de Mendoza se dice que Pérez de los Ríos fue nombrado Corregidor de Huamanga y Collaguas en 1663, sin embargo, se equivocaron, pues lo fue de Collaguas y Cailloma como ya se ha señalado. En 1716 y en 1725 su hijo D. Bernardo Juan declara que D. Alonso fue General y que fue Conde de San Donás, lo que también afirma su hijo D. Fco.

En C1° en Flandes por 1654 c. Da. Isabel Cleis de Guistele y Aremberg –o Cleis de Hulle y Gistele o de Gistele o Cleis de Guisteli y Aremberg o Cleis Guistelli y Aremberg o Cleis y Guistelle-, n. del Condado de Flandes, Vizcondesa titular del estado de San Donás, llamada también Condesa de ese estado, Señora de Grusanave, de San Bino –o Verges de Sanbino en los Estados de Flandes entonces o Berghes Saint Vinos, hoy población francesa- y de Crepus de San Lorenzo, Baronesa de Durpión –o Urpin o Vupin- y de Alpines conforme su nieta Da. María Pérez de los Ríos y Corral y también debió ser Señora de San Donás –o San Donat- y de la Verdaya –o Berdaya- pues sus descendientes asoman con esos títulos también.

Es probable que Da. Isabel haya sido pariente del ya indicado Felipe Fco. de Ligne –o Ligni-, nacido en 1625, quien también fue último Conde, primer Duque, y Príncipe Soberano de Aremberg dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, Duque de Aschot y de Croy, Grande de España de Primera Clase, Príncipe de Porceau, Marqués de Montcornet, Conde de Beaumont, de Seneghem y de Lalaing, Barón de Zewemberges, de Commera, de Rotzelaer, de Bierbecke y de Heverlé, etc., el cual luchó en Flandes, fue Gobernador de Valenciennes y Caballero del Toisón de Oro, fallecido en 1674 o 1675, esposo que fue de Da. Magdalena de Borja y Doria, descendiente del Papa Alejandro VI, de los italianos Doria y Colonna y pariente de San Carlos Borromeo, los que tuvieron sucesión que se extinguió, pasando entonces la titularidad de la Casa de Aremberg y sus dominios y títulos a su hermano Carlos Eugenio de quien provienen actualmente las ramas de Francia, Bélgica y Alemania. El título ducal de Aremberg fue poseído alguna vez por Da. Ma. del Rosario de Silva, que también fue Condesa de Fuenclara y Grande de España de Primera Clase, fue esposa del II Duque de San Carlos D. José Miguel de Carvajal y Vargas Manrique de Lara, n. en 1742 en Lima, que no tuvieron sucesión.

En el Nobiliario de los Países Bajos y Condado de Borgoña, cuyo título original es Nobiliaire des Pays-Bas et du Comté de Bourgogne, escrito por Monsieur de Vegiano, se toma en cuenta a las familias De Cleis, De Guistelle y Arenberg. Aunque Arenberg o Aremberg o Ahremberg se encuentra en Alemania en la región de Renania, sin embargo, la familia de los condes (1117-1645) y posteriores duques (1645-1810), que fueron príncipes soberanos en el Imperio entre 1576 y 1810, año en que fueron mediatizados, estuvo muy vinculada a los Países Bajos, concretamente a lo que actualmente es Bélgica, zona donde los Cleis y Guistelle gozaron de feudos.

Se conoce que los Pérez de los Ríos y Cleis de Guistelle por lo menos tuvieron tres hijos nacidos en Europa con los que pasaron al Perú, la posteridad de uno de ellos se verá en la Segunda Rama, en la que continuó la sucesión del título vizcondal de San Donás.

