coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


LOS NÚÑEZ/NÚÑEZ DEL ARCO/ARCO DE QUITO EN SU PRIMER CUARTO DE MILENIO O LOS ANTEPASADOS, A LO LARGO Y MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA ECUATORIANA

LOS NÚÑEZ/NÚÑEZ DEL ARCO/ARCO DE QUITO EN SU PRIMER CUARTO DE MILENIO O LOS ANTEPASADOS, A LO LARGO Y MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA ECUATORIANA

La dicha de la vida es tenerse a uno mismo.

POR FRANCISCO NÚÑEZ DEL ARCO Y PROAÑO DE LOS RÍOS

ADVERTENCIA PRELIMINAR

El presente estudio no pretende abarcar la totalidad de los descendientes de Alonso Núñez del Arco y Aguiriano, genearca de los Núñez del Arco del actual Ecuador y de los Núñez de Riobamba y Quito específicamente. Es tan solo un aporte a la compresión de la historia social y familiar que deberá ser ampliado, corregido y revisado en un futuro. En el mundo virtual que vivimos hoy por hoy, no debemos dejar aplazar la publicación de información por medios virtuales de fácil acceso a la comunidad de investigadores y al público en general. Mi intención ha sido siempre difundir mis conocimientos y compartirlos con el resto de la mejor y más amplia manera, quizá me equivoque, pero las líneas que siguen deben ver la luz en este momento, 21 de septiembre de 2013, el día de mi cumpleaños número 28. Igualmente, mi deseo es que este estudio, ampliado, corregido y revisado sea publicado por impreso físico en poco tiempo más, por lo mismo, no brindo, no quiero brindar la totalidad de la información histórico-genealógica que poseo al momento y que sigo recabando. Dicho esto, les dejo con este aperitivo, puesto que bien dice el dicho: lo bueno -en este caso lo mejor- se hace esperar.

Don Virgilio Jerves Núñez del Arco, distinguido caballero cuencano, guardián de la tradición e historia familiar, así como esmerado genealogista, reciente y lamentablemente fallecido, realizó un extenso estudio inédito sobre los Núñez del Arco y sus ramificaciones específicas de Cuenca y Guayaquil. Por esta razón no solo que no me corresponde extenderme en aquellas, sino que aspiro, y lo vuelvo a señalar, poder publicar un trabajo futuro donde recoja todas las líneas genealógicas ecuatorianas de los Núñez del Arco, basándome y reconociendo todo el crédito a alguien que como Don Virgilio, dedicó una vida al estudio de nuestro pasado y presente.

Aquí trataré exclusivamente de nuestra rama específica quiteña, esperando con el tiempo poder ampliarla a la riobambeña igualmente -anterior a la quiteña-, consciente de que este aporte servirá para que otros investigadores histórico-genealógicos complementen  las ramas fructíferas de este árbol del conocimiento, de la vida y de la sangre.

Finalmente debo señalar que el Dr. Fernando Jurado Noboa en el tomo II de su monumental obra Los descendientes de Benalcázar en la formación social ecuatoriana, indica la descendencia de Joaquín Núñez del Arco y Ludeño en Quito por su enlace con Narcisa Terán, de esta sub-rama quiteña nació uno de los más reconocidos Núñez de Quito del siglo XX: Pedro Leopoldo Núñez, hombre público con amplia trayectoria cívica y política en el Ecuador (Vocal del Directorio la Academia de Abogados del Ecuador, Procurador General Síndico del Municipio de Quito, Procurador General de la Nación, Presidente del Banco Central y del Banco de Fomento, Director Supremo del Partido Liberal Radical, Diputado por Pichincha a la Asamblea Constituyente de 1928 a 1929; Senador de la República y Vicepresidente del Senado en1931. Fue también presidente del Círculo de la Prensa. Secretario en la Segunda Junta de Gobierno de Ayora. Desempeñó las carteras de Previsión Social, Trabajo y Agricultura, y fue Ministro de Hacienda por tres ocasiones.). Tampoco recojo ni expongo ahora esta sub-rama, debido a que por un lado ya ha sido publicada en el mentado libro y además espero aportar con nuevos datos sobre la misma posteriormente.

Pedro Leopoldo Núñez, Vocal de la Academia de Abogados, Procurador General Síndico del Municipio de Quito, Procurador General de la Nación, Presidente del Banco Central y del Banco de Fomento, Director Supremo del Partido Liberal Radical, Diputado por Pichincha a la Asamblea Constituyente de 1928 a 1929; Senador de la República y Vicepresidente del Senado en1931. Fue también presidente del Círculo de la Pr ensa. Secretario en la Segunda Junta de Gobierno de Ayora. Desempeñó las carteras de Previsión Social, Trabajo y Agricultura, y fue Ministro de Hacienda por tres ocasiones.

Pedro Leopoldo Núñez, Vocal de la Academia de Abogados, Procurador General Síndico del Municipio de Quito, Procurador General de la Nación, Presidente del Banco Central y del Banco de Fomento, Director Supremo del Partido Liberal Radical, Diputado por Pichincha a la Asamblea Constituyente de 1928 a 1929; Senador de la República y Vicepresidente del Senado en1931. Fue también presidente del Círculo de la Prensa. Secretario en la Segunda Junta de Gobierno de Ayora. Desempeñó las carteras de Previsión Social, Trabajo y Agricultura, y fue Ministro de Hacienda por tres ocasiones.

 

FIDELIDAD COMO HONOR Y NOBLEZA

El año 2014 será el 250 aniversario del nacimiento de Ramón Núñez del Arco y Martínez Gabela, primer quiteño del linaje y antepasado de los Núñez de Quito (VER: Los Núñez del Arco: Un caso de poder político criollo americano en la Monarquía Universal Hispana y el fundamentalismo chauvinista historiográfico ecuatoriano. Una breve reflexión). Se destacó Don Ramón, como fiel servidor de la corona, “criollo, realista fiel” como él mismo se calificaba, formando a su linaje como adalides de la fidelidad a la Monarquía Universal Española en territorio del Reino de Quito. No se manchó él ni manchó a los suyos con la marca indeleble de la traición, que pesa como espada de Damocles sobre muchas familias hispanoamericanas. Después de terminada la Gran Guerra Civil de Secesión Hispanoamericana, también conocida como Guerra de Independencia, Núñez del Arco con buena parte de su familia, como muchas otras realistas, tuvieron que soportar el peso de ser del bando de los vencidos, correlativamente venidos a menos, empero leales a sus principios irrenunciables de fidelidad a lo que consideraban merecía esta.

Cicerón, el primer burgués, cuasi irónicamente advertía que desconocer la historia -así, historia con h minúscula- es ser permanentemente niños. Un privilegio que no podemos permitirnos en tiempos modernos, más si consideramos que la historia se ha convertido en un instrumento de dominación en los últimos siglos. La historia familiar forma parte de la historia común de los pueblos, ya sea a través de la historia social, de la historia política, o de la meta-historia inclusive, sin excluirse estas entre sí.

Conocer la historia es conocernos a nosotros mismos como comunidad. Conocer la historia familiar es conocerse y encontrarse a uno mismo como persona y como destino, no como determinante sino como condición.

Los abuelos -en términos amplios-, ¿Quiénes fueron? ¿Qué hicieron? ¿Qué les debemos? ¿Qué nos deben?

Spengler en su Decadencia de Occidente nos brinda luz al respecto:

“Es una idea la que sirve de base a las dos clases primordiales y solo a ellas. Esta idea les proporciona el poderoso sentimiento de un rango concedido (¿por?) Dios y, por lo tanto, sustraído a toda crítica; rango que les impone el deber de respetarse a sí mismos, de tener conciencias de sí mismos y también de someterse a la más dura crianza y, en ocasiones, de afrontar la muerte. Este rango confiere a las clases primordiales la superioridad histórica, el encanto del alma que no presupone fuerza pero que la crea. Los hombres que pertenecen a dichas clases íntimamente, y no solo por el nombre, son verdaderamente algo distintito del resto; su vida en oposición a la vida aldeana y burguesa, va sustentada en una dignidad simbólica su vida no es vivida para ser vivida, sino para tener un sentido… la nobleza en sentido histórico universal es infinitamente más de lo que las cómodas épocas postrimeras quieren que sea. No es una suma de títulos, derechos y ceremonias sino una posesión íntima, difícil de adquirir y difícil de conservar y que, si se entiende bien parece digna que se le sacrifique una vida. Una vieja estirpe no significa solamente una serie de antepasados – todos tenemos abuelos – sino de antepasados que en largas series de generaciones vivieron en las cumbres de la historia y no solo tuvieron, sino que fueron sino -destino-, y en cuya sangre, merced a una experiencia secular, fue criada hasta la perfección, la forma del acontecer…”[1]

Más allá de cualquier definición histórico-jurídica, los antepasados, y uno mismo, son y somos nobleza en cuanto la definición spengleriana cabe.

La lacra que caracteriza, por otro lado, la renuncia a esta, es la traición. Traición evidenciada en sucesos trágicos y atroces como la entrega de la patria y de un continente entero a los enemigos de la estirpe y del espíritu.

