coterraneus – el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño


Presentación de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

Bajo el Aspa de Borgoña y el cuadro del fundador castellano de San Francisco de Quito, la presentación de mi libro, QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, fue todo un éxito.

Estoy muy agradecido con la vida aquí y ahora, agradecido porque soy rico en lealtades y corazones, rico en familia y rico en amistades que son la familia elegida, rico en vínculos intangibles con seres invalorables: ustedes queridos amigos, compañeros de vida y camaradas. Mientras otros acumulan cosas, títulos, posiciones, seudo honores… mientras otros se consumen en sus vanidades, en sus traumas y complejos, teniéndose que acomodar, disimular, fingir, ser hipócritas y mojigatos, todo en pos de trepar y figurar, todo para alimentar sus egos; yo tengo el honor y el lujo de mientras ser yo mismo, a la vez estar unido en el corazón con hombres y mujeres que no piden nada a cambio y dan todo de sí por la misma elevación del espíritu que nos une en lo que somos, que nos fija y nos suelda en una vibración única. Estoy muy agradecido con la vida porque el amor que nos une es más fuerte y supera toda limitación humana, inclusive la muerte… Muy agradecido con ustedes y con la vida porque el amor que me y nos une a usted Señor Don Diego Patricio López Márquez, dio una muestra incontrastable de su profundidad, contenido y grandeza en la presentación de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, un triunfo por todo lo alto como usted y Nos lo merecemos. Gracias, gracias totales. El amor es más fuerte.

Me inclino a considerar que no, que lo más importante no es la historia, no son las reliquias, no es el pasado, por muy hermoso e inspirador que haya sido. Lo fundamental son ustedes, somos nosotros, mis coterráneos quiteños y quitenses, hermanos y amigos de ésta tierra hispánica tan ancha como Castilla -esa Castilla que es la mitad del mundo-, los que están y estarán conmigo siempre en mi corazón, así como los que están aquí y ahora, frente y junto a mí. Puesto que lo similar, debe estar con lo similar. Eso es lo más importante y lo más justo. Lo que de aquí en más nuestra voluntad como acto decida y haga para nuestra mejoría, perfección y engrandecimiento personal y común.

Cerremos por un instante los ojos y volvamos la vista allí donde empezó todo, a las heladas montañas del astur Covadonga, tenemos una Reconquista por delante. Andan por ahí mil cachorros sueltos del león español, advertía Rubén Darío.

***

Presentación de mi libro QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, en honor del Señor Don Diego López Márquez, el pasado día jueves 9 de junio de 2016 en la Casa de Benalcázar en San Francisco de Quito:

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QUITO FUE ESPAÑA – PRESENTACIÓN

Queridos amigos: Están cordialmente invitados a la presentación de mi libro

Quito fue España: Historia del realismo criollo.

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QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

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Y si la Verdad existe no me cansaré de buscarla y no, no me cansaré de que me busque. Ya estuvo bien de «apología del nazismo», ahora se viene «apología del colonialismo» (Ontiveros ya se me adelantó a  la Apología de la Barbarie), incorreción política y corrección histórica revisada, corregida y aumentada. Si me odian y persiguen, que lo hagan de una buena vez y con todas sus fuerzas, aun cuando yo los ame a todos y a cada uno de ustedes. Y aunque ni todo lo escrito ni por escribir jamás se podría equiparar en ninguna forma a una sola de nuestras vidas sagradas, ésta no va por mí, ésta va por usted, señor Diego López Márquez, va por lo que somos, va por mi palabra dada a usted de concluir esta obra, va por su hermosa vida y gratísima memoria, impulso y exclusiva razón vital para concluir ésta y todas mis acciones de ahora en más. Si con el anterior se estremecieron dos Estados, que con QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO se estremezca todo el continente hasta sus cimientos. Sólo me detendrá la muerte.

Se los dejo para siempre, para vos, para usted señor Diego, para ustedes, para los nuestros.

Pero el amor es más fuerte.

¡Santiago y cierra, España!

La presentación del libro se anunciará públicamente en las próximas semanas en esta bitácora.

Simplemente Francisco

San Francisco de Quito y 15 de marzo de 2016.

QUITO FUE ESPAÑA:

HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO

¿La Independencia liberó a los pueblos de sus opresores? ¿Cómo explicarse que la llamada Guerra de Independencia haya durado más de 15 años en la América del Sur? ¿Cómo explicarse que nuestra región, llamada en nuestros días América latina, sea la más involucionada del mundo tan sólo después de África? ¿Cuáles son las causas de todo esto?

Es en el período que ha sido denominado como Independencia, cuando se conforman los actuales Estados-nación de la América hispana o mejor dicho, de la España americana, por la acción de un puñado de hombres sedientos de más poder y riqueza de los que ya gozaban y bajo los intereses británicos de división y dominación de nuestro continente, es entonces cuando podemos encontrar estas respuestas. Allí podremos encontrar la raíz de las dolencias que nos aquejan hasta el día de hoy. La acumulación desequilibrada de la riqueza y de la tenencia de la tierra, el estancamiento en una fase agraria de nuestros países y sociedades, la nunca realizada revolución industrial y la ausencia de desarrollo cultural, político, económico y hasta científico-técnico encuentran su explicación en el período de la independencia y lo que ocurrió en las décadas inmediatamente siguientes producto exclusivo de esta etapa.

Que la Independencia o las independencias hayan liberado a los pueblos de sus opresores es una falacia absoluta que no se sostiene en investigaciones históricas sino en la mitología e ideología oficiales que sirvieron y sirven para justificar la existencia de las repúblicas americanas, medios de explotación del colonialismo financiero internacional.

¿Quiénes eran y son los opresores y cuáles los oprimidos?

Una evidencia de lo sucedido es que la Guerra de la Independencia en América del Sur, duró más de 15 años, casi el triple de tiempo que la Segunda Guerra Mundial, y eso considerando la convicción y tenacidad de los alemanes. ¿Cómo y por qué se extendió tanto un conflicto donde se ha supuesto que la mayoría de la población nativa: criollos, mestizos, indios, negros, mulatos y demás castas, se encontraba a rajatabla a favor de la separación, de la independencia?  

Las últimas guerrillas realistas durante la independencia en rendirse fueron: 1839, capitulación de las guerrillas realistas indias del Perú. 1845, rendición y exterminio de las guerrillas negras, pardas y mulatas dirigidas por un indio en Venezuela. 1861, derrota de los últimos reductos realistas de Sudamérica en la región india de Araucanía al sur de Chile -nunca incorporada al Estado Hispánico, curiosamente-. Es más que notable que los últimos reductos realistas en América del Sur hayan sido sostenidos y defendidos por personas de los grupos humanos que supuestamente habían sufrido el saqueo de cientos de años.

Nuestra historia oficial, difundida mediante la educación formal confunde y divide a propósito a los ecuatorianos, facilitando de esta forma su control y sometimiento mental. La futilidad de la historiografía oficial contiene contradicciones insalvables que afectan a las psiquis de quienes la conocen, contradicciones que sólo pueden considerarse salidas de mentalidades esquizofrénicas o mal intencionadas, o producto de ambas. ¿Cómo entender que los Incas pasan de ser genocidas y brutales invasores extranjeros que sometieron al épico y rebelde pueblo caranqui quitu-cara, verdadero núcleo de la nacionalidad moderna ecuatoriana -concepto europeo éste, por cierto- en episodios como Yahuarcocha cerca de 1520 y que esos mismos incas en 1534 sean heroicos resistentes a la invasión colonial española, entregando su vida por el núcleo de la nacionalidad moderna al cual anteriormente habían arrasado? ¿O cómo explicar que los libertadores son en 1822 padres de la patria, colosos y redentores nacionales a los cuales les debemos homenaje y tributo eterno, sin quienes seguiríamos en el oscurantismo y la explotación colonial y que los mismos libertadores para 1830 sean militaristas extranjeros, tiránicos usurpadores de la soberanía nacional, causantes de la postración de la república? ¿Cómo asumir los hechos de  que la «generosidad del apoyo británico a la Independencia» se transforme casi de inmediato en medio de dominación a través de la  Deuda Inglesa en la época republicana o cómo se puede considerar a la independencia como un hecho puramente local latinoamericano con la determinante actuación de las potencias internacionales sobre el continente en ese período?  No, estas contradicciones no son producto del azar o de la casualidad, son el resultado del interesado criterio de quienes escribieron la historia para beneficio propio y perjuicio de todos los demás.

Psicopatología sería más propiamente lo que aconteció  y acontece con aquellos individuos que sufren de auto-odio, de hecho el criollo, el mestizo, el indio hispanoamericano reniega de todas sus raíces, quisiera ser inglés o estadounidense o francés o italiano o lo que sea, menos ser ellos mismos, menos ser hispano-indios.

Siempre será más fácil asumir la posición alienante de víctima,  echándoles la culpa a monarcas muertos hace siglos de nuestros problemas y males, antes que asumir nuestra responsabilidad en nuestro momento actual como beneficiarios de nuestra propia herencia bio-psico-histórica, finalmente el destino de nuestros países es el que nosotros lo labremos con nuestras propias manos de ahora en adelante. Vivimos permanentemente engañando y engañándonos, sin querer asumir nuestra responsabilidad.

El criollo hispanoamericano trata de hacerse pasar por indio cuando no lo es como un medio cómodo de cortar la dependencia, tanto en lo que se refiere a Europa como a Estados Unidos. El indigenismo es una forma de facilismo ideológico.

La fijación con la figura del padre, desde la mitificada y mitificadora independencia que se constituyó en una revuelta en contra de la imagen paterna simbolizada y representada por la Monarquía, dejando vacío después ese espacio en el inconsciente colectivo, dejando un país huérfano; hasta nuestro momento actual donde los destinos del país están en manos de un hombre profundamente marcado por la relación de conflicto con su padre, también huérfano.

No deja de ser llamativo que si bien la sociedad ecuatoriana es profundamente matriarcal –con las debidas excepciones-; nótese por ejemplo las diferencias entre la celebración del Día de la Madre con el Día del Padre; por otro lado produce hombres dependientes de esa relación con el matriarcado –mamitis aguda, de quienes remplazan a su madre por su esposa, por ejemplo- y de profundo rechazo al padre, lo que da la pauta para su comportamiento social y público. Imponiéndose así, implícitamente, moral de mujer al hombre. Hasta para insultar se lo hace con una de las denominaciones vulgares del aparato reproductor masculino: ¡Esto o aquello «vale verga»! Nadie dice ¡Esto o aquello vale vagina! Yo por mi parte no insulto al pene, al pene hispánico dador de nuestra propia existencia,  quizás la mayor responsabilidad de esto es justamente la de los padres que no han hecho valer su presencia como corresponde. 

