coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


San Lorenzo, factoría y puerto inglés. Historia secreta de América -21-.

San Lorenzo, factoría y puerto inglés

San Lorenzo en la actualidad

Cuando apenas el Ecuador inició su vida como Estado o república -denominación ulterior- independiente (1830), so pretexto del interés en las Islas Galápagos, dada su posición estratégica en al Océano Pacífico, muchas potencias extranjeras intervinieron en asuntos internos del país en modo descarado. La mayor de estas, por su cinismo y explotación de nuestra tierra fue Inglaterra.

El siglo XIX se configuró como el siglo del poderío inglés en el mundo. La cúspide de la expansión del imperialismo anglosajón por los cuatro rincones de la tierra encontró una de sus joyas en el antiguo Reino de Quito, si bien no a través de la ocupación directa por completo del joven Ecuador –sin mencionar la ocupación financiera por medio de la deuda inglesa, claro está-, definitivamente sí por la fractura estratégica que infringió a la industria pre-republicana y con la correlativa expansión de su mercado en toda la América del Sur, ejerciendo un férreo imperio económico-financiero sobre las nacientes repúblicas americanas. Así, el capitalismo internacionalista británico logró posar sus tentáculos en nuestro país por medio de sus conocidas Companies.

En 1837, como nos refiere Jorge Villacrés Moscoso[1], el gobierno inglés comisionó al Almirantazgo hacer estudios del puerto de San Lorenzo en la costa norte del Ecuador; con resultados completamente satisfactorios. Por medio de la firma del contrato (convenio) Icaza-Pritchett de 1857 el Ecuador cedió estas tierras a los ingleses con intenciones de pagar parte de la deuda contraída durante las luchas, instigadas por la misma Inglaterra, para conseguir la separación del Reino de Quito de la España peninsular[2]. “En cumplimiento del contrato Icaza-Pritchett se entregan tierras a la compañía inglesa Ecuador Land Company en Atacames y en el Pailón (San Lorenzo). La concesión alcanza a 200.000 cuadras, 100.000 en cada uno de los lugares indicados. La compañía adjudicataria no hace ninguna inversión, sino que se limita a subarrendar las tierras a otras empresas extranjeras como la Casa Grindale y Company, la Pailón Company y la Esmeraldas Handelgesellschaft, que explotan a los campesinos. Además la adjudiación territorial fue causa para el desalojo y despojo de muchos colonos asentados en esas tierras.”[3]

Desde 1867 a 1886, al antiguo puerto Pailón[4], entraban embarcaciones inglesas de hasta tres mástiles, que cargaban hasta 300 quintales de tagua. Entre los años 1887 a 1889, la Compañía Grindale tomó en arrendamiento las tierras de la Ecuador Land Company, con las que incrementó en forma considerable las exportaciones. A la Grindale le sucedió la Pailón Company, pero apenas instalada sucedió un incidente entre los pobladores de San Lorenzo y el gerente Mr. Thompson, quien obtuvo del Ministro Plenipotenciario de la Gran Bretaña gestionara en envío de un barco de guerra para que protegiera los intereses británicos. El gobierno inglés envió una nave de 6000 toneladas que entró en el canal del Pailón, guiándose por la Carta del Almirantazgo (Nótese la ventaja estratégica de la geopolítica inglesa en América, que lleva siglos de estudiar a nuestro territorio y a nuestra gente) a fin de dejar en claro quien ejercía soberanía en este puerto[5].

La permanencia inglesa en las costas ecuatorianas de Imbabura (San Lorenzo primitivamente pertenecía a esta provincia) primero y de Esmeraldas después[6], significó el antecedente y primer paso fáctico hacia la futura intervención y posterior ocupación del territorio ecuatoriano por los Estados Unidos en la década de 1940[7]. En definitiva, San Lorenzo fue de hecho y de derecho un puerto inglés desde 1867 en que fue entregado a la compañía inglesa Ecuador Land, beneficiaria de estas tierras por pago de la deuda inglesa –como ya se dijo-; convirtiendo en colonos en su propia tierra a los sanlorenceños, privándoles de los derechos constitucionales que poseían como ecuatorianos. Los ingleses se convirtieron en los árbitros de las vidas y los bienes de los habitantes del puerto, se llegó a tal punto de la monopolización y dominio económico, que incluso emitieron lo que en la práctica se constituyó en su propia moneda: el Pailón, con la que realizaban sus transacciones comerciales. No fue sino hasta 1939 que finalmente fueron devueltas estas tierras al Ecuador, cuando la posta del imperialismo anglosajón pasaba de Londres a Washington.

