coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Las banderas: imperial de Guayaquil y de Carlos Montúfar. ¿Coincidencia?

¿Es simple coincidencia este hecho?

(Mi pequeño aporte al 9 de Octubre -día de la independencia de Guayaquil-)

La bandera original, o bandera imperial -que no colonial-  de Santiago de Guayaquil al parecer desde 1537, la primera desde la izquierda de la imagen -que lamentablemente fue dejada de usar después de la novelería independentista de Octubre de 1820- :

La bandera utilizada por el quiteño Carlos Montúfar en su empresa patriótica de 1810 a 1812:

Bandera del 10 de Agosto de 1809 y utilizada por Carlos Montúfar en sus campañas militares.

Y aún más, la bandera también está presente en el Escudo imperial -que no colonial- de Santiago de Guayaquil de 1541:

Simplonamente se ha dicho -por algún historiador-, que Carlos Montúfar -desde 1810- y los miembros de la Primera Junta Suprema de Quito de Agosto de 1809 “usaron una bandera roja con la cruz de Borgoña pintada en blanco, para indicar su oposición a la monarquía española”. Sin embargo, y a pesar de no ser ni vexilólogo ni heraldista, me atrevo a lanzar esta teoría:

El Escudo de  Santiago de Guayaquil está conformado heráldicamente de la siguiente manera: Las banderas y pendones representan el estado del hombre rico, caudillo de gente de guerra, así como que banderas y pendones fueron ganados a sus enemigos. El rojo o gules significa el fuego, el atrevimiento, ardidés, fortaleza, guerra y vencimiento con sangre. El aspa se ganó por armas en la victoria conseguida contra los moros que estaban en la ciudad de Baeza, día del apóstol San Andrés -o Cruz de Borgoña, por ser San Andrés patrono de Borgoña-. El aspa es el símbolo de dicho santo que ostenta de la herramienta de su martirio. Esta victoria se efectuó en el año de 1227 y los que se hallaron allí la pusieron sobre sus escudos como símbolo de ser invictos.

Por otro lado: “La bandera que porta el León es, en efecto, una enseña con la Cruz de San Andrés, pero el hecho de que el aspa no sea lisa en sus líneas indica que, más que la Cruz de San Andrés por la conquista de Baeza, es la Cruz de San Andrés de la Casa de Borgoña, enseña tradicional de España.” Señala Manuel Fernández, amigo y conocedor heraldista español, confirmando el carácter netamente hispano de la insignia.

Vale anotar aquí, que tampoco es coincidencia que se haya elegido el 10 de Agosto de 1809 como fecha para erigir la Primera Junta Suprema de Gobierno, por su carácter antifrancés -al ser un movimiento antinapoleónico- debido a que en esta fecha en 1557 las tropas de Felipe II derrotaron a las francesas de Enrique II; día de San Lorenzo asimismo -el santo preferido de Felipe II por cual denominó a su palacio como San Lorenzo de El Escorial-, siendo este mismo día cuando la misma Junta Suprema estableció la Orden de San Lorenzo ¿Más coincidencias?.

En la historia como en la política muy pocas cosas son coincidencias.

Así, la bandera quiteña de agosto de 1809 no surgió de la nada ni como oposición a nada, sino como afirmación del pasado y como continuidad histórica de caudillaje invicto del solar hispano-quiteño -como Reino de Quito, incluyendo a Guayaquil claro está- y de unidad entre las dos ciudades más importantes del Reino de Quito de neta raigambre hispánica: Santiago de Guayaquil y San Francisco de Quito. Otra razón más para que el pendón de los Montúfar, es decir la bandera imperial de Guayaquil, sea, o haya debido ser, en verdad la bandera del Estado del Ecuador, o del Estado de Quito.

José Joaquín de Olmedo reemplazó esta tradicional e histórica bandera de Santiago de Guayaquil por la actual bandera de la ciudad el 9 de Octubre de 1820 como un rompimiento franco con el pasado ¿Una última coincidencia?

Por Francisco Núñez Proaño

(Todos los derechos reservados)

Addendum: Conversando el día de hoy, 2010-10-08,  con Eduardo Espinosa Mora, amigo historiador experto en historia de los símbolos patrios del Ecuador me hizo notar que tanto la bandera imperial de Guayaquil, la bandera que figura en el Escudo imperial de la ciudad, y la bandera de Carlos Montúfar, poseen en el aspa tres “nudos” al mismo nivel a manera de ramificaciones de troncos, corroborando una continuidad histórica.