La Monarquía Universal Hispánica no era un sistema perfecto, evidentemente no lo era, como no lo es toda creación humana. Donde está el hombre está el error, sin embargo, la misma reconoció su falibilidad y se fundó sobre bases de realismo socio-político que le permitieron mantenerse coherentemente en el espacio y el tiempo, a diferencia de las repúblicas que le sucedieron endeblemente mantenidas en sucesión infinita de ilusorias constituciones de papel higiénico, guerras civiles, revoluciones de cuarto de hora, golpes de Estado y fraudes electorales. La Monarquía Hispánica, se consolidó en su época como la estructura política más importante que haya existido hasta ahora en los últimos cinco siglos a nivel mundial, sostén de multiplicidad  de etnias y matriz de diferentes pueblos, fue demolida desde adentro en un plan excelentemente orquestado por la plutocracia apátrida residente en ambos lados del océano Atlántico y los eternos enemigos extranjeros que ha tenido España. La mal llamada independencia no consistió meramente en la separación de Quito de la Península y del resto de América, sino que cortó de cuajo el enorme y complejo sistema social, político y económico de la Monarquía Hispánica, que a pesar de sus numerosos defectos y múlitples errores funcionaba convenientemente para su integrantes. Una unidad, un sistema y una estructura política de alcance mundial que como la Monarquía Hispánica había demostrado durante siglos, ser real, siendo capaz de integrar nacionalidades antagónicas, tensiones sociales e intereses económicos dispares; a menudo conflictivos. Donde los estamentos superiores de América formaban parte integral de la élite imperial de la Monarquía, donde las necesidades de los más humildes eran reconocidas, protegidas y aún facilitando su promoción e integración. Enlaces familiares, logros políticos y económicos, pero sobre todo una unidad de destino, fines comunes y compartidos, así como relaciones de todo tipo, desde lo cultural a lo científico, sustentaban el tejido de la Monarquía Hispánica, en la cual cada reino y provincia integrante ya fuera en Europa, África, América o Asia, aportaba su singularidad particular incrementando un rico acervo común de forma orgánica, complementándose los unos con los otros, logrando así consolidarse como el primer poder verdaderamente global de la Tierra en toda su historia. Basada en su unidad, la Monarquía Hispánica, de la cual Quito formaba parte integral y por la cual lucharon y murieron denodada y heroicamente sus hijos criollos regando con su noble sangre la tierra que hoy pisamos, y Quito en correspondencia con su identidad imperial, obtuvo y mantuvo su participación efectiva y suprema en la política y la economía mundial, siendo, como parte de la Monarquía, no solo respetada sino temida y aún reverenciada en todo el orbe. Se trata de un intrincado tejido que servía de ancla a la Monarquía, que iban creciendo conforme lo hacía su población y su economía, proveyendo un espacio integrador común, político y económico capaz de dar respuesta efectiva a cualquier disquisición partidista surgida en su interior, contendiendo a las presiones externas y permitiendo de esta forma que el complejo equilibrio de poderes funcionara razonablemente bien de forma sostenida durante tanto tiempo y espacio.

Canonizados si no sacralizados, los llamados libertadores, autores de este ignominia desastrosa denominada independencia, no son objeto de crítica o de estudio, sino de idolatría y culto por parte de la oligarquía académica –aunque, evidentemente, no toda la academia forme parte de esa-, sustentadora de la oligarquía socio-política-económica, que no permite sacrilegio alguno de sus figuras y acciones; esa misma oligarquía académica dueña o usufructuaria de escuelas, colegios, universidades e instituciones educativas y culturales públicas y privadas, la cual impone su visión unilateral, totalitaria y dogmática de los hechos históricos a diestra y siniestra, la cual borró a la Monarquía Universal Hispánica de sus registros después de la independencia, que sólo enseña de la Conquista y la Independencia pero se engulle tres siglos de historia conjunta entre América y Europa, que construye cárceles mentales donde se obliga a reverenciar a ídolos de barro para su propio mantenimiento y conveniencia, y que además pretende ejercer una inquisición del silencio y una policía del pensamiento para vigilar y aún castigar las herejías y traiciones que pudieran afectar a la estructura de engaño, expoliación, fraude y estafa establecida y mantenida desde hace dos siglos en nuestro país y en nuestro continente, por sobre quienes se atreven y nos atrevemos a pensar, a investigar y a buscar la verdad por nosotros mismos.

¿Cómo, entonces, se ha escrito sobre la independencia de Quito? Pues, a base de corrección política, liberalismo político, marxismo clásico y cultural, fetichismo constitucional kelseniano, relativismo conceptual y semántico, anacronismos ideológicos y chauvinistas típicos -ni hablar de los jurídico-políticos, V.g., la visión lineal de su interpretación-, como llamar colonias a los territorios de los Reinos de las Indias, o llamar ecuatorianos a personas que nacieron y murieron antes de que el Ecuador siquiera existiera, o llamar naciones a las culturas prehispánicas que nunca fueron tales. Repitiendo las fórmulas clásicas de los historiadores patrioteros, citando refritos como de costumbre (casi queriendo citar al Terruño). Publicando los mismos documentos de siempre. Desconociendo de historia social, de relaciones internacionales, de geopolítica, de historia de las ideas, así como de genealogía y nobiliaria. Y, por supuesto, repitiendo con el lirismo acostumbrado hasta el cansancio que Quito era más independentista que la independencia y más libertario que la libertad… Queriendo incinerar en la neo-inquisición democrática lo que no comulga con la pretendida lógica de las ideas bolivarianas-alfaristas-liberales-neoizquierdistas (así de largo, contradictorio y absurdo es este pensamiento, consecuente nada más con el proceso de decadencia moderno). Lo ha dicho Pablo Andrés Brborich refiriéndose a la severidad de la verdad: «Qué mayor seriedad que la verdad.»

Latinoamérica, que no la América Hispánica, es invulnerable al desaliento. No importa cuántas veces fracase nuestro sistema político republicano basado en irrealidades desde hace dos siglos, lo seguimos intentando. Aunque no se concrete y no se vea posibilidades de concretarse ineludiblemente, siempre deberá realizarse a futuro, aun cuando nos hayamos dado con la misma piedra en los dientes diez mil veces. Una bella ucronía, casi tan bella como la del socialismo científico soviético que nunca llega a concretarse, pero que como género literario es envidiable. Nosotros los latinoamericanos conocemos el mejor sistema de gobierno que jamás se haya querido experimentar, aunque siempre quede en experimento. El hecho de que hasta ahora no se haya llevado acabo, es la más patente prueba de que se lo llevará más adelante y así hasta la eternidad. Hoy no hay república, mañana sí. ¡Volvamos mañana, pues!

La epopeya realista criolla americana con sus tintes terribles, con sus ribetes desoladores, con sus luces enceguecedoras y sus sombras pasmosas; con los cientos de miles de muertos, de masacrados, de fusilados, de azotados y humillados públicamente, de condenados al ostracismo sin regreso, muriendo lejos de sus lares, separados para siempre de sus familias y los suyos, despojados de sus bienes, perseguidos hasta la infamia; muestran que esta tierra, que esta América, parió hombres y mujeres bien paridos a la altura de los principios universales imperecederos por los que dieron y antepusieron todo, hasta su último aliento, hasta su propia vida.

Ahora que sentimos que no podemos seguir más debido a que toda nuestra esperanza se ha ido. Ahora que nuestras vidas se han llenado de confusión, cuando la felicidad es sólo una ilusión, mientras el mundo a nuestro alrededor está desmoronado. Ahora que todo está patas arriba, ahora cuando los doctores destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, las universidades destruyen el conocimiento, los gobiernos destruyen la libertad, los medios destruye la información y las religiones destruyen la espiritualidad.  Ahora cuando ya no tenemos en qué asirnos, cuando todavía nos encontramos en pie en medio de las ruinas, esos muertos, nuestros muertos, esos coterráneos nuestros, nos extienden la mano desde la eternidad para reconfortarnos, para mandarnos, para decirnos que su hermosa tragedia nos brinda la esperanza de volver a encontrarnos, de volver a ser nosotros mismos.

Para como dijera ese gigante mexicano, Octavio Paz, ante otra España desangrada más de un siglo después:

«Su recuerdo no me abandona. Quien ha visto la Esperanza, no la olvida. La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo, no sabe dónde, acaso entre los suyos. En cada hombre late la posibilidad de ser o más exactamente, de volver a ser otro hombre.»

El autor.



¡La muerte no se detendrá en nosotros!

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HOMENAJE PÓSTUMO AL SEÑOR DON

DIEGO PATRICIO LÓPEZ MÁRQUEZ,

MI HERMANO, EN EL PRIMER MES DE SU FALLECIMIENTO

 

«¡Qué desgracia vivir en esta época maligna, los jóvenes perecen y los viejos perduran!»

«La edad promedio de un hombre en la Edad de Bronce era dieciocho años; en la era romana, veintidós. El paraíso debe haber sido hermoso entonces.»

«…pero dixo Tulio que mejor lo podieran decir; ca (porque) muchas cosas ha home de facer por su amigo que non las farie por si mesmo: et por ende dixo que home ha de amara a su amigo tanto cuanto él debie amar a si mesmo. Et porque en este tiempo se fallan pocos los que así quieren amar, por ende son pocos los amigos que hayan en si complida amistad… Pero con todo eso bien debe home poner su persona o su haber a peligro de muerte o de perdimiento por amparanza de su amigo et de lo suyo cuando meester  le fuere.»

Alfonso X, el Sabio; Libro de las Partidas, Partida IV – La Amistad, Como el home debe amar a su amigo

¡La muerte no se detendrá en nosotros!

Sangre escriben mis letras y lágrimas llora mi corazón. La vida me dio un hermano y la muerte me lo quitó. La vida me dio un compañero y la muerte se lo llevó. La vida me dio un par y la muerte me lo arrebató. El espíritu superó a la carne y lo que debía estar unido se unió. No entiendo, empero, ¿por qué nos dejaste? ¿Por qué te fuiste tan pronto? ¿Por qué? No lo entiendo. No entiendo nada. Tu muerte cercana, tan cercana, tan extraña, tan propia a mí… tan surrealmente nuestra, tan irrealmente nuestra. ¿Y qué es el hombre? Sino follaje efímero del árbol de la vida… ¡No tienes idea cómo he quedado! Ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus mujeres ten han sentido como yo. Todo es tan extraño, todo tan cercano. Mi interior trémolo como si te hubiera vivido, como si tú hubieras sido yo, como si yo hubiera sido tú, como si ambos fuésemos el mismo. Y he llorado, y lloro desconsolado, y he temblado y me he sentido un cobarde. Estoy solo.

Podrías haber hecho mucho, tenías mucho más por dar, pero como un espíritu generoso lo has dado todo de una sola vez, consumiendo tu vida en un instante. Las palabras son un engaño, sólo las acciones son verdad. Acciones románticas, ilusas y hasta ingenuas como las tuyas, pero acciones al fin de cuenta, acciones que, insisto, nos demuestran que somos unos cobardes, tan cobardes que tenemos que escribir en plural para no decir: ¡soy un cobarde! El absurdo de la irrealidad de lo acometido se expresa al escribir estas mismas líneas. No creí que pudiera pasarme, pero nada ya tiene más sentido para mí.

Desde la Antigüedad clásica hasta el Medioevo y nuestros tiempos, los sabios han entendido que al amigo hay que amarlo como a uno mismo, yo no lo entendí, lo viví contigo. Los nuestros no son solamente nuestros familiares, hay lazos más profundos que los de la sangre, existen vínculos más fuertes que la sangre, yo era tu guía, pero ahora tú eres es el mío. No me aferro a tu muerte, me sostengo en tu vida. Yo he buscado toda la vida a quien servir, ahora lo he encontrado. Tengo tanto que aprender de tu vida, ahora tú eres mi maestro. No importa lo que pase, es así.