Por Francisco Núñez Proaño


[1] Historia Diplomática de la República del Ecuador, tomo III.

[2] Ver Contrato Icaza-Pritchett

[3] Albornoz, Osvaldo, El latifundio costeño, artículo aparecido en Ciencias Sociales, revista de la Escuela de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Central del Ecuador, N° 28, primer trimestre de 2008.

[4] “Es el único puerto natural del Ecuador y el más cercano al Canal de Panamá. Durante la Gran Colombia, San Lorenzo pertenecía a la provincia colombiana de Barbacoas; con la disgregación de ésta pasa a pertenecer a la provincia de Imbabura, cuya aspiración era la de tener una salida al mar mediante este puerto; y en 1863 pasa a la jurisdicción de Esmeraldas; porque Imbabura no poseía vías de comunicación que le permitan ingresar a San Lorenzo y hacerse cargo de su administración. Siendo parroquia de Esmeraldas, se entregan 100 mil hectáreas de sus predios a los banqueros ingleses como una compensación de la deuda inglesa. Los ingleses a través de la Compañía “Ecuador Land Limited of Londres”, quienes al administrar estas tierras convirtieron a los pobladores en colonos, privados de sus derechos y libertad que consagraban las leyes y Constitución de la República. Los ingleses ejercían un control absoluto, llegando al colmo que tenían su propia moneda para las transacciones comerciales. Luego los banqueros ingleses arrendaron sus dominios a la firma “Casa Tagua”. En 1937 el Estado Ecuatoriano terminó definitivamente con esta situación denigrante, al revertir las tierras a su poder.” Según señala el sitio de la Biblioteca Municipan de Guayaquil en: http://www.bibliotecadeguayaquil.com/index.php?option=com_content&view=article&id=276:san-lorenzo&catid=43:fechas-historicas&Itemid=137

[5] Historia Diplomática…

[6] De acuerdo a la ley de división territorial de 1861, Esmeraldas toma la categoría de provincia con un solo cantón y este con seis parroquias; esta misma ley incorpora a San Lorenzo a la provincia de Imbabura, satisfaciendo así la aspiración de esta de tener un puerto en la costa del Pacífico. La administración de San Lorenzo fue difícil para Imbabura por falta de vías de comunicación, por lo que el Congreso Nacional lo reintegró a Esmeraldas en 1863, confirmando este hecho con la Ley de División Territorial de 1869.

[7] Dice al respecto Villacrés Moscoso: “En definitiva, en el Ecuador más que en en otros países de la América Española, estaba expuesto a ser campo expedito de conquista e intervención de parte de alguna potencia europea como consecuencia mediata de su codicia.”



Imperialismo anglosajón, logias masónicas y la independencia de Hispanoamérica. Historia secreta de América -7-.

Hoy se conmemora el 189° aniversario de la batalla de Pichincha (24 de Mayo de 1822) que selló nuestra denominada libertad y hoy cuando se celebran los 200 años de libertadura en medio del bicentenario es más que apropiado presentar a continuación un esclarecedor, impactante y sobre todo valiente texto, sobre la conformación del verdadero proceso histórico de la llamada “independencia”:



Imperialismo anglosajón, logias masónicas y la independencia de Hispanoamérica[1]

Por Armando Aristizábal[2]

“El objetivo de Inglaterra y de todas las logias masónicas en América era lograr la independencia, luego de destruir el poderoso andamiaje político-militar montado por España“.

“dividir y fraccionar territorios emancipados para poderlos dominar mejor”

“A Inglaterra y su mercado mundial les interesaba enfrentarse con pequeñas repúblicas, susceptibles de ser manejadas fácilmente a su arbitrio…”


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En todas las épocas, y en el mundo entero, las sociedades secretas se han constituido como fuente dinámica en el proceso de transformación social y política, y se han comportado como fundamental estímulo en los procesos revolucionarios.

