coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


LA VERDAD SOBRE EL DICTADO DE RÍO DE JANEIRO, 29 DE ENERO DE 1942

LA VERDAD SOBRE EL DICTADO DE RÍO DE JANEIRO, 29 DE ENERO DE 1942:

En 1941 estalló el conflicto armado con el Perú, valiéndose de esta guerra los liberales, pero especialmente los comunistas y los aliadófilos nos llevaron al desastre como Nación. De una manera infudamentada, ridícula y hasta mal intencionada propia de mentes estrechas y simplistas de la calaña de los mencionados. Se asoció ficticiamente al Perú con el Eje (hasta se han escrito un par de libro sobre esto, ver “La Guerra de Conquista en América” de Pío Jaramillo Alvarado), los comunistas (Jean Meriguet, Enrique Gil Gilbert, etc.), los judíos emigrados (Beno Weiser, Max Wasserman) y sus aliados (Filemón Borja, Joaquín Gallegos Lara, etc.), decían y presionaban al gobierno con argumentos como que la invasión del sur del país era un símil de la invasión de Polonia democrática por Alemania dictatorial, que esta había sido orquestada por “el militarismo nipón” por el solo hecho de que había tropas de ese origen en las filas del ejército peruano y a pesar de que “desde enero de 1942 -fecha del Dictado de Río de Janeiro-, al mes siguiente del ataque de Japón a la base naval estadounidense de Pearl Harbour, Perú estuvo ya facilitando el arresto de miles de personas de origen japonés en su territorio”; que el Ecuador debía rechazar la invasión porque era una avanzada de la quintas columnas “nipo-nazi-fascistas”; y que por último por esta razón debía romper las relaciones con el Eje, ceder las bases militares de las Galápagos y Santa Elena a los Estados Unidos para la lucha contra estas “bestias” anti-democráticas, y a la vez pedían que se establecieran relaciones con la “democrática” Unión Soviética; finalmente fueron tan pérfidos los instigadores de esta política que bajo su presión y casi exclusiva responsabilidad junto al panamericanismo traidor y a los falsos ofrecimientos de los Estados Unidos se le obligó al Ecuador a aceptar el Dictado (Protocolo) de Río de Janeiro del 29 de Enero de 1942, que lo cercenaba de la mitad de nuestro territorio y prácticamente lo entregaba inerme a los totalitarios Estados Unidos de Norteamérica y al siempre servil Perú (el Estado y el gobierno, no la gente) “por un plato de lentejas”, soportando sus abusos, ocupando por muchos años el suelo patrio sin ningún beneficio para el Ecuador, más que el de haber contribuido con esto a la derrota de las potencias del Eje.

La dirigente comunista, Nela Martínez, afirmó que: “la aceptación del Tratado que legaliza la desmembración territorial no es fruto del azar. Es una consecuencia del sometimiento a la política continental de los Estados Unidos, que aprovechó entonces la coyuntura de las amenazas germano-niponas para imponer los llamados acuerdos del Protocolo”.

Política continental que por “ironías” de la vida esta misma mujer promulgaba e incitaba durante la II Guerra Mundial. La verdadera causa del Dictado de Río de Janeiro fue el de excluir al Ecuador del escenario internacional por su anterior y fuerte simpatía por las potencias Nacional Revolucionarias del Eje. Los tentáculos del mismo pulpo constrictor comuno-capitalista se habían posado sobre nuestro país.

¡Al fin el librerías!

¡Al fin el librerías!

De mi libro “El Ecuador y la Alemania Nazi”, ya a la venta en librerías.

En la imagen: Artículo de un periódico alemán refiriéndose a la guerra Perú-Ecuador de 1941: “Los intereses del dólar en el conflicto entre Perú y Ecuador. La intromisión de Estados Unidos.” Nótese el mapa de Ecuador, tal como constaba sin las modificaciones impuestas en Rio de Janeiro.

 Dollar Interessen um Peru und Ecuador. USA Einmischungen am laufenden Band.

Dollar Interessen um Peru und Ecuador. USA Einmischungen am laufenden Band.