Diego, te amo, te amo como a mí mismo, donde estés te sigo amando y el amor que tengo y tu amor hacia mí es lo único que me mantiene en pie, aunque me he caído, cuando creía que ya no podía hacerlo; me he destrozado, cuando pensé que ya estaba roto; aunque he colapsado, cuando pensé que no había más diques que contener; tu amor es lo único que me mantiene y donde estés, allí estoy contigo. Tú eres mi fortaleza y yo seguiré contigo por siempre. Amar es liberar, tu liberación que sea la nuestra. Como canta la canción: Nos ahogaremos juntos, en aguas que todos quieren probar, sin importarnos como es el final. No hay otras vías, tierra nada más. Caminaremos juntos, escaparemos de la realidad, si tropezamos no nos doler.á No existen cuerpos, almas nada más. Transformaremos mundos. Inventaremos mares que cruzar. Si nos perdemos nada pasará. Ahora lo entiendo, amar es liberar… Eres sangre tibia Y yo, me siento vivo…

Diego López, ¿quién hubiera pensado que estos versos se harían realidad en ti, en nosotros? ¿Quién lo hubiera pensado?  ¡Qué estos versos se hagan realidad en ti, se hagan realidad en nosotros!

CONJURA

Si pensáramos que todo se termina con nosotros.

Si creyéramos que todo culmina con la muerte.

No estaríamos aquí.

Cuando no existan más nuestros cuerpos,

y dentro de ellos no habite más el alma.

Sucederá lo eterno, habrá lo permanente.

Pasará de mano el testimonio.

Ya vendrán otros que hablarán de Dios y de la Patria,

Y otros que desde el sacrificio se lanzarán

A lo audaz, a lo heroico, a lo santo.

Y si hemos vivido como era debido,

Si hemos vivido verdaderamente expresando lo eterno,

Manifestándolo en cada acto,

La muerte no se detendrá en nosotros.

No terminaremos ni en el luto ni el llanto,

Esas son las apariencias que engañan,

Viviremos.

No hay duda. ¡Viviremos!

Amigo.

Demás está decirte que esto es tuyo,

Te lo dejo para siempre.

Para vos. Para los nuestros.

Nosotros sabemos bien de qué se trata,

No hay lugar para la mediocridad.

No hay rincón para la cobardía.

No lo olvides

Si te dicen que he tranzado, es mentira.

Si me dan por vencido, se equivocan.

Si te dicen que he muerto, desconfía.

Si en tu mente ya cansada y confundida,

No encuentras razón para seguir luchando,

¡No te rindas!

Lucha por mí que ya he partido…

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—*—

Al pasar por la ciudad de Troya, Alejandro honró la sagrada tumba del héroe Aquiles, y Hefestión la del amigo de aquel, Patroclo. Tras la batalla de Issos, Alejandro y Hefestión fueron a inspeccionar el botín ganado, que incluía al harén real. Uno de los episodios mejor conocidos de la vida de Hefestión tuvo lugar cuando ambos conocieron a Estatira y Sisigambis, respectivamente la mujer embarazada de Darío III Codomano y la madre de éste. Mirando a ambos hombres, la reina madre mostró sus respetos postrándose ante Hefestión, quien era el más alto y bello, y, según la lógica persa, el más impresionante de los dos debía ser el rey. Comprendiendo por los gestos que el séquito le hacía que se había equivocado, comenzó otra prosternación ante Alejandro. Este, levantándola, la corrigió diciendo: «No te preocupes, madre, no has cometido ningún error. Hefestión es como yo mismo.»

Como Alejandro a Hefestión, a ti Diego, te lloraré y te rendiré homenaje el resto de mi vida hasta cuando volvamos a estar juntos. No, no le tengo miedo a la muerte, tengo miedo a vivir sin los míos, sin los nuestros. Esto es propiamente una tragedia.

Diego, eres ireemplazable, eres una pérdida inconmensurable para tu familia, para los suyos, para mí, para el país, para el mundo entero. Mas, su amor es más fuerte, el amor es más fuerte que la muerte, lo dice la Biblia misma, y así nos acompaña todavía de forma extraña. Pero esto es una tragedia, es propiamente una tragedia a lo griega. Este mundo no tiene sentido.

La vida es injusta, perfectamente injusta. Dios es vida y muerte, es día y es noche, es orden y caos, es justicia e injusticia. Si la injusticia no existiera, los hombres ni siquiera sabríamos lo que es la justicia. Trance injusto en extremo es la pérdida de tu vida en la flor de la juventud, Diego, compañero, amigo, hermano y por sobre todo par. Encontrarte fue una bendición, un bálsamo en medio del desierto, del desierto que se extiende hasta el final. Tu muerte es una prueba y un durísimo castigo. No comprendo, no entendemos tu desaparición física tan abrupta e inesperada, nos sobrepasa y la herida dejada por tu partida no sanará en ésta vida, debemos aprender a vivir con ésta, si es que es posible aprender tal cosa, mas con el vate como que podríamos proclamar, sin querer ser temerarios, aun temiendo serlo: «Y los hados de América se cumplieron». Se están cumpliendo en nosotros.

Para los romanos, los vínculos adoptivos eran mayores y más fuertes que los de la sangre… Mi hermano, Santiago, que también es el tuyo, a lo lejos donde se encuentra ha dicho de ti: «Su canción no es la una vida humana. ¡Diego! Tu canto es el coro reverencial del cosmos que viva a lo Sublime. Eres el soplar del viento, eres el trinar de las aves matutinas, eres la orquesta nocturna de los místicos saltamontes ¡Eres! ¡Tú eres! ¡Uno de muchos que estamos y vendremos a este mundo bajo la égida de la Libertad!»

La libertad es para los libres. Y el día de la liberación final es la muerte, la trascendencia de esta naturaleza condicionada, de esta naturaleza mortal.

Recuerda que morirás, recuerden que moriremos, entonces seremos libres. De alguna manera hemos dejado de vivir ya, de alguna manera somos parcialmente libres, sólo tiene que morir la parte que falta. Entonces seremos libres plenamente. Vivir también es morir, pero la reflexión del hombre virtuoso es sobre la vida, no sobre la muerte, sobre la vida que es el camino hacia la muerte, puesto que no es posible tener absoluta y exactísima certeza de lo que venga después de esta vida, por esto me aferro a tu vida, Diego, a tu vida y no a tu muerte.

El dolor por la partida de un par yace en la irremplazabilidad de éste, puesto que lógica, necesaria y naturalmente, no hay otro como él.

Memento mori, memento mori, «recuerda que eres mortal», le susurraba el esclavo al oído del general romano vencedor, le susurraba esas palabras para recordarle su condición humana, su estado mortal, su naturaleza libre. Memento mori, recuerda que moriré, recuerden que moriremos, entonces seremos libres. Entonces nos reuniremos nuevamente. Sólo te pedimos que nos esperes, para cuando llegado el momento nos guíes por la senda preparada por ti, hombre libre, esa senda del sacrificio que es el amor, para que como hemos repetido estos días, hoy especialmente al mes de tu desaparición física, en un domingo solar, luminoso, triunfal, te repitamos: Diego te amo, Diego te amamos. Como tuve el privilegio de decírtelo tantas veces en vida.

Sólo tres existencias me honran y me enorgullecen como ecuatoriano, una de esas es la tuya, ninguna es la mía. Fuiste en esta condición humana, débil en algunas cosas, fuerte en las más, pero como comentábamos con los nuestros, no conocimos miserias humanas en ti, ser excepcional que en las contingencias, en las circunstancias, en el devenir humano no poseíste miserias, caballero quiteño a carta cabal, noble del espíritu, señor de la tierra, modelo de criollo, te miramos con todas las nuestras, con todas esas miserias que nos confirman la existencia en este plano, te miramos con admiración, admiramos tu nobleza, tu voluntad, tu amor infinito. Fuiste el primero de los nuestros en irte. Guíanos desde donde estés, guíanos desde ahora en adelante, danos el sentido que parece perdido, bríndanos la certeza del amor más grande. El amor es liberación, la liberación es sacrificio, el sacrificio es para los fuertes. No, no es para todos, el amor es para los fuertes.

Quiero entonces, agradecer a todos quienes en estos momentos duros, durísimos, nos están acompañando, con voluntad firme, valentía plena y amor enorme para enfrentar esto, pero sobre todo quiero agradecerte a ti, agradecerte por haber existido, Diego. ¡Gracias, señor!

Y gracias a todos ustedes, compañeros, amigos, hermanos, pares, familia, no por mí, gracias porque con su ayuda, con su presencia, con su apoyo, estamos realizando lo que parecían palabras sonoras, nada más, y que ahora, en este preciso momento deben tener más sentido que nunca: Somos Nos. No, no estoy solo, no estamos solos, estamos contigo, y tú, Diego, tú Diego estás con nosotros, estás presente, y no de forma figurada, y no sólo en la memoria, y tampoco en este mundo, pero estás presente, presente entre nosotros y más allá todavía.

Paz total, tranquilidad absoluta, descanso final, sólo los tendremos en la tumba, mientras tanto no nos queda más que luchar, no nos queda más que seguir luchando. Vita est militia hominis super terram, dice el libro de Job.

—*—

Lejos, lejos, en el centro del Universo, las raíces del amor, brotaron un día. Y lejos, lejos, en un punto muy avanzado del tiempo ésta Tierra se formó, y de manera misteriosa el hombre habitó ésta Tierra, y de manera misteriosa el hombre fue mortal, y el hombre amó y sufrió porque amó. Es tan maravillosa la gracia del hombre, que puede convertir al llanto en risa, que puede convertir al sufrimiento en regocijo, que puede convertir la alegría en calma. Vivimos la ausencia de la virtud, de la luz del Principio, pero la ignorancia nos hace creer que esa luz está perdida. La ignorancia es mentira. El único poder humano es el amor, amor para enfrentar las vicisitudes de la vida, amor para enfrentar al mismo sufrimiento. Ahora, muchas de las cosas que digo, pueden parecer no tener sentido, ni para mí mismo, estamos golpeados, estamos heridos, y como heridos, estamos confundidos… pero no perdamos el centro, no perdamos el camino, no perdamos la esencia. El sufrimiento se alimenta de sufrimiento, nosotros somos liberación, como diría nuestro hermano caído: Nosotros somos más.

Un instante de eternidad, eso ha sido tu amistad para mí. Un instante de eternidad donde nos volveremos a encontrar. Un instante de eternidad ha sido conocerte. Agradezco al Cielo por tu existencia.

Y lo dijo el poeta, otro creador: La verdadera casa del señor del amor Divino no es una ciudad, ni un país, ni ningún otro sitio sobre la tierra, sino los corazones de aquellos que están sedientos del vino del amor. Más allá de las ideas de actuar bien y actuar mal, se extiende un campo. Allí nos encontraremos. Más allá de las ideas de actuar correcta o incorrectamente, existe un campo. Y es allí donde me reuniré contigo. Mucho más allá de las ideas de lo que está mal y de lo que está bien, hay un lugar. Te conoceré allí. No pruebes una mirada sobre mi dorado rostro, porque tengo piernas de hierro. ¿Por qué debo buscarlo? Soy el mismo, soy como él. Su esencia habla a través de mí. ¡Me he estado buscando! Más allá del bien y del mal se extiende un jardín, allí nos encontraremos.

Todo lo que vivimos , experimentamos y nos enseñamos mutuamente es inenarrable, todo el amor que nos brindamos, sólo viviéndolo se lo podría entender de alguna forma. Amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo, y solamente el amor puede llevarnos a estar juntos todos nuevamente, para que la herida sane, mientras tanto debemos, así de deber, debemos seguir viviendo y luchando y amando, a nosotros mismos primero y a los demás en su justo grado por extensión y añadidura. Diego, estás en mi corazón  y lo estarás siempre, aun cuando sea incapaz de comprender aquello, aun cuando te añore el resto de mi vida. Tu vida no ha sido en vano.