Por otro lado, el historiador guayaquileño Eduardo Estrada -miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador- me ha señalado el día de hoy, 2010-10-10, lo siguiente: “Este interesante dato consta en mi página de la bandera del Ecuador desde hace algún tiempo, pero no se le ha puesto mayor énfasis por el hecho de que hasta ahora no se encuentra el decreto de Rey de Armas concediendo a Guayaquil el blasón que conocemos como colonial. Pedro Robles hizo un estudio hace tiempo, pero no llegó a un origen concluyente. También el diseño de ese escudo tiene sus diferencias a través del tiempo. Hay algunos que aparecen sin las fajas que representan el río y otros en que sí, sin poderse precisar cual es el correcto…”

Un post relacionado de este blog: UNA REAL CÉDULA PARA LA POLÉMICA.



Un ecuatoriano dijo: Jorge Luna Yepes: La antihistoria en el Ecuador.

Jorge Luna Yepes

“LA ANTIHISTORIA. El apasionamiento a favor o en contra de personas o de sucesos, o la falta de información, o la información incompleta  o errada, son las fuentes de la que llamo la antihistoria; es decir, la relación o el enjuiciamiento errado sobre hechos o personas. Y concretándonos a nuestro país, hay tres capítulos en los que más antihistoria se ha escrito: es el primero el relativo a nuestros ancestros, tanto español como indígena, y a los resultados de su encuentro; el segundo versa sobre el proceso de independencia de Hispanoamérica de España, en el que se incluyen el liberalismo y la masonería; y el tercero corresponde a Gabriel García Moreno, que es la figura más dinámica y compleja, apasionante y controvertida de la historia ecuatoriana…. LOS ORIGENES REMOTOS DE NUESTRO PAÍS… Es indispensable valorar con detenimiento lo que significan esas fuentes, porque, a gusto o disgusto, son elementos que en diverso grado han intervenido en la estructuración de nuestro ser nacional y del resto de Iberoamérica; y no sólo eso, sino que se ha iniciado en nuestro país y en otros que cuentan con masa indígena, un afán sistemático de opacar o desconocer los recios valores universales de la fuente hispánica y de rehabilitar y enaltecer los valores indígenas aunque caigan en la falsificación o signifiquen un retorno a edades prehistóricas; agravado esto por una toma de posición racista beligerante, organizada no tanto por los indígenas, cuanto por mestizos, más o menos blancos o más o menos cobrizos o morenos, con evidente propósito de comandar fuerzas de choque para una futura cosecha política, aunque ésta conlleve una desintegración del Estado, a la manera como se está haciendo con el hasta hace poco país modelo, el Líbano, ahora convertido en un caos con intervención extranjera de todos los imperialismos… (Para finales del siglo XVII) La obra civilizadora de España se acercaba a su fin. La gran nación hispanoamericana, con una cultura común desde California y La Florida hasta el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos, se desintegraría  en multitud de Estados y formarían los ‘Estados Desunidos de Iberoamérica”, frente a los Estados Unidos de Angloamérica, que por pronta providencia se engullirían la mitad de México y Puerto Rico. DESTRUCCIÓN FRATRICIDA, ODIO A ESPAÑA, DESENGAÑO DE BOLÍVAR, MONTALVO Y ESPAÑA. Los impactos de los cataclismos geológicos, económicos y políticos, crearon angustia y desconfianza; los criollos y mestizos que, como hemos visto, habían creado clases sociales arriscadas; con miembros de alta valía y un espíritu de solidaridad, se sintieron capaces de ser autónomas; los Borbones no actuaron a tiempo y los vientos liberales no solo comenzaban a derribar tronos seculares, sino que daban las recetas de la autodeterminación de los pueblos; y el imperialismo napoleónico, al intervenir deshonesta y brutalmente en España, dio la gran circunstancia para la rebelión general en América, iniciada en Quito por las élites, y correspondida como un reguero de pólvora por todas partes: y vinieron la represión  y la guerra. La guerra de la Independencia crearon odio contra España, porque la guerra fue brutal: de parte y parte. Las autoridades españolas aplicaban la ley vigente de pena de muerte para los sublevados con armas; y frente a eso,  Bolívar decretó la guerra a muerte: nada de prisioneros: todos fusilados. Cuanto odio y desolación, y de inmediato, la insurgencia dentro de las mismas filas patriotas, las conspiraciones contra Bolívar; la destrucción de sus sueños que le hicieron exclamar: ‘América es ingobernable… los que han servido a la Revolución ah arado en el mar… A cambio de libertad hemos perdido todos los demás bienes. Estos pueblos caerán indefectiblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a las de tiranuelos imperceptibles de todos los colores y razas, devorados por todos los crímenes’. Y vino la anarquía a nuestro país y vino la decadencia de España. Muchos grupos se olvidaron que España había hecho la unidad de América, con una lengua; una religión, una raza mestiza, una concepción especial de la vida. Pero, ahora, tenemos que pensar en la reacción racional. Tenemos que formar un frente común de Hispanoamérica y España: y, más aún, de Iberoamérica y España y Portugal, como lo están haciendo en Europa pueblos de diversos idiomas y que durante muchos siglos se desconfiaron y aún odiaron. Desde California y Nueva York, hasta Madrid y Filipinas, y la Guinea que habla español, podremos hacer fe de inteligencia y repetir con Juan Montalvo, el liberal radical y rebelde Juan Montalvo, estas palabras: ‘¡España! ¡España!  Lo que hay de puro en nuestra sangre,  de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento, de tí lo tenemos, a tí lo debemos. El pensar a lo grande, el sentir a lo animoso, el obrar a lo justo, en nosotros, son de España; y si hay en la sangre de nuestras venas algunas gotas purpurinas, son de España. Yo que adoro a Jesucristo, yo que hablo la lengua de Castilla; yo que abrigo las afecciones de mis padres y sigo sus costumbres, ¿Cómo habría de aborrecerla?’ ”[1]      