El negro no se equivocaba: No me den Cholo que Mande

No me den Cholo que Mande

 

No me den cholo que mande,

no me den blanco sin plata,

no me den negro elegante,

ni mujer hermosa, beata.

Esa fingida humildad

con que el serrano obedece

al punto desaparece

si le dan autoridad:

Exige puntualidad,

apura al chico y al grande;

no hay mirada que lo ablande

ni sudor que lo doblegue…

Aunque la hambruna me llegue

no me den cholo que mande.

El rico venido a menos

-llamado aquí “blanco pobre”-

es un tipo sin un cobre

que finge bolsillos llenos.

Odia los bienes ajenos

porque el ayuno lo mata.

Al fin estira la pata

recordando sus blasones…

Si me han de mandar patrones,

no me den blanco sin plata.

El negro, futre palé,

a su raza desestima,

se hecha lo que gana encima

y se luce en el “Café”.

Francamente, yo no sé,

a que viene tal desplante:

Si no usa desodorante

ni le dura limpio cuello,

así, con falso resuello,

no me den negro elegante.

No me den hombre que llore,

ni me den mujer que jure,

no me den chino que cure,

ni médico que enamore.

Soltera que descolore,

ni casada siempre en bata;

cura que dé serenata,

ni estudiante con “bluyín”.

Ni fea con camarín,

ni mujer hermosa, beata.

Pero por lo que Dios más quiera,

no me den cholo que MANDE!

Nicomedes Santa Cruz

 RELACIONADO: QUITO LA FALSA



La América del Sur – 1837: Un diagnóstico sueco.

Carl August Gosselman

Carl August Gosselman, enviado del Reino de Suecia en misión comercial a la América del Sur, en su informe número 14  sobre la República del Ecuador, dirigido a su gobierno y fechado en Quito el 20 de octubre de 1837, nos proporciona en su primera parte, “situación política”, un acertado análisis de la realidad socio-política ecuatoriana y sudamericana de entonces. En Ecuador –y en la mayor parte del continente- las situaciones socio-político-económicas, sus causas y consecuencias, a pesar de estar a más de un siglo y medio de los hechos, en el fondo siguen prácticamente iguales a lo que fueron durante los años descritos. Y todo en nombre de la “libertad”.

 Publico un extracto del primer apartado de este informe a continuación:

“… si no se puede comparar a Bolívar precisamente con Alejandro en otras cosas, puede uno, por lo menos, hacerlo después de su muerte ya que el gran estado fundado por él fue dividido y recayó en sus más ilustres generales.”