La nobleza no es otra cosa que fidelidad, servicio, honor  y vocación de tener el alma para sí y para otros. Los nobles:

“Son los capaces de castigarse y castigar. Son los que en su conducta han puesto estilo. Son los que no piden libertad sino jerarquía. Son los que se ponen leyes y las cumplen. Son los capaces de obedecer, de refrenarse y de ver. Son los que odian la pringue rebañega. Son los que sienten el honor como la vida. Los que por poseerse pueden darse. Son los que saben cada instante las cosas por las cuales se debe morir. Los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie prohíbe.”[2]

Teresa de Lisieux resumió el concepto de la existencia trascendente en este mundo: la primavera se da para que la flor florezca. Cuando es legítima, la herencia es un bien y un don excepcional. Tengo la dicha y la honra, de que la herencia de mis antepasados sea mi sangre, mis genes y el conocimiento adquirido a lo largo de las generaciones más allá de la epigenética, por los cuatro costados. Por sobre lo que significó para mí haber recibido de mis bisabuelos, y tatarabuelos, de una de mis tías tatarabuelas, a través de mis abuelos, una genealogía elaborada concienzudamente, para ser leída por mis ojos y entendida exclusivamente por mi mente, aún desconociendo aquellos para quien específicamente transmitían la información intergeneracional, la seguridad de que lo hacían por el hombre que vendría los debe haber acompañado hasta la hora más oscura y postrimera de sus vidas. Hay verdades que nos sobrepasan, la elección del lugar y la familia donde uno nace es una de ellas.

¿SOMOS TODOS IGUALES?

LA DESIGUALDAD COMO PRESERVADORA DE LOS HOMBRES

Imaginémonos un mundo en donde todos fuéramos iguales: No sería más que un infierno gris. Uno de los mayores y más extendidos mitos de la modernidad es la igualdad. Se ha dicho inclusive que la genealogía iguala a los hombres, desconociendo que a pesar de un probable común origen, la voluntad, las capacidades y las decisiones de los hombres los distinguen entre sí, inclusive dentro de una misma familia. Para escándalo del moderno, del políticamente correcto, la desigualdad de hecho preserva y salvaguarda a los hombres. ¿Es igual un bebé a sus padres? ¡No! De hecho la superioridad biológica de los padres permite sostener la vida de sus tiernos hijos, el instinto que guía a estos últimos a buscar la protección, ayuda, resguardo y demás beneficios propios a costa de sus padres, lo demuestra indiscutiblemente.

Cuando hace un tiempo realicé un borrador del artículo que ahora publico virtualmente, lo designé “Los Núñez de Quito”, sin saber que el reconocido y muchas veces controversial genealogista ecuatoriano, Fernando Jurado Noboa, había utilizado esta denominación en 1980, dentro de un artículo de la revista Cultura Hispánica, órgano del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, el cual me honro en presidir en la actualidad. La cita textual a continuación:

“Habíamos esa mañana estado en Cabeza del Buey, pueblo simpatiquísimo de la provincia extremeña de Badajoz, de allí al igual de que todos los rincones de España, habían salido legiones de inmigrantes a América, en nuestras búsquedas acostumbradas habíamos dado en ese lugar con el origen de los Baquerizo (de Guayaquil) y los Núñez de Quito.”[3]

Siendo así, y sobre todo debido a que en el transcurso de los años de investigación genealógica y de historia familiar no había dado solo con los Núñez de Quito, sino que había corroborado que los Núñez de Riobamba pertenecen al mismo linaje y además habiendo encontrado a otros Núñez de Quito, conociendo que nuestro apellido en toda la extensión de su origen y significado es Núñez del Arco y que ramas americanas usaron el apellido del Arco omitiendo Núñez, corregí el título de estas líneas por el que lleva.

Núñez es un apellido patronímico derivado del nombre propio de “Nuño”, por lo que, como se ha repetido en esta clase de apellidos, no existe relación genealógica alguna entre los diversos linajes de esta común denominación. Está muy difundido en España y en América. Varias familias probaron su nobleza en diferentes épocas en las diversas Órdenes Militares y Reales Chancillerías de Valladolid y Granada.

También estimo oportuno repetir que muchas de las numerosas casas de Núñez no tienen comunidad de origen, ni de tronco, ni de sangre, ni proceden de un mismo primitivo-solar. Por el contrario, son tan distintas y dispares sus procedencias, que no existe entre la mayoría de ellas ni el menor vínculo de parentesco. Porque no debe olvidarse que la coincidencia de apellidarse de igual modo, obedece a la antigua y generalizada costumbre de convertir en apellido patronímico el nombre propio de un antecesor.

En efecto, como señalé ya, en este grato camino de autoconocimiento di con otra familia Núñez de Quito igualmente.  Los Núñez de Arce, que apocopados y realistas como nosotros quedaron como Núñez lisa y llanamente también como nosotros, descendientes de un peninsular del Batallón Numancia del ejército realista, hoy también viven y son tan quiteños como nos, claro está, con algunas décadas de minoría de edad en relación a nuestro primer cuarto de milenio. Sin vinculo conocido con nuestra familia, así como no existe vínculo conocido con los Núñez de Ambato, Guaranda y Loja por varonía.

Los orígenes conocidos de nuestra familia Núñez se remontan al siglo XVII (1600) y probablemente a finales del XVI (1500), sin embargo, la investigación documental que estoy llevando a cabo, hará posible en un futuro próximo conocer inclusive más atrás en el tiempo las raíces más distantes de nuestros orígenes.

La familia Núñez del Arco, apellidada así,  es una rama del linaje  ARCO, oriundo de Navarra, unida a los NÚÑEZ de Extremadura por enlace, tuvo su asiento en la villa de Cabeza del Buey, del partido judicial de Castuera (Badajoz), Extremadura, España[4]. Y como Núñez del Arco la familia, el apellido y el linaje pasaron a América y a la Real Audiencia de Quito. Siendo el origen de los Núñez del Arco de Panamá, Ecuador y Perú[5].

Además de nuestra rama, valga volver a anotarlo, existen otras ramificaciones del linaje en el actual Ecuador, con su asentamiento primero en Riobamba, en Quito y de allí pasando posteriormente a Guayaquil y a Cuenca, donde algunos todavía conservan el apellido tal como es: Núñez del Arco.

En la enciclopedia genealógica de los hermanos García Carraffa figura información genealógica relacionada a los primeros Núñez del Arco, en base al expediente de pruebas de concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago a Alonso Núñez del Arco y Calvo Cuadrado, natural de Cabeza del Buey, antepasado común de los Núñez del Arco americanos, que reposa en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.

HERÁLDICA

 La heráldica es una disciplina odiosa para muchos, lo que no resta su valor e importancia en el conocimiento genealógico e histórico inclusive. “Los blasones ahora y siempre se crean en el intelecto de los que desean dejar constancia a sus descendientes, de sus logros e ideales”. Los citados Adolfo Barredo de Valenzuela y Arrojo, y Ampelio Alonso de Cadenas y López, recogen en su obra Nobiliario de Extremadura como armas familiares las siguientes: En plata, un arco o ballesta, de sable (primitivas).

Bien señalan a estas como primitivas, puesto que en Tudela, ciudad del antiguo Reino de Navarra, específicamente en la portada de una casa ubicada en la plazuela llamada de San Antón, Parroquia Santa María, se conserva o conservaba hasta finales del siglo XVIII este escudo de armas “fijado en piedra en su natural color”: Tres cuarteles, campo rojo, en el primero tres flores de lis de Oro; el segundo un arco; el tercero contiene tres pinos y una orla con esta inscripción O MATER DEI DOMINE MEMENTO MEI.

Del Arco escudo

GENEALOGÍA

Nuestro antepasado conocido, por varonía, más remoto fue:

1. Juan Núñez del Arco (nacido a finales del siglo XVI o principios del XVII), natural de Cabeza de Buey, noble (hidalgo: perteneciente a la nobleza menor del reino), que casó con doña María González, de la misma naturaleza[6], y fueron padres de:

2. Juan Núñez del Arco y González, natural de Cabeza de Buey (Juan Núñez del Arco ganó ante la Real Chancillería de Granada, Real Provisión de Hidalguía en 1697), que contrajo matrimonio con doña María Cuadrado, de igual naturaleza (hija de Narciso Calvo Cuadrado y de doña María Izquierdo, ambos naturales de Cabeza de Buey), naciendo de esa unión:

3. Alonso Núñez del Arco y Calvo Cuadrado, natural de Cabeza de Buey, nacido por 1660, Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 6 de febrero de 1693. Ver: Expediente de pruebas de nobleza del citado Caballero de la Orden de Santiago, en el Archivo Histórico Nacional de Madrid – España, sección Órdenes Militares. Pasó a América, concretamente a Panamá, donde casó con María Aguiriano, vecina de Panamá. El Dr. Fernando Jurado Noboa en su libro “Los secretos del poder socioeconómico: el caso Dávalos.”, SAG, Quito, enero de 1992, en la pág. 142 al hablar sobre Alonso Núñez del Arco y Aguiriano n. en Panamá, esposo legitimo de doña María Josefa  Dávalos  y Morán de Buitrón indica que: Era el hijo mayor de Alonso Núñez del Arco n. en Cabeza del Buey, Caballero de la Orden de Santiago y de María Aguiriano v. de Panamá. El 38 – 39 vivieron en Santa Bárbara, en Quito. En la obra “Historia de Panamá” de E. J. Castillero R. y E. J. Arce, IV edición (corregida), 1949, pág. 52, se detallan los panameños notables de la época hispánica, entre los cuales se nombra al Dr. Andrés de Anchura y Núñez del Arco, Obispo de Trujillo del Perú (1766), quien sin lugar a dudas fue cercano familiar de don Alonso (posiblemente su nieto).

