coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


“ENDOWMENT FUND” PARA LA HISPANIDAD

El que quiera oír, que oiga… Lo importante es que esta idea sea recogida por alguien algún momento:

“ENDOWMENT FUND” PARA LA HISPANIDAD

Estimados amigos hispánicos e hispanistas: Un “endowment fund”, sepan disculpar el anglicismo, es un fondo establecido por una institución en el que se aporta con fines específicos para operaciones con propósitos específicos. Los retiros de éste son específicamente para esos propósitos. Este tipo de fondos financieros son usualmente utilizados por organizaciones sin fines de lucro, como universidades, institutos culturales, hospitales, etc., y se basan en donaciones y aportes de los socios de la institución.

A qué viene todo esto. Y bueno, es una propuesta de proyecto que seguro será de su interés. No tengo el gusto de conocerles en persona, pero todos nosotros compartimos el ideal de la Hispanidad y en nuestra medida hemos luchado por aquel.

No me quiero extender, así que seré simple, liso y llano: La vía política y casi cualquier otra está agotada para nosotros de casi cualquier forma en este punto de la decadencia global, es decir dentro del sistema del Estado-nación inscrito en el sistema-mundo de la globalización hacia el Nuevo Orden Mundial, desde México a Argentina, pasando por España, y por supuesto Ecuador, mi país, mi patria chica. Así, nuestra única solución es crear nuestro propio medio de supervivencia y perpetuación contra más de dos siglos de mentiras y putrefacción de nuestra gente. Es decir, crear nuestro propio Estado (a quien le interese profundizar puede leer este artículo mío:https://coterraneus.wordpress.com/…/del-fin-del-estado-naci…/ ). El primer paso para esto es adquirir tierras y crear primero una comunidad, y posteriormente extender los territorios y las comunidades, una vez que el núcleo fundacional sea capaz de auto-sustentarse y expandirse. Tal como Pelayo en Covadonga, tenemos una reconquista por delante.

Para esto, señores, necesitamos dinero. Seamos realistas. El fondo propuesto es el adecuado para un proyecto de este tipo. El mismo debe funcionar como una sociedad empresarial, donde los socios aporten anualmente una cuota y a su vez seamos capaces de recolectar donaciones de terceros de todos los montos, de ser posible grandes donaciones de potentados económicos que puedan estar interesados en la defensa de la Hispanidad, si existieran, de ser necesario en el discurso debemos vincular sus intereses económicos a nuestro objetivo. Miles, quizá decenas y cientos de miles de hispanistas hay en el mundo, debemos buscarlos a todos ellos mediante las vías virtuales que facilitan las cosas hoy por hoy, específicamente mediante una sola página web que aglutine el proyecto, dándole el nombre que deba tener, para así ofrecerles el servicio del proyecto. Como casi nadie, por muy convencido que esté, da nada a cambio de nada, debemos ofrecer servicios específicos a cambio de las donaciones y la sociedad: una revista virtual cuyo costo es prácticamente nulo, para quienes aporten un básico, y para los “socios mayoritarios” por utilizar jerga capitalista, debemos ofrecerle ser parte plena del proyecto, con ocupación de la tierra, del feudo venidero.

Es decir, necesitamos accionistas, y sé que suena extremadamente capitalista esto último, pero es necesario movernos así, no podemos ser ilusos, que esa ilusión nos ha costado siglos desperdiciados. No todos podrán ir a vivir una vida así, por cuestiones familiares, sociales, personales, etc., incluyendo quizá algunos de ustedes, pero cuando lo concretemos sabrán que por lo menos tienen un lugar donde refugiarse entre los suyos de la modernidad que se cae a pedazos. Aprendamos de nuestros enemigos: la solidaridad, la paciencia y la planificación con décadas, siglos inclusive, son su fortaleza.

Finalmente, para que no se crea que yo pueda tener intereses económicos en una idea así, estoy convencido de que un tercero que no sea yo en un tercer país, que no sea Ecuador, es quien deba ser nombrado administrador del fondo, quien debe tener un sueldo para poder llevar adelante la tarea administrativa del fondo, del cual por supuesto deberá rendir cuentas permanentemente. El fondo, el proyecto y su ejecución deberá estar dirigido por una Junta –de la cual por supuesto seríamos los fundadores- que sea la que tome las decisiones en todos los casos, jamás el administrador. A mí se me ocurre que Argentina, el país más hispánico de América con disponibilidad de espacio despoblado y un Estado débil (o quizá España), o Bolivia por su situación y circunstancias estratégicas, son un buen lugar para establecer el fondo e iniciar la ejecución del proyecto a partir de un monto base señalado al cual deberemos llegar, quizá 100 mil dólares es una buena base, para la compra de las tierras. También parte del fondo podría servir para publicaciones de divulgación y para la formación de un “think tank” capaz de influir en el entorno en beneficio nuestro, sin embargo, pienso que debemos tener un perfil bajo. Más allá de dar a conocer esto públicamente, como lo será.