“Aunque la república del Ecuador se ha separado, por consiguiente, de los otros estados y al mismo tiempo se ha librado de todos los inconvenientes inherentes a países tan vastos con el mismo gobierno, particularmente con comunicaciones extraordinariamente difíciles, estuvo lejos de verse libre de las luchas políticas intestinas que en mayor o menor medida grado han sacudido todas las antiguas colonias españolas después de su independencia y que, para decirlo con las mismas palabras de un autor español, esto parece ser un castigo del cielo por haberse separado de su amorosa patria…. lo que más es seguro es que estas continuas pequeñas revoluciones intestinas, como recidivas después de una enfermedad, han perjudicado y debilitado a estos cuerpos políticos muchísimo más que la misma lucha porfiada que han sostenido para sacudirse del dominio español… Esta completa ignorancia de una de las más difíciles entre todas las ciencias o sea el arte de gobernar y esta falta de costumbre de, en algunos casos, gobernarse a sí mismo, son las verdades y principales causas de los movimiento subversivos y disturbios internos que han tenido que sufrir las repúblicas hispano-americanas desde la revolución (separación de España). A estas hay que añadir dos causas más, seguramente menos profundas y por consiguiente más fáciles de remediar, pero que no han dejado, sin embargo, de obrar, en el entretanto, con casi la misma fuerza destructora de las primeras. Estas son: en primer lugar, lo que casi podríamos llamar locura política, de querer hacer las constituciones de las antiguas colonias españolas tomando por modelo tomando por modelo la de los Estados Unidos de Norteamérica; y después, la inevitable influencia que los militares, o mejor dicho sus jefes, han de tener en países que, para conquistar su independencia, han tenido que atravesar el purgatorio de muchos años de luchas sangrientas. Si se miran todas las estas cosas juntas será fácil comprender que la situación política de estos estados, difícilmente haya podido ser otra cosa que lo que ha sido, y que la mayoría de ellos sean todavía, más que corrientes  repúblicas constitucionales, una especie de efímeras oligarquía militares. ‘En tierra de ciegos, el tuerto es rey’ dice el refrán, y en donde no hay quien sepa gobernar ocupa el trono el que por lo menos sabe mandar. Esta situación en que el cetro se ha trocado por la espada, es sin duda la corriente en las revoluciones… Entre los criollos españoles, por lo menos los que de ellos han elegido la carrera militar, puede decirse que el deseo de gobernar es una especie de vicio hereditario; y parece verdaderamente como si la mayoría de ellos, por  lo menos hasta ahora, hubiese creído que, desde el momento que abjuraron al rey de España y juraron  las constituciones republicanas, estaban a la vez no solo capacitados, sino también en pleno derecho de ocupar, el mejor día, el sillón presidencial. Sin embargo, lo peor de todo es que muy pocos de ellos han tenido la paciencia de esperar a que les llegara su turno, sino que tan pronto como se han asegurado de su división, batallón, o en último caso hasta de solo una compañía, han emprendido en seguida la marcha sobre el palacio presidencial, para hacer saber a su dueño que ya ha estado demasiado tiempo en el poder y que tienen ganas de probar a qué sabe el ocupar su sitio.”

“Este es en pocas palabras el argumento de las muchas revolucioncitas (en la edición sueca en una nota el autor explica el término como sigue: ‘Pequeña revolución; una palabra adecuada y comprensible solamente en las repúblicas hispanoamericanas’) que en estos último años se han puesto en escena en estos estados: y que la historia moderna de las cinco repúblicas que he visitado, es decir Montevideo, Buenos Aires, Chile, Perú y Ecuador, no es nada más que variaciones sobre el mismo tema o sea un popurrí casi imposible de recordar nombres de libertadores, generales y coroneles, de lugares en donde se han librado pequeñas batallas y se han proclamado nuevas constituciones, y de fechas de continuas subidas al poder y caídas de presidentes, dictadores y protectores. Uno se cansa de oír contar estas cosas, y no es por consiguiente extraño que las pobres naciones so pueblos –por cuya felicidad, naturalmente, todo esto se realiza, pero que han sido los que más han sufrido por ello- también se hayan cansado, y hayan ido de un extremo a otro, y que en vez de dejarse robar y matar ‘constitucionalmente’, como republicanos libres, por las milicias ciudadanas de los distintos patriotas, hayan preferido depender por cierto tiempo de la voluntad un solo dictador, al que por el momento han otorgado plenos poderes para fusilar a cuantos quiera. Esta es ahora realidad la situación del Perú, en Chile y en Buenos Aires; y para un europeo que llega allí con la cabeza llena de las magníficas constituciones liberales de estos estados –pues resultan en verdad magníficas en la hermosa y soberbia lengua española-, es para decir poco, una sorpresa desagradable cuando se halla ahora en un país cuyo supremo magistrado puede mandarle a buscar en cualquier momento y sin mediar juicio o instrucción alguna de causa, hacerle fusilar inmediatamente como le plazca, de frente o por las espaldas (En una nota del autor se explica el término ‘fusilar por las espaldas’ como ‘una variante sudamericana del fusilamiento, que se considera más deshonrosa que la manera usual’). Naturalmente todo esto no es tan grave como parece; pero es, sin embargo, lamentable, que naciones enteras tengan que recurrir a tales medios, y probablemente por largo tiempo, tengan que expiar de este modo la inexperiencia y el imperdonable prurito de sus legisladores de querer imitar a sus colegas del norte, de los cuales son, en muchos aspectos, tan distintos como el ‘Sur del Norte’, o como un español de un inglés.”

