coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


NOSOTROS NO LO CELEBRAMOS

PARA QUE TE INFORMES:

NADA QUE CELEBRAR EL 24 DE MAYO: “La situación de Flores en el sur, se hizo más problemática por la existencia de fuertes sentimientos pro-hispánicos entre algunas personas de la anterior Audiencia de Quito. LA LEALTAD A ESPAÑA NO DESAPARECIÓ CON LA DERROTA DE LAS FUERZAS VIRREINALES EN EL PICHINCHA. Tampoco tranquilizaban al Ecuador las opresivas exacciones de dinero y propiedades llevadas a cabo por el Libertador y sus segundos mientras se preparaban para invadir al Perú en 1822-23. EL GENERAL SUCRE ADIMITÍA QUE LA IRRITANTE CONDUCTA DE SUS SOLDADOS Y LA IMPOSICIÓN DE FUERTES IMPUESTOS HACÍAN SENTIRSE A LOS ECUATORIANOS  COMO EN “TERRITORIO CONQUISTADO”… Para las fuerzas bolivarianas, el sur era poco más que una región a la que había que explotar para apoyar las continuas campañas militares contra el ejército realista del Perú. En sus esfuerzos por completar la liberación del Perú, Bolívar y sus subordinados procuraban enganchar hasta el último recluta disponible y extraer hasta el último peso de esa apesadumbrada tierra. Tan duras medidas provocaron resentimientos contra los “libertadores” del norte, y PROVOCABAN DUDA EN LA MENTE DE LOS PATRIOTAS ECUATORIANOS SOBRE LAS BENDICIONES QUE HABÍA TRAÍDO LA INDEPENDENCIA… Otra fuente de fricción fue la  POLÍTICA DE BAJOS ARANCELES O “LIBRE COMERCIO” MANTENIDA PORLA GRAN COLOMBIA, la misma que permitía que los textiles BRITÁNICOS de bajo precio inundaran aquellos mercados que anteriormente habían sido abastecidos por los obrajes serranos.” –Mark Van Aken.

ESTO SIGNIFICÓ LA INDEPENDENCIA, VASALLAJE HACIA INGLATERRA: “Aceptando las exigencias británicas dentro de los rumbos trazados por Bolívar” el 18 de abril de 1825 se firmó entre los plenipotenciarios de Gran Bretaña y la Gran Colombia el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, “que no difiere sustancialmente” de los tratados celebrados ese mismo año por las Provincias Unidas del Río de la Plata y Chile, y más tarde por Perú y México con la gran potencia talasocrática. Para cuando el Ecuador se constituyó como un Estado “soberano” separado de la Gran Colombia en 1830, ya tenía normadas sus relaciones exteriores, comerciales y políticas, en condiciones de exclusividad con Inglaterra, aún antes de dotarse de su norma fundamental, de su primera Constitución.

El acta de independencia de Quito del 29 de mayo de 1822 comienza con estas palabras: “En la ciudad de San Francisco de Quito, capital de las provincias del antiguo reino de este nombre”… y continúa más adelante: “…roto todos los lazos que por cualesquiera motivos ideales ligaron estas provincias a la Península”. Se habla de REINO y de PROVINCIAS, NUNCA DE COLONIAS.

QUITO FUE CONQUISTADO Y NO LIBERADO EL 24 DE MAYO DE 1822: El capacitado historiador guayaquileño Jaime Rodríguez denominaría acertadamente al proceso de separación e independencia forzada por parte de las tropas bolivarianas como “la conquista del Reino de Quito”. Los 3000 mil efectivos que ganaron la Batalla del Pichincha eran mayormente soldados reclutados en Colombia, Venezuela e Inglaterra como correspondía al ejercito multinacional que había armado Bolívar, sin embargo no se encontraban quiteños en el mismo.
Julio Albi explica el siguiente dato fundamental acerca de la batalla de Pichincha:
“El Ejército realista, en la que sería su última batalla en el reino de Quito, estaba formado sobre todo por americanos. Los jinetes procedían todos del reclutamiento local (criollos y quiteños por tanto). En cuanto a los infantes, el batallón de Tiradores de Cádiz era ‘casi todo de europeos… y los otros Cuerpos españoles o realistas, compuestos de americanos’ ”
Ingleses versus quiteños: Papel destacado en esta batalla fue el protagonizado por el Batallón Albión, compuesto es su totalidad por británicos.

