coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Presentación de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

Bajo el Aspa de Borgoña y el cuadro del fundador castellano de San Francisco de Quito, la presentación de mi libro, QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, fue todo un éxito.

Estoy muy agradecido con la vida aquí y ahora, agradecido porque soy rico en lealtades y corazones, rico en familia y rico en amistades que son la familia elegida, rico en vínculos intangibles con seres invalorables: ustedes queridos amigos, compañeros de vida y camaradas. Mientras otros acumulan cosas, títulos, posiciones, seudo honores… mientras otros se consumen en sus vanidades, en sus traumas y complejos, teniéndose que acomodar, disimular, fingir, ser hipócritas y mojigatos, todo en pos de trepar y figurar, todo para alimentar sus egos; yo tengo el honor y el lujo de mientras ser yo mismo, a la vez estar unido en el corazón con hombres y mujeres que no piden nada a cambio y dan todo de sí por la misma elevación del espíritu que nos une en lo que somos, que nos fija y nos suelda en una vibración única. Estoy muy agradecido con la vida porque el amor que nos une es más fuerte y supera toda limitación humana, inclusive la muerte… Muy agradecido con ustedes y con la vida porque el amor que me y nos une a usted Señor Don Diego Patricio López Márquez, dio una muestra incontrastable de su profundidad, contenido y grandeza en la presentación de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, un triunfo por todo lo alto como usted y Nos lo merecemos. Gracias, gracias totales. El amor es más fuerte.

Me inclino a considerar que no, que lo más importante no es la historia, no son las reliquias, no es el pasado, por muy hermoso e inspirador que haya sido. Lo fundamental son ustedes, somos nosotros, mis coterráneos quiteños y quitenses, hermanos y amigos de ésta tierra hispánica tan ancha como Castilla -esa Castilla que es la mitad del mundo-, los que están y estarán conmigo siempre en mi corazón, así como los que están aquí y ahora, frente y junto a mí. Puesto que lo similar, debe estar con lo similar. Eso es lo más importante y lo más justo. Lo que de aquí en más nuestra voluntad como acto decida y haga para nuestra mejoría, perfección y engrandecimiento personal y común.

Cerremos por un instante los ojos y volvamos la vista allí donde empezó todo, a las heladas montañas del astur Covadonga, tenemos una Reconquista por delante. Andan por ahí mil cachorros sueltos del león español, advertía Rubén Darío.

***

Presentación de mi libro QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, en honor del Señor Don Diego López Márquez, el pasado día jueves 9 de junio de 2016 en la Casa de Benalcázar en San Francisco de Quito:

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QUITO FUE ESPAÑA – PRESENTACIÓN

Queridos amigos: Están cordialmente invitados a la presentación de mi libro

Quito fue España: Historia del realismo criollo.

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QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

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Y si la Verdad existe no me cansaré de buscarla y no, no me cansaré de que me busque. Ya estuvo bien de «apología del nazismo», ahora se viene «apología del colonialismo» (Ontiveros ya se me adelantó a  la Apología de la Barbarie), incorreción política y corrección histórica revisada, corregida y aumentada. Si me odian y persiguen, que lo hagan de una buena vez y con todas sus fuerzas, aun cuando yo los ame a todos y a cada uno de ustedes. Y aunque ni todo lo escrito ni por escribir jamás se podría equiparar en ninguna forma a una sola de nuestras vidas sagradas, ésta no va por mí, ésta va por usted, señor Diego López Márquez, va por lo que somos, va por mi palabra dada a usted de concluir esta obra, va por su hermosa vida y gratísima memoria, impulso y exclusiva razón vital para concluir ésta y todas mis acciones de ahora en más. Si con el anterior se estremecieron dos Estados, que con QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO se estremezca todo el continente hasta sus cimientos. Sólo me detendrá la muerte.

Se los dejo para siempre, para vos, para usted señor Diego, para ustedes, para los nuestros.

Pero el amor es más fuerte.

¡Santiago y cierra, España!

La presentación del libro se anunciará públicamente en las próximas semanas en esta bitácora.

Simplemente Francisco

San Francisco de Quito y 15 de marzo de 2016.

QUITO FUE ESPAÑA:

HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

¿La Independencia liberó a los pueblos de sus opresores? ¿Cómo explicarse que la llamada Guerra de Independencia haya durado más de 15 años en la América del Sur? ¿Cómo explicarse que nuestra región, llamada en nuestros días América latina, sea la más involucionada del mundo tan sólo después de África? ¿Cuáles son las causas de todo esto?

Es en el período que ha sido denominado como Independencia, cuando se conforman los actuales Estados-nación de la América hispana o mejor dicho, de la España americana, por la acción de un puñado de hombres sedientos de más poder y riqueza de los que ya gozaban y bajo los intereses británicos de división y dominación de nuestro continente, es entonces cuando podemos encontrar estas respuestas. Allí podremos encontrar la raíz de las dolencias que nos aquejan hasta el día de hoy. La acumulación desequilibrada de la riqueza y de la tenencia de la tierra, el estancamiento en una fase agraria de nuestros países y sociedades, la nunca realizada revolución industrial y la ausencia de desarrollo cultural, político, económico y hasta científico-técnico encuentran su explicación en el período de la independencia y lo que ocurrió en las décadas inmediatamente siguientes producto exclusivo de esta etapa.

Que la Independencia o las independencias hayan liberado a los pueblos de sus opresores es una falacia absoluta que no se sostiene en investigaciones históricas sino en la mitología e ideología oficiales que sirvieron y sirven para justificar la existencia de las repúblicas americanas, medios de explotación del colonialismo financiero internacional.

¿Quiénes eran y son los opresores y cuáles los oprimidos?

Una evidencia de lo sucedido es que la Guerra de la Independencia en América del Sur, duró más de 15 años, casi el triple de tiempo que la Segunda Guerra Mundial, y eso considerando la convicción y tenacidad de los alemanes. ¿Cómo y por qué se extendió tanto un conflicto donde se ha supuesto que la mayoría de la población nativa: criollos, mestizos, indios, negros, mulatos y demás castas, se encontraba a rajatabla a favor de la separación, de la independencia?  

Las últimas guerrillas realistas durante la independencia en rendirse fueron: 1839, capitulación de las guerrillas realistas indias del Perú. 1845, rendición y exterminio de las guerrillas negras, pardas y mulatas dirigidas por un indio en Venezuela. 1861, derrota de los últimos reductos realistas de Sudamérica en la región india de Araucanía al sur de Chile -nunca incorporada al Estado Hispánico, curiosamente-. Es más que notable que los últimos reductos realistas en América del Sur hayan sido sostenidos y defendidos por personas de los grupos humanos que supuestamente habían sufrido el saqueo de cientos de años.