Diego, señor, como nos tratamos entre nosotros en nuestra sublime intimidad, le seguiré amando hasta el final de los tiempos y más allá todavía, hasta donde nada más quede, NADA, sólo amor. Dios es amor y allí estaré esperándole cuando llegue el momento y regrese a mí y yo regrese a usted sin forma, aprendido de amor y eternidades como usted, y podamos decir alma con alma, espíritu con espíritu, YO SOY… YA… NOSOTROS SOMOS, SOMOS NOS… Yo sigo aprendiendo, sigo aprendiendo, ¡cómo me hace falta usted! ¡Cómo le necesito!… ¡Cómo duele aprender!

DIEGO, SEÑOR, USTED NO ES PASADO, USTED ES ETERNO PRESENTE, SIEMPRE LO SERÁ.

¡DIEGO PATRICIO LÓPEZ MÁRQUEZ! ¡PRESENTE!

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Tu amigo, tu hermano, tu compañero eterno,

Francisco Núñez del Arco Proaño, simplemente Francisco.

San Francisco de Quito, 22 de Diciembre de 2015

¡Los lobos están de fiesta, están gritando tu nombre otra vez!



DONDE NACE EL EBRO

Paisajes de España

DONDE NACE EL EBRO*

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Este río famoso y legendario, arrullo del Pilar, númen que inspiró al pueblo muchas copias bizarras, testigo inmortal de la testarudez aragonesa y espejo en que se miran tierras pródigas y sonrientes, tiene nacimiento humilde y poético en unas peñas cuya pelada superficie besa reverente y sumiso con sus primeras espumas. Él, tan grande y orgulloso después, como quien sabe que el nombre de sus aguas suena en cantares y romances, tiene en su origen unos lentos murmullos de fuente escondida y recoge en su débil corriente la melancolía de unas tonadas primitivas y agrestes.

Antes que se despeñe camino de la planicie aragonesa, forma un breve  remanso como quien se detiene un poco en el camino para decir adiós a los peñascos que le sirvieron de cuna. En su momentánea quietud le sorprendió un artista y copió en el lienzo la transparencia de sus aguas cuando navegaba sobre ellas, no cisnes blancos y gentiles, sino patos panzudos y silvestres. Algún tiempo después, acabada su vida de dolor y tragedia, ya nublado su entendimiento por las sombras de la locura, aquel pobre poeta de los pinceles se iba del mundo dejando unido su nombre de pintor al río famoso.

Luego de emprender el Ebro su tumultuosa carrera, abriéndose camino en las angosturas de la montaña santanderina, pasa bajo el dosel que forman espesas arboledas seculares misteriosas y obscuras como las de un bosque druídico. Al deslizarse por la campiña campurriana, hieren sus aguas los penachos de alisos y zarzamoras y alguna que otra vez recogen su fuerza las piedras de un molino patriarcal, donde una moza toda salud entona mientras bate la espadela, una dulce canción de la Montaña:

                Arriba la flor, abajo el romero

               ¡ay, mi dulce amor!

                si te vas, yo me muero…

Y antes de salir de su tierra nativa para fertilizar extraños campos y recoger en su corriente las arrogancias y bizarrías de la jota, deja que en él retrate su torva catadura alguna casa señorial que evoca el tiempo antiguo y recuerda en sus desvencijados sillares alguna olvidada virtud o una tragedia que las abuelas recitan, en son de romance, junto al llar, en la humosa cocina de la aldea.

Los que hacen jornada en Reinosa para seguir camino hacia Campoó de Arriba, al modo de Marcelo, el héroe perediano, sorprenden al río montañés cuando su curso es sosegado y apacible. A poco impuesto que el espolique esté en las bellezas de la tierra, a poco “letrado” que sea quien señale aquellos caminos que conducen a la morada de los osos, no dejará de llamar la atención al viajero sobre las particularidades del paisaje, ni sobre el castillo Argüeso –“obra de moros”, como todas las edificaciones de fábrica vestusta –ni mucho menos sobre el nacimiento del Ebro, al pasar por Fontibre. Y por menguada que sea la afición del viajero a las hermosuras naturales, por dormida que lleve en su espíritu la sensación del paisaje, tampoco dejará de sentir las emociones que despierta la contemplación de una tierra que es con sus valles hondos y sus montes bravíos el trono de la Naturaleza. Bajo una bóveda de ramaje donde la luz se detiene en un beso que nunca acaba, junto a un regato de aguas cantarinas y frescas y frente a la majestad de las montañas que se levantan como un enorme anfiteatro, se cree en el alma del paisaje y se la adora y acaricia con el fervor que tuvo en su existencia el triste Amiel.

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No lejos de Reinosa, donde nace el Ebro, alza su mole venerable la torre de Proaño, resquebrajada y ruinosa, casi vencida por los siglos. Es una torre cuadrada, que perfila sus muros sobre una tierra que rasgan frecuentemente los aluviones, entre zarzas, helechos y hierbajos, robles de duro y fibroso tronco, álamos picudos como lanzas y portillos desvencijados. De ella puede decirse, como de tantas otras torres, ayer robustas y hoy caídas, que se muestran al mundo con esquiveces de pobre y orgullo de señor. Pero no tiene, como alguna hermanas suyas, leyenda de caballero despótico, ni conseja de doncella celada por un dragón. Mucho menos, es albergue  misterioso de brujas. Su historia es limpia y clara, sin que hayan osado turbarla las ruindades del tiempo ni las sombras en que suele envolver el vulgo a las cosas viejas. En la torre vivió un hidalgo que ennobleció el horcón y la azada, porque sus manos, que labraron la tierra, esgrimieron también la pluma y escribieron muchas páginas que son como un tesoro para poetas y eruditos.

Desde sus altos ventanales se abarca en toda su imponente majestad el paisaje. Valles hondos, praderías sonrientes, ondulantes maizales, rumorosas robledas, montañas que levantan sus jorobas hasta envolver sus picos en las nubes… Y luego otros valles, otras honduras y otras cumbres, más altas todavía, donde solo llegan, en su vuelo, la fantasía y las águilas. Allí, las fuentes del Ebro, el río famoso y bizarro, brotando de unas peñas peladas; defendiéndose un poco más allá para formar un remanso; deslizándose luego entre mimbreras y alisos, sobre  un lecho de bruñidos lastrales; pasando bajo la armadura de un puente, junto a cuyos pilotes de madera lavan unas pobres mujeres; perdiéndose al fin entre peñascos y taludes, como un corcel indómito, rizando al aire la espuma de sus crines. Siempre el paisaje lozano y opulento, de nieblas y de luz, de claridades de huerto y penumbras de enramada, eterno poema sin estrofas cuyo ritmo es, sin embargo, inmortal.

Torre de Proaño (9)[5]

Y a la sombra de estos montes, bajo la caricia de las robledas y el arrullo de las aguas del río famosos, el más español y legendario, Reinosa se despierta y juvenil bajo el sol estival o silenciosa y adormecida bajo la tragedia de sus nieves en el invierno.

José MONTERO

__________
*Aparecido en la revista “La Esfera”, Madrid, 12 de febrero de 1916, Ano III, N° 111, Prensa Gráfica Española

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INVIERTE EN LA VERDAD

Actualización al viernes 5 de junio de 2015: Desde Chile llegan las primeras respuestas americanas pidiendo ser incluidos en el proyecto.

Actualización al miércoles 27 de mayo de 2015: Inicia la colaboración ecuatoriana al proyecto.

Actualización al lunes 18 de mayo de 2015: Apenas pocas horas después de lanzada la propuesta, ya he recibido las primeras respuestas positivas y entusiastas desde Europa. Y tú quiteño, ecuatoriano, americano, ¿qué esperas para unirte?

INVIERTE EN LA VERDAD

Hola amigos, me presento y les presento mi propuesta, aunque ustedes ya me conocen y conocen mi trabajo:

Me llamo Francisco Núñez del Arco Proaño o simplemente Francisco, soy quiteño, aunque me considero universal y patriota… hago el camino y vivo la vida. Tengo 29 años y me encuentro en una búsqueda permanente de mí mismo, de la verdad en torno a mí. Estudié Relaciones Internacionales, pero soy escritor, investigador e historiador por vocación, aunque también me dedico a la poesía y a escribir sobre varios otros tópicos, así como a las inversiones. Mi ámbito de desarrollo profesional y personal ha sido la cultura. Entre otras cosas, fui presidente del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, así como soy Miembro Principal del Comité de Historia Política de la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, además fui miembro del Consejo Ciudadano de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador, máxima autoridad en relaciones exteriores del Estado según la ley. He publicado cientos de artículos, así como he participado en programas de difusión y reflexión cultural-histórica en televisión, radiodifusoras, medios impresos y digitales; editando dos libros a la fecha, y estoy preparando un tercero de iniciativa propia, asimismo está por aparecer otro libro de co-autoría mía para una entidad pública ecuatoriana. Mi obra más conocida, difundida y con amplia repercusión nacional e internacional es “El Ecuador y la Alemania Nazi”, el producto de un compromiso personal por dilucidar la verdad de los sucesos de la Segunda Guerra Mundial en relación a mi país y al contexto global de ese entonces. Actualmente estoy en la fase final de la preparación de mi próximo libro: “Quito fue España: Historia del realismo criollo”.

Tengo la gracia enorme de contar con ustedes amigos y seguidores que leen estas líneas. Y por ésta misma gracia he decidido dar a conocer ésta propuesta por medio de mi blog, la forma más rápida y fácil de difundir mis novedades, acciones y trabajos; la forma más rápida y sencilla de llegar a ustedes, los indicados para éste llamado.

Sé que cada uno de ustedes son personas comprometidas con lo que hacen, hecho que me alienta sobremanera. Como les consta, he actuado en el ámbito cultural, desde donde he obrado en pos de mi cosmovisión de forma sostenida desde hace varios años. Debido a mis investigaciones y a otras acciones emprendidas he sufrido algunos embates que me han enseñado y fortalecido. Enseñado a ser prudente y a fortalecernos trabajando en conjunto con lo que está disponible a la mano sin exponernos innecesariamente. Mi campo de trabajo y de lucha política-cultural ha sido el intelectual, sin embargo no es ni debe ser el único para quienes como nosotros tenemos un compromiso total. Así, lo económico no puede estar deslindando de esto y emprendedores como ustedes son justamente la gente que estamos buscando. Ahora mismo estamos desarrollando un proyecto de un Think tank en el Ecuador y en colaboración con amigos de todo el mundo, en ámbitos de las humanidades de forma particular, es decir, para actuar inteligentemente desde lo privado sobre lo público, entendiendo el contexto del ahora y del lugar así como del momento histórico y de las herramientas que el mismo sistema-mundo nos proporciona para alcanzar decisiones vinculadas a nuestras posiciones, ambiciones y objetivos.