 


[1] Luna Yepes, Jorge, “LA ANTIHISTORIA EN EL ECUADOR” aparecido en Boletín de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, Vol. 74, N° 157-158, Quito, ene-dic. 1991, páginas 160, 163, 187 y 188.



Tres ecuatorianos dijeron sobre la independencia: Jaime Rodríguez, Wilfrido Loor y Jorge Chacón.

Tres ecuatorianos dijeron sobre la independencia: Jaime Rodríguez, Wilfrido Loor y Jorge Chacón.

Jaime Rodríguez:

“La independencia del Reino de Quito, y la formación de la República del Ecuador tuvieron lugar dentro del contexto más amplio del derrumbe de la Monarquía española. Como parte de esta confederación mundial, el Reino de Quito como los demás miembros de la Monarquía –salió en defensa de su rey, su religión y su patria cuando los franceses invadieron la Península Ibérica. Dichas acciones dieron inicio al proceso de independencia en el Reino de Quito. La independencia de la América española no constituyó un movimiento anticolonialista, sino que se dio en el contexto de la revolución del mundo hispánico y de la disolución de la Monarquía española. De hecho España fue una de las nuevas naciones que surgieron  del resquebrajamiento de aquel sistema político mundial. Ese fenómeno fue parte del proceso de transición de las sociedades del Antiguo Régimen a los estados nacionales modernos… A lo largo de toda su historia, y en particular durante los siglos XVI al XVII, las posesiones españolas en América constituyeron una parte de la Monarquía española –una monarquía “universal”- una confederación de reinos y territorios dispares que se extendían a lo largo de las porciones de Europa, África, Asia y América. Solo en forma tardía, durante el reinado de Carlos III (1759-1788), la Corona intentó centralizar la monarquía y crear un verdadero imperio (moderno), con España como su metrópolis… La Monarquía española no solo era representativa y descentralizada, sino que también era sensible a las necesidades de sus numerosos integrantes… El Reino de Quito, como el resto de la Monarquía española, constituía una parte integral de la Monarquía española. Como miembro de esta confederación mundial, Quito participó en la gran revolución del mundo hispánico.”[1]

Sigue leyendo



Francisco sin tierra. -2-

Francisco sin tierra. -2-

Federico II Hohenstaufen: «stupor mundi».

“Olvidemos para siempre, señores, todo lo pasado; sacrifiquemos por la quietud de la Patria nuestros resentimientos individuales; sin venganzas, sin odios y sin rencores en la felicidad  de nuestros conciudadanos y su Pueblo de Quito y de la Provincia toda, sabed que moriré dichoso quando os vea felices”[1]

Juan Pío Montúfar. Marqués de Selva Alegre.