Con los acontecimientos de Chuquisaca y Quito en 1809 se inició el proceso de la independencia de la América española. Desde entonces el impulso emancipador lo dieron los comerciantes, cuyo mayor interés los vinculaba hacia nexos económicos con Inglaterra; y los intelectuales, que nutrieron sus ideales y amasaron sus esperanzas en el iluminismo francés y la filosofía de la Revolución de 1789, con su tríptico eterno: Libertad, Igualdad, Confraternidad.

(…)

La principal organización secreta que intervino en el proceso libertario a partir de 1809 fue la masonería, cuya directriz provenía de Inglaterra, con logias fraternas en toda Europa y en América. Tuvo cierto grado de afinidad con el liberalismo político y económico, en cuanto a su pertinaz lucha contra el absolutismo, que era la expresión autocrática impuesta en nombre de Dios: la teocracia.

Inglaterra era un país desarrollado en permanente expansión de mercados, con la flota naval más grande del mundo. Se hallaba al acecho de las colonias españolas que, una vez libres con un poco de su ayuda, podían convertirse en consumidores de sus productos, amén de ser un inmenso recurso de materias primas. El objetivo de Inglaterra y de todas las logias masónicas en América era lograr la independencia, luego de destruir el poderoso andamiaje político-militar montado por España.

El capitalismo mundial, como en este caso lo demostró Inglaterra, jamás entrega una ayuda desinteresada. Siempre procede primero a hacer cálculos para dar “generosamente” el paso siguiente. “Inglaterra se había propuesto convertirse en sucesora de España a la hora de la independencia de sus colonias, y no se regateó esfuerzos para acelerar el momento. A lo largo de todo el siglo XVII desplegó una paciente labor de zapa para producir sus mercaderías y extender su influencia en el área latinoamericana. Unas veces lo hizo legalmente a través de puertos españoles, y otras de forma ilegal apelando al contrabando, o bien mediante el establecimiento de puertos francos en las islas que tenía bajo su dominio”.

Inglaterra, en la lucha de expansión económica con España, llevó las de ganar, principalmente por la fuerza poderosa de su marina mercante. Por algo Inglaterra mereció el nombre de “La Señora de los Mares”, o la frase no tan cierta, pero que explicaba ese poderío naval inglés: “Nadie puede disparar un cañón en alta mar sin pedir permiso a Inglaterra”. Poderío naval múltiple: mercante y militar.


Simón Bolívar en galas masónicas

Fue en Cádiz donde se fundaron las primeras logias y sociedades secretas de influencia masónica con vistas a la independencia de América. Allí estaba el futuro general San Martín y otros partidarios criollos durante la guerra de la Independencia contra Napoleón. La más famosa de estas logias fue la de los Caballeros Racionales, con sede en Cádiz y Londres. En la sede inglesa el gran maestre de la logia era el venezolano Francisco de Miranda, que tanta influencia ejercería sobre Simón Bolívar. Es más, por la logia de los Caballeros Racionales pasaron casi todos los hombres que iban a jugar un papel preponderante en la emancipación de la América española: San Martín, Bolívar, O`Higgings, Alvear, Zapiola, etc.

“Para juzgar la importancia que las logias tuvieron en el proceso independentista, veamos a título de ejemplo un aspecto concreto. En el Río de la Plata actuó la logia Lautaro, de la que San Martín y Alvear eran cabezas visibles. Su influencia en los asuntos políticos era tal, que llegó a convertirse en gobierno paralelo…” San Martín, Alvear, O`Higgins, principalmente, fundaron la Logia Lautaro que impulsó la convocatoria de la Asamblea Constituyente en el Virreinato del Río de la Plata que, si no declaró la independencia entonces, puso sólidas bases de republicanismo, aparte de dictar la abolición de la esclavitud, libertad de prensa y la extinción de la Inquisición, verdaderas instituciones de corte colonialista. La independencia se declaró el 9 de julio de 1816, en gran medida por el impulso dado por la poderosa Logia Lautaro.

“Otro tanto ocurrió en el Perú, donde las logias prepararon el desembarco de la expedición de San Martín. Sin embargo, también fueron las logias, en este caso las fieles a Inglaterra, las que trataron de dividir a los patriotas, ya que desconfiaban de las intenciones del Libertador de Argentina, poco adicto a su política de dividir y fraccionar los territorios emancipados para poderlos dominar mejor.”