(…)

“Quito, 20 de octubre de 1837”[1]

Saque usted sus propias conclusiones.


[1] Gosselman, Carl August, Informe N° 14  – La República del Ecuador, en Revista Ecuatoriana de Historia Económica – Año IV – N° 8, Quito, segundo semestre de 1990, pág. 174 y sigs.



El Ecuador y la guerra del Paraguay (I). Historia Secreta de América -18-.

El Ecuador y la guerra del Paraguay (I)

“¿Será la civilización el interés que lleva a los aliados al Paraguay? A este respecto sería lícito preguntar ¿Si la llevan o van a buscarla? Si es verdad que la civilización de este siglo tiene por emblema las líneas de navegación por vapor, los telégrafos, eléctricos las fundiciones de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles, etc. Los nuevos misioneros de la civilización salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan etc, etc. No solo no tienen en su hogar esas piezas de civilización para llevar al Paraguay sino que irían a conocerla de vista por la primera vez en su vida en el país salvaje de su cruzada civilizadora.”

Juan Bautista Alberdi

“La guerra que enfrentó a la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, entre 1865 y 1870, respondió más a los intereses británicos y de acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo, que podía devenir en un “mal ejemplo” para el resto de América latina, que a los objetivos de unificación nacional y defensa del territorio proclamados por sus promotores.”

Felipe Pigna

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Los tópicos internacionales (mucho menos geopolíticos) son poco conocidos e ignorados por la mayoría de ecuatorianos -en extremo diría yo-, fundamentales en esta era de globalización, o de una de sus fases más últimas. Aspiro aportar con artículos cortos, accesibles y de fácil entendimiento como el presente y similares de esta índole al esclarecimiento del contexto regional y global en el cual nuestro país se ha venido desarrollando desde su mismo origen.

Uno de los episodios  más trágicos y dolorosos que la América del Sur ha tenido que atravesar, durante el siglo XIX, fue la Guerra del Paraguay ocurrida entre 1865 y 1870. Llamada de la “Triple Alianza”, fue un terrible enfrentamiento bélico donde la República Argentina, Su Majestad el Emperador del Brasil y la República Oriental del Uruguay, se unieron en “alianza ofensiva y defensiva” en la guerra “iniciada” por el gobierno paraguayo de Francisco Solano López, presidente de dicho país en defensa del gobierno uruguayo debido a un tratado de reciprocidad ante ataques e intervenciones extranjeras que mantenía con el Uruguay y por el cual se vio obligado a atravesar Argentina (República que no autorizó esta acción pero que sin embargo sí permitió que el Brasil utilice su territorio para atacar al Paraguay), para auxiliar a su aliado uruguayo que enfrentaba una invasión del Brasil que removió al gobierno, se anexó territorio e instauró un gobierno de “su agrado”; provocando así el casus belli necesario para el inicio de la guerra.

Al mismo tiempo ocurría la guerra hispano-sudamericana o primera guerra del Pacífico, que enfrentaba a  Chile, Perú, Bolivia y Ecuador con España. Por este hecho se formó la Cuádruple Alianza, entre Ecuador, Bolivia, Perú y Chile, con una posición americanista que rechazaba las propuestas y actos de la Armada Española. “El discurso de la Cuádruple Alianza defendía la unión americana, la independencia y la soberanía nacionales.” En este marco el Ecuador pasa a formar parte del ofrecimiento de mediación de la cuádruple alianza en la guerra entre el Paraguay y la Triple Alianza.

En 1866 la guerra de la Triple Alianza, integrada por Brasil, Uruguay y Argentina, contra el Paraguay estaba en pleno desarrollo.

Frente a la grave situación, los países integrantes de la Cuádruple Alianza del Pacífico, por intermedio de sus respectivos representantes a excepción del ecuatoriano se reunieron el 25 de abril de 1866 en los salones de la Cancillería chilena. El Ecuador estuvo ausente en esa primera reunión debido a que el Ministro Plenipotenciario y representante en el seno de la Cuádruple Alianza del Pacífico, el Dr. y Gral. Gabriel García Moreno (Presidente del Ecuador en dos períodos 1860-1865 y 1869-1875), se encontraba aún en viaje y llegaría a Santiago recién el 13 de junio. Una vez en la capital chilena, Gabriel García Moreno en su calidad de diplomático por entonces, adhirió al Ecuador al mentado pacto cuadripartito el 10 de agosto del mismo año[1].