“Así, se sentían en la soledad de su confinamiento en el extremo del mundo, cuando desde los días de La Condamine y Jorge Juan habían comprendido que estaban en el centro, aunque sin sacar ningún provecho.”[2]

Demetrio Ramos Pérez.

“Pero estos hombre de pocos seso –y se refería a los Francos- toman a un hombre de la ciénaga, sin ningún vínculo de parentesco  y relación con el Mesías, que ignora y es incapaz de hilvanar dos palabras, y lo convierten en su califa (pontífice), vicario entre ellos del Mesías, cuando no merecería para nada tal dignidad.”

Federico II Hohenstaufen, Sacro Emperador Romano Germánico.

Escolios corrosivos:

–          Con el silencio nos conservamos en potencia.

–          A Guayaquil le hace falta tierra, a Quito le hace falta mar y a Cuenca le hace falta Quito y Guayaquil.

–          No somos ni norte, ni sur. Somos centro.

–          Debemos revivir la unidad superior que no divide. Hemos de serlo todo, árbitros de los destinos de  toda la América. La división vino por la guerra, la unidad hemos de reintegrarla por la guerra también.

–          Asincrónicamente somos nada.

–          Siempre aparece el temor insalvable de lo ficticio.

–          La complejización de las sociedades y de la “humanidad” en sí, es parte del proceso revolucionario.

–          La atomización que conlleva la complejización finalmente lleva a la disolución ya sea dentro del caos o el totalitarismo.

–          El proceso revolucionario es a la vez asimétrico e inorgánico, por tal el caos se presentará en las sociedades donde quedan restos de la persona humana, es decir en las sociedades de raigambre cristiana no protestante; mientras que el totalitarismo se impondrá donde el individualismo ha calado más profusa y profundamente: sociedades de origen protestante. Curiosamente la dinámica sur-norte se reafirma desde esta perspectiva. Y la Hispanoamérica se presenta como un péndulo dividido y que tendrá que dividir. Dado que en estos países vivimos un “mix” de las dos formas de disolución: el caos y el totalitarismo.

–          No hay que luchar contra el Sistema, hay que crear otro Sistema.

–          El azul es el color de la amnesia.

–          Con azul, esponjas y vello púbico el mundo moderno quiere taparlo todo.

–          Violencia ritual: Violencia necesaria: Violencia paternal.

–          A veces parece que somos hombres de anteayer y de pasado mañana. Modernidad a un lado.

–          Sólo un príncipe puede ser anarquista.

–          Al fin de cuentas somos hombres de nuestros tiempos. Y es gratis.

–          Yo soy la Voluntad de Dios.

Sino entendiste nada de lo escrito arriba, no te preocupes, eres una quimera.

Por Francisco Núñez Proaño.

Y lo mejor para el final. El mar y la tierra han de serlo todo. El mapa del futuro, nuestro Mare Nostrum:

El mapa del futuro.


[1] Archivo Histórico Nacional de Madrid, Consejos, 21679. Arenga que pronunció el marqués de Selva Alegre antes de instalarse la nueva Junta de Quito.

[2] Entre el Plata y Bogotá. Cuatro claves de la emancipación ecuatoriana. 



De marqueses, represión y caudillos. Historia secreta de América -3-

“Ser es defenderse”

Ramiro de Maeztu

 

Como mencioné en el post anterior: Hace un tiempo tenía la mala costumbre de querer expresar mi opinión histórica -en este caso- libremente como lo consagra la Constitución y los Derechos Humano y demás instrumentos internacionales a través de los medios de expresión masivos como los diarios… claro está dada la “completa” abertura que tenía en ellos… tan solo me publicaron un par de cartas y nada más… en este post publico tres cartas dirigidas a EL COMERCIO relacionadas a la historia del Ecuador, la última fue publicada a mediados de agosto de 2009 en EL COMERCIO (no existe  más el enlace de la publicación); las otras dos nunca fueron publicadas, sin embargo, de una obtuve respuesta del historiador implicado en ella como se verá más adelante, debido a que incluyo su respuesta. Antes de que caigan en el olvido prefiero colgarlas y difundirlas ahora libremente en mi blog (claro está para quien quiera leerlas, nadie está obligado):

Juan Pío María Torcuato de Montúfar y Larrea, Marqués de Selva Alegre, "Su Alteza Serenísima" como le titulara la Suprema Junta del 10 de Agosto de 1809

Juan Pío María Torcuato de Montúfar y Larrea, Marqués de Selva Alegre, "Su Alteza Serenísima" como le titulara la Suprema Junta del 10 de Agosto de 1809

Enviada el 10 de febrero de 2010:

De marqueses y sus descendientes.