Nuestra historia oficial, difundida mediante la educación formal confunde y divide a propósito a los ecuatorianos, facilitando de esta forma su control y sometimiento mental. La futilidad de la historiografía oficial contiene contradicciones insalvables que afectan a las psiquis de quienes la conocen, contradicciones que sólo pueden considerarse salidas de mentalidades esquizofrénicas o mal intencionadas, o producto de ambas. ¿Cómo entender que los Incas pasan de ser genocidas y brutales invasores extranjeros que sometieron al épico y rebelde pueblo caranqui quitu-cara, verdadero núcleo de la nacionalidad moderna ecuatoriana -concepto europeo éste, por cierto- en episodios como Yahuarcocha cerca de 1520 y que esos mismos incas en 1534 sean heroicos resistentes a la invasión colonial española, entregando su vida por el núcleo de la nacionalidad moderna al cual anteriormente habían arrasado? ¿O cómo explicar que los libertadores son en 1822 padres de la patria, colosos y redentores nacionales a los cuales les debemos homenaje y tributo eterno, sin quienes seguiríamos en el oscurantismo y la explotación colonial y que los mismos libertadores para 1830 sean militaristas extranjeros, tiránicos usurpadores de la soberanía nacional, causantes de la postración de la república? ¿Cómo asumir los hechos de  que la «generosidad del apoyo británico a la Independencia» se transforme casi de inmediato en medio de dominación a través de la  Deuda Inglesa en la época republicana o cómo se puede considerar a la independencia como un hecho puramente local latinoamericano con la determinante actuación de las potencias internacionales sobre el continente en ese período?  No, estas contradicciones no son producto del azar o de la casualidad, son el resultado del interesado criterio de quienes escribieron la historia para beneficio propio y perjuicio de todos los demás.

Psicopatología sería más propiamente lo que aconteció  y acontece con aquellos individuos que sufren de auto-odio, de hecho el criollo, el mestizo, el indio hispanoamericano reniega de todas sus raíces, quisiera ser inglés o estadounidense o francés o italiano o lo que sea, menos ser ellos mismos, menos ser hispano-indios.

Siempre será más fácil asumir la posición alienante de víctima,  echándoles la culpa a monarcas muertos hace siglos de nuestros problemas y males, antes que asumir nuestra responsabilidad en nuestro momento actual como beneficiarios de nuestra propia herencia bio-psico-histórica, finalmente el destino de nuestros países es el que nosotros lo labremos con nuestras propias manos de ahora en adelante. Vivimos permanentemente engañando y engañándonos, sin querer asumir nuestra responsabilidad.

El criollo hispanoamericano trata de hacerse pasar por indio cuando no lo es como un medio cómodo de cortar la dependencia, tanto en lo que se refiere a Europa como a Estados Unidos. El indigenismo es una forma de facilismo ideológico.

La fijación con la figura del padre, desde la mitificada y mitificadora independencia que se constituyó en una revuelta en contra de la imagen paterna simbolizada y representada por la Monarquía, dejando vacío después ese espacio en el inconsciente colectivo, dejando un país huérfano; hasta nuestro momento actual donde los destinos del país están en manos de un hombre profundamente marcado por la relación de conflicto con su padre, también huérfano.

No deja de ser llamativo que si bien la sociedad ecuatoriana es profundamente matriarcal –con las debidas excepciones-; nótese por ejemplo las diferencias entre la celebración del Día de la Madre con el Día del Padre; por otro lado produce hombres dependientes de esa relación con el matriarcado –mamitis aguda, de quienes remplazan a su madre por su esposa, por ejemplo- y de profundo rechazo al padre, lo que da la pauta para su comportamiento social y público. Imponiéndose así, implícitamente, moral de mujer al hombre. Hasta para insultar se lo hace con una de las denominaciones vulgares del aparato reproductor masculino: ¡Esto o aquello «vale verga»! Nadie dice ¡Esto o aquello vale vagina! Yo por mi parte no insulto al pene, al pene hispánico dador de nuestra propia existencia,  quizás la mayor responsabilidad de esto es justamente la de los padres que no han hecho valer su presencia como corresponde. 

La Monarquía Universal Hispánica no era un sistema perfecto, evidentemente no lo era, como no lo es toda creación humana. Donde está el hombre está el error, sin embargo, la misma reconoció su falibilidad y se fundó sobre bases de realismo socio-político que le permitieron mantenerse coherentemente en el espacio y el tiempo, a diferencia de las repúblicas que le sucedieron endeblemente mantenidas en sucesión infinita de ilusorias constituciones de papel higiénico, guerras civiles, revoluciones de cuarto de hora, golpes de Estado y fraudes electorales. La Monarquía Hispánica, se consolidó en su época como la estructura política más importante que haya existido hasta ahora en los últimos cinco siglos a nivel mundial, sostén de multiplicidad  de etnias y matriz de diferentes pueblos, fue demolida desde adentro en un plan excelentemente orquestado por la plutocracia apátrida residente en ambos lados del océano Atlántico y los eternos enemigos extranjeros que ha tenido España. La mal llamada independencia no consistió meramente en la separación de Quito de la Península y del resto de América, sino que cortó de cuajo el enorme y complejo sistema social, político y económico de la Monarquía Hispánica, que a pesar de sus numerosos defectos y múlitples errores funcionaba convenientemente para su integrantes. Una unidad, un sistema y una estructura política de alcance mundial que como la Monarquía Hispánica había demostrado durante siglos, ser real, siendo capaz de integrar nacionalidades antagónicas, tensiones sociales e intereses económicos dispares; a menudo conflictivos. Donde los estamentos superiores de América formaban parte integral de la élite imperial de la Monarquía, donde las necesidades de los más humildes eran reconocidas, protegidas y aún facilitando su promoción e integración. Enlaces familiares, logros políticos y económicos, pero sobre todo una unidad de destino, fines comunes y compartidos, así como relaciones de todo tipo, desde lo cultural a lo científico, sustentaban el tejido de la Monarquía Hispánica, en la cual cada reino y provincia integrante ya fuera en Europa, África, América o Asia, aportaba su singularidad particular incrementando un rico acervo común de forma orgánica, complementándose los unos con los otros, logrando así consolidarse como el primer poder verdaderamente global de la Tierra en toda su historia. Basada en su unidad, la Monarquía Hispánica, de la cual Quito formaba parte integral y por la cual lucharon y murieron denodada y heroicamente sus hijos criollos regando con su noble sangre la tierra que hoy pisamos, y Quito en correspondencia con su identidad imperial, obtuvo y mantuvo su participación efectiva y suprema en la política y la economía mundial, siendo, como parte de la Monarquía, no solo respetada sino temida y aún reverenciada en todo el orbe. Se trata de un intrincado tejido que servía de ancla a la Monarquía, que iban creciendo conforme lo hacía su población y su economía, proveyendo un espacio integrador común, político y económico capaz de dar respuesta efectiva a cualquier disquisición partidista surgida en su interior, contendiendo a las presiones externas y permitiendo de esta forma que el complejo equilibrio de poderes funcionara razonablemente bien de forma sostenida durante tanto tiempo y espacio.