Los países integrantes de la Cuádruple Alianza del Pacífico ofrecieron su mediación a los países beligerantes del Atlántico. Dado que consideraban que no podían permanecer indiferentes a una guerra que ensangrentaba vilmente un sector considerable del Continente y además “que este conflicto representaba… un grave obstáculo para concurrir al movimiento de unión que se estaba operando en este Continente.”[2]

Los objetivos secretos que encerraba la Alianza del Brasil, Uruguay y Argentina, en su guerra contra el Paraguay, no eran otros que una intervención armada para conquistar y dividirse el país del Plata, queriendo poner a su discreción el destino del mismo para así finalmente implantar un régimen títere en la espera de la ocasión propicia para la repartición completa y definitiva de los territorios ese país hasta dejarlo reducido a su mínima expresión geográfica y demográfica, tal como sucedió.

En la guerra el 90% de la población masculina y criolla paraguaya fue exterminada, dejando al país en una postración cuyas consecuencias aún son palpables en nuestros días. Según distintas fuentes entre el 50% y 85% de su población total murió en la conflagración, constituyéndose de esta forma en un genocidio sin parangón en la época moderna en América del Sur. Paraguay perdió gran parte de su territorio y fue obligado a pagar una agrandada indemnización de guerra.

En nota datada el 15 de agosto de 1866, los representantes de la Cuádruple Alianza del Pacífico en Buenos Aires, elevaron a conocimiento del Dr. Rufino de Elizalde, Ministro Secretario  de Estado de Relaciones Exteriores de Argentina, la oferta de mediación  formal a nombre de los países integrantes de la Cuádruple Alianza de en los siguientes términos:

“Los gobiernos de Bolivia, de Chile, del Ecuador y del Perú, sensibles a los inmensos sacrificios que está causando la dolorosa guerra en que la República Argentina, en alianza con el Brasil y el Uruguay, está por desgracia empeñada contra la República del Paraguay, y ciertos de que la continuación de la lucha no puede dejar de producir todavía daños incalculables y de todo género , de uno y otro lado, han considerado que cumplirían un deber de amistad sincera y fraternal, haciendo esfuerzos porque termine esta calamidad, por cualquier medio que haga cesar el derramamiento de sangre, tanto más preciosa, cuanto más abundante la que se ha vertido…”

“Los infrascritos, que al cumplir esta orden proceden en mérito de la representación propia de sus respectivos gobiernos, y en representación especial, el primero de Bolivia y ambos de Ecuador, tienen además el encargo de indicar a S.E., como una base aceptable y sobre la que podría ejercerse la mediación la de que las partes desavenidas remitan la solución de sus diferencias al examen y fallo de un tribunal internacional, el cual, si la idea fuese aceptada, podría ser compuesto de cuatro diplomáticos, nombrados ad hoc por las cuatro repúblicas mediadoras. De este modo la discusión tranquila de los derechos que estén realmente o pueden creerse ofendidos, y la consideración imparcial de las legítimas y verdaderas conveniencias e intereses de cada beligerante reemplazarían, con ventaja de todos, al medio terrible, que hace ya tanto tiempo aflige a esta porción de la América.”[3]

Por convocatoria del Canciller de la República de Chile, Álvaro Covarrubias, el 14 de septiembre de 1866 se reunieron nuevamente en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile los representantes de la Cuádruple Alianza: Mariano Donato Muñoz y Juan Ramón Muñoz Cabrera, plenipotenciarios de Bolivia; José Pardo, Ministro del Perú y Gabriel García Moreno, Ministro del Ecuador. En esta conferencia, por intermedio del Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, presidente de estas reuniones,  se anunció la lamentable respuesta de los gobiernos beligerantes de la Triple Alianza de no estar dispuestos a aceptar la mediación ofrecida con la mejor voluntad.

