coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Historia del Ecuador para tontos

Historia del Ecuador para tontos (en pocos párrafos)

La leyenda cuenta que…

– ¡Perdón!

La historia dice que durante milenios las comunidades aborígenes del territorio del actual Ecuador prehispánico vivieron en perfecta y sacrosanta armonía con su entorno y entre ellos, es decir no existía nada malo, eran seres prácticamente perfectos ajenos a los errores y vicios modernos, eran buenos salvajes o mejor, eran ángeles. También cuenta que todos eran buenos, buenos, buenos, o sea que tenían tres golpes de bondad.

El Ecuador por milenios ya fue Ecuador, aunque recién se formó en 1830 nos dicen los especialistas de este pasado mistérico…  Y bueno, aunque se mataban, comían y sacrificaban entre ellos, eso en realidad no importaba dado que eran buenos. ¡Claro! No existía la democracia, ni las libertades que reclaman sus supuestos sucesores del siglo XXI, de hecho se vivían auténticos totalitarismos absolutistas en los grados civilizatorios más avanzados en la organización y en el tiempo como en los Incas por ejemplo. Y aunque estos llegaron al final de la época indígena, y literalmente invadieron Quito, forzando a migrar a miles de indios y aniquilando otros miles, fueron en muchos casos los más buenos entre los buenos… tan buenos eran que por ejemplo masacraban a los vencidos en ocasiones como Yahuarcocha (de donde le quedó el nombre al Lago de Sangre imbabureño). Y de estos buenos entre los buenos surgió Atahualpa por ejemplo, que en su bondad infinita prendió una guerra civil a su imperio y acabo matando a su hermano a fin de demostrar quién eran más bueno. Pero bueno, en realidad eso no importa porque todos eran buenos, buenos, buenos.

Después de esta época de bondad absoluta, pasó lo que peor podía haber pasado, llegaron desde Europa los españoles, lo más malos de los malos, o sea los malos, malos, malos, con un triple golpe de maldad.  Eran algo así como los nazis de entonces, todos sádicos, todos enfermos, todos ladrones y miserables asesinos sin excepción alguna, ¡alguna! Es decir, todos demonios. Además venían de lo peor de España, y aunque acá en América las diferencias sociales en la época  anterior en realidad no importaban ni deberían importar hoy en día, claro, menos para los Monarcas Absolutos indígenas y para su sociedad estratificada. Eso al parecer les afectó mucho a los buenos, buenos, buenos, que no solo eran buenos sino mejores que los malos, malos, malos. Estos españoles malos fueron apoyados en su conquista del continente por una buena cantidad de buenos, que no querían tanto al resto de buenos, seguramente por alguna bondad que les habían hecho en el pasado. Y eran tan malos estos malos, que trajeron a nuestro continente la escritura, los libros, la navegación a gran escala, la medicina y el arte occidental, las ciudades, las universidades, las ideas como la de individuo y persona así como los conceptos de libertad y libre albedrío y hasta la democracia, ¡Jesús! – a este también lo trajeron los malos- ¡Qué malos que eran estos españoles! Y eran tan malos que exterminaron a todos los indios -o sea a los buenos- que pudieron a su paso, tan así que al día de hoy cuando uno sale a una calle de Quito, Guayaquil, Cuenca o cualquier otra ciudad del país, no se ve uno solo… sólo se ven blancos, de ojos claros, pelo rubio y alta estatura, anglosajones casi , uno diría… Notemos acá la diferencia de lo que pasó con los ingleses -buenos entre los malos- y sus descendientes en Estados Unidos, donde por el contrario no exterminaron ni redujeron a nadie, allí uno puede ver millones de indios en sus calles, de hecho un 50% de la población gringa es india, aunque un 25% son cholos, o sea indios no aceptados como tales y que viven en ciudades, y cuando uno visita… uhmmm, digamos Boston, no deja de ver los indios a millares surgir. Y fueron tan malos los españoles que a los buenos quienes no mataron, se acabaron mezclando con ellos y ellas, al punto que descendientes de los monarcas aztecas e incas viven en Europa hace siglos.