C2° en Lima en 1687-11-12 c. Da. Fca. de Tamayo Mendoza y Navarra –o Tamayo de Mendoza-, n. por 1660 en Cajamarquilla –en el corregimiento de indios de Cajamarquilla conocido también como Pataz el que a su vez estaba entonces dentro de la jurisdicción del corregimiento de Chachapoyas-, Perú, ocasión en que aparece exhibiéndose como Conde. Su segunda esposa al enviudar de D. Alonso contrajo segundas nupcias con D. Fco. de Araujo Pimentel. Ella otorgó ppt. en 1714-10-08 en Lima ante Uceda a su hijo D. Bernardo Juan de los Ríos y Tamayo, no declara ser Vizcondesa pues no le correspondía. Fue hija del Mte. de Campo D. Joseph Tamayo de Mendoza, autotitulado II Marqués de Villahermosa de San José y de Da. Sebastiana de Torres y Navarra. Con sucesión que se puede ver en la Tercera Rama, en la que se radicó por herencia de su familia materna la sucesión del título marquesal de Villahermosa de San José. 

Al parecer la celebración de este segundo enlace matrimonial del Vizconde con la señora Tamayo se debería a la oferta realizada por la Corona a la familia Tamayo de conceder tres hábitos de caballero a los que casen con las hermanas del autotitulado I Marqués de Villahermosa de San José, proceso de obtención de tan codiciada investidura caballeresca que, al menos en el caso del Vizconde, probablemente no se llegó a feliz término acaso por la temprana muerte del pretendiente o porque se modificó finalmente la oferta, excluyéndose la concesión del ingreso a órdenes de caballería, como bien se deja entrever del artículo escrito por el genealogista Gustavo Baca Corzo. Esa dignidad caballeresca ninguno de sus descendientes pretendió alcanzar posteriormente.

(…)



TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR

Opción preferencial por los nobles: “La verdad se encuentra en el marco de una concepción jerárquica normal; nunca la ‘intelectualidad’, sólo la ‘espiritualidad’, comprendida como principio creador de precisas diferencias ontológicas y existenciales, hace de base para el tipo aristócratico y su derecho.” (Julius Evola)

Pongo a disposición de los investigadores genealógicos, históricos y público en general la siguiente obra clásica, referente y pionera en el campo descuidado de la Nobleza en el actual territorio del Ecuador.  A la sangre se la honra con las virtudes, con las acciones.

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JOSÉ ALEJANDRO GUZMÁN

C. de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica

 TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR

MADRID

1957

Prólogo del Conde de Canilleros                                                           

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Imp. Juan Bravo, 3- Madrid

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Dedicatoria:

 

A mis padres, Dr. Don Segundo D. Guzmán Cárdenas y doña Ángela Rodríguez Avilés

 

 

                                               

Prólogo

     Lo primero que deseo consignar es que no fue idea mía el escribir la palabra que encabeza estas líneas. Un prólogo implica altura y responsabilidades. Carezco de lo primero y declino lo segundo. Con ellos resulta indudable que debí clasificar lo por mí escrito como unas Palabras preliminares o como unos Comentarios preliminares, conceptos más a tono con mi modesta intervención en este libro. Pero José Alejandro Guzmán, que sobreestima mi persona con la agrandadora medida de su bondadosa amistad, quiere que le escriba un prólogo, y yo deseo complacerle. Si no en el fondo, por lo menos estoy obligado a que en apariencias esto sea lo deseado por él. Escribo Prólogo, y que perdonen mi osadía.

     Algo me consuela y justifica en esto de ceñirme a un comentario, en vez de dogmatizar prologando. Es lo corriente que el libro malo vaya bien prologado, porque lo necesita para revalorizar la calidad ínfima de la obra. Aquí sucede lo contrario, toda vez que el valor intrínseco del trabajo de José Alejandro Guzmán le estorbarían pretenciosas alegaciones antepuestas a sus páginas. Si con título de Prólogo escribo lo que no son más que palabras o comentarios preliminares, creo que acierto en complacer a los lectores, sin incumplir los deseos del autor.

***

     Uno de los más legítimos motivos que España tiene para enorgullecerse de su glorioso período imperial, es el sello cristiano y fraterno de su conquista y coloniaje. Casi podríamos suprimir estos dos términos, porque lo conquistador estuvo circunscrito al indispensable sometimiento de vastos territorios que se incorporaban a la comunidad cristiana, y la colonia no fue sino la prolongación de la Patria en raza y lengua. España reconoció los rangos de la sociedad aborigen americana y le hizo sin regateos ofrenda suprema de su sangre, fundida desde los primeros momentos en el hermoso y humano crisol de lo criollo.