Gabriel García Moreno, Ministro del Ecuador, secundando al Canciller chileno afirmaba que cualquier gestión futura sería inoficiosa ante la mala voluntad de la Argentina, Uruguay y Brasil, alejando toda esperanza de negociación, mucho menos que concluyeran en un buen suceso. Ecuador, Perú, Bolivia y Chile tampoco estaban dispuestos a aceptar un nuevo rechazo por parte de la Triple Alianza, corriendo el riesgo de contribuir al enfriamiento de las relaciones continentales hasta el punto de la enemistad, contrariando el objeto de las mediaciones propuestas.

El Paraguay de Francisco Solana López, a cuyo favor se había interpuesto la mediación, víctima del tratado de alianza ofensiva y defensiva del 1° de mayo de 1865, suscrito entre Brasil, Argentina y Uruguay, cuyo fin era el reparto territorial que se proponían fervorosamente los países del Atlántico; aceptó plenamente este generoso y fraterno medio pacífico que le proponían los hermanos del Continente, además de su eterna gratitud, como lo testimonian las comunicaciones que dirigió desde Paris el 14 de diciembre de 1866 el señor Cándido Barreiro, Encargado de Negocios del Paraguay ante los Gobiernos de Francia y Gran Bretaña al Secretario de Relaciones Exteriores del Perú, Toribio Pacheco, en los siguientes términos:

“Profundo reconocimiento por la actitud de los aliados del Pacífico a favor de su causa. Este acto honroso del Perú y de sus aliados, en protección de intereses propios y americanos de la mayor trascendencia, impulsa al Paraguay a hacer conocer toda su gratitud a los Gobiernos que han reconocido, de un modo tan elevado, el principio cuyo sostenimiento le tiene en guerra tan desigual contra los que han desconocido y lo combaten.”

“Ante esta manifestación de la América Occidental, el Excmo. Señor Presidente de la República del Paraguay ha dejado de considerarse solo y aislado en defensa difícil, que le cabe sostener, de un principio que protege a todas las Repúblicas; y la satisfacción de verse de acuerdo con la porción más culta y libre de la América del Sur, en los momentos más arduos de su vida política, es un acontecimiento que ha traído a su confianza un estímulo más fuerte que la mejor de sus víctimas militares, pues ya no le es dado desesperar de ver convertido en principio del Derecho Público Internacional de una gran parte de Sud América, el equilibrio que garantice la independencia y soberanía de sus Repúblicas.”[4]

Después de que las repúblicas del Pacífico habían ofrecido su mediación para terminar la horrenda guerra contra el Paraguay, siendo rechazadas en una clara posición antiamericana de la Triple Alianza quienes buscaban el exterminio de Francisco Solano López y del “mal ejemplo” que el Paraguay estaba dando al resto del continente con su plena soberanía basada en el desarrollo firme y sostenido de su nación en conjunto: Paraguay para le época era por mucho el país más avanzado de América del Sur, fue el primer país del continente con línea ferroviaria, con la primera línea telegráfica, la primera fundición de hierro, el primer astillero de barcos con casco de acero, el Estado fomentaba la educación pública y gratuita y el porcentaje de analfabetismo era el menor de la región, Paraguay era el único país de la América Hispana sin desempleo y sin deuda externa, etc., etc.; ante este infame hecho el Ministro del Ecuador ante la Cuádruple Alianza en 1866, Gabriel García Moreno, en uno de sus informes a Manuel Bustamante, Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador pudo aseverar:

“Dios protejerá a los valientes paraguayos, que tan heróicamente defienden el suelo de su patria; y tal vez no está lejos el día en que los que se conjuraron para arruinar a aquel país, reciban un escarmiento digno de su ambición y perfidia.”[5]

Así sea.

Por Francisco Núñez Proaño        


[1] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[2] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[3] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[4] Fuente reservada para una futura publicación impresa.

[5] Fuente reservada para una futura publicación impresa.



¿Cuándo se jodió el Perú? ¿Cuándo se jodió la Hispanoamérica?