En fin, es tan sólo una idea, pero de ideas se ha forjado la historia del Hombre.

Francisco sin tierra

“Cataluña fue una de las regiones de España más tradicionalista. He aquí el estandarte, cubierto de gloria, de los zuavos carlistas catalanes de la guerra de 1873. Defendiéndole murieron sucesivamente cinco oficiales de las fuerzas de la tradición.” Y ASÍ TERMINA TODO, HASTA LA MÁS TRADICIONALISTA DE LAS REGIONES DE LAS ESPAÑAS

“Cataluña fue una de las regiones de España más tradicionalista. He aquí el estandarte, cubierto de gloria, de los zuavos carlistas catalanes de la guerra de 1873. Defendiéndole murieron sucesivamente cinco oficiales de las fuerzas de la tradición.” Y ASÍ TERMINA TODO, HASTA LA MÁS TRADICIONALISTA DE LAS REGIONES DE LAS ESPAÑAS



THE GUARDIAN Y OTROS MÁS: “ESTAMOS LLEGANDO AL COLAPSO”

THE GUARDIAN Y OTROS MÁS: “ESTAMOS LLEGANDO AL COLAPSO” O PARA VARIAR TENGO RAZÓN:

No solamente Hollywood propone, prepara o adiestra a la masa para el colapso civilizatorio inminente -en términos históricos, es decir en los próximos años y décadas- con películas post-apocalípticas, o mejor dicho, post-colapso -el derrumbamiento final de las ruinas en las que estamos-, tipo “Los juegos del hambre” o “El dador de recuerdos” o “Divergente”, o tantas otras. Yo ya había advertido en éste blog hace un tiempo las causas que producirán el colapso y sus consecuencias (ver: Del fin del Estado-nación al colapso civilizatorio y el surgimiento de órdenes paralelos). Sin embargo, a fin de contrastar mi propias aseveraciones, he realizado una búsqueda, meramente muestraria, en medios y tanques de pensamiento de la angloesfera, quienes finalmente poseen mayor información sobre la realidad global dada su posición en la actualidad. Así, pude y podemos corroborar que esta ya nos ha sobrepasado. Reitero una pregunta que ya he formulado, ¿están preparados para esto? Y otra más ¿Su sueldo a fin de mes los va a salvar?

Limits to Growth was right. New research shows we’re nearing collapse: http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/sep/02/limits-to-growth-was-right-new-research-shows-were-nearing-collapse

Nasa-funded study: industrial civilisation headed for ‘irreversible collapse’?: http://www.theguardian.com/environment/earth-insight/2014/mar/14/nasa-civilisation-irreversible-collapse-study-scientists

Fear and the coming collapse of civilization: Paul Gilding at TED2012: http://blog.ted.com/2012/02/28/fear-and-the-coming-collapse-of-civilization-paul-gilding-at-ted2012/

The Royal Society: Can a collapse of global civilization be avoided?: http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/280/1754/20122845.full.pdf+html

Sólo la acción es justa.

Simpliciter Francisco



Del fin del Estado-nación al colapso civilizatorio y el surgimiento de órdenes paralelos.

Del fin del Estado-nación al colapso civilizatorio y el surgimiento de órdenes paralelos.

La teoría política moderna adolece de una falta terrible, ya sea por estupidez o malas intenciones, de comprensión de las realidades últimas de nuestro momento histórico. Así, sigue contemplando la idea (literalmente como si estuviera puesta sobre un altar) del Estado-nación, del sistema internacional de Estados-nación surgido a partir de la Paz de Westfalia (1648) y de todas sus consecuencias para las relaciones internacionales y políticas intra-estatales como una verdad irrefutable.

Los mismos hechos de las relaciones “internacionales” se ha encargado de demostrar cómo nuevos elementos, nuevos actores extra-estatales, que ahora juegan un rol protagónico, rector en muchos casos, entre, a través y por sobre los Estados, contribuyen a una dinámica distinta de la clásica relación inter-estatal. Llámese a estos multinacionales, narcotráfico, grupos terroristas, sectas, ideologías, etc. Es decir, ahora y desde hace mucho, al momento de tomar decisiones por parte de los Estados, es imprescindible contar con todos estos factores.

América “latina” se ha caracterizado por una tradición de ausencia de Estado o bien de Estados débiles, ineficientes, sin presencia real ni soberanía efectiva en buena parte de sus territorios que en muchos casos no han pasado de ser puntos en un mapa. La palabra adecuada para señalar a estos nos es dada por la teoría de las Relaciones Internacionales: Estado fallido.