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4. Alonso Núñez del Arco y Aguiriano, nacido en Panamá en 1701 y que se asentó posteriormente en la Real Audiencia de Quito. General de los Reales Ejércitos, Corregidor de Riobamba de 1742 a 1744, Corregidor de Otavalo de 1750 a 1751. En 1732 casó en Riobamba con doña María Josefa Dávalos y Morán de Buitrón (a través de Morán de Buitrón somos parientes próximos de Gabriel García Moreno, por su madre, Mercedes Moreno y Morán de Buitrón), nacida por 1717 en Quito y muerta en su ciudad de nacimiento el 12 de noviembre de 1774 a los 62 años de edad, hija del segundo matrimonio (1705) del Maestre de Campo y Capitán de los Ejércitos del Rey -así como latifundista-, Nicolás Dávalos Villagómez (también Dávalos-Sotomayor Villagómez), nacido en Quito en 1682 (se crió entre Ambato y Pelileo) con doña Leonor Morán de Buitrón o Butrón, nacida en Guayaquil (hija del General Agustín Buitrón, Corregidor de Riobamba en 1712). En 1738-39 fueron vecinos de Santa Bárbara en Quito. Un José Núñez del Arco, probablemente hermano de Alonso Núñez del Arco y Aguriano, firma en Quito el 5 de marzo de 1743 una carta conjuntamente con Cristóbal López Moncayo, Tomás Javier de Yepes y Garcés, José Anselmo de Villavicencio, Juan Pérez de Villamar, Pedro Escorza, Tadeo de Orozco y Pedro de Nájera, dirigida al Consejo de Indias, informando sobre los méritos de D. Pedro Vicente Maldonado Sotomayor, gobernador de la provincia de Esmeraldas[7]. Por Dávalos la genealogía se encuentra investigada en su totalidad prácticamente[8]. Hijos:

  1. Mariano Joaquín Núñez del Arco y Dávalos, bautizado en Riobamba el 17 de agosto de 1733.
  2. Rosalía Josefa Beatriz, nacida el 4 de septiembre de 1736, bautizada en Santa Bárbara en Quito el 27 de junio de 1738 por su tío el canónigo Nicolás Dávalos Morán.
  3. Joaquín Juan, bautizado en Santa Bárbara en Quito, el 22 de junio de 1739. Casó en Quito en 1764 con doña María Rosa Martínez y Gabela, padres de Ramón que siguen en 5. Dejó él herencia en Lima antes de 1824.
  4. María Josefa, bautizada en Riobamba el 15 de septiembre de 1742. Casó en Quito a los 44 años, el 11 de junio de 1786 con el Dr. Joaquín Gutiérrez -criollo realista-, natural de Panamá (1737), abogado. Vecinos de Quito en 1799, en casa propia N° 145 en El Sagrario.  Padres de Ana María Gutiérrez del Arco (como vemos, en este caso se omitió el Núñez dando preferencia a Arco en el apellido). En 1811 doña Josefa Núñez del Arco y Dávalos, se declaró tía de Ramón Núñez del Arco, quien en este año remató el ramo de aguardientes y ella tenía casa en la calle de los Tratantes (actual Guayaquil) en Quito, con la cual garantizó a su sobrino Ramón.
  5. María Joaquina, bautizada en Riobamba el 16 de octubre de septiembre de 1744.
  6. Mariano Jacobo, bautizado en Riobamba el 26 de julio de 1747.
  7. José Mariano, bautizado en Riobamba el 28 de noviembre de 1748. Vecino de Quito en 1795.
  8. María Teresa, nacida por 1750, vecina de Quito. Testó aquí el 6 de mayo de 1815. En 1799 vivía en El Sagrario en casa de su hermana Josefa.
  9. Magdalena, nacida por 1752, casó con el guayaquileño Nicolás Avilés del Castillo, nacido en 1750 y vecinos de Quito posteriormente.

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5. Joaquín Juan Núñez del Arco y Dávalos, nacido en Riobamba por 1733, bautizado en Santa Bárbara en Quito, el 22 de junio de 1739. Casó en Quito en 1764 con doña María Rosa Martínez y (Aguilar) Gabela. Hijo:

6. Ramón, el viejo, Núñez del Arco y Martínez Gabela (firma y consta en ocasiones como Núñez del Arco y Gabela o solo Núñez)[9], nacido en Quito por 1764. Procurador Síndico de Quito en 1812, ferviente realista, como tal escribió su célebre Informe dirigido a las autoridades correspondientes sobre los partícipes del 10 de agosto de 1809 y posteriores relacionados, lo publicó Isaac J. Barrera en 1941 en el Boletín de la Academia Nacional de Historia, con el título de “Los hombres de agosto”. En 1818 era administrador de aguardientes, ese mismo año fue padrino del matrimonio de su parienta doña Juana María Paula Josefa Antonia Dávalos con el Capitán Juan José Torcuato Guerrero y Matheu, Conde de Selva Florida, realista este también -al parecer no tan convencido como sus parientes políticos- y segundo presidente de la Junta de Quito surgida el 10 de agosto de 1809. Casó para 1789 con doña Manuela Soria y Gordillo[10]. Se conserva por tradición oral familiar la historia de la persecución que sufrió Ramón el viejo y sus hijos, en especial Joaquín, por parte de Bolívar, quienes tuvieron que huir según el relato familiar, razón o una de las razones por las cuales desconocemos el lugar y la fecha exacta de fallecimiento de Ramón Núñez del Arco y Martínez Gabela. Hijos conocidos de Don Ramón Núñez del Arco fueron tres:

  1. Ramón, el mozo, Núñez del Arco Soria, nacido en Quito por 1790 y que sigue en VII.[11]
  2. Joaquín, nacido en 1800, en 1825 casó con doña Narcisa Terán, nacida en Otavalo[12].
  3. Ignacio Francisco de Paula, nacido en julio de 1803, bautizado en la Catedral de Quito el 31 de julio de ese año[13].

7. Ramón, el mozo, Núñez del Arco y Soria[14] o también Ramón Núñez Soria o Ramón Núñez, nacido en Quito a finales del siglo XVIII. Al parecer habría sido Administrador de Rentas de Su Majestad al final de la mal llamada Colonia. Desde esta generación en nuestra rama empieza a constar el apellido como Núñez solo, aunque su padre Ramón y sus tías abuelas, Josefa y Teresa Núñez del Arco Dávalos, también constan en algunas ocasiones tan solo Núñez sin el Del Arco. Costumbre usual de la época era el de consignar los apellidos de una familia y de una misma persona de varias formas, ej.: Morán de Buitrón o Morán de Butrón o Butrón o Buitrón en una misma persona, ver supra[15].

Aquí también, es decir en esta generación y debido al proceso separatista respecto de la España peninsular, etapa histórica erróneamente denominada “independencia”, comienza el desuso de los apellidos con el De o el Del por considerarlos aristocratizantes. Simón Bolívar, basado en su profundo resentimiento con España y con sus orígenes españoles a causa de varios traumas familiares, mediante decreto en 1824 abolió los títulos nobiliarios –incluyendo las Órdenes Militares-, los cacicazgos y el uso del De o el Del en los apellidos (Antonio José de Sucre, sin embargo, siguió utilizando el De) en el territorio de la entonces Colombia (llamada algunas veces Gran Colombia), que incluía el departamento del sur y la intendencia del Ecuador. Además debe notarse que los Núñez del Arco fueron fieles realistas y después de la “independencia”, como muchas otras familias realistas criollas –venidas a menos la mayoría, lamentablemente-, pasaron al bando de los vencidos y por razones políticas no era conveniente seguir usando el apellido pleno de sus antepasados, en particular considerando la participación de Ramón Núñez del Arco en contra de los llamados “próceres” del 10 de agosto de 1809.

Ramón Núñez en unión con Manuela Acevedo, fueron padres de:

  1. Francisco Núñez Acevedo
  2. Valentín Núñez Acevedo que sigue en 8.
  3. Manuela Núñez Acevedo

1.1. Francisco Núñez Acevedo, nacido en la primera mitad del siglo XIX, casó con Pastora Ureta (en las anotaciones manuales mi tía tatarabuela indica que era “muy bonita y una Matrona Digna”[16]). Sus hijos fueron:

  1. Daniel Núñez Ureta: “Soltero, médico, murió joven en Calceta, mártir de la religión católica, era de misa y comunión diaria, católico práctico. En 1895 entró Alfaro a Quito. Las tropas de este le persiguieron por Católico: de impresión, le dio fiebre y murió. En agonía fueron a tomarle preso, ya no pudieron.”[17]
  1. Celinda Núñez Ureta: “Soltera, muy digna, honorable en todo sentido. ¡Verdadera cristiana! La primera señorita pensionista, en el Buen Pastor, murió anciana.”[18]
  1. Ricardo Núñez Ureta: “Contrajo matrimonio, con Zulia Bucheli, colombiana de familia de patriarca (o patricia), expatriados de Colombia en el ¡Liberalismo! Intelectual, educada en el colegio Ángel de Guarda, Convento del Buen Pastor.” Ricardo Núñez Ureta casó con Zulia Bucheli, fueron sus hijos 4:

3.1.  María Núñez Bucheli: “Se educó en el colegio Ángel de la Guarda del Convento del Buen Pastor. Su conducta y aprovechamiento fueron sobresalientes, en todos los años; soltera digna. Vive en Pasto.” Muerta a la fecha sin duda alguna.