Canonizados si no sacralizados, los llamados libertadores, autores de este ignominia desastrosa denominada independencia, no son objeto de crítica o de estudio, sino de idolatría y culto por parte de la oligarquía académica –aunque, evidentemente, no toda la academia forme parte de esa-, sustentadora de la oligarquía socio-política-económica, que no permite sacrilegio alguno de sus figuras y acciones; esa misma oligarquía académica dueña o usufructuaria de escuelas, colegios, universidades e instituciones educativas y culturales públicas y privadas, la cual impone su visión unilateral, totalitaria y dogmática de los hechos históricos a diestra y siniestra, la cual borró a la Monarquía Universal Hispánica de sus registros después de la independencia, que sólo enseña de la Conquista y la Independencia pero se engulle tres siglos de historia conjunta entre América y Europa, que construye cárceles mentales donde se obliga a reverenciar a ídolos de barro para su propio mantenimiento y conveniencia, y que además pretende ejercer una inquisición del silencio y una policía del pensamiento para vigilar y aún castigar las herejías y traiciones que pudieran afectar a la estructura de engaño, expoliación, fraude y estafa establecida y mantenida desde hace dos siglos en nuestro país y en nuestro continente, por sobre quienes se atreven y nos atrevemos a pensar, a investigar y a buscar la verdad por nosotros mismos.

¿Cómo, entonces, se ha escrito sobre la independencia de Quito? Pues, a base de corrección política, liberalismo político, marxismo clásico y cultural, fetichismo constitucional kelseniano, relativismo conceptual y semántico, anacronismos ideológicos y chauvinistas típicos -ni hablar de los jurídico-políticos, V.g., la visión lineal de su interpretación-, como llamar colonias a los territorios de los Reinos de las Indias, o llamar ecuatorianos a personas que nacieron y murieron antes de que el Ecuador siquiera existiera, o llamar naciones a las culturas prehispánicas que nunca fueron tales. Repitiendo las fórmulas clásicas de los historiadores patrioteros, citando refritos como de costumbre (casi queriendo citar al Terruño). Publicando los mismos documentos de siempre. Desconociendo de historia social, de relaciones internacionales, de geopolítica, de historia de las ideas, así como de genealogía y nobiliaria. Y, por supuesto, repitiendo con el lirismo acostumbrado hasta el cansancio que Quito era más independentista que la independencia y más libertario que la libertad… Queriendo incinerar en la neo-inquisición democrática lo que no comulga con la pretendida lógica de las ideas bolivarianas-alfaristas-liberales-neoizquierdistas (así de largo, contradictorio y absurdo es este pensamiento, consecuente nada más con el proceso de decadencia moderno). Lo ha dicho Pablo Andrés Brborich refiriéndose a la severidad de la verdad: «Qué mayor seriedad que la verdad.»

Latinoamérica, que no la América Hispánica, es invulnerable al desaliento. No importa cuántas veces fracase nuestro sistema político republicano basado en irrealidades desde hace dos siglos, lo seguimos intentando. Aunque no se concrete y no se vea posibilidades de concretarse ineludiblemente, siempre deberá realizarse a futuro, aun cuando nos hayamos dado con la misma piedra en los dientes diez mil veces. Una bella ucronía, casi tan bella como la del socialismo científico soviético que nunca llega a concretarse, pero que como género literario es envidiable. Nosotros los latinoamericanos conocemos el mejor sistema de gobierno que jamás se haya querido experimentar, aunque siempre quede en experimento. El hecho de que hasta ahora no se haya llevado acabo, es la más patente prueba de que se lo llevará más adelante y así hasta la eternidad. Hoy no hay república, mañana sí. ¡Volvamos mañana, pues!

La epopeya realista criolla americana con sus tintes terribles, con sus ribetes desoladores, con sus luces enceguecedoras y sus sombras pasmosas; con los cientos de miles de muertos, de masacrados, de fusilados, de azotados y humillados públicamente, de condenados al ostracismo sin regreso, muriendo lejos de sus lares, separados para siempre de sus familias y los suyos, despojados de sus bienes, perseguidos hasta la infamia; muestran que esta tierra, que esta América, parió hombres y mujeres bien paridos a la altura de los principios universales imperecederos por los que dieron y antepusieron todo, hasta su último aliento, hasta su propia vida.

Ahora que sentimos que no podemos seguir más debido a que toda nuestra esperanza se ha ido. Ahora que nuestras vidas se han llenado de confusión, cuando la felicidad es sólo una ilusión, mientras el mundo a nuestro alrededor está desmoronado. Ahora que todo está patas arriba, ahora cuando los doctores destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, las universidades destruyen el conocimiento, los gobiernos destruyen la libertad, los medios destruye la información y las religiones destruyen la espiritualidad.  Ahora cuando ya no tenemos en qué asirnos, cuando todavía nos encontramos en pie en medio de las ruinas, esos muertos, nuestros muertos, esos coterráneos nuestros, nos extienden la mano desde la eternidad para reconfortarnos, para mandarnos, para decirnos que su hermosa tragedia nos brinda la esperanza de volver a encontrarnos, de volver a ser nosotros mismos.

Para como dijera ese gigante mexicano, Octavio Paz, ante otra España desangrada más de un siglo después:

«Su recuerdo no me abandona. Quien ha visto la Esperanza, no la olvida. La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo, no sabe dónde, acaso entre los suyos. En cada hombre late la posibilidad de ser o más exactamente, de volver a ser otro hombre.»

El autor.



¡La muerte no se detendrá en nosotros!

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HOMENAJE PÓSTUMO AL SEÑOR DON

DIEGO PATRICIO LÓPEZ MÁRQUEZ,

MI HERMANO, EN EL PRIMER MES DE SU FALLECIMIENTO

 

«¡Qué desgracia vivir en esta época maligna, los jóvenes perecen y los viejos perduran!»

«La edad promedio de un hombre en la Edad de Bronce era dieciocho años; en la era romana, veintidós. El paraíso debe haber sido hermoso entonces.»

«…pero dixo Tulio que mejor lo podieran decir; ca (porque) muchas cosas ha home de facer por su amigo que non las farie por si mesmo: et por ende dixo que home ha de amara a su amigo tanto cuanto él debie amar a si mesmo. Et porque en este tiempo se fallan pocos los que así quieren amar, por ende son pocos los amigos que hayan en si complida amistad… Pero con todo eso bien debe home poner su persona o su haber a peligro de muerte o de perdimiento por amparanza de su amigo et de lo suyo cuando meester  le fuere.»

Alfonso X, el Sabio; Libro de las Partidas, Partida IV – La Amistad, Como el home debe amar a su amigo

¡La muerte no se detendrá en nosotros!

Sangre escriben mis letras y lágrimas llora mi corazón. La vida me dio un hermano y la muerte me lo quitó. La vida me dio un compañero y la muerte se lo llevó. La vida me dio un par y la muerte me lo arrebató. El espíritu superó a la carne y lo que debía estar unido se unió. No entiendo, empero, ¿por qué nos dejaste? ¿Por qué te fuiste tan pronto? ¿Por qué? No lo entiendo. No entiendo nada. Tu muerte cercana, tan cercana, tan extraña, tan propia a mí… tan surrealmente nuestra, tan irrealmente nuestra. ¿Y qué es el hombre? Sino follaje efímero del árbol de la vida… ¡No tienes idea cómo he quedado! Ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus mujeres ten han sentido como yo. Todo es tan extraño, todo tan cercano. Mi interior trémolo como si te hubiera vivido, como si tú hubieras sido yo, como si yo hubiera sido tú, como si ambos fuésemos el mismo. Y he llorado, y lloro desconsolado, y he temblado y me he sentido un cobarde. Estoy solo.