Señor director:

En el artículo “El santo del 10 de Agosto y la revolución” de 2009-12-21 el historiador Juan Paz y Miño Cepeda afirma y cito:
“…es posible conocer algo más sobre los descendientes de Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre y quien fuera el primer presidente de la Junta Soberana que se instaló en Quito el 10 de Agosto de 1809. Me refiero a don Alfonso Bullón de Mendoza, VII Marqués de Selva Alegre y descendiente de Juan Pío Montúfar, quien nació en Madrid, tiene nacionalidad española y ha cumplido ya los 86 años….” y lo reitera así: “También gracias a don Alfonso Bullón de Mendoza hoy conocemos del certificado de defunción de su antepasado Juan Pío Montúfar”. Concluyendo con una interesante descripción del actual Marqués de Selva Alegre

En esas líneas el destacado historiador comete un error al afirmar que don Alfonso Bullón de Mendoza sea descendiente del II Marqués de Selva Alegre, Juan Pío María Torcuato de Montúfar y Larrea – “Su Alteza Serenísima” como le titulara la Suprema Junta del 10 de Agosto de 1809-, pues de hecho la línea directa de sucesión se extinguió en España a finales del siglo XIX, y entonces una rama colateral a principios del siglo XX -1914 para ser exacto- reclamó dicho titulo en la persona de doña Beatriz de Mendoza y Esteban Ramírez de Arellano y Fernández del Pozo VI Marquesa de Selva Alegre, la madre de don Alfonso Bullón de Mendoza,  quien hubo de probar el entronque con el primer Marqués por medio de una hermana de este: María Teresa de Montúfar y Frasso. Así el actual Marqués no desciende ni del primero, mucho menos del segundo Marqués; como el mismo lo atestigüara al historiador Eric Beerman en el año 1980.

Los únicos descendientes -si bien no directos por rama masculina- de los dos primeros marqueses somos ecuatorianos por medio de doña Rosa Montúfar y Larrea, y entre los cuales se cuentan varios destacados personajes de la vida pública del país; entre ellos Juan y Carlos Aguirre Montúfar ambos ministros de don Gabriel García Moreno, o en tiempos más recientes el ex presidente de la República León Febres-Cordero Rivadeneyra.

Aunque fuera de tiempo (casi dos meses desde la publicación del artículo, que sin embargo lo acabo de leer recién ahora) sin duda, mas sabiendo que me encuentro amparado, en el derecho a la libre expresión, en el derecho a la réplica y en el derecho de corregir un error histórico seguramente bien intencionado y por descuido. Espero la publicación de este carta en su influyente medio de comunicación.

Atentamente,

Francisco Núñez Proaño

Respuesta del destacado historiador Juan José Paz y Miño Cepeda, recibida el 11 de febrero de 2010:

Señor:

Francisco Núñez Proaño

Acabo de leer su interesante nota. Al respecto creo oportuno indicar lo siguiente:

1.       El artículo que envié a El Comercio se tituló “Un descendiente de Juan Pío Montúfar”. En el periódico cambiaron de titular colocando aquel “El santo del 10 de Agosto y la revolución” que no se de dónde se sacaron. Hablé con el editor y me explicó que hubo una falla interna de titulación, expresándome sus disculpas por ello.

2.       En el artículo aclaro que me baso en la información proporcionada por Ramiro Gavilanes, un ecuatoriano dedicado a los asuntos culturales y que trabaja en la embajada del Ecuador en Madrid. Incluso anticipo que uso parte del texto que él mismo me enviara.

3.       Si don Alfonso Bullón de Mendoza no es descendiente de Juan Pío Montúfar es para mí una nueva sorpresa, tanto como la que fue conocer que él asumía ser el descendiente.

No me corresponde aclarar el asunto genealógico. Y me parece que su nota contribuye a aclarar el asunto histórico, aunque tampoco puedo negar la información que se me proporcionó, pues conozco a Ramiro Gavilanes y el texto y los documentos que él me envió sirvieron para respaldar mi artículo.