YO ACUSO EN NUESTRA AMÉRICA (I): SOBRE EL PERÚ.

 Por Antonio Moreno Ruiz. Vía: http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.com/

-Más de uno se pregunta: ¿Cuándo se jodió el Perú? Yo diría que al mismo tiempo que la Península Ibérica y sus islas adyacentes. Nos fue un fenómeno global(Al fin y al cabo la Hispanidad por sí misma constituye una globalización como quien dice), por más que hayamos querido distanciarnos con artificios. Principios del siglo XIX con la invasión del dictador corso, pero la cosa venía de antes…. Como digo, el fastidio no va sólo con los peruanos, sino para todos aquellos que, nos guste o no, somos hijos de las Españas. A mí desde luego me gusta, pero ya entreveo la opinión de propios y extraños…. (Nota de Francisco Núñez Proaño: A mí no me gusta, me encanta ser hijo de las Españas).El caso es que al fin sabemos los resultados electorales del Perú, y ha pasado algo que yo no me esperaba. Aunque uno crea estar curado de espanto, en verdad no deja de sorprenderse…. Y por un escasísimo margen, ha ganado Ollanta Humala. Estudiado en un colegio exclusivo de Lima, milico aficionado al golpismo, miembro de una familia de tarados con muy mala leche, sin ocultar su “racismo mestizo/indio” y tomando –como muestra de su incoherencia y su ignorancia- a un héroe de la resistencia contra la ocupación chilena en la Guerra del Pacífico, Andrés Avelino Cáceres, que era de piel blanca y ojos claros, como referente de su ¿movimiento?…. Etnocacerismo le llaman…. Aficionados al terrorismo los muchachos…. Pero Ollanta, que dejó en la estacada a su encarcelado hermano, vive en un “barrio blanco”, más exclusivo todavía que Miraflores…. Humala no ha ganado las elecciones “solo”, y no nos referimos no ya a los bastantes peruanos que lo votaron ni a la infraestructura cubano-chavista, sino especialmente a Pérez de Cuéllar, Alfredo Bryce Echenique, Fernando Iwasaki o el clan Vargas Llosa, que trabajaron activamente haciéndole campaña. En el caso de los Vargas Llosa este pseudo-lobby ha sido melodramático, máxime cuando años atrás pidieron el voto para Alan García contra Humala…. Se ve que van de Guatemala a Guatepeor, pues.

¡Ah! Pero es que hay una justificación. Y la justificación es que Humala, racista y socialista, dice, como el ex terrorista que actualmente preside el Uruguay, el tal Múgica, que su modelo no es Chávez, que su modelo es Lula…. ¡Acabáramos! Desde que convirtieron al brasileño(1) en una especie de holograma justificador, en una vaca sagrada a lo hindú, ya lo tenemos todo hecho… Y es que, claro, Humala ha hecho promesas democráticas, de respeto a la propiedad privada, el libre mercado y esas cosas… Y los que creen en las promesas de este socialista racista son los que se tiran de los pelos cuando hay gente que vota a Le Pen…. ¿Se imaginan pidiendo el voto para la extrema derecha a estos “intelectuales”, en virtud de la confianza en las promesas democráticas que algún líder de este corte les diera? ¿Que eso por ejemplo, hubiera sucedido cuando Le Pen llegó a la segunda vuelta contra Chirac, corrupto hasta más no poder e inescrupuloso con los derechos humanos en sus terribles campañas post-coloniales por África?