Podrías haber hecho mucho, tenías mucho más por dar, pero como un espíritu generoso lo has dado todo de una sola vez, consumiendo tu vida en un instante. Las palabras son un engaño, sólo las acciones son verdad. Acciones románticas, ilusas y hasta ingenuas como las tuyas, pero acciones al fin de cuenta, acciones que, insisto, nos demuestran que somos unos cobardes, tan cobardes que tenemos que escribir en plural para no decir: ¡soy un cobarde! El absurdo de la irrealidad de lo acometido se expresa al escribir estas mismas líneas. No creí que pudiera pasarme, pero nada ya tiene más sentido para mí.

Desde la Antigüedad clásica hasta el Medioevo y nuestros tiempos, los sabios han entendido que al amigo hay que amarlo como a uno mismo, yo no lo entendí, lo viví contigo. Los nuestros no son solamente nuestros familiares, hay lazos más profundos que los de la sangre, existen vínculos más fuertes que la sangre, yo era tu guía, pero ahora tú eres es el mío. No me aferro a tu muerte, me sostengo en tu vida. Yo he buscado toda la vida a quien servir, ahora lo he encontrado. Tengo tanto que aprender de tu vida, ahora tú eres mi maestro. No importa lo que pase, es así.

Diego, te amo, te amo como a mí mismo, donde estés te sigo amando y el amor que tengo y tu amor hacia mí es lo único que me mantiene en pie, aunque me he caído, cuando creía que ya no podía hacerlo; me he destrozado, cuando pensé que ya estaba roto; aunque he colapsado, cuando pensé que no había más diques que contener; tu amor es lo único que me mantiene y donde estés, allí estoy contigo. Tú eres mi fortaleza y yo seguiré contigo por siempre. Amar es liberar, tu liberación que sea la nuestra. Como canta la canción: Nos ahogaremos juntos, en aguas que todos quieren probar, sin importarnos como es el final. No hay otras vías, tierra nada más. Caminaremos juntos, escaparemos de la realidad, si tropezamos no nos doler.á No existen cuerpos, almas nada más. Transformaremos mundos. Inventaremos mares que cruzar. Si nos perdemos nada pasará. Ahora lo entiendo, amar es liberar… Eres sangre tibia Y yo, me siento vivo…

Diego López, ¿quién hubiera pensado que estos versos se harían realidad en ti, en nosotros? ¿Quién lo hubiera pensado?  ¡Qué estos versos se hagan realidad en ti, se hagan realidad en nosotros!

CONJURA

Si pensáramos que todo se termina con nosotros.

Si creyéramos que todo culmina con la muerte.

No estaríamos aquí.

Cuando no existan más nuestros cuerpos,

y dentro de ellos no habite más el alma.

Sucederá lo eterno, habrá lo permanente.

Pasará de mano el testimonio.

Ya vendrán otros que hablarán de Dios y de la Patria,

Y otros que desde el sacrificio se lanzarán

A lo audaz, a lo heroico, a lo santo.

Y si hemos vivido como era debido,

Si hemos vivido verdaderamente expresando lo eterno,

Manifestándolo en cada acto,

La muerte no se detendrá en nosotros.

No terminaremos ni en el luto ni el llanto,

Esas son las apariencias que engañan,

Viviremos.

No hay duda. ¡Viviremos!

Amigo.

Demás está decirte que esto es tuyo,

Te lo dejo para siempre.

Para vos. Para los nuestros.

Nosotros sabemos bien de qué se trata,

No hay lugar para la mediocridad.

No hay rincón para la cobardía.

No lo olvides

Si te dicen que he tranzado, es mentira.

Si me dan por vencido, se equivocan.

Si te dicen que he muerto, desconfía.

Si en tu mente ya cansada y confundida,

No encuentras razón para seguir luchando,

¡No te rindas!

Lucha por mí que ya he partido…

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—*—

Al pasar por la ciudad de Troya, Alejandro honró la sagrada tumba del héroe Aquiles, y Hefestión la del amigo de aquel, Patroclo. Tras la batalla de Issos, Alejandro y Hefestión fueron a inspeccionar el botín ganado, que incluía al harén real. Uno de los episodios mejor conocidos de la vida de Hefestión tuvo lugar cuando ambos conocieron a Estatira y Sisigambis, respectivamente la mujer embarazada de Darío III Codomano y la madre de éste. Mirando a ambos hombres, la reina madre mostró sus respetos postrándose ante Hefestión, quien era el más alto y bello, y, según la lógica persa, el más impresionante de los dos debía ser el rey. Comprendiendo por los gestos que el séquito le hacía que se había equivocado, comenzó otra prosternación ante Alejandro. Este, levantándola, la corrigió diciendo: «No te preocupes, madre, no has cometido ningún error. Hefestión es como yo mismo.»

Como Alejandro a Hefestión, a ti Diego, te lloraré y te rendiré homenaje el resto de mi vida hasta cuando volvamos a estar juntos. No, no le tengo miedo a la muerte, tengo miedo a vivir sin los míos, sin los nuestros. Esto es propiamente una tragedia.

Diego, eres ireemplazable, eres una pérdida inconmensurable para tu familia, para los suyos, para mí, para el país, para el mundo entero. Mas, su amor es más fuerte, el amor es más fuerte que la muerte, lo dice la Biblia misma, y así nos acompaña todavía de forma extraña. Pero esto es una tragedia, es propiamente una tragedia a lo griega. Este mundo no tiene sentido.

La vida es injusta, perfectamente injusta. Dios es vida y muerte, es día y es noche, es orden y caos, es justicia e injusticia. Si la injusticia no existiera, los hombres ni siquiera sabríamos lo que es la justicia. Trance injusto en extremo es la pérdida de tu vida en la flor de la juventud, Diego, compañero, amigo, hermano y por sobre todo par. Encontrarte fue una bendición, un bálsamo en medio del desierto, del desierto que se extiende hasta el final. Tu muerte es una prueba y un durísimo castigo. No comprendo, no entendemos tu desaparición física tan abrupta e inesperada, nos sobrepasa y la herida dejada por tu partida no sanará en ésta vida, debemos aprender a vivir con ésta, si es que es posible aprender tal cosa, mas con el vate como que podríamos proclamar, sin querer ser temerarios, aun temiendo serlo: «Y los hados de América se cumplieron». Se están cumpliendo en nosotros.

Para los romanos, los vínculos adoptivos eran mayores y más fuertes que los de la sangre… Mi hermano, Santiago, que también es el tuyo, a lo lejos donde se encuentra ha dicho de ti: «Su canción no es la una vida humana. ¡Diego! Tu canto es el coro reverencial del cosmos que viva a lo Sublime. Eres el soplar del viento, eres el trinar de las aves matutinas, eres la orquesta nocturna de los místicos saltamontes ¡Eres! ¡Tú eres! ¡Uno de muchos que estamos y vendremos a este mundo bajo la égida de la Libertad!»

La libertad es para los libres. Y el día de la liberación final es la muerte, la trascendencia de esta naturaleza condicionada, de esta naturaleza mortal.