Los ciclos de la historia ecuatoriana son definidos en el tiempo y claros en las acciones hacia el poder. Cada medio siglo procesal -poco más o poco menos de medio siglo cronológico- sucede un cambio de la élite socio-política-económica ecuatoriana a partir del irrumpimiento de un nuevo actor en el escenario de poder decisorio máximo -el soberano es el que decide. Actor que es instrumento del nuevo grupo de poder -aunque éste también haya instrumentalizado al grupo para su acceso personal al poder- y que finalmente es desechado. Pasó con Alfaro, pasó con Velasco Ibarra y actualmente está pasando con Correa. El actor que irrumpió en el modelo político vigente en su momento pasará, así como pasarán los principales actores secundarios del teatro político transitorio, pero lo que se viene es un reposicionamiento y toma del poder por quienes han preparado el escenario para el cambio o por quienes sean capaces de coparlo desde afuera, aprovechando la oportunidad histórica. Esto, amigos, recién está comenzando, quienes estén en capacidades de hacerse con el poder después de la desaparición del actor principal del cambio del paradigma de poder vigente en su instante en el Estado, serán quienes gobiernen el país en las próximas décadas, quizá hasta su desmantelamiento, colapso o disolución final en el gobierno mundial que se avecina.

Actualmente nos encontramos en la fase de ordenamiento e inventario de lo que tenemos y con quien podemos trabajar a fin de iniciar la implementación del proyecto. El tanque de pensamiento estará vinculado a otras instituciones a las cuales pertenecemos todos quienes estamos iniciando ésta labor. No me gusta ni se trata nada más de pedir simples auspicios ni mucho menos, mis emprendimientos los he realizado con mi propio trabajo y esfuerzo. Me gusta ser sincero y directo para evitar confusiones y pérdida de tiempo y cuando veo la oportunidad de serlo con las personas indicadas lo soy. Por lo mismo lo que les propongo es que trabajen con nosotros en esta gran obra que está por comenzar desde su misma fundación. Necesitamos inversores, promotores y colaboradores como tú.

Hay que tener claro el concepto INVERTIR Y APORTAR.

Al invertir esperan una retribución con un rédito.

Exactamente de esto se trata, de generar réditos.

Y también hay que tener claro el concepto de réditos.

No queremos solamente aportes, queremos réditos.

INVIRTIENDO EN LA VERDAD OBTENDRÁS MÁS RÉDITOS QUE DE NINGUNA OTRA FORMA.

Réditos no significa una mera ganancia económica, los réditos serán culturales y socio-políticos primero y económicos después. Como sabemos las ganancias y el consumo en nuestro país todavía se las toma solamente en lo más crasamente económico, o sea la gente sólo piensa en dinero, pero hay necesidades pos-económicas que se cubren después y que son réditos también. Y cuando hablamos de política no significa que se vaya a ejercer cargos directamente en el poder público o a hacer partidos o movimientos, sino que seremos capaces de decidir sobre quienes tienen que hacerlo. A esto se le llama metapolítica.

La propuesta está planteada. Depende de ustedes, depende de ti responder, depende de ti actuar. El momento es ahora. La verdad te espera.

Como primer paso de compromiso, tu colaboración es importante para terminar la edición de QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO, el libro que desgarrará las sombras de lo que se ha llamado nuestra “independencia” que en realidad no fue otra cosa que nuestra involución hacia el atraso y el subdesarrollo, hacia la postración del “tercer mundo”.

Contábamos con un presupuesto inicial cubierto que se ha ampliado en cerca de 5.000 (cinco mil) dólares, debido a algunos costos adicionales de investigación.

Dona ahora tu aporte económico en la cuenta de ahorros N° 450773183 del Banco Internacional en el Ecuador.

Remíteme un correo electrónico a mi dirección francisconezp@hotmail.com cuando lo hayas hecho indicándome los detalles de la transacción. Tu nombre constará en el agradecimiento para quienes con su valentía harán nacer una vez más la verdad de nuestra historia.

Si te encuentras en el exterior y deseas colaborar económicamente, como ya lo han hecho varios amigos y colaboradores desde tres continentes, contáctate conmigo por correo electrónico para coordinar los detalles del caso.

El futuro es ahora.

Te queremos para el desafío que se avecina: francisconezp@hotmail.com

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LOS NÚÑEZ/NÚÑEZ DEL ARCO/ARCO DE QUITO EN SU PRIMER CUARTO DE MILENIO O LOS ANTEPASADOS, A LO LARGO Y MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA ECUATORIANA

LOS NÚÑEZ/NÚÑEZ DEL ARCO/ARCO DE QUITO EN SU PRIMER CUARTO DE MILENIO O LOS ANTEPASADOS, A LO LARGO Y MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA ECUATORIANA

La dicha de la vida es tenerse a uno mismo.

POR FRANCISCO NÚÑEZ DEL ARCO Y PROAÑO DE LOS RÍOS

ADVERTENCIA PRELIMINAR

El presente estudio no pretende abarcar la totalidad de los descendientes de Alonso Núñez del Arco y Aguiriano, genearca de los Núñez del Arco del actual Ecuador y de los Núñez de Riobamba y Quito específicamente. Es tan solo un aporte a la compresión de la historia social y familiar que deberá ser ampliado, corregido y revisado en un futuro. En el mundo virtual que vivimos hoy por hoy, no debemos dejar aplazar la publicación de información por medios virtuales de fácil acceso a la comunidad de investigadores y al público en general. Mi intención ha sido siempre difundir mis conocimientos y compartirlos con el resto de la mejor y más amplia manera, quizá me equivoque, pero las líneas que siguen deben ver la luz en este momento, 21 de septiembre de 2013, el día de mi cumpleaños número 28. Igualmente, mi deseo es que este estudio, ampliado, corregido y revisado sea publicado por impreso físico en poco tiempo más, por lo mismo, no brindo, no quiero brindar la totalidad de la información histórico-genealógica que poseo al momento y que sigo recabando. Dicho esto, les dejo con este aperitivo, puesto que bien dice el dicho: lo bueno -en este caso lo mejor- se hace esperar.

Don Virgilio Jerves Núñez del Arco, distinguido caballero cuencano, guardián de la tradición e historia familiar, así como esmerado genealogista, reciente y lamentablemente fallecido, realizó un extenso estudio inédito sobre los Núñez del Arco y sus ramificaciones específicas de Cuenca y Guayaquil. Por esta razón no solo que no me corresponde extenderme en aquellas, sino que aspiro, y lo vuelvo a señalar, poder publicar un trabajo futuro donde recoja todas las líneas genealógicas ecuatorianas de los Núñez del Arco, basándome y reconociendo todo el crédito a alguien que como Don Virgilio, dedicó una vida al estudio de nuestro pasado y presente.

Aquí trataré exclusivamente de nuestra rama específica quiteña, esperando con el tiempo poder ampliarla a la riobambeña igualmente -anterior a la quiteña-, consciente de que este aporte servirá para que otros investigadores histórico-genealógicos complementen  las ramas fructíferas de este árbol del conocimiento, de la vida y de la sangre.

Finalmente debo señalar que el Dr. Fernando Jurado Noboa en el tomo II de su monumental obra Los descendientes de Benalcázar en la formación social ecuatoriana, indica la descendencia de Joaquín Núñez del Arco y Ludeño en Quito por su enlace con Narcisa Terán, de esta sub-rama quiteña nació uno de los más reconocidos Núñez de Quito del siglo XX: Pedro Leopoldo Núñez, hombre público con amplia trayectoria cívica y política en el Ecuador (Vocal del Directorio la Academia de Abogados del Ecuador, Procurador General Síndico del Municipio de Quito, Procurador General de la Nación, Presidente del Banco Central y del Banco de Fomento, Director Supremo del Partido Liberal Radical, Diputado por Pichincha a la Asamblea Constituyente de 1928 a 1929; Senador de la República y Vicepresidente del Senado en1931. Fue también presidente del Círculo de la Prensa. Secretario en la Segunda Junta de Gobierno de Ayora. Desempeñó las carteras de Previsión Social, Trabajo y Agricultura, y fue Ministro de Hacienda por tres ocasiones.). Tampoco recojo ni expongo ahora esta sub-rama, debido a que por un lado ya ha sido publicada en el mentado libro y además espero aportar con nuevos datos sobre la misma posteriormente.

Pedro Leopoldo Núñez, Vocal de la Academia de Abogados, Procurador General Síndico del Municipio de Quito, Procurador General de la Nación, Presidente del Banco Central y del Banco de Fomento, Director Supremo del Partido Liberal Radical, Diputado por Pichincha a la Asamblea Constituyente de 1928 a 1929; Senador de la República y Vicepresidente del Senado en1931. Fue también presidente del Círculo de la Pr ensa. Secretario en la Segunda Junta de Gobierno de Ayora. Desempeñó las carteras de Previsión Social, Trabajo y Agricultura, y fue Ministro de Hacienda por tres ocasiones.

Pedro Leopoldo Núñez, Vocal de la Academia de Abogados, Procurador General Síndico del Municipio de Quito, Procurador General de la Nación, Presidente del Banco Central y del Banco de Fomento, Director Supremo del Partido Liberal Radical, Diputado por Pichincha a la Asamblea Constituyente de 1928 a 1929; Senador de la República y Vicepresidente del Senado en1931. Fue también presidente del Círculo de la Prensa. Secretario en la Segunda Junta de Gobierno de Ayora. Desempeñó las carteras de Previsión Social, Trabajo y Agricultura, y fue Ministro de Hacienda por tres ocasiones.

 

FIDELIDAD COMO HONOR Y NOBLEZA

El año 2014 será el 250 aniversario del nacimiento de Ramón Núñez del Arco y Martínez Gabela, primer quiteño del linaje y antepasado de los Núñez de Quito (VER: Los Núñez del Arco: Un caso de poder político criollo americano en la Monarquía Universal Hispana y el fundamentalismo chauvinista historiográfico ecuatoriano. Una breve reflexión). Se destacó Don Ramón, como fiel servidor de la corona, “criollo, realista fiel” como él mismo se calificaba, formando a su linaje como adalides de la fidelidad a la Monarquía Universal Española en territorio del Reino de Quito. No se manchó él ni manchó a los suyos con la marca indeleble de la traición, que pesa como espada de Damocles sobre muchas familias hispanoamericanas. Después de terminada la Gran Guerra Civil de Secesión Hispanoamericana, también conocida como Guerra de Independencia, Núñez del Arco con buena parte de su familia, como muchas otras realistas, tuvieron que soportar el peso de ser del bando de los vencidos, correlativamente venidos a menos, empero leales a sus principios irrenunciables de fidelidad a lo que consideraban merecía esta.

Cicerón, el primer burgués, cuasi irónicamente advertía que desconocer la historia -así, historia con h minúscula- es ser permanentemente niños. Un privilegio que no podemos permitirnos en tiempos modernos, más si consideramos que la historia se ha convertido en un instrumento de dominación en los últimos siglos. La historia familiar forma parte de la historia común de los pueblos, ya sea a través de la historia social, de la historia política, o de la meta-historia inclusive, sin excluirse estas entre sí.

Conocer la historia es conocernos a nosotros mismos como comunidad. Conocer la historia familiar es conocerse y encontrarse a uno mismo como persona y como destino, no como determinante sino como condición.

Los abuelos -en términos amplios-, ¿Quiénes fueron? ¿Qué hicieron? ¿Qué les debemos? ¿Qué nos deben?