Y tres siglos de oscuridad colonial tuvimos que soportar, eran tan pero tan oscura la colonia, que construyeron horrores como el centro histórico de Quito, por el cual algún despistado nos declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad, y tan oscura fue que en el medio de esta surgió una de esas luces raras llamada Ilustración, que aunque en la oscuridad colonial no se podía ni leer, extrañamente muchos leían cosas que después utilizaron contra los malvados españoles que se llevaron todos nuestros utensilios de cocina, o sea el oro y creerán que hasta ahora no lo devuelven. En estos tres siglos que van del XVI al inicio del XIX en realidad no hay nada relevante que contar, y sí, es verdad que los malos invirtieron en América más de lo que se llevaron a Europa, pero eso en realidad no importa, pues todo fue salvajismo y oscuridad colonial… así que nos vamos a los buenos, o digamos al rescate de lo bueno…

Allá cuando comenzaba el siglo XIX, algunos hijos y nietos de los malos, como Bolívar, Montúfar y otra cantidad ingente de patriotas, de pronto y por arte de magia se convirtieron en buenos… ¡Claro! Descendían de quienes habían conquistado y expoliado el continente, pero eso en realidad no importaba dado que ahora eran buenos a pesar de que querían mantener las instituciones de los malos como la esclavitud y la Monarquía, así se diferenciaron de los malos que pasaron de estar en toda América a tan solo en la península Ibérica. Y utilizaron ideas que habían traído los malos, como la libertad y la república para promover sus propósitos, plenamente buenos y autóctonos como vemos… Tan buenos fueron nuestros próceres y patriotas que no solo se deshicieron del pesado y humillante yugo español , sino que nos fundaron flamantes repúblicas oligárquicas y bananeras, administradas por los descendientes de los malos que ya para entonces eran buenos ¡Alabado sea Dios!… ¡ah! Y también había uno que otro malo que apoyó a los buenos para que esparcieran su bondad en la Independencia. Y por el otro lado también hubo los históricamente buenos, o sea los indios -y hasta negros-, que por el contrario, cegados por los malos y por sus Instituciones como la República de Indios y las tierras comunales se unieron con los malos españoles para no dejar que los buenos les hicieran libres y  les regresaran a la edad de piedra…  Los buenos andaban tan despistados en ese entonces, que 600 indios cuzqueños de los más buenos lucharon contra Sucre en Pichincha… al final estos por meterse con los malos también acabaron perdiendo y el bueno de Bolívar les quitó sus tierras, derechos y demás privilegios que les habían dado los malos.

Aquí vale hacer un paréntesis aclaratorio. En realidad no solo los españoles eran y son malos, no, de hecho lo son todos los blancos, especialmente los europeos, exceptuando a los próceres de la Independencia, a Inglaterra -desde siempre-, a Francia después de 1789, a los Estados Unidos cuando conviene y a Rusia entre 1917 y 1989, mejor dicho la Unión Soviética. Y claro como estos eran buenos, buenos, así, con solo dos golpes de bondad, no les quedó de otra que ayudar a los buenos de este lado en su lucha contra los malos. Por ejemplo: Inglaterra fue tan buena que nos ayudó a liberarnos de los malos. ¡Claro! Nos auxilió desinteresadamente por pura bondad y eso de la deuda externa que nos impusieron con intereses usurarios y todo y que nos condenó a una esclavitud financiera de la cual aún no podemos liberarnos del todo fue una mera coincidencia que beneficio a los buenos de los ingleses y nos jodió a los buenos de los ecuatorianos… como vemos todos buenos. La bondad de los ingleses se ha demostrado en su pulcritud a lo largo y ancho de mundo, como cuando le declararon la guerra a China porque les quitó el tráfico de opio. También Francia fue muy buena en 1789, tan buena que guillotinaron a miles de malos de su propia gente, y sus “inmortales principios”: libertad, igualdad y fraternidad se los importó a Ecuador para que los buenos también pudieran decapitar y desorejar a los malos con este lema en nuestras tierras. Los Estados Unidos a veces son buenos, como cuando han peleando contra los malos alemanes en dos ocasiones, en otras son malos como cuando bombardean Hiroshima -en la misma guerra contra los alemanes- o invaden Irak. La Unión Soviética también fue un modelo de bondad, digno de imitar como todos los anteriores, frente a la maldad intrínseca de digamos Alemania -casi tan malos como España-, que aunque los soviéticos exterminaron a más de 60 millones de humanos y reprimieron y encerraron en gulags a otros tantos, nunca dejaron de ser buenos.