Recuerda que morirás, recuerden que moriremos, entonces seremos libres. De alguna manera hemos dejado de vivir ya, de alguna manera somos parcialmente libres, sólo tiene que morir la parte que falta. Entonces seremos libres plenamente. Vivir también es morir, pero la reflexión del hombre virtuoso es sobre la vida, no sobre la muerte, sobre la vida que es el camino hacia la muerte, puesto que no es posible tener absoluta y exactísima certeza de lo que venga después de esta vida, por esto me aferro a tu vida, Diego, a tu vida y no a tu muerte.

El dolor por la partida de un par yace en la irremplazabilidad de éste, puesto que lógica, necesaria y naturalmente, no hay otro como él.

Memento mori, memento mori, «recuerda que eres mortal», le susurraba el esclavo al oído del general romano vencedor, le susurraba esas palabras para recordarle su condición humana, su estado mortal, su naturaleza libre. Memento mori, recuerda que moriré, recuerden que moriremos, entonces seremos libres. Entonces nos reuniremos nuevamente. Sólo te pedimos que nos esperes, para cuando llegado el momento nos guíes por la senda preparada por ti, hombre libre, esa senda del sacrificio que es el amor, para que como hemos repetido estos días, hoy especialmente al mes de tu desaparición física, en un domingo solar, luminoso, triunfal, te repitamos: Diego te amo, Diego te amamos. Como tuve el privilegio de decírtelo tantas veces en vida.

Sólo tres existencias me honran y me enorgullecen como ecuatoriano, una de esas es la tuya, ninguna es la mía. Fuiste en esta condición humana, débil en algunas cosas, fuerte en las más, pero como comentábamos con los nuestros, no conocimos miserias humanas en ti, ser excepcional que en las contingencias, en las circunstancias, en el devenir humano no poseíste miserias, caballero quiteño a carta cabal, noble del espíritu, señor de la tierra, modelo de criollo, te miramos con todas las nuestras, con todas esas miserias que nos confirman la existencia en este plano, te miramos con admiración, admiramos tu nobleza, tu voluntad, tu amor infinito. Fuiste el primero de los nuestros en irte. Guíanos desde donde estés, guíanos desde ahora en adelante, danos el sentido que parece perdido, bríndanos la certeza del amor más grande. El amor es liberación, la liberación es sacrificio, el sacrificio es para los fuertes. No, no es para todos, el amor es para los fuertes.

Quiero entonces, agradecer a todos quienes en estos momentos duros, durísimos, nos están acompañando, con voluntad firme, valentía plena y amor enorme para enfrentar esto, pero sobre todo quiero agradecerte a ti, agradecerte por haber existido, Diego. ¡Gracias, señor!

Y gracias a todos ustedes, compañeros, amigos, hermanos, pares, familia, no por mí, gracias porque con su ayuda, con su presencia, con su apoyo, estamos realizando lo que parecían palabras sonoras, nada más, y que ahora, en este preciso momento deben tener más sentido que nunca: Somos Nos. No, no estoy solo, no estamos solos, estamos contigo, y tú, Diego, tú Diego estás con nosotros, estás presente, y no de forma figurada, y no sólo en la memoria, y tampoco en este mundo, pero estás presente, presente entre nosotros y más allá todavía.

Paz total, tranquilidad absoluta, descanso final, sólo los tendremos en la tumba, mientras tanto no nos queda más que luchar, no nos queda más que seguir luchando. Vita est militia hominis super terram, dice el libro de Job.

—*—

Lejos, lejos, en el centro del Universo, las raíces del amor, brotaron un día. Y lejos, lejos, en un punto muy avanzado del tiempo ésta Tierra se formó, y de manera misteriosa el hombre habitó ésta Tierra, y de manera misteriosa el hombre fue mortal, y el hombre amó y sufrió porque amó. Es tan maravillosa la gracia del hombre, que puede convertir al llanto en risa, que puede convertir al sufrimiento en regocijo, que puede convertir la alegría en calma. Vivimos la ausencia de la virtud, de la luz del Principio, pero la ignorancia nos hace creer que esa luz está perdida. La ignorancia es mentira. El único poder humano es el amor, amor para enfrentar las vicisitudes de la vida, amor para enfrentar al mismo sufrimiento. Ahora, muchas de las cosas que digo, pueden parecer no tener sentido, ni para mí mismo, estamos golpeados, estamos heridos, y como heridos, estamos confundidos… pero no perdamos el centro, no perdamos el camino, no perdamos la esencia. El sufrimiento se alimenta de sufrimiento, nosotros somos liberación, como diría nuestro hermano caído: Nosotros somos más.

Un instante de eternidad, eso ha sido tu amistad para mí. Un instante de eternidad donde nos volveremos a encontrar. Un instante de eternidad ha sido conocerte. Agradezco al Cielo por tu existencia.

Y lo dijo el poeta, otro creador: La verdadera casa del señor del amor Divino no es una ciudad, ni un país, ni ningún otro sitio sobre la tierra, sino los corazones de aquellos que están sedientos del vino del amor. Más allá de las ideas de actuar bien y actuar mal, se extiende un campo. Allí nos encontraremos. Más allá de las ideas de actuar correcta o incorrectamente, existe un campo. Y es allí donde me reuniré contigo. Mucho más allá de las ideas de lo que está mal y de lo que está bien, hay un lugar. Te conoceré allí. No pruebes una mirada sobre mi dorado rostro, porque tengo piernas de hierro. ¿Por qué debo buscarlo? Soy el mismo, soy como él. Su esencia habla a través de mí. ¡Me he estado buscando! Más allá del bien y del mal se extiende un jardín, allí nos encontraremos.

Todo lo que vivimos , experimentamos y nos enseñamos mutuamente es inenarrable, todo el amor que nos brindamos, sólo viviéndolo se lo podría entender de alguna forma. Amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo, y solamente el amor puede llevarnos a estar juntos todos nuevamente, para que la herida sane, mientras tanto debemos, así de deber, debemos seguir viviendo y luchando y amando, a nosotros mismos primero y a los demás en su justo grado por extensión y añadidura. Diego, estás en mi corazón  y lo estarás siempre, aun cuando sea incapaz de comprender aquello, aun cuando te añore el resto de mi vida. Tu vida no ha sido en vano.

Diego, señor, como nos tratamos entre nosotros en nuestra sublime intimidad, le seguiré amando hasta el final de los tiempos y más allá todavía, hasta donde nada más quede, NADA, sólo amor. Dios es amor y allí estaré esperándole cuando llegue el momento y regrese a mí y yo regrese a usted sin forma, aprendido de amor y eternidades como usted, y podamos decir alma con alma, espíritu con espíritu, YO SOY… YA… NOSOTROS SOMOS, SOMOS NOS… Yo sigo aprendiendo, sigo aprendiendo, ¡cómo me hace falta usted! ¡Cómo le necesito!… ¡Cómo duele aprender!

DIEGO, SEÑOR, USTED NO ES PASADO, USTED ES ETERNO PRESENTE, SIEMPRE LO SERÁ.

¡DIEGO PATRICIO LÓPEZ MÁRQUEZ! ¡PRESENTE!

diego_lopez

Tu amigo, tu hermano, tu compañero eterno,

Francisco Núñez del Arco Proaño, simplemente Francisco.