3.2.  Jorge Núñez Bucheli: “Educado, prohijado por sus tíos en 2° grado, lo recibieron de 10 años. Él llamaba, papá y mamá a sus tíos (que) son Roberto Núñez Galarraga, su tía Zoila Núñez de Núñez. Es de comunión diaria, el honor de la familia. Vive en Pasto.” Muerto a la fecha.

3.3.  N. Núñez Bucheli.

3.4. Carlos Núñez Bucheli.

4. Augusto Núñez Ureta: “Murió joven; envenenado en el café. No se descubrió el autor”. Nuevamente Fernando Jurado Noboa, nos brinba información sobre los hermanos Núñez Ureta, específicamente sobre Augusto y Francisco en su obra Ensayos sobre el chulla quiteño 1700-2009, en el capítulo LA BANCA TIGRE: MOMENTO CÚSPIDE DE LA SAL QUITEÑA (1884-1937), también existe información en este libro sobre Pedro Leopoldo Núñez.

5. Francisco Núñez Ureta: “Contrajo matrimonio con Carlota Rosero. Agricultor.” Poseemos información de cuatro de sus hijos: María, Francisco, Gabriel y Alberto Núñez Rosero. Con sucesión: Pérez Núñez, Núñez Pallares.

8. Valentín Núñez Acevedo de Quito: “Católico práctico; fue conocido en Quito por su honorabilidad, muy estimado de la buena sociedad. ¡Caritativo con los pobres y gente de pueblo! (…) Valentín Núñez Acevedo contrajo matrimonio con Mercedes Galarraga, digna matrona verdaderamente cristiana.”  Era propietario de la compañía de coches “La Fraternal – Coches para el sur” (que funcionaba donde después se instaló la Escuela de Bellas Artes en el extremo norte de la Alameda) con Agencias en Quito, a cargo de Carlos Mateus (¿Carlos Mateus Pacheco de Saavedra?), en Latacunga a cargo de Pompeyo Baquero y en Ambato a cargo de Teófilo Quirola. En el libro “La Vida de Cada Día. El Ecuador en avisos 1822-1939”, página 37,  editado por el Banco Central del Ecuador bajo la dirección de Irving Iván Zapater con la investigación de Alfonso Cevallos Romero y la participación de Patricio Estévez Trejo en la parte gráfica se reproduce un anuncio de “El Nacional” de Quito N° 432, del 15 de junio de 1870, donde Valentín Núñez promociona su empresa. Fueron sus hijos 8:

  1. Matilde Núñez Galarraga: “Religiosa de la Providencia, la primera postulante, Sor Loyola”.

  2. Francisco Roberto Núñez Galarraga: “Mi amado, muy querido papá, como fui para él. Contrajo matrimonio con su prima hermana Zoila Núñez.” Que sigue en 9.

  3. Augusto Núñez Galarraga.

  4. Ricardo Núñez Galarraga: “Murió joven, estudiante de medicina, cayó del caballo a un precipicio, se rompió la pierna y murió.”

  5. Mercedes Núñez Galarraga: “Contrajo matrimonio con el Dr. Guillermo Ordoñez.” Solo menciona una hija: Carmelina Ordóñez Núñez: “Soltera, vive –muerta a la fecha- en su casa en la (calle) Loja (que era la casa de sus padres). Soltera muy honorable. Católica práctica, bonita, virtuosa, le acompañan unas parientas muy buenas, Srta. María Bucheli y su madre.”

  6. Luis Valentín Núñez Galarraga: Contrajo matrimonio con Ysabel Sánchez Ordóñez. Fueron sus hijos 5:

1. Eduardo Núñez Sánchez: Contrajo matrimonio con Ana Mora. Con sucesión. Hijos: Núñez Mora; Núñez Cossío, con sucesión.

2. Luis Núñez Sánchez: Contrajo matrimonio con Blanca Lasso, hijas:  Isabel (con sucesión) y  Magdalena Núñez Lasso, casada esta última con Bolívar Chiriboga Donoso, hijos: Chiriboga Núñez, con sucesión.

3. Emelina Núñez Sánchez. Casó con Gustavo Buendía. Con sucesión.

4. Alberto Núñez Sánchez: Con sucesión.

5. Eufemia Núñez Sánchez: Contrajo matrimonio eclesiástico en Guayaquil con el Dr. Alberto Palacios, lojano.

6. Laura Judith Núñez Sánchez, casó con Rafael Enrique León Saltos. Con sucesión.

7.  Luz Núñez Galárraga. Casó con Ascensio Gándara Aguirre, hijos: Gándara Núñez; nietos: Gándara Egas, entre estos Luis Gándara Egas, padre de Marcos Gándara Enríquez, notable historiador y dictador de la República del Ecuador como parte del triunvirato militar que gobernó el país entre 1963 y 1966.

8.  Pacífico Núñez Galárraga.  Casó con Petrona Torres Guarderas (hija a su vez de Pacífico Torres de Betancourt y Petrona Guarderas y Nájera, a su vez hija de Pedro Guarderas y Vicuña), hijos: Núñez Torres, entre estos, Rosa Elena Núñez Torres (1864), quien casó (1890) con Vicente Carbo Aguirre, hijos suyos fueron:

1.  Rosa Matilde Carbo Núñez, n. Quito, el 17 de marzo de 1892, f. Quito el 30 de julio de 1958, c.c. en Quito con Alejandro Ponce y Borja, n. Quito, el 27 de noviembre de 1889, hijo legítimo de Roberto Ponce y Ortiz de Zavallos y de Ignacia Borja y Yerovi. Con sucesión.

2.  Laura Manuela Carbo Núñez, n. Quito, el 5 de abril de 1893, f. el 29 de julio de 1969,
casó en Quito el 16 de julio de 1917 con Dr. Isidro Ayora Cueva, presidente de la República del Ecuador entre 1926 y 1931, siendo primera dama de la Nación. En su honor, así como en el de su esposo, se denominó popularmente como “laurita” a la nueva moneda de 50 centavos acuñada por el novel Banco Central del Ecuador, al sucre se lo denominó “ayora”. Con sucesión.

3.  Elena del Perpetuo Socorro Carbo Núñez, n. Riobamba, el 30 de junio de 1905; casó
en Quito el 8 de enero de 1930 con Simón Márquez de la Plata Amador, n. Guayaquil. Con sucesión.

4.  Enrique Carbo Núñez, n. Daule, el 25 de agosto de 1902, f. Quito en 1940; c.m. con
Mercedes Enríquez y Escobar, hija del Dr. Vicente Enríquez y Andrade y Josefina Escobar.

5.  Pedro Carbo Núñez; c.m. el 31 de marzo de 1948 con Eva Jurado Glaesel, hija legítima
de Eduardo Jurado González y Manuela Glaesel Gambarrotti. Con sucesión.

6.  Joaquín Carbo Núñez; c.m. con Ana María Veas Morán. Con sucesión.

9. Francisco Roberto Núñez Galarraga, quiteño, casó con Zoila Rosa Núñez, su prima hermana. Fueron sus hijos 7:

1. Gabriel Núñez y Núñez: Murió infante.

2. Luis Núñez y Núñez: Murió infante.

3. Griselda Núñez y Núñez: “Religiosa del Buen Pastor, todavía existe, tiene 83 años (1967), en el convento está 62 años, entonces es la mayor de la familia, sigue contenta y constante en su vocación. Dios sea bendito.” Su nombre religioso fue Sor María del Carmen (nacida por 1884), es de quien transcribo estos datos que fueron apuntados a mano. Fue una de las personas que presenció el descubrimiento del corazón embalsamado y posteriormente del cuerpo de su pariente Gabriel García Moreno en la Iglesia de Santa Catalina en 1975 –seguramente para su regocijo-. El político e historiador Francisco Salazar Alvarado la menciona en su libro “Encuentro con la historia. García Moreno: líder católico de Latinoamérica.” (Quito, 2005) En la página 22 dice: “En toda esta  faena (el descubrimiento de los restos de García Moreno) nos acompañaban: La Superiora, las religiosas Consuelo Larrea, Teresa Velasco, María del Carmen Núñez y Sofía Bonifaz.” Murió a avanzada edad.

4. Segundo Roberto Núñez Núñez. Casó con Isabel Salvador Aguirre. Que sigue en 10.

5. Marieta Núñez Núñez. Soltera.

6. Clemencia Núñez Núñez: Muerta infante.

7. Guadalupe Núñez Núñez: Muerta infante.

10. Roberto Segundo Núñez y Núñez, nacido en Quito en 1888 – Plaza Grande, en la casa de su familia en la calle Venezuela, junto a la casa de los Mateus y frente a la municipalidad quiteña.  Casó con Isabel Salvador Aguirre (n. 1887 en Quito – La Merced.), también quiteña, hija de Antonio Javier Salvador Demarquet y Carmen Aguirre Klinger. Fueron sus hijos 4[19]:

Roberto Núñez y Núñez

Roberto Núñez y Núñez

  1. Luis Núñez Salvador. Con sucesión.
  2. Eduardo Núñez Salvador. Casó con Carmen Lucila Ambrosi de la ciudad de Cuenca. Sin sucesión. Peleó en la guerra del 41 contra el Perú en el Batallón de Cazadores.
  3. Guillermo Augusto Núñez Salvador. Nacido en Quito el 30 de septiembre de 1915 en San Roque. Casó con Lucila Proaño Salguero de Ambato. Que sigue en 11.