     Así pudo hacerse el milagro de que arraigaran en los ámbitos del Mundo Hispánico los linajes, con la misa heredada hidalguía, con las mismas armas heráldicas que lucieron solariegos palacios y casonas de Extremadura o Castilla, de Vasconia o Andalucía. Fue todo un vasto mundo idéntico, en el que la fe, las tradiciones y las virtudes raciales afirmaron la realidad inmutable de una continuidad histórica, fraguada al calor de los trasplantados cristianos hogares españoles, bajo el signo de unos apellidos que no hicieron sino prolongar en América las ramas del noble tronco de seculares raíces hispanas. Fueron las familias, esas maravillosas células generadoras de las más hermosas realidades, las que crearon el eterno imperio espiritual español. Por eso es y será siempre la genealogía la urdimbre del hermoso tapiz sobre el que se bordaron epopeyas y sobre el que los siglos seguirán poniendo trazos entrañables de vida y de historia.

     El mundo actual, de regreso de demagógicas desviaciones, ha vuelto sus ojos a loa genealógico –sangre y raza-, para encontrar en ello la razón suprema de existir de una sociedad que, sin ridículos hermetismos ni orgullos ridículos, aspira a conservar el recuerdo de los antepasados que supieron servir lealmente al bien común, dejando una espiritual herencia de virtudes familiares. Como en la designación externa de tales méritos los títulos nobiliarios formaban la vanguardia de la distinción, dentro de la pléyade hispana de la hidalguía, no pudieron faltar en los nuevos territorios de nuestro imperio, en los que los méritos excepcionales requerían estas hereditarias mercedes perpetuadoras.

***

     Las mercedes concedidas en Ultramar, que tomaron la poética denominación de Títulos de Indias, nacieron con el marquesado del Valle de Oaxaca, concedido en 1529 al insigne extremeño Hernán Cortés, conquistador de México, continuándolas el título de marqués –primero sin denominación y luego de la Conquista- otorgado a otro extremeño magnífico, el conquistador del Perú, Francisco Pizarro, así como el ducado de Veragua y marquesado de Jamaica, con los que se premiaron en su descendencia a los méritos del inmortal descubridor Cristóbal Colón, todos en 1537.

     Tras estos títulos nobiliarios, de grandiosa sonoridad histórica, fueron naciendo, a lo largo de años y siglos, otros muchos, repartidos por todo el Continente Americano y sus avanzadas insulares, para patentizar perpetuamente los servicios de hombres beneméritos.

***

     La hoy República del Ecuador fue el viejo reino de Quito, que el poderoso inca Huayna Cápac quiso incorporar a su vasto imperio, que se llamaba Tahuantinsuyo –las cuatro partes del mundo– y los españoles denominaron Perú. Quiso incorporarlo, y lo incorporó de hecho; pero en su conquista de lo quiteño resultó al fin conquistado lo incaico, porque de los amores de Huayna Cápac con una hija del rey de Quito nació Atahualpa, príncipe guerrero, inteligente y valeroso, que, a la muerte de su padre, tras dura lucha, logró ser acatado y reinar en todo el Tahuantinsuyo.

     Con la llegada de los españoles vino el hundimiento del imperio incaico. Sus provincias, desarticuladas de la estatal máquina centralizadora, quedaban dispuestas para convertirse en audiencias o virreinatos del dominio español, que tuvo en Quito a su primer representante en el extremeño Sebastián de Benalcázar, primer conquistador de aquellos hermosos territorios, en relación con el cual no quiero silenciar el incomprensible y repetido error de llamarle Benalcázar, que nada Significa, en vez de Belalcázar, nombre de un pueblo del sur de Extremadura, del que tomó apellido el heroico paladín.

     El reino de Quito fue luego de la Audiencia de igual denominación, en cuyas tierras asentaron los cristianos e hidalgos hogares españoles, los nobles linajes que, con idéntico lustre que en el solar hispano, ostentaron, a la sombra del Chimborazo o del Cotopaxi, sus escudos heráldicos, sobre alguno de los cuales iban a lucir coronas de títulos nobiliarios.