San Francisco de Quito, 22 de Diciembre de 2015

¡Los lobos están de fiesta, están gritando tu nombre otra vez!



INVIERTE EN LA VERDAD

Actualización al viernes 5 de junio de 2015: Desde Chile llegan las primeras respuestas americanas pidiendo ser incluidos en el proyecto.

Actualización al miércoles 27 de mayo de 2015: Inicia la colaboración ecuatoriana al proyecto.

Actualización al lunes 18 de mayo de 2015: Apenas pocas horas después de lanzada la propuesta, ya he recibido las primeras respuestas positivas y entusiastas desde Europa. Y tú quiteño, ecuatoriano, americano, ¿qué esperas para unirte?

INVIERTE EN LA VERDAD

Hola amigos, me presento y les presento mi propuesta, aunque ustedes ya me conocen y conocen mi trabajo:

Me llamo Francisco Núñez del Arco Proaño o simplemente Francisco, soy quiteño, aunque me considero universal y patriota… hago el camino y vivo la vida. Tengo 29 años y me encuentro en una búsqueda permanente de mí mismo, de la verdad en torno a mí. Estudié Relaciones Internacionales, pero soy escritor, investigador e historiador por vocación, aunque también me dedico a la poesía y a escribir sobre varios otros tópicos, así como a las inversiones. Mi ámbito de desarrollo profesional y personal ha sido la cultura. Entre otras cosas, fui presidente del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, así como soy Miembro Principal del Comité de Historia Política de la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, además fui miembro del Consejo Ciudadano de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador, máxima autoridad en relaciones exteriores del Estado según la ley. He publicado cientos de artículos, así como he participado en programas de difusión y reflexión cultural-histórica en televisión, radiodifusoras, medios impresos y digitales; editando dos libros a la fecha, y estoy preparando un tercero de iniciativa propia, asimismo está por aparecer otro libro de co-autoría mía para una entidad pública ecuatoriana. Mi obra más conocida, difundida y con amplia repercusión nacional e internacional es “El Ecuador y la Alemania Nazi”, el producto de un compromiso personal por dilucidar la verdad de los sucesos de la Segunda Guerra Mundial en relación a mi país y al contexto global de ese entonces. Actualmente estoy en la fase final de la preparación de mi próximo libro: “Quito fue España: Historia del realismo criollo”.

Tengo la gracia enorme de contar con ustedes amigos y seguidores que leen estas líneas. Y por ésta misma gracia he decidido dar a conocer ésta propuesta por medio de mi blog, la forma más rápida y fácil de difundir mis novedades, acciones y trabajos; la forma más rápida y sencilla de llegar a ustedes, los indicados para éste llamado.

Sé que cada uno de ustedes son personas comprometidas con lo que hacen, hecho que me alienta sobremanera. Como les consta, he actuado en el ámbito cultural, desde donde he obrado en pos de mi cosmovisión de forma sostenida desde hace varios años. Debido a mis investigaciones y a otras acciones emprendidas he sufrido algunos embates que me han enseñado y fortalecido. Enseñado a ser prudente y a fortalecernos trabajando en conjunto con lo que está disponible a la mano sin exponernos innecesariamente. Mi campo de trabajo y de lucha política-cultural ha sido el intelectual, sin embargo no es ni debe ser el único para quienes como nosotros tenemos un compromiso total. Así, lo económico no puede estar deslindando de esto y emprendedores como ustedes son justamente la gente que estamos buscando. Ahora mismo estamos desarrollando un proyecto de un Think tank en el Ecuador y en colaboración con amigos de todo el mundo, en ámbitos de las humanidades de forma particular, es decir, para actuar inteligentemente desde lo privado sobre lo público, entendiendo el contexto del ahora y del lugar así como del momento histórico y de las herramientas que el mismo sistema-mundo nos proporciona para alcanzar decisiones vinculadas a nuestras posiciones, ambiciones y objetivos.

Los ciclos de la historia ecuatoriana son definidos en el tiempo y claros en las acciones hacia el poder. Cada medio siglo procesal -poco más o poco menos de medio siglo cronológico- sucede un cambio de la élite socio-política-económica ecuatoriana a partir del irrumpimiento de un nuevo actor en el escenario de poder decisorio máximo -el soberano es el que decide. Actor que es instrumento del nuevo grupo de poder -aunque éste también haya instrumentalizado al grupo para su acceso personal al poder- y que finalmente es desechado. Pasó con Alfaro, pasó con Velasco Ibarra y actualmente está pasando con Correa. El actor que irrumpió en el modelo político vigente en su momento pasará, así como pasarán los principales actores secundarios del teatro político transitorio, pero lo que se viene es un reposicionamiento y toma del poder por quienes han preparado el escenario para el cambio o por quienes sean capaces de coparlo desde afuera, aprovechando la oportunidad histórica. Esto, amigos, recién está comenzando, quienes estén en capacidades de hacerse con el poder después de la desaparición del actor principal del cambio del paradigma de poder vigente en su instante en el Estado, serán quienes gobiernen el país en las próximas décadas, quizá hasta su desmantelamiento, colapso o disolución final en el gobierno mundial que se avecina.

Actualmente nos encontramos en la fase de ordenamiento e inventario de lo que tenemos y con quien podemos trabajar a fin de iniciar la implementación del proyecto. El tanque de pensamiento estará vinculado a otras instituciones a las cuales pertenecemos todos quienes estamos iniciando ésta labor. No me gusta ni se trata nada más de pedir simples auspicios ni mucho menos, mis emprendimientos los he realizado con mi propio trabajo y esfuerzo. Me gusta ser sincero y directo para evitar confusiones y pérdida de tiempo y cuando veo la oportunidad de serlo con las personas indicadas lo soy. Por lo mismo lo que les propongo es que trabajen con nosotros en esta gran obra que está por comenzar desde su misma fundación. Necesitamos inversores, promotores y colaboradores como tú.

Hay que tener claro el concepto INVERTIR Y APORTAR.

Al invertir esperan una retribución con un rédito.

Exactamente de esto se trata, de generar réditos.

Y también hay que tener claro el concepto de réditos.

No queremos solamente aportes, queremos réditos.

INVIRTIENDO EN LA VERDAD OBTENDRÁS MÁS RÉDITOS QUE DE NINGUNA OTRA FORMA.

Réditos no significa una mera ganancia económica, los réditos serán culturales y socio-políticos primero y económicos después. Como sabemos las ganancias y el consumo en nuestro país todavía se las toma solamente en lo más crasamente económico, o sea la gente sólo piensa en dinero, pero hay necesidades pos-económicas que se cubren después y que son réditos también. Y cuando hablamos de política no significa que se vaya a ejercer cargos directamente en el poder público o a hacer partidos o movimientos, sino que seremos capaces de decidir sobre quienes tienen que hacerlo. A esto se le llama metapolítica.

La propuesta está planteada. Depende de ustedes, depende de ti responder, depende de ti actuar. El momento es ahora. La verdad te espera.