América “latina” es un cúmulo de estados fallidos. A pesar de intentos de fortalecerlo como actualmente sucede con procesos como el denominado “socialismo del siglo XXI” en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, la realidad demuestra que estos intentos no son más que eso: intentos. Debido a la constitución biológica-histórica-cultural de las poblaciones de dicho países, estos no son más que instantes de reorganización estadual de acuerdo a las necesidades de los grupos de poder político de la hora.

Basta realizar un viaje por el interior de los mencionados países para darse cuenta de aquello, ni hablar de casos extremos como el de Argentina donde existe un plan expreso, hasta el momento llevado a cabo a la perfección, para desmantelar al Estado, el único que podía haber llevado adelante una re-unión de los demás estados hispano-americanos, siendo un desafío intolerable para la sinarquía internacional. Utilizando palabras corrientes, al alejarse de las capitales o principales centros urbanos, el Estado va desapareciendo y la ley del más fuerte se impone por sobre la autoridad legal de un Estado ausente, inexistente inclusive.

En el contexto global, precisamente en el de la globalización, donde la homogeneización cultural ha llegado a niveles globales, valga la redundancia, donde un joven de Sídney, de Bangkok, Shanghái, Teherán, Estambul, de Praga, Dublín, de Ciudad del Cabo, de Filadelfia, México D.F., Tegucigalpa, Caracas, Bogotá, Quito, Río de Janeiro y Buenos Aires, viven siguiendo las mismas tendencias, las mismas modas (Evola ya advertía de la estupidez inteligente, de los seguidores de moda cual mujeres, de cómo deberíamos hacer caso omiso de los pontífices de la crítica), las mismas pautas y los mismos patrones sin importar sus orígenes, nacionalidades o condiciones socio-económicas; es decir donde cada uno de ellos aspira a ser lo que el modelo de la subversión mundial le ha presentado: un buen burgués “occidentalizado” cuyo único fin es la vida en sí misma, cuya única motivación es el “vivir bien”, adquirir el confort y los míseros bienes materiales que le proporcionan esto; en un contexto así, sin un componente identitario, mucho menos espiritual, que sustente a las futuras generaciones, nos vamos aproximando a la realidad de una unidad en la uniformidad, que no en la universalidad.

Ante esto, seguir sosteniendo ideas políticas inter-estatales como la de una “derecha” o una “izquierda”, o la de buscar industrializar un país o de volverlo “potencia” para enfrentar a otras potencias,  se reducen al ridículo, al absurdo. El problema es muy otro que el de los medios de producción, que el de la redistribución de la riqueza, que el del “buen-vivir” (bienestar).

Hoy nos encaminamos al fin del Estado-nación, apenas años o hasta unas pocas décadas nos separan de su destrucción final.

La civilización-sistema-mundo de la modernidad igualmente y gracias en parte a esto se está dirigiendo a un colapso global, debido también a causas de intencionalidad por parte de los dueños del mundo, de los “poderes fácticos”, de la sinarquía internacional, que ven como una necesidad la implantación de un mega-Estado supraestatal –valga el oxímoron- que consolide un gobierno mundial único: una “república universal”, donde sea más practicable la explotación económica de los globalizados por parte de los globalizadores a fin de que estos puedan alcanzar su anhelado “estándar de vida” –accesible para muy pocos- y aquellos, los dueños del mundo, puedan (des)gobernar a su antojo y arbitrio por sobre todos para conseguir sus protervos fines.

¿Salvar al Estado-nación?

No. Es imposible salvar o peor restaurar lo que nunca existió en nuestro caso. El Estado-nación no fue más que una quimera en nuestro realidad “latino” americano, sobre todo porque no existían naciones para conformar dichos Estados, de hecho la única nación histórica hispano-americana que podía haber consolidado un Estado real, fue negada sistemáticamente por los supuestos Estados-nación del continente en medio de una fragmentación demencial. Por ejemplo: ¿Existen las naciones ecuatoriana, peruana, boliviana?  No más allá de los textos y las mentalidades de algunos historiadores calenturientos.

Sin identidad, no puede existir nación, y sin nación no puede haber Estado-nación.

El Estado-nación en América no fue más que una herramienta de explotación de la oligarquía, una oligarquía débil y sin objetivos claros, utilizada y prostituida por las fuerzas ocultas de la subversión mundial al servicio de la sinarquía, que nació con la mal llamada “independencia” hace casi dos siglos.

¿Qué nos espera? Las lecciones de la historia.