***

     José Alejandro Guzmán -¡qué apellido de más española resonancia histórica!– es un joven lleno de inquietudes espirituales y de noble afán investigador. La juventud no se ha desbordado en él hacia fuera, en estéril torrente sin misión ni cauce. Un hondo sentimiento vocacional encauzó sus bríos hacia lo histórico, en la especialidad concreta de la genealogía. Estudioso y erudito, los pocos años no impiden que pueda ofrecernos frutos maduros y sazonados, obtenidos en pacientes investigaciones, con científico rigor histórico. Por eso pudo figurar con destaque en el Congreso Internacional de Genealogía  y Heráldica, celebrado en Madrid en 1955, y por eso su producción cuenta ya con las siguientes obras: Corregidores de Guayaquil, Los presidentes de la Real Audiencia de Quito, Código de Bellas Artes, Autoridades de la provincia de Quito y Los Coello de Portugal. Los méritos de esta última le valieron al autor su ingreso en la Academia Mejicana de Genealogía.

     Guzmán es ecuatoriano. Vino al mundo a orillas de la azul inmensidad del océano que hoy llamamos Pacífico y que por mucho tiempo, a partir de aquel día septembrino de 1513 en que lo descubriera el extremeño Vasco Núñez de Balboa, se denominó Mar del Sur. Meció su cuna la alegre ciudad de Guayaquil, fundada por el también extremeño Francisco de Orellana, antes de marchar a la expedición que le depararía la gloria de descubrir el río más caudaloso del mundo, el Amazonas. Su patria ecuatoriana atrajo sus actividades investigadoras, que se centraron así en una especialización más concreta aún, dentro del campo genealógico.

     Guzmán nos ofrece hoy en este libro, Títulos Nobiliarios en El Ecuador, la creación y sucesiones de tales mercedes, como una primera parte, que completará un segundo volumen con las genealogías de las familias tituladas.

     La presente obra es la segunda de este tema con carácter monográfico que se publica en relación con países de Hispanoamérica, pues hasta ahora solamente Cuba tenía otra semejante, la publicada sobre títulos cubanos por Rafael Nieto Cortadillas.

     José Alejandro Guzmán no ha escatimado esfuerzo ni detalle en un deseo de exhaustividad. Las partes del presente volumen abarcan todas las posibles facetas de contacto de las mercedes nobiliarias con lo ecuatoriano, ya que no se ciñe tan sólo a los títulos concedidos en El Ecuador, sino que comprende cuantos, de una manera o de otra, tuvieron relación con este país. Su método es ordenado y científico; su exposición, clara y acertada. Títulos nobiliarios en El Ecuador es una obra que viene con méritos propios a enriquecer la bibliografía nobiliaria y genealógica. En ella se salpican, junto al dato y a la cronología, valores de resonancia histórica, que van desde el parentesco de los Marqueses de Solanda con el citado descubridor Orellana, hasta los próceres de la Independencia.

***

     No quiero concluir estas líneas sin buscar una justificación a que figuren aquí. Podría ser suficiente la leal y ya aludida amistad del autor; pero yo sé que hubo otra razón poderosa para que me encargase de que le escribiera un prólogo. Esta razón la puede compendiar una palabra: Extremadura.

     Extremadura es una región que impresiona al viajero que recorre España. Sus ciudades -Cáceres, Trujillo, Mérida, Medellín…- son relicarios de arte, mundos detenidos en siglos pasados, que envuelven en una poderosa evocación histórica. Además, para un hispanoamericano, Extremadura es su propia historia heroica del período imperial, porque no  hay un solo de los grandes caudillos de las conquistas americanas que no naciera en tierras extremeñas. Ya van hechas en estas páginas menciones que lo atestiguan así al citar a grandes paladines, extremeños todos, junto a los que aún habría que poner otros, tales como Pedro de Valdivia, conquistador de Chile; Pedro de Alvarado, conquistador de Guatemala, o Hernando de Soto, el héroe de Florida, por hacer mención de algunos de los que faltan.

     Yo soy extremeño, y José Alejandro Guzmán estuvo conmigo en Extremadura. Junto a su ya repetida cariñosa amistad, fue la fuerza evocadora de aquella región la que le hizo fijarse en mí, sin méritos míos, para que le prologara este libro. Yo le complazco, torpe y gustosísimamente, porque la calidad de su obra me enorgullece de estampar mi nombre en ella y porque mi espíritu de extremeño me mantiene en perpetuo amor a todo lo americano.