Como primer paso de compromiso, tu colaboración es importante para terminar la edición de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, el libro que desgarrará las sombras de lo que se ha llamado nuestra “independencia” que en realidad no fue otra cosa que nuestra involución hacia el atraso y el subdesarrollo, hacia la postración del “tercer mundo”.

Contábamos con un presupuesto inicial cubierto que se ha ampliado en cerca de 5.000 (cinco mil) dólares, debido a algunos costos adicionales de investigación.

Dona ahora tu aporte económico en la cuenta de ahorros N° 450773183 del Banco Internacional en el Ecuador.

Remíteme un correo electrónico a mi dirección francisconezp@hotmail.com cuando lo hayas hecho indicándome los detalles de la transacción. Tu nombre constará en el agradecimiento para quienes con su valentía harán nacer una vez más la verdad de nuestra historia.

Si te encuentras en el exterior y deseas colaborar económicamente, como ya lo han hecho varios amigos y colaboradores desde tres continentes, contáctate conmigo por correo electrónico para coordinar los detalles del caso.

El futuro es ahora.

Te queremos para el desafío que se avecina: francisconezp@hotmail.com

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Las líneas que dividen las casas

Las líneas que dividen las casas

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El mundo se acabó hace mucho. Vivimos en medio de ruinas.

La desoladora modernidad, la árida modernidad como tal, es el producto directo de las universidades, instituciones paradigmáticamente positivistas que han despojado al hombre su parte trascendente para obligarle a reptar por el suelo. No, la solución no es la educación de los padres, mucho menos su masificación, en el mejor de los casos la educación nos puede conducir al desarrollo capitalista privado o de Estado. La educación formal nos lleva a profundizar los errores que abren todavía más el agujero en el cual nos hundimos desde hace siglos.

Personas aisladas, personas y no individuos, van surgiendo en las generaciones presentes, excluidas y auto-marginadas de estas, van adquiriendo consciencia y separándose de la seudo realidad que les rodea. Afirmándose en ellas mismas, dan la espalda a lo caduco, dejando que muera lo viejo y viva lo eterno, comprendiendo que no tiene sentido, ni siquiera interés estar ni contribuir con la o las sociedades putrefactas donde se encuentran cada uno.

Algunos seguros de sí mismos se alejan de la educación oficial que a otros aliena e intoxica para sostener lo insostenible, un mundo en ruinas que no termina de caer, que no termina de podrirse, como si un demonio mantenedor, con quien sabe que oscuros fines, quisiera perpetuar el caos organizado en el que vivimos. Experimentan visiones, visiones de un presente no lejano donde el fuego y sólo el fuego dará paso a lo nuevo.

Aquellos miembros de nuestra generación que rompemos con las normas acatadas por los padres, dado que son contradictorias y ridículas, nosotros los jóvenes del espíritu despedazamos el ciclo del materialismo porque en nosotros ya existe un mundo nuevo… y esa, es nuestra única verdad.

Las líneas que dividen las casas aparecen, lo que fue no debe ser más. Las líneas que transitamos sostienes el solar de los antepasados, el solar de la raza. Todo pasa, todo cambia, todo se transforma. La casa de nuestras estirpes nos pertenecen aunque la que fue la casa de nuestros padres no lo es más para nos.

Rodeando los términos, rompiendo los ciclos, consumando la verdad por las casas solariegas del mundo que vendrá.

mishima

 

(Simpliciter Francisco)



CUANDO LA MUERTE TE TRAICIONA

CUANDO LA MUERTE TE TRAICIONA

Si la vida es tan valiosa, ¿por qué es tan frágil?

Escribo estas líneas con ninguna finalidad, quizá ni siquiera debería escribirlas. Empero, el sentido permanente de conocerme, hasta de crearme a mí mismo me impulsa a hacerlo.

El martes pasado, 8 de octubre de 2013, tuve un accidente: trastabillé y rodé por las gradas de la Casa de Benalcázar, mi lugar de trabajo y pasión. Me lesioné la cabeza, el hombro y el pie derecho, así como la columna en el trayecto que separa un piso del otro, por fortuna o hado estaba acompañado de mi hermano, quien fue mi ángel de la guarda en la marcha, salvándome de morir, literalmente. Si hubiera estado solo y no me reanimaba para llevarme al hospital, la asfixia habría hecho su trabajo en pocos minutos más.

Se me fue el alma, el aire y la consciencia, menos mal la tomografía que me hicieron en emergencias confirmó que la lesión craneoencefálica es leve, aunque he quedado aturdido emocional pero sobre todo mentalmente no tanto por el golpe en sí, más bien por los cuestionamientos internos que surgieron a raíz de este. Las secuelas físicas del accidente son profundos dolores y presión en la cabeza, mareos al levantarme sobre todo  y otros fantasmas en el resto del cuerpo, particularmente en el hombro derecho que recibió buena parte de la presión y el desgarro del golpe,  que de alguna manera amortiguó la cabeza, evitando así que el trauma cerebral fuera mayor. Ahora ya me estoy reponiendo, un día a la vez, pero más molestosos que los dolores en sí, resulta la medicina y la atención de los médicos, a los cuales aborrezco casi tanto como a los abogados. Mi natural predisposición a la acción por otro lado, me ha impedido guardar reposo como debería, al menos los días inmediatos al infortunio.  No he cejado  en mis labores, aunque ahora el cuerpo me ha exigido el descanso necesario para la recuperación satisfactoria y estaré unas semanas fuera de toda labor.

Fui visitado por la muerte esa mañana luminosa de octubre antes del mediodía, tal vez como un aviso o quizá como una burla. Nunca había sentido el roce ni la cercanía de la muerte en mis 28 años, ni la certeza de que la vida abandonaba mi cuerpo como en ese momento.

Entre el tercer y cuarto escalón  al parecer, pero no más allá de este, mi pie derecho resbaló con el filo de la grada -de manera sumamente extraña valga decirlo-, lo que me hizo perder el equilibrio y precipitarme de espaldas hacia las escaleras. Como reacción instintiva de preservación mis brazos buscaron asidero en algún lado, alcanzando la mano derecha a sostenerse por un momento del barandal, soportando entonces todo el peso del cuerpo, lo que desgarró el músculo que se extiende entre el hombro y el tríceps, ante el dolor instantáneo de esa herida mi mano se soltó y la caída continuó su recorrido. Mientras sucedía esto, en cuestión de milésimas de segundo o hasta un poco más tal vez, lo único que se me cruzó por la cabeza fue: “me voy a dar un suelazo”. Después del dolor por el desgarramiento del hombro que lo recuerdo claramente, mi consciencia se desvaneció al haber chocado mi cabeza en dos ocasiones, la primera contra la escalera de forma indirecta y la segunda contra la pared de forma directa por el rebote -ambos golpes sobre la nuca-, nada de esto lo recuerdo, es mi hermano quien estaba detrás de mí quien me lo relató.

A partir del dolor del desgarró hasta cuando recuperé la consciencia no recuerdo nada de lo que pasó fuera de mí interior en esos minutos. Y aquí es cuando viene la experiencia personal verdaderamente  traumática.