Wilfrido Loor habla: “Engreído con el espíritu de su siglo, González Suárez, no se dio cuenta de que el hijo de España se adaptó al medio geográfico y social de su tiempo para vivir de realidades, y el hijo de la República se independizó de ese medio para vivir con la teoría de cuatro soñadores que hicieron de América la tierra propicia de las revoluciones…”

Carlos Enrique Lasso Cueva dice: “LA INDEPENDENCIA…!Sangre derramada en vano, por el interés de Inglaterra de apoderarse de los recursos naturales de estas tierras, y de su comercio, que eran monopolizados por España. La “gesta” de Bolívar según Alfonso Rumazo costó 600.000 vidas. Gente inmolada en aras de las potencias mercantiles europeas de las que Bolívar era representante y agente. La tesis fue imponer la separación de España que impedía ese libre comercio. No fue una guerra popular reclamando conquistas sociales. Fue la clase dominante criolla, la oligarquía sudamericana, la interesada en “independizarse” para poder hacer y deshacer a su antojo, sin el impedimento de ciertas leyes españolas. Roto el vínculo con España, la gente del estado llano, las masas populares, quedaron en manos de esta clase dominante criolla que empezó a gobernar a la maldita sea, pero en su exclusivo beneficio. La gente sencilla jamás se involucró en la guerra de independencia, pues les daba lo mismo que ganara uno u otro bando, ya que sabían que “era una pelea entre blancos” y que no importa quien ganara, su suerte siempre iba a ser la de Caín cuando dios lo maldijo. las levas atroces de Bolívar en cada ciudad y pueblo eran sangrientas, espantosas, porque nadie quería servir a ninguna de las dos causas. A la fuerza los hombres jóvenes eran incoporados a la milicia. A servir a la causa burguesa y británica del libre comercio.”

VAE VICTIS

La historia la escriben los vencedores

___

NOSOTROS NO LO CELEBRAMOS

Se aproxima el 24 de mayo, y, como siempre, todo recuerdo y mención del hecho ocurrido hace ya 190 años se remite a unas pocas ceremonias y la versión oficial que trata del tema. Estoy hablando por  supuesto de la Batalla de Pichincha. La mal llamada “guerra de la independencia”(guerra civil hispanoamericana), impuso, gracias a la propaganda que los medios de desinformación controlada por los liberales, a la historia del Ecuador, la idea de que nuestras fiestas “patrias” deben celebrarse en los días en que las fuerzas de la subversión liberal-masónica al servicio de Gran Bretaña.  Así, fechas como el 9 de octubre, el 24 de mayo, el 3 de noviembre entre otras, son feriados nacionales. Y bien, me estoy preguntando: ¿Para qué cuestionar tan excelsas fechas que tan solo nos recuerdan la gloria y victoria de esas revoluciones? Muy simple, y a la vez complejo. No quiero tomar, queridos lectores, demasiado tiempo, sí, en cambio, informar de a poco el porqué, desde un punto de vista revisionista de la historia (que es lo que siempre se trata de hacer, ver las versiones de los dos lados y sacar conclusiones) de negar el título de fiestas, y mucho menos de “patrias”.

Planteado el objetivo de estas líneas, procedemos a “deshuesar” en poquísimas líneas el pavo.