Su carta seguramente servirá para dar más luces sobre nuestra historia.

Con un cordial saludo,

Juan Paz y Miño

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Enviada el 19 de agosto de 2009:

De la “Gestapo Criolla”.

Señor director,

En la sección  cartas a la dirección del día de la fecha (miércoles 19 de agosto), la señora Lucía S. De Rios afirma: “ ‘el baldazo de agua fría’ nos vino del mensaje del Presidente: la creación de una ‘Gestapo criolla’. Esto es propio de todos los gobiernos absolutistas y en el fondo denota gran inseguridad. Pasó en la revolución francesa, de pronto todos recelaban de todos y se creó la era del terror. Nunca hemos vivido una experiencia así y no vamos a darle gusto, Sr. Presidente.”

Se equivoca aquí la mentada señora al decir que nunca hemos vivido una experiencia así; el Ecuador vivió  una experiencia similar al “terror” durante la revolución francesa, o similares en otros gobiernos totalitarios, la misma se produjo durante el régimen liberal totalitario de Eloy Alfaro, en dónde los abusos, torturas, atropellos y muertes fueron pan de cada día para el país. A manera de ejemplo son tristemente recordados a este respecto los abusos del Intendente General de Policía de la época, Modesto A. Peñaherrera, quién inicio propiamente la época de nuestro terror el 18 de Septiembre de 1895, cuando envió escolta armada a que redujeran a prisión al doctor Camilo Ponce Ortiz, con la orden ultrajadora de que se le condujera amarrado ante la presencia del caudillo liberal, que curioso, deseaba conocerle personalmente. Al presentarse Ponce ante Alfaro, lo único que acertó a decir este  último fue: “Agradezca usted que todavía tenga la cabeza en sus hombros”.

Tampoco es verdad que  los “comités de defensa de la Revolución”  que propugna  Rafael Correa pudieran ser el primer intento de una “Gestapo criolla”. También durante el inicio del totalitarismo liberal, Abelardo Moncayo (uno de los asesinos de García Moreno), quien junto a varios otros “librepensadores” recomendaban “un sano terror”, creó la primera policía secreta del país “para defensa de la revolución”, durante su función como Ministro del Interior y de Policía entre 1897 y 1901. Es aquí dónde se implementan los primeros salones de tortura de la historia republicana del Ecuador. Contaban con métodos avanzadísimos para la época, por ejemplo; “shocks” eléctricos que eran aplicados a las víctimas opositoras al gobierno.

Tendremos que esperar a ver si la “revolución ciudadana” es digna sucesora  también  en este aspecto de la revolución liberal.

Francisco Núñez Proaño

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Esta carta fue publicada a mediados de agosto de 2009 en la sección editorial del diario capitalino EL COMERCIO (el enlace a la publicación no existe más). Por prudencia firmé como Mauro N. Proaño, debido a que era funcionario público por entonces. Enviada el 11 de agosto de 2010:

La frase de Alfaro, no es de Alfaro.

Señor director,

El desconocimiento de Rafael Correa es atrevido y  muy sorprendente para  alguien tan educado como él, pero el desconocimiento más sorprendente es la de la gente de la calle que no reconoce ni entiende de los propios símbolos de la historia ecuatoriana, su historia. Esto se demuestra con el plagio descarado seguramente producto de algún asesor mal asesorado que rebuscó en internet frases del héroe de la “revolución ciudadana”, Eloy Alfaro; y encontró una, solo que el problema es que la misma no es de este. En el discurso de posesión del día de ayer (2009-08-10) Correa dijo literalmente: “IV.-  LOS EJES DE LA REVOLUCION” “El Viejo Luchador (Alfaro) decía algo que creemos debe ser invocado ahora, en este tiempo en el que la Revolución Ciudadana se hace carne en cada ecuatoriano: cuando un pueblo despierta, cada palabra es una esperanza, cada paso es una victoria”. (Extraído del sitio en internet de la presidencia). Una gran expresión sin duda, solo que la misma no la pronunció el caudillo liberal, sino que la escribió el dos veces presidente de la república don Gabriel García Moreno cuando ejercía su último período presidencial, y a quien tan veladamente atacó durante su cansino discurso. Ahora parece que ya ni del plagio se salvan los opuestos a Correa.

Mauro N. Proaño