coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


La Cueca Larga de los Pincheira.

El mejor homenaje que puede tener un hombre que lleve bien puesto el timbre de hombe son sus propias obras, sus propias acciones. Miguel Ayuso ha dicho de José Manuel González: ” Su actitud, piadosamente patriótica y por lo mismo ajena completamente al error nacionalista, tampoco es por desgracia frecuente en el Río de la Plata. De modo que perdemos un puntal en la transmisión de saberes y actitudes acendradamente tradicionales.” Manolo recuerdo tus palabras para mí: “Pleno de Fe en el camino común”.  Mantengo la Fe  y el mejor homenaje que te puedo hacer es este. ¡Qué viva la Nueva Hispanidad!:

La Cueca Larga de los Pincheira. [1]

Dice José Antonio Pincheira ante la muerte:

Gracias Señor, por tantas tardes bravas,

por tanta noche en vela,

por tantas mañanas con la boca seca,

y el gusto del aguardiente en la lengua

y el temor a la próxima topada.

___

Gracias, mi Dios, por tantas cargas

y por tantas  heridas en la carne,

por las traiciones, las locuras hermosas,

por cuando me caí y me dieron duro,

por el dolor en las sienes y en el alma,

por la inmensa soledad y el silencio

cuando más necesitaba de consuelo.

___

Por tener que compartir con la mala gente

el pan, el agua, la risa y la esperanza,

por la escupida en medio de los ojos

por la sal sobre la herida abierta

y por la  incomprensión de los que quise.

___

Gracias Señor por el paso del tiempo,

por el silencio de los días

y por la duda en la esperanza;

sólo me queda la Fe, empecinada,

la Caridad la han roto una mañana

disfrazándola de palabras y gritos.

___

Sólo me quedan el Rey y una guitarra,

un rosario, un roto poncho negro,

y algo que nunca nombro.

Y que ahora llega, mientras muero

y que viene a mi boca y se desangra.

___

Gracias Señor porque me separaste

de la tropilla y me pusiste marca,

porque escuché canciones buenas, fieles,

cuando otros escuchaban las palabras

que confunden y rompen y desgarran.

___

Gracias Señor por este mate amargo,

aporteñado, que ahora me acompaña,

y por estas estampitas ajadas,

La Mercé, de Jerez, y Chillán, la siempre goda

y aquello que me guardo y que Tú sabes.

___

Gracias Señor por tanta matadura

sobre este cuero viejo que termina.

Cuando deje de pitar, Señor mío,

tendré sabido que di bien la batalla.

José Manuel González

Parque Chas

A los 8 días de Setiembre de 2009


[1] Extraído de La “cueca larga” de los Pincheira – Una montonera realista en la Independencia sudamericana. De José Manuel González, Ediciones Nueva Hispanidad, Buenos Aires, 2009. Los Pincheira fue el nombre por el cual se conoció, durante la Guerra de la Independencia o de Secesión hispanoamericana, a una montonera, partida o guerrilla en la que militaron algunos oficiales del ejército realista de Chile, pero que, esencialmente, estuvo constituida por criollos de aquel país, como los hermanos Pincheira, quienes acaudillaron y dieron nombre a la hueste que luego de las derrotas de Chacabuco y Maipú, compartiendo, quizás la convicción del personaje de Ionesco en El Rinoceronte: “Soy el último hombre (…) Nunca capitularé”, permanecieron leales a las banderas del rey, apoyándose en numerosas comunidades indígenas de ambos lados de la cordillera e iniciando un combate que se prolongó hasta 1832, en la provincia del Neuquén, en suelo argentino.



RIP JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ.
junio 14, 2011, 9:45 pm
Filed under: Uncategorized | Etiquetas: , ,

RIP JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ.

 Por Antonio Moreno Ruiz. Vía: http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.com/

-El 12 de junio de 2011 (Un día antes del día de mi santo) se nos fue mi muy apreciado y admirado amigo José Manuel González; letrado, maestro, poeta, historiador y folclorista argentino de sangre asturiana y gallega. He sabido la noticia hace poco, a través de nuestro amigo común el editor Félix Della Costa (Quien me proporciona la fotografía acá expuesta, ¡gracias amigo!), y la verdad es que estoy muy conmocionado. Un maldito cáncer enhoramala se nos lo ha llevado.Me escribía con él desde hace mucho tiempo, venciendo su fobia a las tecnologías modernas, aun mayor que en mi caso. Una de sus pasiones como historiador fue precisamente la que ha sido mi obsesión académica como quien dice, las Independencias Americanas, y dentro de tan poliédrico y dificultoso tema, como decía él, el por qué aquellas guerras duraron tanto, y por qué hubo tantos americanos -olvidados- que lucharon por no separarse de España. Manolo hizo una obra digamos “atrevida”: La “cueca larga” de los Pincheira (Una montonera realista en la Independencia Sudamericana); la cual granjeó en la Argentina y en el resto de Hispanoamérica una expectación considerable; no en vano, se trabaja sobre aquellos ” otros de un bicentenario distinto”, sobre los cuales ha habido un abismal silencio cuando no acrítico vilipendio que comenzó a resquebrajarse hace tiempo y desde nuestra América, y precisamente por gente como Manolo.No hace mucho tuvimos una extensa conversación telefónica. Un día intenté comunicarme con él pero coincidió que estaba el médico en su casa, por lo que lo volví a llamar al cabo de los días y fue cuando hablamos largo y tendido. Él me preguntaba por la situación de España, la patria de sus abuelos. Hablamos de tantas cosas…. Le fui comentando mi teoría de la Argentina como el país más español de América (Y más por sus defectos) y de cómo algún día desarrollaría una “teoría étnica” al respecto. Hablamos del flamenco y de su relación con América, recomendándole yo La llave de la música flamenca de los hermanos Hurtado Torres. Me comentó que había tenido que dejar de escribir, la quimioterapia le estaba resultando muy dura, había enflaquecido mucho y asimismo dormía mucho. Tenía tantos proyectos con Félix…. Y con sesenta añitos de nada se nos va. Yo le fui comentando mis proyectos, él sabía de mis dos poemarios, y tenía muchas ganas por mi novela, que anuncio, ya está camino de ser publicada. Me animaba mucho en mis trabajos y seguía todo lo que hacía. Ahora miro el mentado libro de los Pincheira y observo cómo me lo dedicó….. Y no, che, no pudimos tomarnos unos vinos, ni bajo el cielo azul del Aljarafe ni en el gran Buenos Aires. Ay Manolo…. Ambos éramos unos apasionados de Las lanzas coloradas de Arturo Uslar, pero yo apenas llego a la categoría de discípulo tuyo. Con todo, tu memoria implica responsabilidad, pues laboraste una gran senda forjada con interesante hermosura. Dudo mucho que algún día te llegue siquiera a la suela de los zapatos, no obstante, tú tremolaste una bandera que muchos otros irán/iremos recogiendo.