Spengler en su Decadencia de Occidente nos brinda luz al respecto:

“Es una idea la que sirve de base a las dos clases primordiales y solo a ellas. Esta idea les proporciona el poderoso sentimiento de un rango concedido (¿por?) Dios y, por lo tanto, sustraído a toda crítica; rango que les impone el deber de respetarse a sí mismos, de tener conciencias de sí mismos y también de someterse a la más dura crianza y, en ocasiones, de afrontar la muerte. Este rango confiere a las clases primordiales la superioridad histórica, el encanto del alma que no presupone fuerza pero que la crea. Los hombres que pertenecen a dichas clases íntimamente, y no solo por el nombre, son verdaderamente algo distintito del resto; su vida en oposición a la vida aldeana y burguesa, va sustentada en una dignidad simbólica su vida no es vivida para ser vivida, sino para tener un sentido… la nobleza en sentido histórico universal es infinitamente más de lo que las cómodas épocas postrimeras quieren que sea. No es una suma de títulos, derechos y ceremonias sino una posesión íntima, difícil de adquirir y difícil de conservar y que, si se entiende bien parece digna que se le sacrifique una vida. Una vieja estirpe no significa solamente una serie de antepasados – todos tenemos abuelos – sino de antepasados que en largas series de generaciones vivieron en las cumbres de la historia y no solo tuvieron, sino que fueron sino -destino-, y en cuya sangre, merced a una experiencia secular, fue criada hasta la perfección, la forma del acontecer…”[1]

Más allá de cualquier definición histórico-jurídica, los antepasados, y uno mismo, son y somos nobleza en cuanto la definición spengleriana cabe.

La lacra que caracteriza, por otro lado, la renuncia a esta, es la traición. Traición evidenciada en sucesos trágicos y atroces como la entrega de la patria y de un continente entero a los enemigos de la estirpe y del espíritu.

La nobleza no es otra cosa que fidelidad, servicio, honor  y vocación de tener el alma para sí y para otros. Los nobles:

“Son los capaces de castigarse y castigar. Son los que en su conducta han puesto estilo. Son los que no piden libertad sino jerarquía. Son los que se ponen leyes y las cumplen. Son los capaces de obedecer, de refrenarse y de ver. Son los que odian la pringue rebañega. Son los que sienten el honor como la vida. Los que por poseerse pueden darse. Son los que saben cada instante las cosas por las cuales se debe morir. Los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie prohíbe.”[2]

Teresa de Lisieux resumió el concepto de la existencia trascendente en este mundo: la primavera se da para que la flor florezca. Cuando es legítima, la herencia es un bien y un don excepcional. Tengo la dicha y la honra, de que la herencia de mis antepasados sea mi sangre, mis genes y el conocimiento adquirido a lo largo de las generaciones más allá de la epigenética, por los cuatro costados. Por sobre lo que significó para mí haber recibido de mis bisabuelos, y tatarabuelos, de una de mis tías tatarabuelas, a través de mis abuelos, una genealogía elaborada concienzudamente, para ser leída por mis ojos y entendida exclusivamente por mi mente, aún desconociendo aquellos para quien específicamente transmitían la información intergeneracional, la seguridad de que lo hacían por el hombre que vendría los debe haber acompañado hasta la hora más oscura y postrimera de sus vidas. Hay verdades que nos sobrepasan, la elección del lugar y la familia donde uno nace es una de ellas.

¿SOMOS TODOS IGUALES?

LA DESIGUALDAD COMO PRESERVADORA DE LOS HOMBRES

Imaginémonos un mundo en donde todos fuéramos iguales: No sería más que un infierno gris. Uno de los mayores y más extendidos mitos de la modernidad es la igualdad. Se ha dicho inclusive que la genealogía iguala a los hombres, desconociendo que a pesar de un probable común origen, la voluntad, las capacidades y las decisiones de los hombres los distinguen entre sí, inclusive dentro de una misma familia. Para escándalo del moderno, del políticamente correcto, la desigualdad de hecho preserva y salvaguarda a los hombres. ¿Es igual un bebé a sus padres? ¡No! De hecho la superioridad biológica de los padres permite sostener la vida de sus tiernos hijos, el instinto que guía a estos últimos a buscar la protección, ayuda, resguardo y demás beneficios propios a costa de sus padres, lo demuestra indiscutiblemente.

Cuando hace un tiempo realicé un borrador del artículo que ahora publico virtualmente, lo designé “Los Núñez de Quito”, sin saber que el reconocido y muchas veces controversial genealogista ecuatoriano, Fernando Jurado Noboa, había utilizado esta denominación en 1980, dentro de un artículo de la revista Cultura Hispánica, órgano del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, el cual me honro en presidir en la actualidad. La cita textual a continuación:

“Habíamos esa mañana estado en Cabeza del Buey, pueblo simpatiquísimo de la provincia extremeña de Badajoz, de allí al igual de que todos los rincones de España, habían salido legiones de inmigrantes a América, en nuestras búsquedas acostumbradas habíamos dado en ese lugar con el origen de los Baquerizo (de Guayaquil) y los Núñez de Quito.”[3]

Siendo así, y sobre todo debido a que en el transcurso de los años de investigación genealógica y de historia familiar no había dado solo con los Núñez de Quito, sino que había corroborado que los Núñez de Riobamba pertenecen al mismo linaje y además habiendo encontrado a otros Núñez de Quito, conociendo que nuestro apellido en toda la extensión de su origen y significado es Núñez del Arco y que ramas americanas usaron el apellido del Arco omitiendo Núñez, corregí el título de estas líneas por el que lleva.

Núñez es un apellido patronímico derivado del nombre propio de “Nuño”, por lo que, como se ha repetido en esta clase de apellidos, no existe relación genealógica alguna entre los diversos linajes de esta común denominación. Está muy difundido en España y en América. Varias familias probaron su nobleza en diferentes épocas en las diversas Órdenes Militares y Reales Chancillerías de Valladolid y Granada.

También estimo oportuno repetir que muchas de las numerosas casas de Núñez no tienen comunidad de origen, ni de tronco, ni de sangre, ni proceden de un mismo primitivo-solar. Por el contrario, son tan distintas y dispares sus procedencias, que no existe entre la mayoría de ellas ni el menor vínculo de parentesco. Porque no debe olvidarse que la coincidencia de apellidarse de igual modo, obedece a la antigua y generalizada costumbre de convertir en apellido patronímico el nombre propio de un antecesor.

En efecto, como señalé ya, en este grato camino de autoconocimiento di con otra familia Núñez de Quito igualmente.  Los Núñez de Arce, que apocopados y realistas como nosotros quedaron como Núñez lisa y llanamente también como nosotros, descendientes de un peninsular del Batallón Numancia del ejército realista, hoy también viven y son tan quiteños como nos, claro está, con algunas décadas de minoría de edad en relación a nuestro primer cuarto de milenio. Sin vinculo conocido con nuestra familia, así como no existe vínculo conocido con los Núñez de Ambato, Guaranda y Loja por varonía.

Los orígenes conocidos de nuestra familia Núñez se remontan al siglo XVII (1600) y probablemente a finales del XVI (1500), sin embargo, la investigación documental que estoy llevando a cabo, hará posible en un futuro próximo conocer inclusive más atrás en el tiempo las raíces más distantes de nuestros orígenes.

La familia Núñez del Arco, apellidada así,  es una rama del linaje  ARCO, oriundo de Navarra, unida a los NÚÑEZ de Extremadura por enlace, tuvo su asiento en la villa de Cabeza del Buey, del partido judicial de Castuera (Badajoz), Extremadura, España[4]. Y como Núñez del Arco la familia, el apellido y el linaje pasaron a América y a la Real Audiencia de Quito. Siendo el origen de los Núñez del Arco de Panamá, Ecuador y Perú[5].

Además de nuestra rama, valga volver a anotarlo, existen otras ramificaciones del linaje en el actual Ecuador, con su asentamiento primero en Riobamba, en Quito y de allí pasando posteriormente a Guayaquil y a Cuenca, donde algunos todavía conservan el apellido tal como es: Núñez del Arco.

En la enciclopedia genealógica de los hermanos García Carraffa figura información genealógica relacionada a los primeros Núñez del Arco, en base al expediente de pruebas de concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago a Alonso Núñez del Arco y Calvo Cuadrado, natural de Cabeza del Buey, antepasado común de los Núñez del Arco americanos, que reposa en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.

HERÁLDICA

 La heráldica es una disciplina odiosa para muchos, lo que no resta su valor e importancia en el conocimiento genealógico e histórico inclusive. “Los blasones ahora y siempre se crean en el intelecto de los que desean dejar constancia a sus descendientes, de sus logros e ideales”. Los citados Adolfo Barredo de Valenzuela y Arrojo, y Ampelio Alonso de Cadenas y López, recogen en su obra Nobiliario de Extremadura como armas familiares las siguientes: En plata, un arco o ballesta, de sable (primitivas).

Bien señalan a estas como primitivas, puesto que en Tudela, ciudad del antiguo Reino de Navarra, específicamente en la portada de una casa ubicada en la plazuela llamada de San Antón, Parroquia Santa María, se conserva o conservaba hasta finales del siglo XVIII este escudo de armas “fijado en piedra en su natural color”: Tres cuarteles, campo rojo, en el primero tres flores de lis de Oro; el segundo un arco; el tercero contiene tres pinos y una orla con esta inscripción O MATER DEI DOMINE MEMENTO MEI.

Del Arco escudo

GENEALOGÍA

Nuestro antepasado conocido, por varonía, más remoto fue:

1. Juan Núñez del Arco (nacido a finales del siglo XVI o principios del XVII), natural de Cabeza de Buey, noble (hidalgo: perteneciente a la nobleza menor del reino), que casó con doña María González, de la misma naturaleza[6], y fueron padres de:

2. Juan Núñez del Arco y González, natural de Cabeza de Buey (Juan Núñez del Arco ganó ante la Real Chancillería de Granada, Real Provisión de Hidalguía en 1697), que contrajo matrimonio con doña María Cuadrado, de igual naturaleza (hija de Narciso Calvo Cuadrado y de doña María Izquierdo, ambos naturales de Cabeza de Buey), naciendo de esa unión:

3. Alonso Núñez del Arco y Calvo Cuadrado, natural de Cabeza de Buey, nacido por 1660, Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 6 de febrero de 1693. Ver: Expediente de pruebas de nobleza del citado Caballero de la Orden de Santiago, en el Archivo Histórico Nacional de Madrid – España, sección Órdenes Militares. Pasó a América, concretamente a Panamá, donde casó con María Aguiriano, vecina de Panamá. El Dr. Fernando Jurado Noboa en su libro “Los secretos del poder socioeconómico: el caso Dávalos.”, SAG, Quito, enero de 1992, en la pág. 142 al hablar sobre Alonso Núñez del Arco y Aguiriano n. en Panamá, esposo legitimo de doña María Josefa  Dávalos  y Morán de Buitrón indica que: Era el hijo mayor de Alonso Núñez del Arco n. en Cabeza del Buey, Caballero de la Orden de Santiago y de María Aguiriano v. de Panamá. El 38 – 39 vivieron en Santa Bárbara, en Quito. En la obra “Historia de Panamá” de E. J. Castillero R. y E. J. Arce, IV edición (corregida), 1949, pág. 52, se detallan los panameños notables de la época hispánica, entre los cuales se nombra al Dr. Andrés de Anchura y Núñez del Arco, Obispo de Trujillo del Perú (1766), quien sin lugar a dudas fue cercano familiar de don Alonso (posiblemente su nieto).