Yo entiendo que cuesta mucho votar a Keiko Fujimori, que el legado de su padre siempre pesará muchísimo. ¿Pero y el inmediato legado de Humala, del cual nunca ha abjurado? ¿Por qué el uno sí y la otra no? ¡¡HIPÓCRITAS!! (N.Ed.:el resaltado es mío)

De todas formas, lo que esto demuestra es que no les importa el Perú ni en el fondo ni en la forma. Que ellos, como las hermanas de Humala, irán a la Flor y Nata de las Indias de vacaciones y andarán siempre con lo más chic del país. Que en Europa defienden supuestos “derechos humanos” como el aberrante infanticidio del cual apenas hablan en su sociedad de origen porque saben del profundo rechazo que generan. Que queda muy bonito hablar de “emancipación del indígena” cuando nunca se propone nada, y se habla del “indígena” como una abstracción sin saber siquiera las muchas diferencias entre quechuas y aymarás, lo mismito que Humala, que ve en el indio una fuente de votos; indio al que muchas repúblicas avasallaron y dejaron sin tierras para que unas supuestas “élites” tuvieran la excusa de su vida echándonos las culpas a los españoles que, claro, nos llevamos el oro.

(Y digo yo que éstos, como los blanquitos argentinos de “Caiga Quien Caiga”, ¿por qué no les dan sus pingües posesiones a los indios y dejan de echar mierda sobre nuestra Historia, que es también la suya?)

Son parte de unas nefastas “élites”, oligarquías más bien, que como en la Vieja España, viven en mundos ficticios y alejadas de los problemas de las gentes, sentando falsas cátedras, levantando tronos a las premisas y cadalsos a las consecuencias, mientras nuestros respectivos países se siguen jodiendo de lo lindo. Dos siglos llevamos ya así…. Pero parece que nos separamos para profundizar en nuestros errores y desechar nuestras virtudes.

En fin, hay quien dijo una vez, a raíz de no sé cuáles elecciones, que el Perú se había tirado un pedo. Puede ser, pero hoy ustedes la cagaron. Y mi admirado Mario Vargas Llosa, al que leo desde hace bastante tiempo y al que he felicitado con sinceridad por su reciente Nobel, más todavía si cabe, más que cuando quiso “hacerse el cholo” tras recibir un marquesado. Pidiendo el voto para Humala ha demostrado lo que le importan los cholos y lo que le importa el Perú entero. Y ahora, que me tache de “inquisidor” como tacha a todo el que se le opone.

El Perú es un país cuyo progreso pintaba muy interesante en Hispanoamérica, de hecho se hablaba de un tímido surgimiento de la clase media al menos en las zonas urbanas... Que conste que Dios quiera que me equivoque, que tenga que desdecirme y que el Perú vaya hacia adelante a pesar de Humala(2); pero que se subraye que ustedes intentaron ponerle la zancadilla, ayudando a colocar a un peón del imperio chavista en un continente que va camino de convertirse en una nueva unión soviética.

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(1)Cierto es que Lula ha evolucionado en listeza y pragmatismo en comparación con sus camaradas. Para él, temas como el comunismo, el indigenismo o el “africanismo” no son más que mera pose, apenas estética, casi tanto como el tropicalismo. Él, de raza blanca, por muy ex sindicalista revolucionario que haya sido, sabe que si azuza esos temas de verdad su cabeza hubiera sido la primera en caer. Tal parece el caso de Dilma Rousseff, ex aprendiz de terrorista, por cierto. Cuántos perfiles coincidentes….

Al menos sí es cierto que en los años de Lula el Brasil canceló sus deudas con el FMI, FMI cuyo gerifalte fíjense como está…. Pero no es menos cierto que el mundo económico del Brasil poco tiene que ver –por no decir nada- con el de los países vecinos. Ciertamente, los gobernantes que sean capaces de ir limando los terribles problemas internos del coloso lusoamericano serán los que aúpen al Brasil como una potencia determinante a nivel mundial, si es que no lo está siendo ya.

Asimismo, nos parece positivo el acercamiento al menos lingüístico que está habiendo en torno al español y al portugués en Sudamérica, cosa que en parte al menos se debe a Lula por una política práctica. Ahora bien, de ahí a convertirlo en una especie de excusa comodín y además sin explicar nunca por qué, siempre con divagaciones impertinentes, pues….

(2)Sobre Ollanta Humala, vaya una curiosa ristra de enlaces:

El etnocacerismo de los Humala

Ollanta Humala, Toledo y Vargas Llosa,

Carta a Humala de su ex- candidato a la vicepresidencia

Humala: “La gran transformación llega a Palacio de Gobierno”