El 24 de mayo, llamada “batalla de la Independencia”, se dio por diversas circunstancias que es preciso revisar de a poco. Ya abierto el canal de fuego de las fuerzas liberales comandadas por Bolívar, el general Antonio José de  Sucre se dispuso a “liberar” al Reino de Quito, en manos de las fuerzas leales al Imperio desde 1812. Así, el 23 de mayo llega por el sur, precisamente el Valle de los Chillos, escala las laderas del Pichincha para poder al día siguiente lanzar un ataque arrollador sobre la ciudad. Aymerich presenta batalla y Sucre vence. Quito es “liberada” por la camarilla de Bolívar y lo que se llamaba “Reino de Quito” es sometido a las fuerzas neo-coloniales del títere venezolano. Pero Quito, esa ciudad bastión de la lealtad a España, sumergida en sangre lo que algunos historiadores llamaron la “revolución de los Marqueses” de 1809, era un bastión del Imperio Español. El craso error que nadie ha querido entender, o mejor, más que error llamemos le “dato”, es que Quito había sido saqueada en 1810 por las tropas realistas de Lima. Por ello, el 24 de mayo, que lejos de ser una fecha que se deba conmemorar como “patria”, fué la respuesta de Quito a las tropas virreinales del Perú. Es que en sí la actitud de los quiteños para con la Patria grande había desembocado en esta actitud de  odio al virreinato de la Nueva Castilla porque el momento en que se dio la represión de 1810 contra los Marqueses y nobles criollos rebelados en la capital de la Audiencia, las tropas virreinales, los “zambos” de Lima(tropas negras al servicio del Virrey), no solo que habían aniquilado a los subversivos, si no que cometió el error terrible el mando español de que la ciudad fuera saqueada, sometida al pillaje de los afro-indios del Perú, que poco perdonaron aquel fatídico día de 1810. En este sentido, el  odio de Quito no era ni mucho menos contra la Patria Grande, si no contra la guarnición del Virrey del Perú que se había metido en la ciudad a sangre y fuego. Quito tuvo su venganza, a un precio terrible, pues su libertad, tan bien mantenida y estabilizada con el Imperio, se rompería, y tendrían que pasar 40 años antes de que otro hispánico y americano a la vez de pensamiento restaurara a Quito a su estabilidad, ya para ese momento llamada “Ecuador”. Más aún, terrible resulta analizar los hechos que llevaron a la revuelta del 9 de octubre. José Joaquín de Olmedo, León de Febres-Cordero, Escobedo, etc., demás canallas que, imbuidos por el iluminismo franco-inglés, se levantaron ese día contra el Imperio. Pero ese levantamiento fue más allá de lo que pudo ser una mera servidumbre asumida por la aristocracia de Guayaquil. No, fue más allá, pues los infames del 9 de octubre transportaron a su revuelta, acaecida sin sangre y con mucha complicidad de los peninsulares residentes en Guayaquil, impusieron a esta ciudad, el puerto de Quito, el espíritu mercantilista imperial-chauvinista de  Inglaterra.  De ahí que hasta el día de hoy, con sus justas y honrosas, muy honrosas excepciones, el puerto de Guayaquil siempre se caracterizó por su ideología-mejor llamémosla manera de vida- siempre dispuesta al comercio y a la admiración del sistema anglosajón. No nos extrañemos, queridos lectores, entonces de ver que en Guayaquil, desde que las suciedades de la mal llamada “independencia”, haya sido siempre la cuna y morada del liberalismo y de su hijo directo, el marxismo.

Entonces nos preguntamos: Si esas no son nuestras fiestas patrias, ¿Cuáles lo son?