De pronto todo se tornó en una oscuridad absoluta, y desde la lejanía se acercaba una película a toda velocidad, concretamente parecía un celuloide que empezó a circular frente a mis ojos -por utilizar una expresión visual- mostrándome miles de escenas que no reconocí en lo absoluto, ¿fue mi vida lo que pasó frente a mí?, no lo sé, al menos yo no la reconocí como tal, de hecho desconocí casi todo lo que se me presentaba. Cuando esto terminó, la oscuridad volvió a invadir donde me encontraba ese momento. Fue entonces que sentí a mi prometida: la muerte.  A pesar de la inconsciencia, experimenté una sensación que solo la puedo contar con palabras, pero no con la exacta experiencia en sí: era como si la vida abandonara mis extremidades y se empezara a recluir en el centro de mi pecho, o lo que yo lo sentí como tal – la respiración se interrumpió, seguramente debido a que la fuerza del golpe-, siempre con la oscuridad alrededor mío, empecé a abrigar la desesperación por aferrarme a la vida que se diluía y la soledad desoladora asaltó mi ser, o lo que quedaba de él. En medio de la oscuridad más profunda, algunos destellos rojizos y morados surgieron como formas geométricas y me sentí flotar, perderme en la infinitud de esa oscuridad, mientras cada vez más, por decirlo de alguna manera, me sentía menos materia y más desesperado en un apagón total, en una extinción final.

Ese instante, que en la realidad fue poco más de un minuto o dos, para mí fue eterno. Una eternidad de despeseración,

Al verme en el piso sin respiración y con los ojos perdidos en una blanco delator, mi hermano trató de incorporarme sin lograrlo en el primer intento debido al completo peso muerto que era ese momento mi cuerpo, como él mismo me lo contó, tomando fuerzas de los más hondo de su ser y también preso de la desesperación de ver morir a su hermano, pudo asirme del pecho y levantarme como cruz con mis brazos colgando a los lados de los suyos, mientras él me abrazaba para sosterneme -todo esto en medio de la eternidad de oscuridad y abandono que atravesaba yo por dentro-. Y empezó a gritarme: “¡Quédate conmigo! ¡No me abandones!” repetidas veces.

Ese acto permitió que mi respiración volviera, según les pareció a los médicos por la postura del cuerpo,  aunque también me arriesgó a que la lesión cerebral fuera mayor. Claro, todo esto él lo desconocía y actuaba casi de forma instintiva, porque como me señaló, él también se dio cuenta que yo  estaba muriendo y lo evitó a toda costa.

Después de varias repeticiones del  “¡Quédate conmigo! ¡No me abandones!”, como invocación más que nada, empecé a escuchar un eco a lo lejos en la oscuridad y de a poco la luz blanca, empezó a hacerse y a vencer a la más negra oscuridad. Estaba recobrando el conocimiento y en la última repetición de esta fórmula salvadora pronunciada por la sangre de mi sangre, abrí los ojos estrepitosamente y asenté los pies -mi hermano es más alto que yo, demostró una fortaleza ejemplar en esos momentos-, liberando a mi hermano de mi peso, y yo con un temblor generalizado en todo este.

Por un instante mientras recuperaba la consciencia, olvidé lo experimentado en la inconsciencia hacia la muerte o lo que parecía esta,  y me sentí con un tremendo “chuchaqui” (resaca), como si hubiera estado de fiesta, bebida, estupefacientes y otras acciones más, durante una semana -como cuando vivía en Argentina-. Sin pensarlo hice a mi hermano a un lado y subí las gradas para sentarme en la silla más cercana y preguntarle lo que había pasado, en ese ínterin recordé la caída y la cercanía de la muerte y la certeza de lo experimentado más allá del accidente, más allá del acaso umbral de la vida.

Mi cuerpo era un temblor integral, y eso era lo único que sentía físicamente ese momento, el temblor, la debilidad y la “resaca”. Los dolores específicos me invadirían después. Mientras iba al hospital dejé de sentir, mi cuerpo era como un extraño.

Desde el mismo momento que adquirí consciencia de la inconsciencia, por nombrarlo de alguna forma, sentado tembloroso y desorientado en esa silla, empezó la prueba y el trance  más grande que he vivido hasta ahora. Y considerando lo que he vivido -valga la redundancia-, esto no es poca cosa en mi experiencia vital.

La duda más grande que surgió de todo esto fue el cuestionamiento de un más allá de la muerte. En los instantes inmediatamente posteriores a la recuperación de consciencia tras el accidente tenía la certeza de que no había un más allá basado en la experiencia del inconsciente, y con esto todo mi sistema de creencias se me vino al piso. Mal interpretando seguramente mi propia experiencia cercana a la muerte, he dudado y sigo dudando de todo lo que me ha llevado años en afirmarme.

No voy a llegar a una conclusión a lo Paulo Coelho, de “la vida es valiosa, vívela intensamente cada momento como si fuera el último”.  Puesto que de hecho la vida me parece ahora mucho más absurda que antes. ¿Qué sentido puede tener la vida si no hay nada más allá de esta? Tener hijos por ejemplo, en este medio hostil sería todavía más un error, dar vida para que después perezca me parece la mayor insensatez del universo. De ser así, de no existir un más allá, el absurdo del universo no tiene explicación ni parangón alguno. Y si ante mis ojos el género humano valía muy poco antes de esto, ahora no vale nada. No me cabe en la cabeza como siendo la vida la única realidad plausible que el humano pueda tener, la convierte en un infierno. El fracaso evolutivo del género humano en este caso sería clarísimo, de ser así, estamos destinados a perecer de la forma más infame posible, dado que no hemos sabido adaptarnos, sino todo lo contrario, nos hemos desajustado y lo hemos desajustado al mundo.

En los días siguientes conversé con varias personas de confianza al respecto entre amigos y familiares, una de ellas, amiga reciente y muy querida sin embargo, me sugirió que no tome esa experiencia cercana a la muerte como lo que será la muerte en sí, me dijo que mucho menos se puede tener a esta como una prueba o certeza de cualquier realidad o no posterior a la muerte, dado que la reacción cerebral nunca es la misma en cada caso, mucho menos la espiritual, quizá tenga razón; otro me dijo que el hecho de haber experimentado la “película” es una prueba que hay un más allá, pero todos coincidieron en que si no morí entonces fue porque todavía no era mi hora y que todavía tengo mucho por hacer y por dar y hasta por cobrar.

Cuando apenas era un niño predijeron que moriría a las 24 años, ya llevo 28 encima y sigo acá a pesar de predicciones y accidentes. Me he considerado novio de la muerte de alguna forma, y lo que pasó hace exactamente una semana fue una traición: la muerte me secuestró para aleccionarme, me quito el aire en un beso hacia lo profundo del vacío de la inexistencia, el destrampe más peligroso de mi vida que me llevó a la nada y cuando sentí que ibamos a consumar nuestra unión, la muerte me dijo: “¡para chico! que no estás preparado, fíjate que para gozarme te falta preparación y experiencia”, y así sin más, como vino se fue, me dejó, me traicionó con otros millones porque al parecer todavía no era hora.

“Eterno, hazme conocer mi fin y cuál es la medida de mis días; que yo sepa lo poco que viviré”. (Salmo XXXIX)

Simpliciter Francisco

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