Hasta siempre, mi querido amigo, compañerito del alma, que Dios Nuestro Señor te acoja. Te estoy muy agradecido porque seguías mis trabajos como pocos, siendo acaso demasiado generoso en calificar aquello que sale de mi puño y letra, y eso era porque me apreciabas. Tú has sido uno de mis grandes mentores. Por ti va esta elegía, que algún día, D.m., aparecerá en un poemario mío de temática hispanoamericana, esto es, nuestra temática…. Y che, al final os hice caso a Félix y a ti….

ELEGÍA A JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ

¡Che Manolo, te me fuiste muy pronto,
y prácticamente sin avisar!
¿Por qué? Sólo Dios lo sabe,
como los ríos que van a la mar….

Me dio la noticia el viejo Félix,
y me estremecí de la conmoción,
lás lágrimas anegan mis ojos,
teniendo un nudo desde la garganta al corazón.

Fuiste del tango a los tangos,
blandiendo lanzas coloradas,
mientras los lobos continúan
aullando a la luna de España.

Porteño de Asturias y Galicia,
digno caballero de la Hispanidad,
gerifalte de incisivas letras,
armazón de esforzada autoridad.

Ay, amargo está sabiendo el vino,
del Aljarafe a Buenos Aires,
¡qué triste estoy, Manolo, qué triste….
ahora que veo de cerca los Andes!

Qué triste, qué triste estoy….
mas con firmeza pienso,
que acá sentimos mucha pena,
¡pero el cielo se pone contento!

Hasta siempre Manolo, adiós….
en mi corazón siempre estarás,
dándome fuerzas en el espíritu,
que siempre tuvo indiana ansiedad.

Requiem eternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.
__________

Nota de Francisco Núñez Proaño:

Me he enterado por los medios virtuales de la partida y pérdida irreparable de mi gran amigo (que manera más inadecuada y fría de enterarse uno de estas pésimas nuevas) ¡Ay Manolo! Te nos fuiste. Y no me dejaron ni despedirme, tuve el honor de conocerte, tuve el honor de saberte bien… ¿Por qué los hombres buenos se nos van antes de hora? ¿Por qué nos dejan más solos que antes? Lágrimas enjugan mi rostro, esas lágrimas que no han brotado por nadie en años. Amigo de la idea, compañero de la lucha: que los versos de otro platense -de esos que quedan pocos- se cumplan en tí. Manolo, yo desconfío… ¡Yo desconfío!:

CONJURA

Si pensáramos que todo se termina con nosotros.

Si creyéramos que todo culmina con la muerte.

No estaríamos aquí.

 

Cuando no existan más nuestros cuerpos,

y dentro de ellos no habite más el alma.

Sucederá lo eterno, habrá lo permanente.

 

Pasará de mano el testimonio.

Ya vendrán otros que hablarán de Dios y de la Patria,

Y otros que desde el sacrificio se lanzarán

A lo audaz, a lo heroico, a lo santo.

 

Y si hemos vivido como era debido,

Si hemos vivido verdaderamente expresando lo eterno,

Manifestándolo en cada acto,

La muerte no se detendrá en nosotros.

 

No terminaremos ni en el luto ni el llanto,

Esas son las apariencias que engañan,

Viviremos.

No hay duda. ¡Viviremos!

 

Amigo.

Demás está decirte que esto es tuyo,

Te lo dejo para siempre.

Para vos. Para los nuestros.

Nosotros sabemos bien de qué se trata,

No hay lugar para la mediocridad.

No hay rincón para la cobardía.

 

No lo olvides

Si te dicen que he tranzado, es mentira.

Si me dan por vencido, se equivocan.

Si te dicen que he muerto, desconfía.

 

Si en tu mente ya cansada y confundida,

No encuentras razón para seguir luchando,

¡No te rindas!

Lucha por mí que ya he partido…