Volvamos al Ecuador del siglo XIX: Gracias al cielo, la bondad había vuelto a triunfar en la Independencia y de hecho esa bondad nos ha llegado hasta nuestros días, no es tan buena como la bondad de los indios prehispánicos, pero no hay mal, o mejor dicho bien que por mal no venga.  En el medio de tanta bondad independentista y mientras los indios buenos eran sometidos la explotación de los nuevos buenos criollos con su invento republicano, a la vez que se mataban entre ellos por el poder -atributo máximo de la bondad-, surgió una figura tiránica y malvada en esencia y en escena. Después de los españoles es el más malo, y ese se llamó Gabriel García Moreno. Tan tirano y tan malo fue García Moreno que fue el primero que quiso liberar las mentes y los cuerpos de los buenos indios -que habían sido sometidos a la más vil servidumbre por el bueno de Bolívar-, y de las buenas mujeres, y de los buenos niños y de los buenos estudiantes, etc.… tan malo fue que evitó que el país se dividiera entre los nuevos malos, o sea el Perú y Colombia… y tan malo fue que dejó a un país en orden, paz, estabilidad y prosperidad económica y social y con un sitial entre las naciones del mundo -buenas y malas-… así de malo era y por eso le mataron.

¡Chuta! Hablando del Perú…  Es verdad que los próceres buenos lucharon por una Patria Grande y Unida, desuniendo lo que ya estaba unido, y es verdad que todos somos pueblos hermanos, por tanto todos somos buenos, pero claro, entre los buenos siempre debe haber algún malo y para los buenos ecuatorianos algunos del bando de los malos fueron por mucho tiempo  los indios del Sur, los peruanos. ¡Sí! Esos peruanos que eran buenos cuando los Incas pero que con el tiempo y a pesar de ser hermanos y tan indios como nosotros -fundamentalmente buenos- ya se habían hecho malos por obra y gracia de no sabemos bien quien, porque usualmente muchos actores del teatro llamado historia actúan tras bastidores.

Como todos sabemos, nosotros, por supuesto, tenemos nuestros propios holocaustos -igual o más malvado que el de los judíos- ; comenzando el realizado por España, siguiendo con la  guerra de Independencia y los malvados realistas -algún historiador ecuatoriano incluso llegó a comparar a los negros del Real de Lima con los nazis de la SS-; incrementándose con el proto-fascista Gabriel García Moreno. Estos holocaustos se han alimentado con el accionar de los malos. Frente al atraso, el oscurantismo, la tiranía y la barbarie primero española, después realista, más tarde conservadora-terrorista y garciana, y más recientemente la de los nazis de ARNE, solo nos han podido salvar los buenos.