    Quiero pensar que los lectores darán a mis palabras el valor modesto, pero indispensable, del telón que cierra la escena y se descorre, al fin, para dar paso, concretamente aquí, al erudito trabajo Títulos nobiliarios en el Ecuador, con el que José Alejandro Guzmán dejará complacidos los deseos de estudiosos e investigadores.

MIGUEL MUÑOZ DE SAN PEDRO

Conde de Canilleros y de San Miguel.

C. de la Real Academia de la Historia.

A D V E R T E N C I A

 

La presente obra está dedicada a los Títulos nobiliarios en El Ecuador, algunos de los cuales fueron figuras fulgurantes en los campos de las Ciencias y de las Artes, como el I Marqués de Villa Rocha, insigne matemático y literato, y otros ocuparon las primeras dignidades de los gobiernos en América, como los primeros Marqueses de Caderita y el ya citado de Villa Rocha, que fueron, respectivamente, Virrey de la Nueva España y Presidente (dos veces) de Tierra Firme (Panamá); el III Marqués de Solanda, primero y único ecuatoriano que fué Presidente de la Real Audiencia de Quito; el II Marqués de Selva Alegre y el V Conde de Selva Florida, Presidente de la Junta Soberana de Quito.

Al estudiar a los Títulos ecuatorianos queremos contribuir con nuestro grano de arena al mejor sostenimiento del Gran Edificio Histórico del Ecuador, que lo constituyen las acciones y méritos de sus grandes hombres, a los que, para honrarlos debidamente, no sólo es necesario conocer sus nombres y a veces recordarlos, sino que, para que sus acciones y méritos sirvan de ejemplo, es preciso conocer la trayectoria del curso de sus vidas, destacando lo más saliente de ellas, como

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son sus actos y merecimientos, que los han elevado al Altar de la Patria, para que desde allí guíen los pasos de las generaciones futuras, como los suyos fueron guiados por el estímulo del ejemplo de sus mayores, que se conocen gracias a la Ciencia Genealógica, que es la auxiliar, y muy importante, de la Histórica.

La Historia de mi querida patria, El Ecuador, está íntimamente ligada con la vida de algunos títulos de Castilla, que tuvieron capital y definitiva intervención en la Historia de mi país. Esos títulos ecuatorianos, Próceres de nuestra Independencia, fueron:

El VI Marqués de Solanda (consorte), Gran Mariscal de Ayacucho, vencedor en Pichincha, descendiente de los Marqueses de Preux; el V de Villa Rocha (cuyo primer titular, de la familia de los ya citados de Solanda, doctor José Antonio de la Rocha y Carranza, procedía del Conquistador don Martín González de Carranza, Caballero Hijodalgo, Conquistador de Mainas, y del Capitán don Andrés de Contero, Conquistador de Quijos y Gobernador de Guayaquil y Portoviejo, nacido en Segovia (España), ambos ascendientes del autor); el IV de Villa Orellana (que, como los de Solanda y Villa Rocha, fué del linaje de los Orellana, de la villa de Perales, oriundo de Trujillo, linaje al que perteneció también el Capitán Francisco de Orellana, fundador de la mi hoy ciudad de Guayaquil, descubridor del gran río ecuatoriano, el Amazonas, y en cuyo segundo viaje, en su calidad de Gobernador, fué su compañero el Capitán Diego García de Paredes, fundador

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR                19

de Trujillo de Venezuela, hijo del Sansón de Extremadura, el Capitán don Diego García de Paredes, ascendiente, a su vez, de mi buen amigo el erudito historiador español Conde de San Miguel y de Canilleros, de la Real Academia de la Historia, y del linaje de nuestra Santa Mariana de Jesús Paredes, conocida por la Azucena de Quito); el II y IV de Miraflores (de la antigua familia extremeña de los Flores de Lizaur, que en El Ecuador produjo la gran figura guerrera de la Independencia, el General don Ignacio Flores, nacido en Latacunga e hijo del I Marqués de Miraflores); el III de Selva Alegre, brillante prócer de la Independencia española; el de Maenza, Marqués de Casasola y Conde Puñonrostro, que primero sirvió a la causa de la Independencia de su patria, El Ecuador, para luego, en España, hacer brillante la guerra de la Independencia, interviniendo en la defensa de Madrid  y en otras muchas importantes acciones de guerra; el II de San José y los Condes de Selva Florida y Casa Gijón.