Tenemos ya una idea clara de la formidable participación del movimiento europeo masónico, especialmente el inglés, en el proceso emancipador de América; y la última cita constituye la partida para sospechar que la muerte de Antonio José de Sucre habría sido planificada en el misterioso silencio de una poderosa logia, a partir de “dividir y fraccionar territorios emancipados para poderlos dominar mejor”. Sucre estaría en la mira del movimiento masónico por su irreductible empeño de mantener la unidad grancolombiana. El pensamiento de Bolívar, en la materia, era el pensamiento de Sucre. Si fatalmente Páez cercenó Venezuela, Sucre venía convencido, y lo habría logrado, de mantener la unidad entre Colombia y Ecuador, aspecto reñido con los propósitos ingleses, y secundados por sus logias, de crear repúblicas minúsculas para campear a su antojo. Fue en este ambiente esotérico, producto del hermetismo en el que actúan logias masónicas, que se desarrolló el proceso de conclusión colonial; dése por cierto, también, que en este contexto se realizaría la célebre entrevista de Guayaquil, entre dos hermanos, Bolívar y San Martín.


Bolívar y Páez saludados por el pueblo de Caracas tras la proclamacion de la Independencia. Es notable la presencia del estandarte inglés-británico en esta imagen oficial. Mural del Capitolio de Caracas.


“Igual que se puede decir del asesinato de Mariscal Sucre en la encrucijada de Berruecos. Aunque no existen pruebas, todos los indicios señalan el ajuste de cuentas entre logias masónicas rivales.

“El mismo Bolívar, afiliado a la logia londinense junto a su lugarteniente Santander, terminaría siendo puesto en la picota por los masones probritánicos, quienes le acusaron de abrigar ambiciones absolutistas y se opusieron a sus ideales de unidad latinoamericana.

Por eso no resulta ilógico suponer que a la sombra de este pulpo de sociedades secretas y logias, el imperialismo británico jugaba su baza de sustituir a España en el continente americano. Así, todos los partidarios de la unión o confederación de las colonias en un Estado orgánico fueron asesinados o desacreditados para que no pudieran cumplir su cometido. Para establecer su hegemonía económica, Inglaterra propiciaba la formación de pequeñas repúblicas independientes, antagónicas unas de otras, para mejor ejercer su papel de árbitro y monopolizador comercial. Y en la cuenta de las logias probritánicas hay que apuntar la muerte de Sucre, la conspiración de Santander para deshacer la Gran Colombia, el intento de asesinato de Bolívar y otros sucesos similares contribuyeron al fraccionamiento del gran imperio colonial español en una multiplicidad de naciones tuteladas por el imperialismo anglosajón”.

Si aplicamos el razonamiento anterior, y la lógica masónica de dividir para debilitar, concluiríamos con que la Batalla de Tarqui fue resultado de la obra masónica, en su silenciosa pero efectiva labor de lanzar hermanos contra hermanos, mientras nosotros seguimos discutiendo el eterno problema limítrofe…

A Inglaterra y su mercado mundial les interesaba enfrentarse con pequeñas repúblicas, susceptibles de ser manejadas fácilmente a su arbitrio…

Sucre fue víctima de varios atentados contra su vida; uno de ellos perpetrado por Mattos. Pues se asegura que éste era un mercenario que servía a órdenes de una de las muchas sociedades secretas de la masonería. Pese a las reiteradas acusaciones de que Mattos obraba por dinero, bajo ese poder secreto, nunca se logró establecer la relación. En esa oportunidad Sucre salvó su vida, pero no logró salvarla en Berruecos.

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[1] El presente texto es un extracto de un subcapítulo llamado “LOGIAS MASÓNICAS” del capítulo “Posibles causas de la muerte de Sucre” en el libro “Juan José Flores en Berruecos, Síntesis de una Infamia” de Armando Aristizábal, pp. 293 a 297, ediciones de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1995. El entrecomillado son citas que realiza el autor.
[2] Armando Aristizábal: Notable escritor, investigador e historiador ecuatoriano lamentablemente ya fallecido, sin haber podido concluir su obra cumbre la “Historia de la Corrupción en el Ecuador”.