Será fácil entonces analizar nuestra historia, y entender que el comienzo de Quito, Quito como entidad imperial, como estado orgánico, Quito, ahora llamada Ecuador, es sin dudar la  Audiencia. Que el Reino de Quito haya existido antes no es más que la reivindicación para que nuestra tierra sea llamada la Audiencia de Quito. Pero el Reino, siendo lo que fue, el Reino fundado por los Quitus, poseía el optimismo, pero desconocía el espíritu y la voluntad, que nuestros padres españoles trajeron. Por eso, la  Audiencia, que fue la unión del Reino de Quito con Castilla la Grande, constituyó el culminar de la empresa hispánica, y a la vez el fin del antiguo Reino, y con ello nació el Quito auténtico. Que no nos equivoquemos al volver a ver al escudo de Quito el porqué bajo el yelmo español, yace el blasón castellano(Castilla, tierra de Castillos) entre dos montes (la cordillera oriental y la occidental), pues Quito ERA CASTILLA EN LOS ANDES. Por ello, el día en que el Reino dio paso a la Audiencia, ese día Quito, es decir Ecuador, comenzó a existir. Y por ello, el 6 de diciembre, si no es por ser el día más importante, debería ser uno de los más importantes de la nación, pues cuando el gran capitán Sebastián de Benalcázar fundó la Villa de San Francisco de Quito, ese día fuimos patria por primera vez. Europa y  América se habían unido en uno solo, trascendieron las dos patrias continentales, y España y Quito fueron uno. Quito existe desde entonces, y no nos referimos, queridos lectores, a la ciudad, pues no somos de carácter regionalista, más sí Quito como país. Muchos harán oídos sordos a esto, y sobre todo los costeños, imbuidos del espíritu anglosajón mercantilista que sus antepasados (con honrosas excepciones) impusieron a las generaciones venideras, se opondrán. Por qué nos extrañamos ahora que Guayaquil, como dijo Rafael Correa en uno de sus comentarios más acertados, esté luchando por su independencia si “parece ser que anhelan su verdadera patria- Miami”? Es que es el problema existe hoy por hoy. Quito es el pensamiento tradicional e hispánico, Guayaquil es el pensamiento anglosajón mercantilista (por supuesto estoy hablando del Quito tradicional, y no del actual, que de ninguna manera puede llamarse “tradicional”).

Queridos lectores, con esto finalizamos. Que muchos de los que nos lean nos quieran quemar en la neo-inquisición democrática por no comulgar con las ideas bolivarianas-alfaristas-liberales-neoizquierdistas (así de largo y absurdo es este pensamiento) nos tiene muy sin cuidado. Porque, si no revisamos hasta nuestras propias fechas de fiesta, entonces queridos lectores, no avanzamos.

¡Felices Fiestas! (?) ¡A todos!

¡Y que vuelva ya Benalcázar!

Por Carlos D. Trueba



María Antonia Bolívar y Josefa Sáenz: ¡Por Dios, por la Patria y el Rey! Historia secreta de América -19-.

A propósito del día internacional de la mujer, 8 de marzo de 2012:

Cuando le ha convenido a  la historiografía americana -y ecuatoriana en particular-  se ha referido a la participación femenina en la separación de España como un grupo de mujeres abnegadas que sacrificaron todo por la “libertad”. Sin embargo, las diversas posiciones del sector femenino que observaba como algo sin sentido la llamada “independencia” no se han estudiado ni analizado aún en todas sus consecuencias.

Destacan dos casos de los miles que existieron: María Antonia Bolívar, hermana de Simón y Josefa Sáenz, tía de Manuela.

Luis Corsi Otálora señaló de María Antonia en medio del proceso separatista venezolano lo siguiente:

“…en Venezuela la polarización (durante la independencia) había sido casi total, con masivos desplazamientos de población y fraccionamiento de familias enteras; tanto que dentro de las filas realistas descollaba doña María Antonia Bolívar, hermana de Simón, largo tiempo exiliada en Cuba, en donde se mantuvo con pensión de las autoridades reales. En tal fenómeno jugó un gran papel la infatigable acción conscientizadora del Dr. José Domingo Díaz, el más destacado publicista de la posición realista; ningún testimonio tan diciente como el de su antagonista de entonces, el neogranadino José Manuel Restrepo: “Este hombre de una familia oscura… (sus) Cartas… contribuyeron sobremanera a extraviar la opinión pública y a fomentar las insurrecciones contra Bolívar y demás jefes independientes.”[1]

María Antonia Bolívar

Don Alexo Ruiz, quien fuera Secretario de Estado y del Departamento de Hacienda de Indias, comunica  a su Majestad las acciones de Bolívar -María Antonia-, a la vez que aboga por ella en estos términos:

“Señor:
La desgraciada hermana del rebelde caudillo Simón Bolívar, contenida en esta instancia, es una heroína de la lealtad. Me consta y es bien notorio, y lo ha declarado la Real Audiencia de Caracas que su hermano la maltrató y persiguió, la hizo emigrar con violencia, por haber sido siempre de conducta y opiniones contrarias a las suyas. Siempre unida a la causa de Vuestra Majestad salvó la vida a muchos buenos españoles, refugiándolos en su casa y haciendas. Y con un mérito tan sobresaliente, y con bienes cuantiosos, que la están mandado desembargar y entregar, prefiere vivir pobremente del trabajo de sus manos, en esta Isla fiel para no exponerse a los riesgos y convulsiones de su Patria, ni encontrarse con un Hermano que la ha causado todos sus infortunios. Una víctima de esta singular clase merece todo el amparo y protección de Vuestra Majestad. Soy de parecer que pues de sus bienes se aprovecha en Caracas la Real Hacienda, como consta del solemne documento adjunto, Vuestra Majestad se digne mandar que aquí se le asista con una pensión de mil pesos mientras permanezca en esta ciudad con su familia y que esta Intendencia se entienda con la de Venezuela para los debidos reintegros y para que la pensión en su caso se nivele por la entidad y productos de los mismos bienes secuestrados. Creo que así lo exige la magnanimidad y justicia del trono.”[2]

Así como la familia de doña María Antonia, la familia Sáenz también fue presa de la división en torno a los ideales que animaban a la rebelión y a la lealtad en la América española del primer cuarto del siglo XIX.

En la batalla de Mocha (1812), donde se enfrentaron los realistas dirigidos por Toribio Montes y los separatistas dirigidos por Ramón Chiriboga, doña Josefa Sáenz Campo Larrahonda demostró todo el carácter heroico de su casa:

“Una figura femenina se destacó en las acciones de Mocha. Se trata de doña Josefina Sáenz, esposa del oidor Manzanos, realista convencida de que no se conformaba con sostener sus ideas a favor de la monarquía, sino que las defendía de modo más decidido. Esta señora era nada menos que tía paterna de Manuela Sáenz, aquella que pocos años después sería defensora a ultranza de la independencia y salvadora de Bolívar. Enterado de que la heroína del encuentro armado de Mocha había sido doña Josefina, Montes la felicitó calurosamente y la rodeó de cuidados y privilegios.

Le Gohuir dijo al respecto:

Escapada de un convento donde la tenían recluida por realista exaltada, se juntó con los soldados de Sámano y concurrió al ataque de La Piedra, llevando sable en alto frente a la columna realista. Penetro la primera a la plaza de Mocha tremolando la bandera real, y para coronar dignamente su hazaña subió al campanario a celebrar con repiques su propio triunfo. La legendaria aventura le valió a la heroína un escudo de honor del parte del rey de España.

Después de la derrota de los rebeldes en Mocha, doña Josefina viajó con Montes a Riobamba a descansar de la campaña, y allí fue hospedada, como era de esperarse, por el corregidor Martín Chiriboga y León. Días después, vistiendo uniforme de húsar, doña Josefina partió hacia Quito con el estado mayor de Montes, en donde los realistas se hicieron lenguas sobre el valeroso comportamiento de la esposa del oidor Manzanos, decano de la Real Audiencia.” [3]

Doña María Antonia Bolívar y doña Josefa Sáenz, heroínas de la lealtaddos grandes americanas que lucharon por Dios, por la Patria y el Rey. Prohibido olvidar.

Por Francisco Núñez Proaño 


[1] Corsi Otálora, Luis, VISIÓN CONTRA-CORRIENTE DE LA INDEPENDENCIA AMERICANA, en revista Disenso.

[2] Alexo Ruiz al Rey de España, 11 de febrero de 1819, La Habana, Archivo Nacional de Cuba, Asuntos Políticos, Legajo 17, Número 5.

[3] Costales Samaniego, Alfredo y Costales Peñaherrera, Dolores, Insurgentes y realistas – La revolución y la contrarrevolución quiteñas 1809-1812, Ed. Fonsal, Biblioteca del Bicentenario de la Independencia Vol. 9, Quito, 2008, págs. 157-158