Las ciudades, centros de los Estados y únicas realidades de estos en la mayoría de casos, cada vez más se encuentran sobrepobladas y tugurizadas, convertidas en prisiones y cuartos de tortura de sus “ciudadanos”. Las ciudades son una trampa, puesto que cuando se suceda el colapso, son los citadinos los peores calificados para sobrevivir al duro y rudo futuro rural que nos espera.

Roma, la ciudad, en su época de esplendor alcanzó los 2.000.000 (dos millones) de habitantes, para el final del imperio en el punto más bajo de la decadencia, su población se había reducido a 50.000 (cincuenta mil) almas. Incapaz de sustentar a todos, las enfermedades, el hambre y la muerte llevaron al exterminio a cientos de miles y  a la migración forzada al campo de decenas de miles más.

Al colapso civilizatorio romano le siguieron el caos y la creación de órdenes micro-estaduales paralelos. Así nació el feudalismo finalmente.

De hecho las naciones europeas surgieron de este colapso a lo largo de los siglos, pasando de una actividad importante de lo público a una creadora y fundamentadora de lo privado. Alemania, el Estado moderno, por ejemplo, surgió de una orden-militar religiosa: la Orden Teutónica, el mismo nombre en alemán de esta nación es gracias a esta Orden.

No se restauró ni se perpetuó nada, se crearon nuevas instituciones, quizá con una misma idea y fondo, pero con formas distintas. Así vimos a un Sacro Imperio reclamar su romanidad, o a un Reino de Castilla reclamar su visigotidad, no en un afán de re-creación del pasado o sus formas, sino como un elemento sustentador del nuevo Estado: la identidad común de quienes contiene.

¿Qué hacer?

Un totalitarismo atroz basado en un gobierno mundial, desde hacia siglos, está siendo instaurado a nivel mundial por las fuerzas ocultas al servicio de la sinarquía, ahora mismo estamos viviendo las fases finales de este ambicioso proyecto, admirable inclusive por su realización. Política (entre estados), estados-nación, derecho, política interna (izquierda-derecha, inclusive tercera posición en algunos casos), educación formal, ciencia, cultura (tendencias, modas, música, etc.), todas están encaminadas a obtener este fin nefasto.

No sorprende así que gobiernos en las supuestas antípodas ideológicas (Ecuador – España) aprueben leyes  y creen instituciones similares para oprimir a sus “ciudadanos”, mediante la imposición de verdades unilaterales y de un escrutinio y control total de la persona por medio del monitoreo y el espionaje llevado hasta lo más mínimo de cada aspecto de la vida.

Ahora, si bien en la idea un gobierno mundial es viable, en la práctica no lo es tanto. Cuando se consolide y se muestre de frente este gobierno mundial, el nuevo orden mundial sin máscaras, lo hará con el pretexto de la seguridad y el bienestar de todos, sin embargo no podrá abarcar el control total de todos los territorios continentales, debido a que, por paradójico que suene, en nuestro caso la ausencia e inexistencia de Estado que ha contribuido a la consolidación de gobierno mundial, también impide que estos mismos poderes puedan llegar a todos lados. Nuestra fortaleza y clave de supervivencia desde la disidencia es la ausencia del Estado-nación-moderno en buena parte de los territorios que lo conforma.

El futuro es claro. La única forma de sobrevivir a esto es la creación de órdenes paralelos con territorialidad propia que sean sustentados por un fuerte componente identitario de cohesión comunal, la única forma sobrevivir es la creación de Estados-feudales dentro del Estado, preparándonos para el inicio de un nuevo Medioevo, donde esperemos poder tomar y corregir lo que así deba ser hecho.

Ahora mismo se está llevando a cabo esta decisiva creación histórica. Casos como el de Hezbollah, más allá de estar o no de acuerdo con sus fines y prácticas, son realidades de Estados más allá de los Estados-nación. Esta agrupación política-religiosa con sus brazos políticos y armados, posee funciones estatales dentro del Líbano, algunas zonas de Siria, de la misma entidad sionista y de los territorios palestinos ocupados. Es el futuro ahora. Se podrá discutir sus objetivos y propuestas, pero lo que no se puede discutir es que un grupo privado como Hezbollah proporciona servicios públicos como hospitales, cuerpos armados, educación a su común -unidad.

Si ustedes quieren, puesto que cada ser es “libre” de hacer lo que quiera en estos días, desperdicien su vida sirviendo y aportando a un sistema caduco a punto de colapsar, aportando a su propia desgracia, muerte y desaparición; o bien podrían ser realistas, dejar de pensar en las ruinas del pasado en las que vivimos y pensar en el ahora, en nuestro eterno presente, ese ahora que se prolonga de forma permanente en nuestras vidas hasta haberlas concluido.

La pregunta es: ¿estás preparado para esto?

Lo demás es cuento.

Francisco Núñez del Arco

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