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4. Alonso Núñez del Arco y Aguiriano, nacido en Panamá en 1701 y que se asentó posteriormente en la Real Audiencia de Quito. General de los Reales Ejércitos, Corregidor de Riobamba de 1742 a 1744, Corregidor de Otavalo de 1750 a 1751. En 1732 casó en Riobamba con doña María Josefa Dávalos y Morán de Buitrón (a través de Morán de Buitrón somos parientes próximos de Gabriel García Moreno, por su madre, Mercedes Moreno y Morán de Buitrón), nacida por 1717 en Quito y muerta en su ciudad de nacimiento el 12 de noviembre de 1774 a los 62 años de edad, hija del segundo matrimonio (1705) del Maestre de Campo y Capitán de los Ejércitos del Rey -así como latifundista-, Nicolás Dávalos Villagómez (también Dávalos-Sotomayor Villagómez), nacido en Quito en 1682 (se crió entre Ambato y Pelileo) con doña Leonor Morán de Buitrón o Butrón, nacida en Guayaquil (hija del General Agustín Buitrón, Corregidor de Riobamba en 1712). En 1738-39 fueron vecinos de Santa Bárbara en Quito. Un José Núñez del Arco, probablemente hermano de Alonso Núñez del Arco y Aguriano, firma en Quito el 5 de marzo de 1743 una carta conjuntamente con Cristóbal López Moncayo, Tomás Javier de Yepes y Garcés, José Anselmo de Villavicencio, Juan Pérez de Villamar, Pedro Escorza, Tadeo de Orozco y Pedro de Nájera, dirigida al Consejo de Indias, informando sobre los méritos de D. Pedro Vicente Maldonado Sotomayor, gobernador de la provincia de Esmeraldas[7]. Por Dávalos la genealogía se encuentra investigada en su totalidad prácticamente[8]. Hijos:

  1. Mariano Joaquín Núñez del Arco y Dávalos, bautizado en Riobamba el 17 de agosto de 1733.
  2. Rosalía Josefa Beatriz, nacida el 4 de septiembre de 1736, bautizada en Santa Bárbara en Quito el 27 de junio de 1738 por su tío el canónigo Nicolás Dávalos Morán.
  3. Joaquín Juan, bautizado en Santa Bárbara en Quito, el 22 de junio de 1739. Casó en Quito en 1764 con doña María Rosa Martínez y Gabela, padres de Ramón que siguen en 5. Dejó él herencia en Lima antes de 1824.
  4. María Josefa, bautizada en Riobamba el 15 de septiembre de 1742. Casó en Quito a los 44 años, el 11 de junio de 1786 con el Dr. Joaquín Gutiérrez -criollo realista-, natural de Panamá (1737), abogado. Vecinos de Quito en 1799, en casa propia N° 145 en El Sagrario.  Padres de Ana María Gutiérrez del Arco (como vemos, en este caso se omitió el Núñez dando preferencia a Arco en el apellido). En 1811 doña Josefa Núñez del Arco y Dávalos, se declaró tía de Ramón Núñez del Arco, quien en este año remató el ramo de aguardientes y ella tenía casa en la calle de los Tratantes (actual Guayaquil) en Quito, con la cual garantizó a su sobrino Ramón.
  5. María Joaquina, bautizada en Riobamba el 16 de octubre de septiembre de 1744.
  6. Mariano Jacobo, bautizado en Riobamba el 26 de julio de 1747.
  7. José Mariano, bautizado en Riobamba el 28 de noviembre de 1748. Vecino de Quito en 1795.
  8. María Teresa, nacida por 1750, vecina de Quito. Testó aquí el 6 de mayo de 1815. En 1799 vivía en El Sagrario en casa de su hermana Josefa.
  9. Magdalena, nacida por 1752, casó con el guayaquileño Nicolás Avilés del Castillo, nacido en 1750 y vecinos de Quito posteriormente.

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5. Joaquín Juan Núñez del Arco y Dávalos, nacido en Riobamba por 1733, bautizado en Santa Bárbara en Quito, el 22 de junio de 1739. Casó en Quito en 1764 con doña María Rosa Martínez y (Aguilar) Gabela. Hijo:

6. Ramón, el viejo, Núñez del Arco y Martínez Gabela (firma y consta en ocasiones como Núñez del Arco y Gabela o solo Núñez)[9], nacido en Quito por 1764. Procurador Síndico de Quito en 1812, ferviente realista, como tal escribió su célebre Informe dirigido a las autoridades correspondientes sobre los partícipes del 10 de agosto de 1809 y posteriores relacionados, lo publicó Isaac J. Barrera en 1941 en el Boletín de la Academia Nacional de Historia, con el título de “Los hombres de agosto”. En 1818 era administrador de aguardientes, ese mismo año fue padrino del matrimonio de su parienta doña Juana María Paula Josefa Antonia Dávalos con el Capitán Juan José Torcuato Guerrero y Matheu, Conde de Selva Florida, realista este también -al parecer no tan convencido como sus parientes políticos- y segundo presidente de la Junta de Quito surgida el 10 de agosto de 1809. Casó para 1789 con doña Manuela Soria y Gordillo[10]. Se conserva por tradición oral familiar la historia de la persecución que sufrió Ramón el viejo y sus hijos, en especial Joaquín, por parte de Bolívar, quienes tuvieron que huir según el relato familiar, razón o una de las razones por las cuales desconocemos el lugar y la fecha exacta de fallecimiento de Ramón Núñez del Arco y Martínez Gabela. Hijos conocidos de Don Ramón Núñez del Arco fueron tres:

  1. Ramón, el mozo, Núñez del Arco Soria, nacido en Quito por 1790 y que sigue en VII.[11]
  2. Joaquín, nacido en 1800, en 1825 casó con doña Narcisa Terán, nacida en Otavalo[12].
  3. Ignacio Francisco de Paula, nacido en julio de 1803, bautizado en la Catedral de Quito el 31 de julio de ese año[13].

7. Ramón, el mozo, Núñez del Arco y Soria[14] o también Ramón Núñez Soria o Ramón Núñez, nacido en Quito a finales del siglo XVIII. Al parecer habría sido Administrador de Rentas de Su Majestad al final de la mal llamada Colonia. Desde esta generación en nuestra rama empieza a constar el apellido como Núñez solo, aunque su padre Ramón y sus tías abuelas, Josefa y Teresa Núñez del Arco Dávalos, también constan en algunas ocasiones tan solo Núñez sin el Del Arco. Costumbre usual de la época era el de consignar los apellidos de una familia y de una misma persona de varias formas, ej.: Morán de Buitrón o Morán de Butrón o Butrón o Buitrón en una misma persona, ver supra[15].

Aquí también, es decir en esta generación y debido al proceso separatista respecto de la España peninsular, etapa histórica erróneamente denominada “independencia”, comienza el desuso de los apellidos con el De o el Del por considerarlos aristocratizantes. Simón Bolívar, basado en su profundo resentimiento con España y con sus orígenes españoles a causa de varios traumas familiares, mediante decreto en 1824 abolió los títulos nobiliarios –incluyendo las Órdenes Militares-, los cacicazgos y el uso del De o el Del en los apellidos (Antonio José de Sucre, sin embargo, siguió utilizando el De) en el territorio de la entonces Colombia (llamada algunas veces Gran Colombia), que incluía el departamento del sur y la intendencia del Ecuador. Además debe notarse que los Núñez del Arco fueron fieles realistas y después de la “independencia”, como muchas otras familias realistas criollas –venidas a menos la mayoría, lamentablemente-, pasaron al bando de los vencidos y por razones políticas no era conveniente seguir usando el apellido pleno de sus antepasados, en particular considerando la participación de Ramón Núñez del Arco en contra de los llamados “próceres” del 10 de agosto de 1809.

Ramón Núñez en unión con Manuela Acevedo, fueron padres de:

  1. Francisco Núñez Acevedo
  2. Valentín Núñez Acevedo que sigue en 8.
  3. Manuela Núñez Acevedo

1.1. Francisco Núñez Acevedo, nacido en la primera mitad del siglo XIX, casó con Pastora Ureta (en las anotaciones manuales mi tía tatarabuela indica que era “muy bonita y una Matrona Digna”[16]). Sus hijos fueron:

  1. Daniel Núñez Ureta: “Soltero, médico, murió joven en Calceta, mártir de la religión católica, era de misa y comunión diaria, católico práctico. En 1895 entró Alfaro a Quito. Las tropas de este le persiguieron por Católico: de impresión, le dio fiebre y murió. En agonía fueron a tomarle preso, ya no pudieron.”[17]
  1. Celinda Núñez Ureta: “Soltera, muy digna, honorable en todo sentido. ¡Verdadera cristiana! La primera señorita pensionista, en el Buen Pastor, murió anciana.”[18]
  1. Ricardo Núñez Ureta: “Contrajo matrimonio, con Zulia Bucheli, colombiana de familia de patriarca (o patricia), expatriados de Colombia en el ¡Liberalismo! Intelectual, educada en el colegio Ángel de Guarda, Convento del Buen Pastor.” Ricardo Núñez Ureta casó con Zulia Bucheli, fueron sus hijos 4:

3.1.  María Núñez Bucheli: “Se educó en el colegio Ángel de la Guarda del Convento del Buen Pastor. Su conducta y aprovechamiento fueron sobresalientes, en todos los años; soltera digna. Vive en Pasto.” Muerta a la fecha sin duda alguna.

3.2.  Jorge Núñez Bucheli: “Educado, prohijado por sus tíos en 2° grado, lo recibieron de 10 años. Él llamaba, papá y mamá a sus tíos (que) son Roberto Núñez Galarraga, su tía Zoila Núñez de Núñez. Es de comunión diaria, el honor de la familia. Vive en Pasto.” Muerto a la fecha.

3.3.  N. Núñez Bucheli.

3.4. Carlos Núñez Bucheli.

4. Augusto Núñez Ureta: “Murió joven; envenenado en el café. No se descubrió el autor”. Nuevamente Fernando Jurado Noboa, nos brinba información sobre los hermanos Núñez Ureta, específicamente sobre Augusto y Francisco en su obra Ensayos sobre el chulla quiteño 1700-2009, en el capítulo LA BANCA TIGRE: MOMENTO CÚSPIDE DE LA SAL QUITEÑA (1884-1937), también existe información en este libro sobre Pedro Leopoldo Núñez.

5. Francisco Núñez Ureta: “Contrajo matrimonio con Carlota Rosero. Agricultor.” Poseemos información de tres de sus hijos: María, Francisco y Gabriel Núñez Rosero. Con sucesión: Núñez Pallares.

8. Valentín Núñez Acevedo de Quito: “Católico práctico; fue conocido en Quito por su honorabilidad, muy estimado de la buena sociedad. ¡Caritativo con los pobres y gente de pueblo! (…) Valentín Núñez Acevedo contrajo matrimonio con Mercedes Galarraga, digna matrona verdaderamente cristiana.”  Era propietario de la compañía de coches “La Fraternal – Coches para el sur” (que funcionaba donde después se instaló la Escuela de Bellas Artes en el extremo norte de la Alameda) con Agencias en Quito, a cargo de Carlos Mateus (¿Carlos Mateus Pacheco de Saavedra?), en Latacunga a cargo de Pompeyo Baquero y en Ambato a cargo de Teófilo Quirola. En el libro “La Vida de Cada Día. El Ecuador en avisos 1822-1939”, página 37,  editado por el Banco Central del Ecuador bajo la dirección de Irving Iván Zapater con la investigación de Alfonso Cevallos Romero y la participación de Patricio Estévez Trejo en la parte gráfica se reproduce un anuncio de “El Nacional” de Quito N° 432, del 15 de junio de 1870, donde Valentín Núñez promociona su empresa. Fueron sus hijos 8:

  1. Matilde Núñez Galarraga: “Religiosa de la Providencia, la primera postulante, Sor Loyola”.

  2. Francisco Roberto Núñez Galarraga: “Mi amado, muy querido papá, como fui para él. Contrajo matrimonio con su prima hermana Zoila Núñez.” Que sigue en 9.