También merecen ser recordados: el I Marqués de Villa Orellana, que, siendo Alcalde de Quito, hizo la Alameda, hermoso ornamento de la capital ecuatoriana; el II Marqués de Selva Alegre, a cuya costa se imprimió en Bogotá el brillante discurso del precursor de la Independencia, el sabio ecuatoriano doctor Eugenio Espejo, dirigido al pueblo de Quito, haciendo ver la importancia de crearse, como luego se hizo, la Escuela de la Concordia, crisol de nuestra independencia; el Marqués de Maenza (consorte),

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que prestó toda su cooperación a los trabajos de los geodésicos franceses para medir el meridiano del Ecuador, y el I Conde del Real Agrado, que apoyó económicamente a su pariente, el sabio Pedro Vicente Maldonado, en la construcción del importante camino de Quito a Esmeraldas.

Los Títulos que en la presente obra estudiamos son aquellos que los Reyes de España concedieron a ecuatorianos ilustres por los servicios prestados y por sus méritos personales, y los que, habiendo sido otorgados a españoles residentes en la Península, y en algunos países de América y Europa, correspondieron a ecuatorianos por sucesión y por alianza; como aquellos títulos, algunos de cuyos dignatarios casaron con hijos de ecuatorianos.

Entre los Títulos vecinos del Ecuador que también vemos en esta obra merecen atención, por sus trabajos o cargos que desempeñaron en el país los siguientes: Conde de Peñaflorida, I de Ruiz de Castilla y el Barón de Carondelet, Presidente de la Real audiencia de Quito, los Condes de Sierra Bella (padres del segundo dignatario, nacido en Quito, que fué Corregidor de Riobamba) y I de Cumbres Altas, que fueron Oidores de Quito; los primeros Marqueses de Casa Boza y de Casa Pizarro, que fueron Gobernadores de Guayaquil; el de Casa Boza, primer Corregidor de la citada ciudad, que tuvo dignidad y título de Gobernador, y el segundo, que, por las buenas obras que realizó en la ciudad de su gobierno, dejó grata memoria entre sus habitantes, y el Barón de Ortega, Gobernador de

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR                21

Ambato; el V Marqués de Santa Lucía de Conchán, Corregidor de Quito; el I Marqués de San Lázaro, sabio francés que fué al Ecuador integrando la Comisión de los geodésicos franceses, y el Barón de Humbolt, que realizó en tierras ecuatorianas importantes trabajos científicos.

Aún cuando esta obra se refiere concretamente a los títulos nobiliarios concedidos por los Reyes de España, no hemos querido omitir, en breves citar, a algunos de los títulos extranjeros que ostentan u ostentaron ecuatorianos por sucesión, alianza o fueron vecinos del país, y cuya no completa relación está incluida en los respectivos capítulos de la presente obra. Y también, aunque no entra en la clasificación de títulos nobiliarios, pero sí en las dignidades de Casas Reales, hemos creído conveniente incluir en el Apéndice de este volumen a un miembro de las Casas Reales de las dos Sicilias y de Baviera, que casó con ecuatoriano y residió en el país.

Y, para terminar esta Advertencia, nos resta decir que Títulos nobiliarios en El Ecuador, cuya primera parte, en que se hace relación de los Títulos, comprende el presente volumen, tendrá un segundo, de próxima aparición, con la segunda parte de la obra, dedicada a las genealogías de las familias tituladas que estudiamos en este tomo.