    Guillermo Núñez Salvador en la Escuela de Aviación de Latacunga, 1938.

    Guillermo Núñez Salvador en la Escuela de Aviación de Latacunga, 1938.

  4. Carmen Núñez Salvador. Casó con Raul Borja Gaete de Riobamba (Hijo de Ricardo Borja León y Rosa Gaete). Son sus hijos 7:
  1. Nancy Borja Núñez. Casó con el Dr. Jaime Naranjo, odontólogo y comentarista deportivo. Hijos: Jaime y Elizabeth Naranjo Borja. Con sucesión.

  2. Magda Borja Núñez. Casó con Russ Babbitt, estadounidense, ambos catedráticos universitarios ya jubilados y residente en Texas. Hijos: David y Richard Babbit Borja, con sucesión.

  3. Cecil Borja Núñez. Casó con N. Sandoval. Con sucesión.

  4. Luz Elisa Borja Núñez, casó con Marco Antonio de Mora de la ciudad de Guaranda. Con sucesión.

  5. Raúl Borja Núñez, casó en dos ocasiones, la 1ra con N. Suárez, con sucesión; y la 2da con María Arboleda, con sucesión.

  6. Carmen Borja Núñez. casó con el estadounidense Timothy D’estacio. Viven en Estados Unidos, con sucesión.

  7. Hugo Borja Núñez. Con sucesión.

11. Guillermo Augusto Núñez Salvador (Quito – 30 de septiembre de 1915, San Roque) casó con Lucila Proaño Salguero de Ambato (10 de agosto de 1918, Ambato – Yagüira)[20]. Mi bisabuela Lucila Proaño Salguero era hija del Ingeniero Alejandro Proaño Guevara (hijo de Bolívar Proaño O. y de Adela Guevara)  de Ambato y de Zoila Inés Salguero Mogrovejo (hija de José Salguero y Alegría Mogrovejo), también de Ambato. Son sus hijos 3:

Guillermo Augusto Núñez del Arco Fenández Salvador

Guillermo Augusto Núñez del Arco Fenández Salvador

  1. Mauro Fernando Núñez Proaño, Quito, 18 de enero de 1939. (Ingeniero Comercial, Piloto y Teniente de la Fuerza Aérea Ecuatoriana). Casó con Iralda Benítez Armas (Licenciada y Magíster de Ciencias de la Educación). Que sigue en 12.
  2. Edda Genith Núñez Proaño, Quito, 1940. (Nota: le pusieron esos nombres en honor a la hija de Benito Mussolini, Edda Ciano, pues mi bisabuelo trabajaba con la embajada de Italia en ese entonces en la construcción de la carretera de Ambato a Baños y Baños al Puyo). Casó con Amílcar Salvador,  divorciados posteriormente. Sin sucesión.
  3. Leslie de las Mercedes Núñez Proaño (Economista). Casó con Fernando Guijarro Cabezas de Guano (Economista, ex Director General del IESS, y ex Gerente de Crédito del Produbanco). Sus hijos son 2: Leonel Guijarro Núñez y Pablo Guijarro Núñez.

12. Mauro Fernando Núñez Proaño (Ingeniero Civil, Ingeniero Comercial, Piloto y Teniente de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, nació el 18 de enero de 1939 en Quito, en la antigua maternidad en la calle Montúfar)  casó con Iralda Benítez Armas de Mira- Carchi (licenciada en enfermería y magister en ciencias de la educación, fue Directora de la Escuela Nacional de Enfermería de la Universidad Central del Ecuador, un museo de la Facultad lleva su nombre, nació el 15 junio de 1937 en Mira). Los padres de mi abuela fueron Pedro Rafael  Benítez Muñoz; a su vez los padres de este fueron Manuel Benítez Andrade (hijo de Domingo Benítez y María Andrade) y  Carmen Muñoz García (hija de José Muñoz y Ramona García); y Esther María Armas Torres, hija de Vidal Armas (hijo de Esteban Armas y Mercedes Briones) y Angelita Torres Narváez (hija de José Torres y María Narváez). Su hijos son 3:

  1. Franz Fernando Núñez Benítez (Quito, 22 de mayo de 1965, fue bautizado por el entonces Rvdo. Simón Espinosa Cordero – ex jesuita y afamado historiador hoy por hoy-, el 23 de diciembre de 1965, en El Belén.) Casó con Sandra Irene Vega Bianculli de Quito (hija de Miguel Vega y Emma Bianculli), divorciados, 2 hijos: Sebastián Fernando Núñez Vega y  Camila Alejandra Núñez Vega. Y de una actual relación con Araceli Robles de Manabí,  una hija: Macarena Núñez Robles.
  2. Francisco Santiago Núñez Benítez (Ingeniero Informático)  (Quito – 26 de agosto de 1966). Casó con Augusta M. Proaño Unda de Quito. Sigue en 13.
  3. Carlos Andrés Núñez Benítez (Ingeniero Automotriz) (Quito – 24 de octubre de 1977). Casó con Katherine Delgado Mora de El Carmen – Manabí. Sus hijas son tres: Luciana, Bianca y Nícola.

13. Francisco Santiago Núñez Benítez (Quito – 26 de agosto de 1966) casó con Augusta J. M. Proaño Unda (Quito – 25 de diciembre de 1966) hija de Oswaldo Bolívar Proaño López, quiteño (hijo del licenciado Luis Proaño Calderón – descendiente del Capitán de los Ejércitos del Rey, Don Francisco Proaño de los Ríos- y de Eloísa López Ruano de San Gabriel), y de Rosa M. Unda Herrera, quiteña. Sus hijos somos tres:

  1. Mauro Francisco Núñez del Arco Proaño (Quito, 21 de septiembre de 1985). Historiador, analista internacional, genealogista, activista, escritor, entre otros. Séptima generación de ecuatorianos, novena generación de quiteños, décima generación de quiteños audienciales, y undécima generación de americanos por varonía.
  2. Iralda María José Núñez Proaño (Quito, 09 de mayo de 1989). Publicista. Casó con Allen Gabriel Vallejo Carrión.
  3. Santiago David Núñez del Arco Proaño (Quito – 17 de diciembre de 1994). Músico y actor.
Santiago Núñez del Arco en al portada de Hoy Domingo, a propósito del estreno de su primer película:

Santiago Núñez del Arco en al portada de Hoy Domingo, a propósito del estreno de su primer película: “No robarás a menos que sea necesario”.

Santiago Núñez del Arco Proaño, Stephany Meza Proaño y Francisco Núñez del Arco Proaño, autor del presente estudio.

Santiago Núñez del Arco Proaño, Stephany Meza Proaño y Francisco Núñez del Arco Proaño, autor del presente estudio.


[1] Oswald Spengler, Decadencia de Occidente, tomo IV, pp.110-118

[2] Leonardo Castellani, El Nuevo Gobierno de Sancho.

[3] En Jurado Noboa, Fernando, Una visita al pueblo andaluz de Belalcázar, Cultura Hispánica N°9, Ediciones del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, Quito, Octubre de 1980, p. 34

[4] Barredo de Valenzuela y Arrojo, Adolfo y Alonso de Cadenas y López, Ampelio; Nobiliario de Extremadura, tomo V, Ediciones de la Revista Hidalguía, Madrid, 2000, p. 59

[5] El investigador chileno Patricio Medina Morales, nos indica la posibilidad de que exista descendencia de los Núñez del Arco de Quito en Chile: Ignacio Francisco de Paula habría llegado a Chile, contrayendo matrimonio con Doña Carmen González entre los años 1818 y 1826. El documento donde se menciona sus nombres, es en el matrimonio de una de sus hijas, Doña Justa Núñez del Arco y  González -tatarabuela de Patricio-, quien contrae matrimonio de 16 años de edad, en el año 1843 en Santiago de Chile con Don Severino Solar Navarrete Cabrera  y viuda de este contrae matrimonio nuevamente en 1856 con Carlos Solar Navarrete Moya hermanastro del anterior -asimismo tatarabuelo del investigador chileno-. También tiene conocimiento de  dos hermanas de Doña Justa: Mercedes y Micaela. En el acta de su segundo matrimonio Doña Justa cambia y reduce su apellido a Larcos.

[6] Información que consta en el expediente de pruebas de concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago a Alonso Núñez del Arco y Calvo Cuadrado hasta la tercera generación de este trabajo.

[7] Ortiz de la Tabla Ducasse, Javier;  Cartas de Cabildos Hispanoamericanos – Audiencia de Quito (Siglos XVI-XIX), Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Sevilla, 1991, p. 297

[8] De la cuarta a la sexta generación información en: Jurado Noboa, Fernando,  Los secretos del poder socioeconómico: el caso Dávalos, SAG, Quito, 1992, pp.142 y sigs.

[9] Distintos expedientes del Archivo Nacional del Ecuador, ejm.: Fondo Real Audiencia de Quito y República del Ecuador, Civiles: Sección general: Serie: Civiles: Caja N° 47, Años 1810-1815, Expediente 14. Quito, 25 de septiembre de 1812.

[10] Archivo Fernando Jurado Noboa – FJN.

[11] Archivo FJN.

[12] Ibídem

[13] Ibídem y en Moreno Egas, Jorge, Vecinos de la Catedral de Quito bautizados entre 1801 y 1831, Quito, 1984.

[14] Archivo FJN y Archivo Sor Carmen (Griselda) Núñez y Núñez.