Después de la maldad, tiranía y neo-barbarie garciana, vino el más bueno después de Bolívar y los indios, o sea Eloy Alfaro allá a finales del XIX y comienzos del XX; y don Eloy -este también hijo de un malvado español- con su liberalismo -bueno por venir de Francia pos 1789-  fue tan bueno que se alió a los buenos de adentro: o sea a la oligarquía, y con los buenos de afuera: o sea a los Estados Unidos e Inglaterra para introducir el buen capitalismo al Ecuador, ese capitalismo que ahora es malo pero que entonces era bueno, es decir, así nos hizo una gran bondad.  Y fue tan bueno don Eloy que les prometió a los indios buenos el oro y el moro… pero por supuesto, como era buen político sabía que los buenos políticos ofrecen hasta que la meten y una vez metida, olvidan lo prometido. Y fue tan bueno que utilizó el buen terror liberal contra los resabios de maldad colonial y garciana que aun quedaban, desangrando al país con los métodos más buenos a digna imitación de la buena Francia revolucionaria. Finalmente el bueno de Alfaro se acabó peleando con otra facción de los buenos para dividirse el poder -todo entre los buenos- y por eso le arrastraron… pobre del buen do Eloy…

Ya en el XX las cosas quedaron más claras… a partir del liberalismo, el súmmum de la bondad, se impidió que cualquier malo volviera a mandar en el país, a través de los métodos más buenos de la época, como el fraude electoral, los fusilamientos, los golpes de Estados y las guerras civiles. Esto duró prácticamente la totalidad del siglo XX, claro, con algún que otro cambio de poder entre los buenos que se dividían el país, así a veces hubo buenos liberales, otras buenos militares al servicio de la magnífica CIA, algún conservador-liberal  o sea no tan malo, y hasta cierto izquierdoso -bueno en extremo-  y en el medio de todo esto fuimos sucumbiendo a la estructura del buen capitalismo que  nos había traído el buen don Eloy. Y de pronto -y esas son las cosas que uno no acaba de entender puesto que no es graduado en Europa ni en Estados Unidos ni en la FLACSO como lo son los buenos indigenistas y progresistas- el capitalismo que era bueno se hizo malo y el neo-liberalismo se hizo aún peor, a diferencia de su papacito el viejo y buen liberalismo… como para entonces (década de 1990) el capitalismo y el neoliberalismo ya eran malos por llevarse con malas amistades, nos jodieron a los buenos ecuatorianos de nuevo en el desastre bancario de 1999…

Desde allí han venido más buenos, que siguen reivindicando los principios de los buenos, o sea sus principios que ya han sido utilizados con mucha bondad en este país… desde un cholo coronel que amaba a los buenos gringos hasta… hasta nada más, pues el resto es demasiado cercano en el tiempo como para ser historia. Ya en unos años veremos si lo que está pasando ahora es bueno, bueno o malo, malo. ¿Quién sabe que hasta pueda ser que alcance el grado de bueno, bueno, bueno de los indios o el malo, malo, malo de los españoles?

Gracias a la razón, se impuso frente a las eras de retroceso de los malos españoles y relacionados su superación con la santa democracia de los buenos -idea inventada y traída por los malos europeos-; con la ciencia -también invento de los malos- y su apéndice el progreso -otra de esas cosas que vinieron de la malvada Europa- primero con la independencia, después con el liberalismo alfarista y sus hijos radicales y neoliberales, y hoy por hoy…  bueno, hoy por hoy que estamos en el 2012 este cuento, colorín colorado, se termina como terminan todos los cuentos…

–  ¡Ay! ¡Chuta! ¡Disculparán nomás queridos lectores de nuevo como al principio, es que uno que no es especialista a veces se confunde entre los cuentos y la historia y por eso mismo escribe como escribe!

Esta historia se termina como todas las historias donde los protagonistas y vencedores son los buenos…

¿Y vivieron felices para siempre?

Por Francisco Núñez del Arco      


3 comentarios so far
Deja un comentario

Longos brutos resentidos que no saben que carajos hacer de su vida. Vayan a morir a una guerra real en vez de molestar a la gente de bien.

Comentario por Antilacra

Ten cuidado que a alguno les das una idea y te devuelve una coz.
A esos mismos si les citas la frase cogito ergo sum ,pienso luego existo,no la entienden porque el unico pienso que conocen es el que se le da al ganado.

Comentario por uno de la lacra

Interesante idea. Sin embargo, me parece una banal, ligera y superficial revisión y mas que nada, concatenación de eventos históricos.

Comentario por Alejandro




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