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HOJA EN BLANCO

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PRIMERA PARTE

          TÍTULOS ECUATORIANOS

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HOJA EN BLANCO

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CAPÍTULO I

            TÍTULOS POR CREACIÓN

 

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HOJA EN BLANCO

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M A R Q U E S E S

 

                                                           CADREITA

 

DIEZ DE AUX DE ARMENDÁRIZ

 

I.- DON LOPE DIEZ DE AUX DE ARMENDÁRIZ Y SAAVEDRA,

     VI Señor de Cadreita, Caballero de Santiago (admitido el 16 – I – 1606), Gentilhombre de boca de S. M., nacido en la ciudad de Quito hacia 1575, educado en la de Santa Fe de Bogotá y llegado a España de seis años de edad, fué creado I Marqués de Cadreita por Felipe III el 29 de diciembre de 1617 (1), según consta en el legajo 5.240 – Rel. Núm. 3 bis, fol. 7 (2).

El I Marqués de Cadreita fué Virrey de la Nueva España, Embajador de la Corte Española ante la de Alemania y Roma, Mayordomo del Rey, General en propiedad de la Armada de la Guardia de Indias y de los galeones de la plata de la Carrera de Indias (alcanzando en 1633 la famosa victoria sobre los holandeses, echándoles del puerto y fortaleza de la isla de San Martín), y al fin de Consejero de Guerra.

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(1) ATIENZA. CARRAFA, erróneamente, dice fué 29 de abril de 1617.

(2) Archivo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

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Era hermano entero de Fray Luis de Armendáriz, también nacido en la ciudad de Quito, de la Orden de San Bernardo, que llegó a ser Obispo de Jaca (Huesca, España), Arzobispo de Tarragona, Virrey de Cataluña y político de la Marquesa de Falces; ambos hijos de don Lope Díez de Aux de Armendáriz, II Presidente de la Real Audiencia de Quito.

Casó con doña Antonia de Sandoval y Rojas, viuda sin sucesión de don Alonso Cárdenas, VI Conde de la Puebla, fallecido el 14 de junio de 1615 (3); que testó en 1644 y 1699, siendo hermana de doña Francisca Enríquez, IV Condesa Consorte de Chinchón, en la que tuvo a su única hija, heredera en el título, que se llamó:

II.- JUANA FRANCISCA DIEZ DE AUX Y RIVERA,

      II Marquesa de Cadreita en 11-1-1645, y Señora del Mayorazgo de igual denominación, y Condesa de la Torre (Ver este titulo), fallecida el 15 de septiembre de 1696, siendo Camarera Mayor de la Reina María Ana de Baviera. Había casado, en 1645, con don Francisco de la Cueva y Enríquez de Mendoza, VIII Duque de Alburquerque, Marqués de Cuellar, Conde de Ledesma, Vizconde de la Huelma (Ver este título), etc., etc., Virrey de la

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(3) OCARIZ Y VILAR Y PASCUAL

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR                29

Nueva España y fundador de Nuevo México. Testó el 12-III-1676 y 25-IX-1689.

Le sucedió su hija:

III.- ANA ROSALÍA DE LA CUEVA Y DIEZ DE AUX,

        III Marquesa de Cadreita y Señora de su Mayorazgo, que otorgó poder (17-IX-1696) para tomar posesión del Marquesado; hermana de otra doña Ana, Marquesa de Alcañices, y de don Baltasar, Marqués de Malagón. Casó con su tío carnal don Melchor de la Cueva y Enríquez de Mendoza, IX Duque de Alburquerque (Ver este título), General de la Armada del Mar Océano, Gentil – hombre de la Cámara del Rey y de su Consejo de Estado.

Le sucedió su hijo:

IV.- FRANCISCO DE LA CUEVA Y DE LA CUEVA,

     X Duque de Alburquerque, Conde de Ledesma, etc. (Ver estos títulos), casado con doña Juana de la Cerda y Aragón, hija del VIII Duque de Medina Sidonia y de la VIII Duquesa de Segorbe y de Cardona.

Padres de.

V.- ANA CATALINA DE LA CUEVA Y DE LA CERDA,

      Marquesa de Cadreita y Condesa de la Torre, casada, en 1690, con don Carlos Spínola, Marqués de los Balbases.