[15] Sobre la anotación de que algunas ramas debieron obviar el apellido completo, en Cuenca ha sucedido algo parecido v.g. Don Virgilio Jerves, nieto del quiteño Alberto Núñez del Arco Fabara, sin embargo por errores del Registro Civil fue inscrito como Virgilio II Jerves Núñez. Asumo que a los amanuenses de ese entonces no les fue difícil seccionar el apellido de su madre como lo han hecho con otros.

[16] Archivo Sor Carmen (Griselda) Núñez y Núñez.

[17] Ibídem.

[18] Ibídem. Todas los entrecomillados siguientes hasta la novena generación corresponden a las anotaciones de Sor Carmen (Griselda) Núñez y Núñez.

[19] Archivo Fernando Núñez Proaño.

[20] Archivo familia Núñez Proaño.



TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR

Opción preferencial por los nobles: “La verdad se encuentra en el marco de una concepción jerárquica normal; nunca la ‘intelectualidad’, sólo la ‘espiritualidad’, comprendida como principio creador de precisas diferencias ontológicas y existenciales, hace de base para el tipo aristócratico y su derecho.” (Julius Evola)

Pongo a disposición de los investigadores genealógicos, históricos y público en general la siguiente obra clásica, referente y pionera en el campo descuidado de la Nobleza en el actual territorio del Ecuador.  A la sangre se la honra con las virtudes, con las acciones.

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JOSÉ ALEJANDRO GUZMÁN

C. de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica

 TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR

MADRID

1957

Prólogo del Conde de Canilleros                                                           

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Imp. Juan Bravo, 3- Madrid

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Dedicatoria:

 

A mis padres, Dr. Don Segundo D. Guzmán Cárdenas y doña Ángela Rodríguez Avilés

 

 

                                               

Prólogo

     Lo primero que deseo consignar es que no fue idea mía el escribir la palabra que encabeza estas líneas. Un prólogo implica altura y responsabilidades. Carezco de lo primero y declino lo segundo. Con ellos resulta indudable que debí clasificar lo por mí escrito como unas Palabras preliminares o como unos Comentarios preliminares, conceptos más a tono con mi modesta intervención en este libro. Pero José Alejandro Guzmán, que sobreestima mi persona con la agrandadora medida de su bondadosa amistad, quiere que le escriba un prólogo, y yo deseo complacerle. Si no en el fondo, por lo menos estoy obligado a que en apariencias esto sea lo deseado por él. Escribo Prólogo, y que perdonen mi osadía.

     Algo me consuela y justifica en esto de ceñirme a un comentario, en vez de dogmatizar prologando. Es lo corriente que el libro malo vaya bien prologado, porque lo necesita para revalorizar la calidad ínfima de la obra. Aquí sucede lo contrario, toda vez que el valor intrínseco del trabajo de José Alejandro Guzmán le estorbarían pretenciosas alegaciones antepuestas a sus páginas. Si con título de Prólogo escribo lo que no son más que palabras o comentarios preliminares, creo que acierto en complacer a los lectores, sin incumplir los deseos del autor.

***

     Uno de los más legítimos motivos que España tiene para enorgullecerse de su glorioso período imperial, es el sello cristiano y fraterno de su conquista y coloniaje. Casi podríamos suprimir estos dos términos, porque lo conquistador estuvo circunscrito al indispensable sometimiento de vastos territorios que se incorporaban a la comunidad cristiana, y la colonia no fue sino la prolongación de la Patria en raza y lengua. España reconoció los rangos de la sociedad aborigen americana y le hizo sin regateos ofrenda suprema de su sangre, fundida desde los primeros momentos en el hermoso y humano crisol de lo criollo.

     Así pudo hacerse el milagro de que arraigaran en los ámbitos del Mundo Hispánico los linajes, con la misa heredada hidalguía, con las mismas armas heráldicas que lucieron solariegos palacios y casonas de Extremadura o Castilla, de Vasconia o Andalucía. Fue todo un vasto mundo idéntico, en el que la fe, las tradiciones y las virtudes raciales afirmaron la realidad inmutable de una continuidad histórica, fraguada al calor de los trasplantados cristianos hogares españoles, bajo el signo de unos apellidos que no hicieron sino prolongar en América las ramas del noble tronco de seculares raíces hispanas. Fueron las familias, esas maravillosas células generadoras de las más hermosas realidades, las que crearon el eterno imperio espiritual español. Por eso es y será siempre la genealogía la urdimbre del hermoso tapiz sobre el que se bordaron epopeyas y sobre el que los siglos seguirán poniendo trazos entrañables de vida y de historia.

     El mundo actual, de regreso de demagógicas desviaciones, ha vuelto sus ojos a loa genealógico –sangre y raza-, para encontrar en ello la razón suprema de existir de una sociedad que, sin ridículos hermetismos ni orgullos ridículos, aspira a conservar el recuerdo de los antepasados que supieron servir lealmente al bien común, dejando una espiritual herencia de virtudes familiares. Como en la designación externa de tales méritos los títulos nobiliarios formaban la vanguardia de la distinción, dentro de la pléyade hispana de la hidalguía, no pudieron faltar en los nuevos territorios de nuestro imperio, en los que los méritos excepcionales requerían estas hereditarias mercedes perpetuadoras.

***

     Las mercedes concedidas en Ultramar, que tomaron la poética denominación de Títulos de Indias, nacieron con el marquesado del Valle de Oaxaca, concedido en 1529 al insigne extremeño Hernán Cortés, conquistador de México, continuándolas el título de marqués –primero sin denominación y luego de la Conquista- otorgado a otro extremeño magnífico, el conquistador del Perú, Francisco Pizarro, así como el ducado de Veragua y marquesado de Jamaica, con los que se premiaron en su descendencia a los méritos del inmortal descubridor Cristóbal Colón, todos en 1537.

     Tras estos títulos nobiliarios, de grandiosa sonoridad histórica, fueron naciendo, a lo largo de años y siglos, otros muchos, repartidos por todo el Continente Americano y sus avanzadas insulares, para patentizar perpetuamente los servicios de hombres beneméritos.

***

     La hoy República del Ecuador fue el viejo reino de Quito, que el poderoso inca Huayna Cápac quiso incorporar a su vasto imperio, que se llamaba Tahuantinsuyo –las cuatro partes del mundo– y los españoles denominaron Perú. Quiso incorporarlo, y lo incorporó de hecho; pero en su conquista de lo quiteño resultó al fin conquistado lo incaico, porque de los amores de Huayna Cápac con una hija del rey de Quito nació Atahualpa, príncipe guerrero, inteligente y valeroso, que, a la muerte de su padre, tras dura lucha, logró ser acatado y reinar en todo el Tahuantinsuyo.

     Con la llegada de los españoles vino el hundimiento del imperio incaico. Sus provincias, desarticuladas de la estatal máquina centralizadora, quedaban dispuestas para convertirse en audiencias o virreinatos del dominio español, que tuvo en Quito a su primer representante en el extremeño Sebastián de Benalcázar, primer conquistador de aquellos hermosos territorios, en relación con el cual no quiero silenciar el incomprensible y repetido error de llamarle Benalcázar, que nada Significa, en vez de Belalcázar, nombre de un pueblo del sur de Extremadura, del que tomó apellido el heroico paladín.

     El reino de Quito fue luego de la Audiencia de igual denominación, en cuyas tierras asentaron los cristianos e hidalgos hogares españoles, los nobles linajes que, con idéntico lustre que en el solar hispano, ostentaron, a la sombra del Chimborazo o del Cotopaxi, sus escudos heráldicos, sobre alguno de los cuales iban a lucir coronas de títulos nobiliarios.

***

     José Alejandro Guzmán -¡qué apellido de más española resonancia histórica!– es un joven lleno de inquietudes espirituales y de noble afán investigador. La juventud no se ha desbordado en él hacia fuera, en estéril torrente sin misión ni cauce. Un hondo sentimiento vocacional encauzó sus bríos hacia lo histórico, en la especialidad concreta de la genealogía. Estudioso y erudito, los pocos años no impiden que pueda ofrecernos frutos maduros y sazonados, obtenidos en pacientes investigaciones, con científico rigor histórico. Por eso pudo figurar con destaque en el Congreso Internacional de Genealogía  y Heráldica, celebrado en Madrid en 1955, y por eso su producción cuenta ya con las siguientes obras: Corregidores de Guayaquil, Los presidentes de la Real Audiencia de Quito, Código de Bellas Artes, Autoridades de la provincia de Quito y Los Coello de Portugal. Los méritos de esta última le valieron al autor su ingreso en la Academia Mejicana de Genealogía.

     Guzmán es ecuatoriano. Vino al mundo a orillas de la azul inmensidad del océano que hoy llamamos Pacífico y que por mucho tiempo, a partir de aquel día septembrino de 1513 en que lo descubriera el extremeño Vasco Núñez de Balboa, se denominó Mar del Sur. Meció su cuna la alegre ciudad de Guayaquil, fundada por el también extremeño Francisco de Orellana, antes de marchar a la expedición que le depararía la gloria de descubrir el río más caudaloso del mundo, el Amazonas. Su patria ecuatoriana atrajo sus actividades investigadoras, que se centraron así en una especialización más concreta aún, dentro del campo genealógico.

     Guzmán nos ofrece hoy en este libro, Títulos Nobiliarios en El Ecuador, la creación y sucesiones de tales mercedes, como una primera parte, que completará un segundo volumen con las genealogías de las familias tituladas.

     La presente obra es la segunda de este tema con carácter monográfico que se publica en relación con países de Hispanoamérica, pues hasta ahora solamente Cuba tenía otra semejante, la publicada sobre títulos cubanos por Rafael Nieto Cortadillas.

     José Alejandro Guzmán no ha escatimado esfuerzo ni detalle en un deseo de exhaustividad. Las partes del presente volumen abarcan todas las posibles facetas de contacto de las mercedes nobiliarias con lo ecuatoriano, ya que no se ciñe tan sólo a los títulos concedidos en El Ecuador, sino que comprende cuantos, de una manera o de otra, tuvieron relación con este país. Su método es ordenado y científico; su exposición, clara y acertada. Títulos nobiliarios en El Ecuador es una obra que viene con méritos propios a enriquecer la bibliografía nobiliaria y genealógica. En ella se salpican, junto al dato y a la cronología, valores de resonancia histórica, que van desde el parentesco de los Marqueses de Solanda con el citado descubridor Orellana, hasta los próceres de la Independencia.

***

     No quiero concluir estas líneas sin buscar una justificación a que figuren aquí. Podría ser suficiente la leal y ya aludida amistad del autor; pero yo sé que hubo otra razón poderosa para que me encargase de que le escribiera un prólogo. Esta razón la puede compendiar una palabra: Extremadura.

     Extremadura es una región que impresiona al viajero que recorre España. Sus ciudades -Cáceres, Trujillo, Mérida, Medellín…- son relicarios de arte, mundos detenidos en siglos pasados, que envuelven en una poderosa evocación histórica. Además, para un hispanoamericano, Extremadura es su propia historia heroica del período imperial, porque no  hay un solo de los grandes caudillos de las conquistas americanas que no naciera en tierras extremeñas. Ya van hechas en estas páginas menciones que lo atestiguan así al citar a grandes paladines, extremeños todos, junto a los que aún habría que poner otros, tales como Pedro de Valdivia, conquistador de Chile; Pedro de Alvarado, conquistador de Guatemala, o Hernando de Soto, el héroe de Florida, por hacer mención de algunos de los que faltan.

     Yo soy extremeño, y José Alejandro Guzmán estuvo conmigo en Extremadura. Junto a su ya repetida cariñosa amistad, fue la fuerza evocadora de aquella región la que le hizo fijarse en mí, sin méritos míos, para que le prologara este libro. Yo le complazco, torpe y gustosísimamente, porque la calidad de su obra me enorgullece de estampar mi nombre en ella y porque mi espíritu de extremeño me mantiene en perpetuo amor a todo lo americano.

    Quiero pensar que los lectores darán a mis palabras el valor modesto, pero indispensable, del telón que cierra la escena y se descorre, al fin, para dar paso, concretamente aquí, al erudito trabajo Títulos nobiliarios en el Ecuador, con el que José Alejandro Guzmán dejará complacidos los deseos de estudiosos e investigadores.

MIGUEL MUÑOZ DE SAN PEDRO

Conde de Canilleros y de San Miguel.

C. de la Real Academia de la Historia.

A D V E R T E N C I A

 

La presente obra está dedicada a los Títulos nobiliarios en El Ecuador, algunos de los cuales fueron figuras fulgurantes en los campos de las Ciencias y de las Artes, como el I Marqués de Villa Rocha, insigne matemático y literato, y otros ocuparon las primeras dignidades de los gobiernos en América, como los primeros Marqueses de Caderita y el ya citado de Villa Rocha, que fueron, respectivamente, Virrey de la Nueva España y Presidente (dos veces) de Tierra Firme (Panamá); el III Marqués de Solanda, primero y único ecuatoriano que fué Presidente de la Real Audiencia de Quito; el II Marqués de Selva Alegre y el V Conde de Selva Florida, Presidente de la Junta Soberana de Quito.

Al estudiar a los Títulos ecuatorianos queremos contribuir con nuestro grano de arena al mejor sostenimiento del Gran Edificio Histórico del Ecuador, que lo constituyen las acciones y méritos de sus grandes hombres, a los que, para honrarlos debidamente, no sólo es necesario conocer sus nombres y a veces recordarlos, sino que, para que sus acciones y méritos sirvan de ejemplo, es preciso conocer la trayectoria del curso de sus vidas, destacando lo más saliente de ellas, como

18                                            JOSÉ ALEJANDRO GUZMÁN

son sus actos y merecimientos, que los han elevado al Altar de la Patria, para que desde allí guíen los pasos de las generaciones futuras, como los suyos fueron guiados por el estímulo del ejemplo de sus mayores, que se conocen gracias a la Ciencia Genealógica, que es la auxiliar, y muy importante, de la Histórica.

La Historia de mi querida patria, El Ecuador, está íntimamente ligada con la vida de algunos títulos de Castilla, que tuvieron capital y definitiva intervención en la Historia de mi país. Esos títulos ecuatorianos, Próceres de nuestra Independencia, fueron:

El VI Marqués de Solanda (consorte), Gran Mariscal de Ayacucho, vencedor en Pichincha, descendiente de los Marqueses de Preux; el V de Villa Rocha (cuyo primer titular, de la familia de los ya citados de Solanda, doctor José Antonio de la Rocha y Carranza, procedía del Conquistador don Martín González de Carranza, Caballero Hijodalgo, Conquistador de Mainas, y del Capitán don Andrés de Contero, Conquistador de Quijos y Gobernador de Guayaquil y Portoviejo, nacido en Segovia (España), ambos ascendientes del autor); el IV de Villa Orellana (que, como los de Solanda y Villa Rocha, fué del linaje de los Orellana, de la villa de Perales, oriundo de Trujillo, linaje al que perteneció también el Capitán Francisco de Orellana, fundador de la mi hoy ciudad de Guayaquil, descubridor del gran río ecuatoriano, el Amazonas, y en cuyo segundo viaje, en su calidad de Gobernador, fué su compañero el Capitán Diego García de Paredes, fundador

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR                19

de Trujillo de Venezuela, hijo del Sansón de Extremadura, el Capitán don Diego García de Paredes, ascendiente, a su vez, de mi buen amigo el erudito historiador español Conde de San Miguel y de Canilleros, de la Real Academia de la Historia, y del linaje de nuestra Santa Mariana de Jesús Paredes, conocida por la Azucena de Quito); el II y IV de Miraflores (de la antigua familia extremeña de los Flores de Lizaur, que en El Ecuador produjo la gran figura guerrera de la Independencia, el General don Ignacio Flores, nacido en Latacunga e hijo del I Marqués de Miraflores); el III de Selva Alegre, brillante prócer de la Independencia española; el de Maenza, Marqués de Casasola y Conde Puñonrostro, que primero sirvió a la causa de la Independencia de su patria, El Ecuador, para luego, en España, hacer brillante la guerra de la Independencia, interviniendo en la defensa de Madrid  y en otras muchas importantes acciones de guerra; el II de San José y los Condes de Selva Florida y Casa Gijón.

También merecen ser recordados: el I Marqués de Villa Orellana, que, siendo Alcalde de Quito, hizo la Alameda, hermoso ornamento de la capital ecuatoriana; el II Marqués de Selva Alegre, a cuya costa se imprimió en Bogotá el brillante discurso del precursor de la Independencia, el sabio ecuatoriano doctor Eugenio Espejo, dirigido al pueblo de Quito, haciendo ver la importancia de crearse, como luego se hizo, la Escuela de la Concordia, crisol de nuestra independencia; el Marqués de Maenza (consorte),

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que prestó toda su cooperación a los trabajos de los geodésicos franceses para medir el meridiano del Ecuador, y el I Conde del Real Agrado, que apoyó económicamente a su pariente, el sabio Pedro Vicente Maldonado, en la construcción del importante camino de Quito a Esmeraldas.

Los Títulos que en la presente obra estudiamos son aquellos que los Reyes de España concedieron a ecuatorianos ilustres por los servicios prestados y por sus méritos personales, y los que, habiendo sido otorgados a españoles residentes en la Península, y en algunos países de América y Europa, correspondieron a ecuatorianos por sucesión y por alianza; como aquellos títulos, algunos de cuyos dignatarios casaron con hijos de ecuatorianos.

Entre los Títulos vecinos del Ecuador que también vemos en esta obra merecen atención, por sus trabajos o cargos que desempeñaron en el país los siguientes: Conde de Peñaflorida, I de Ruiz de Castilla y el Barón de Carondelet, Presidente de la Real audiencia de Quito, los Condes de Sierra Bella (padres del segundo dignatario, nacido en Quito, que fué Corregidor de Riobamba) y I de Cumbres Altas, que fueron Oidores de Quito; los primeros Marqueses de Casa Boza y de Casa Pizarro, que fueron Gobernadores de Guayaquil; el de Casa Boza, primer Corregidor de la citada ciudad, que tuvo dignidad y título de Gobernador, y el segundo, que, por las buenas obras que realizó en la ciudad de su gobierno, dejó grata memoria entre sus habitantes, y el Barón de Ortega, Gobernador de

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR                21

Ambato; el V Marqués de Santa Lucía de Conchán, Corregidor de Quito; el I Marqués de San Lázaro, sabio francés que fué al Ecuador integrando la Comisión de los geodésicos franceses, y el Barón de Humbolt, que realizó en tierras ecuatorianas importantes trabajos científicos.