Padres de:

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VI.- MARÍA DOMINGA DE SPÍNOLA Y DE LA CUEVA,

       Marquesa de los Balbases, Marquesa de Cadreita y  Condesa de la Torre, fallecida en 1758 y casada, en 1754, con don Manuel Pérez Osorio, XII Marqués de Alcañices, fallecido en 1793, hijo del Marqués de Montaos y nieto de don Manuel Pérez Osorio Vega y Vivero, X Marqués de Alcañices.

Le sucedió su primogénito:

VII.- MANUEL PÉREZ OSORIO Y SPÍNOLA DE LA CUEVA,

         XIII Marqués de Alcañices, Marqués de Caderita, Duque de Alburquerque (Ver este título), etc., nacido en Madrid, casado primero con doña María de las Mercedes Zayas y Benavides, IV Duquesa de Algete, Condesa de las Torres, Marquesa de Cullera, hija única del III Duque de Algete.

Padres de:

VIII.- NICOLÁS OSORIO Y ZAYAS,

       Duque de Alburquerque, de Algete, etc., Marqués de Caderita, en 1847; XVI de Alcañices, de los Balbases, de Cullera, Grande de España, Mayordomo de S. M., Gentilhombre de Cámara, Gran Cruz de Carlos III, Maestrante de la Real de Sevilla, Senador, etc., etc., nacido en

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR           31

Madrid el 13 de febrero de 1799 y casado con doña Inés Francisca de Silva. Marqueses de Caderita, etc., etc.; en DUQUES DE ALBURQUERQUE (Ver este título)

    

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CASA FIEL PÉREZ CALISTO

 

I.- PEDRO PÉREZ CALISTO,

I  Marqués de Casa Fiel Pérez Calisto a mediados del siglo XIX (1) (2), nacido en la ciudad de Quito y hermano de don José María Pérez Calisto, Comendador de la Orden de Isabel la Católica; era hijo de don Pedro Pérez Muñoz y de doña Teresa Calisto y Borja, nacida en Quito (3).

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(1) Según los historiadores ecuatorianos: DOCTOR LUIS FELIPE BORJA, CRISTÓBAL DE GANGOTENA Y JIJÓN Y PEDRO ROBLES Y CHAMBERS.

(2) El título fué concedido para sí y sus descendientes, otorgándosele, además, un nuevo escudo de armas compuesto de dos leones afrontados, sosteniendo en alto una corona real, haciendo alusión a sus ascendientes, que murieron por defender la causa del Rey en América. (Según Real Despacho del 6 de marzo de 1817, el Rey de España exigió de la Presidencia de quito el informe con la “correspondiente justificación acerca de las gracias pretendidas por los individuos procedentes de la familia de Calistos en premio de la heroica fidelidad” de los de esta familia, como veremos al estudiar la genealogía de los Calistos. (Informe al Rey del General Melchor Aymerich, fechado en Quito el 22 de junio de 1820).

(3) Fué el I y único Marqués de esta denominación, aún cuando el título fue rehabilitado en España, con una variante en el nombre, (cambia la s por x y suprime casa) por:

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR             33

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I.- DOÑA MARÍA DEL CARMEN DE LA ROCHA Y PÉREZ ARANDA Y MOLINA, I Marquesa de Fiel Pérez Calixto, el 13 de marzo de 1894 y Real Despacho del 9 de abril del mismo año (ATIENZA), nacida en Jerez el 29 de enero de 1859, fallecida el 2 de septiembre de 1926 y casada el 21 de julio de 1882 con don Lorenzo Lacave Panet, nacido el 12 de marzo de 1846 y fallecido el 16 de agosto de 1905 (RIPALDA: Títulos de Castilla, pág. 353).

Le sucedió su nieto: (RIPALDA).

II.- PEDRO LACAVE Y PATERO DE LA ROCHA Y ETCHCOZAR, II Marqués de Fiel Pérez Calixto, desde 1927 (ATIENZA), sobrino de doña Eugenia Lacave de la Rocha Panet y Pérez, nacida en Cádiz el 28 de enero de 1884 y casad el 28 de agosto de 1904 con don Mariano Villalonga Ibarra, I Conde de Villalonga, con sucesión (RIPALDA: Obra citada). El actual  y II Marqués de Fiel Pérez Calixto reside en Jerez de la Frontera (GUERRERO BURGOS: Grandezas de España).

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