Aún cuando esta obra se refiere concretamente a los títulos nobiliarios concedidos por los Reyes de España, no hemos querido omitir, en breves citar, a algunos de los títulos extranjeros que ostentan u ostentaron ecuatorianos por sucesión, alianza o fueron vecinos del país, y cuya no completa relación está incluida en los respectivos capítulos de la presente obra. Y también, aunque no entra en la clasificación de títulos nobiliarios, pero sí en las dignidades de Casas Reales, hemos creído conveniente incluir en el Apéndice de este volumen a un miembro de las Casas Reales de las dos Sicilias y de Baviera, que casó con ecuatoriano y residió en el país.

Y, para terminar esta Advertencia, nos resta decir que Títulos nobiliarios en El Ecuador, cuya primera parte, en que se hace relación de los Títulos, comprende el presente volumen, tendrá un segundo, de próxima aparición, con la segunda parte de la obra, dedicada a las genealogías de las familias tituladas que estudiamos en este tomo.

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HOJA EN BLANCO

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PRIMERA PARTE

          TÍTULOS ECUATORIANOS

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HOJA EN BLANCO

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CAPÍTULO I

            TÍTULOS POR CREACIÓN

 

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HOJA EN BLANCO

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M A R Q U E S E S

 

                                                           CADREITA

 

DIEZ DE AUX DE ARMENDÁRIZ

 

I.- DON LOPE DIEZ DE AUX DE ARMENDÁRIZ Y SAAVEDRA,

     VI Señor de Cadreita, Caballero de Santiago (admitido el 16 – I – 1606), Gentilhombre de boca de S. M., nacido en la ciudad de Quito hacia 1575, educado en la de Santa Fe de Bogotá y llegado a España de seis años de edad, fué creado I Marqués de Cadreita por Felipe III el 29 de diciembre de 1617 (1), según consta en el legajo 5.240 – Rel. Núm. 3 bis, fol. 7 (2).

El I Marqués de Cadreita fué Virrey de la Nueva España, Embajador de la Corte Española ante la de Alemania y Roma, Mayordomo del Rey, General en propiedad de la Armada de la Guardia de Indias y de los galeones de la plata de la Carrera de Indias (alcanzando en 1633 la famosa victoria sobre los holandeses, echándoles del puerto y fortaleza de la isla de San Martín), y al fin de Consejero de Guerra.

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(1) ATIENZA. CARRAFA, erróneamente, dice fué 29 de abril de 1617.

(2) Archivo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

28                               JOSÉ ALEJANDRO GUZMÁN

Era hermano entero de Fray Luis de Armendáriz, también nacido en la ciudad de Quito, de la Orden de San Bernardo, que llegó a ser Obispo de Jaca (Huesca, España), Arzobispo de Tarragona, Virrey de Cataluña y político de la Marquesa de Falces; ambos hijos de don Lope Díez de Aux de Armendáriz, II Presidente de la Real Audiencia de Quito.

Casó con doña Antonia de Sandoval y Rojas, viuda sin sucesión de don Alonso Cárdenas, VI Conde de la Puebla, fallecido el 14 de junio de 1615 (3); que testó en 1644 y 1699, siendo hermana de doña Francisca Enríquez, IV Condesa Consorte de Chinchón, en la que tuvo a su única hija, heredera en el título, que se llamó:

II.- JUANA FRANCISCA DIEZ DE AUX Y RIVERA,

      II Marquesa de Cadreita en 11-1-1645, y Señora del Mayorazgo de igual denominación, y Condesa de la Torre (Ver este titulo), fallecida el 15 de septiembre de 1696, siendo Camarera Mayor de la Reina María Ana de Baviera. Había casado, en 1645, con don Francisco de la Cueva y Enríquez de Mendoza, VIII Duque de Alburquerque, Marqués de Cuellar, Conde de Ledesma, Vizconde de la Huelma (Ver este título), etc., etc., Virrey de la

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(3) OCARIZ Y VILAR Y PASCUAL

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR                29

Nueva España y fundador de Nuevo México. Testó el 12-III-1676 y 25-IX-1689.

Le sucedió su hija:

III.- ANA ROSALÍA DE LA CUEVA Y DIEZ DE AUX,

        III Marquesa de Cadreita y Señora de su Mayorazgo, que otorgó poder (17-IX-1696) para tomar posesión del Marquesado; hermana de otra doña Ana, Marquesa de Alcañices, y de don Baltasar, Marqués de Malagón. Casó con su tío carnal don Melchor de la Cueva y Enríquez de Mendoza, IX Duque de Alburquerque (Ver este título), General de la Armada del Mar Océano, Gentil – hombre de la Cámara del Rey y de su Consejo de Estado.

Le sucedió su hijo:

IV.- FRANCISCO DE LA CUEVA Y DE LA CUEVA,

     X Duque de Alburquerque, Conde de Ledesma, etc. (Ver estos títulos), casado con doña Juana de la Cerda y Aragón, hija del VIII Duque de Medina Sidonia y de la VIII Duquesa de Segorbe y de Cardona.

Padres de.

V.- ANA CATALINA DE LA CUEVA Y DE LA CERDA,

      Marquesa de Cadreita y Condesa de la Torre, casada, en 1690, con don Carlos Spínola, Marqués de los Balbases.

Padres de:

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VI.- MARÍA DOMINGA DE SPÍNOLA Y DE LA CUEVA,

       Marquesa de los Balbases, Marquesa de Cadreita y  Condesa de la Torre, fallecida en 1758 y casada, en 1754, con don Manuel Pérez Osorio, XII Marqués de Alcañices, fallecido en 1793, hijo del Marqués de Montaos y nieto de don Manuel Pérez Osorio Vega y Vivero, X Marqués de Alcañices.

Le sucedió su primogénito:

VII.- MANUEL PÉREZ OSORIO Y SPÍNOLA DE LA CUEVA,

         XIII Marqués de Alcañices, Marqués de Caderita, Duque de Alburquerque (Ver este título), etc., nacido en Madrid, casado primero con doña María de las Mercedes Zayas y Benavides, IV Duquesa de Algete, Condesa de las Torres, Marquesa de Cullera, hija única del III Duque de Algete.

Padres de:

VIII.- NICOLÁS OSORIO Y ZAYAS,

       Duque de Alburquerque, de Algete, etc., Marqués de Caderita, en 1847; XVI de Alcañices, de los Balbases, de Cullera, Grande de España, Mayordomo de S. M., Gentilhombre de Cámara, Gran Cruz de Carlos III, Maestrante de la Real de Sevilla, Senador, etc., etc., nacido en

TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL ECUADOR           31

Madrid el 13 de febrero de 1799 y casado con doña Inés Francisca de Silva. Marqueses de Caderita, etc., etc.; en DUQUES DE ALBURQUERQUE (Ver este título)

    

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CASA FIEL PÉREZ CALISTO

 

I.- PEDRO PÉREZ CALISTO,

I  Marqués de Casa Fiel Pérez Calisto a mediados del siglo XIX (1) (2), nacido en la ciudad de Quito y hermano de don José María Pérez Calisto, Comendador de la Orden de Isabel la Católica; era hijo de don Pedro Pérez Muñoz y de doña Teresa Calisto y Borja, nacida en Quito (3).

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(1) Según los historiadores ecuatorianos: DOCTOR LUIS FELIPE BORJA, CRISTÓBAL DE GANGOTENA Y JIJÓN Y PEDRO ROBLES Y CHAMBERS.

(2) El título fué concedido para sí y sus descendientes, otorgándosele, además, un nuevo escudo de armas compuesto de dos leones afrontados, sosteniendo en alto una corona real, haciendo alusión a sus ascendientes, que murieron por defender la causa del Rey en América. (Según Real Despacho del 6 de marzo de 1817, el Rey de España exigió de la Presidencia de quito el informe con la “correspondiente justificación acerca de las gracias pretendidas por los individuos procedentes de la familia de Calistos en premio de la heroica fidelidad” de los de esta familia, como veremos al estudiar la genealogía de los Calistos. (Informe al Rey del General Melchor Aymerich, fechado en Quito el 22 de junio de 1820).

(3) Fué el I y único Marqués de esta denominación, aún cuando el título fue rehabilitado en España, con una variante en el nombre, (cambia la s por x y suprime casa) por:

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I.- DOÑA MARÍA DEL CARMEN DE LA ROCHA Y PÉREZ ARANDA Y MOLINA, I Marquesa de Fiel Pérez Calixto, el 13 de marzo de 1894 y Real Despacho del 9 de abril del mismo año (ATIENZA), nacida en Jerez el 29 de enero de 1859, fallecida el 2 de septiembre de 1926 y casada el 21 de julio de 1882 con don Lorenzo Lacave Panet, nacido el 12 de marzo de 1846 y fallecido el 16 de agosto de 1905 (RIPALDA: Títulos de Castilla, pág. 353).

Le sucedió su nieto: (RIPALDA).

II.- PEDRO LACAVE Y PATERO DE LA ROCHA Y ETCHCOZAR, II Marqués de Fiel Pérez Calixto, desde 1927 (ATIENZA), sobrino de doña Eugenia Lacave de la Rocha Panet y Pérez, nacida en Cádiz el 28 de enero de 1884 y casad el 28 de agosto de 1904 con don Mariano Villalonga Ibarra, I Conde de Villalonga, con sucesión (RIPALDA: Obra citada). El actual  y II Marqués de Fiel Pérez Calixto reside en Jerez de la Frontera (GUERRERO BURGOS: Grandezas de España).

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