  3. Augusto Núñez Galarraga.

  4. Ricardo Núñez Galarraga: “Murió joven, estudiante de medicina, cayó del caballo a un precipicio, se rompió la pierna y murió.”

  5. Mercedes Núñez Galarraga: “Contrajo matrimonio con el Dr. Guillermo Ordoñez.” Solo menciona una hija: Carmelina Ordóñez Núñez: “Soltera, vive –muerta a la fecha- en su casa en la (calle) Loja (que era la casa de sus padres). Soltera muy honorable. Católica práctica, bonita, virtuosa, le acompañan unas parientas muy buenas, Srta. María Bucheli y su madre.”

  6. Luis Valentín Núñez Galarraga: Contrajo matrimonio con Ysabel Sánchez Ordóñez. Fueron sus hijos 5:

1. Eduardo Núñez Sánchez: Contrajo matrimonio con Ana Mora. Con sucesión. Hijos: Núñez Mora; Núñez Cossío, con sucesión.

2. Luis Núñez Sánchez: Contrajo matrimonio con Blanca Lasso, hijas:  Isabel (con sucesión) y  Magdalena Núñez Lasso, casada esta última con Bolívar Chiriboga Donoso, hijos: Chiriboga Núñez, con sucesión.

3. Emelina Núñez Sánchez. Casó con Gustavo Buendía. Con sucesión.

4. Alberto Núñez Sánchez: Con sucesión.

5. Eufemia Núñez Sánchez: Contrajo matrimonio eclesiástico en Guayaquil con el Dr. Alberto Palacios, lojano.

6. Laura Judith Núñez Sánchez, casó con Rafael Enrique León Saltos. Con sucesión.

7.  Luz Núñez Galárraga. Casó con Ascensio Gándara Aguirre, hijos: Gándara Núñez; nietos: Gándara Egas, entre estos Luis Gándara Egas, padre de Marcos Gándara Enríquez, notable historiador y dictador de la República del Ecuador como parte del triunvirato militar que gobernó el país entre 1963 y 1966.

8.  Pacífico Núñez Galárraga.  Casó con Petrona Torres Guarderas (hija a su vez de Pacífico Torres de Betancourt y Petrona Guarderas y Nájera, a su vez hija de Pedro Guarderas y Vicuña), hijos: Núñez Torres, entre estos, Rosa Elena Núñez Torres (1864), quien casó (1890) con Vicente Carbo Aguirre, hijos suyos fueron:

1.  Rosa Matilde Carbo Núñez, n. Quito, el 17 de marzo de 1892, f. Quito el 30 de julio de 1958, c.c. en Quito con Alejandro Ponce y Borja, n. Quito, el 27 de noviembre de 1889, hijo legítimo de Roberto Ponce y Ortiz de Zavallos y de Ignacia Borja y Yerovi. Con sucesión.

2.  Laura Manuela Carbo Núñez, n. Quito, el 5 de abril de 1893, f. el 29 de julio de 1969,
casó en Quito el 16 de julio de 1917 con Dr. Isidro Ayora Cueva, presidente de la República del Ecuador entre 1926 y 1931, siendo primera dama de la Nación. En su honor, así como en el de su esposo, se denominó popularmente como “laurita” a la nueva moneda de 50 centavos acuñada por el novel Banco Central del Ecuador, al sucre se lo denominó “ayora”. Con sucesión.

3.  Elena del Perpetuo Socorro Carbo Núñez, n. Riobamba, el 30 de junio de 1905; casó
en Quito el 8 de enero de 1930 con Simón Márquez de la Plata Amador, n. Guayaquil. Con sucesión.

4.  Enrique Carbo Núñez, n. Daule, el 25 de agosto de 1902, f. Quito en 1940; c.m. con
Mercedes Enríquez y Escobar, hija del Dr. Vicente Enríquez y Andrade y Josefina Escobar.

5.  Pedro Carbo Núñez; c.m. el 31 de marzo de 1948 con Eva Jurado Glaesel, hija legítima
de Eduardo Jurado González y Manuela Glaesel Gambarrotti. Con sucesión.

6.  Joaquín Carbo Núñez; c.m. con Ana María Veas Morán. Con sucesión.

9. Francisco Roberto Núñez Galarraga, quiteño, casó con Zoila Rosa Núñez, su prima hermana. Fueron sus hijos 7:

1. Gabriel Núñez y Núñez: Murió infante.

2. Luis Núñez y Núñez: Murió infante.

3. Griselda Núñez y Núñez: “Religiosa del Buen Pastor, todavía existe, tiene 83 años (1967), en el convento está 62 años, entonces es la mayor de la familia, sigue contenta y constante en su vocación. Dios sea bendito.” Su nombre religioso fue Sor María del Carmen (nacida por 1884), es de quien transcribo estos datos que fueron apuntados a mano. Fue una de las personas que presenció el descubrimiento del corazón embalsamado y posteriormente del cuerpo de su pariente Gabriel García Moreno en la Iglesia de Santa Catalina en 1975 –seguramente para su regocijo-. El político e historiador Francisco Salazar Alvarado la menciona en su libro “Encuentro con la historia. García Moreno: líder católico de Latinoamérica.” (Quito, 2005) En la página 22 dice: “En toda esta  faena (el descubrimiento de los restos de García Moreno) nos acompañaban: La Superiora, las religiosas Consuelo Larrea, Teresa Velasco, María del Carmen Núñez y Sofía Bonifaz.” Murió a avanzada edad.

4. Segundo Roberto Núñez Núñez. Casó con Isabel Salvador Aguirre. Que sigue en 10.

5. Marieta Núñez Núñez. Soltera.

6. Clemencia Núñez Núñez: Muerta infante.

7. Guadalupe Núñez Núñez: Muerta infante.

10. Roberto Segundo Núñez y Núñez, nacido en Quito en 1888 – Plaza Grande, en la casa de su familia en la calle Venezuela, junto a la casa de los Mateus y frente a la municipalidad quiteña.  Casó con Isabel Salvador Aguirre (n. 1887 en Quito – La Merced.), también quiteña, hija de Antonio Javier Salvador Demarquet y Carmen Aguirre Klinger. Fueron sus hijos 4[19]:

Roberto Núñez y Núñez

Roberto Núñez y Núñez

  1. Luis Núñez Salvador. Con sucesión.
  2. Eduardo Núñez Salvador. Casó con Carmen Lucila Ambrosi de la ciudad de Cuenca. Sin sucesión. Peleó en la guerra del 41 contra el Perú en el Batallón de Cazadores.
  3. Guillermo Augusto Núñez Salvador. Nacido en Quito el 30 de septiembre de 1915 en San Roque. Casó con Lucila Proaño Salguero de Ambato. Que sigue en 11.

    Guillermo Núñez Salvador en la Escuela de Aviación de Latacunga, 1938.

    Guillermo Núñez Salvador en la Escuela de Aviación de Latacunga, 1938.

  4. Carmen Núñez Salvador. Casó con Raul Borja Gaete de Riobamba (Hijo de Ricardo Borja León y Rosa Gaete). Son sus hijos 7:
  1. Nancy Borja Núñez. Casó con el Dr. Jaime Naranjo, odontólogo y comentarista deportivo. Hijos: Jaime y Elizabeth Naranjo Borja. Con sucesión.

  2. Magda Borja Núñez. Casó con Russ Babbitt, estadounidense, ambos catedráticos universitarios ya jubilados y residente en Texas. Hijos: David y Richard Babbit Borja, con sucesión.

  3. Cecil Borja Núñez. Casó con N. Sandoval. Con sucesión.

  4. Luz Elisa Borja Núñez, casó con Marco Antonio de Mora de la ciudad de Guaranda. Con sucesión.

  5. Raúl Borja Núñez, casó en dos ocasiones, la 1ra con N. Suárez, con sucesión; y la 2da con María Arboleda, con sucesión.

  6. Carmen Borja Núñez. casó con el estadounidense Timothy D’estacio. Viven en Estados Unidos, con sucesión.

  7. Hugo Borja Núñez. Con sucesión.

11. Guillermo Augusto Núñez Salvador (Quito – 30 de septiembre de 1915, San Roque) casó con Lucila Proaño Salguero de Ambato (10 de agosto de 1918, Ambato – Yagüira)[20]. Mi bisabuela Lucila Proaño Salguero era hija del Ingeniero Alejandro Proaño Guevara (hijo de Bolívar Proaño O. y de Adela Guevara)  de Ambato y de Zoila Inés Salguero Mogrovejo (hija de José Salguero y Alegría Mogrovejo), también de Ambato. Son sus hijos 3:

Guillermo Augusto Núñez del Arco Fenández Salvador

Guillermo Augusto Núñez del Arco Fenández Salvador

  1. Mauro Fernando Núñez Proaño, Quito, 18 de enero de 1939. (Ingeniero Comercial, Piloto y Teniente de la Fuerza Aérea Ecuatoriana). Casó con Iralda Benítez Armas (Licenciada y Magíster de Ciencias de la Educación). Que sigue en 12.
  2. Edda Genith Núñez Proaño, Quito, 1940. (Nota: le pusieron esos nombres en honor a la hija de Benito Mussolini, Edda Ciano, pues mi bisabuelo trabajaba con la embajada de Italia en ese entonces en la construcción de la carretera de Ambato a Baños y Baños al Puyo). Casó con Amílcar Salvador,  divorciados posteriormente. Sin sucesión.
  3. Leslie de las Mercedes Núñez Proaño (Economista). Casó con Fernando Guijarro Cabezas de Guano (Economista, ex Director General del IESS, y ex Gerente de Crédito del Produbanco). Sus hijos son 2: Leonel Guijarro Núñez y Pablo Guijarro Núñez.

12. Mauro Fernando Núñez Proaño (Ingeniero Civil, Ingeniero Comercial, Piloto y Teniente de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, nació el 18 de enero de 1939 en Quito, en la antigua maternidad en la calle Montúfar)  casó con Iralda Benítez Armas de Mira- Carchi (licenciada en enfermería y magister en ciencias de la educación, fue Directora de la Escuela Nacional de Enfermería de la Universidad Central del Ecuador, un museo de la Facultad lleva su nombre, nació el 15 junio de 1937 en Mira). Los padres de mi abuela fueron Pedro Rafael  Benítez Muñoz; a su vez los padres de este fueron Manuel Benítez Andrade (hijo de Domingo Benítez y María Andrade) y  Carmen Muñoz García (hija de José Muñoz y Ramona García); y Esther María Armas Torres, hija de Vidal Armas (hijo de Esteban Armas y Mercedes Briones) y Angelita Torres Narváez (hija de José Torres y María Narváez). Su hijos son 3:

  1. Franz Fernando Núñez Benítez (Quito, 22 de mayo de 1965, fue bautizado por el entonces Rvdo. Simón Espinosa Cordero – ex jesuita y afamado historiador hoy por hoy-, el 23 de diciembre de 1965, en El Belén.) Casó con Sandra Irene Vega Bianculli de Quito (hija de Miguel Vega y Emma Bianculli), divorciados, 2 hijos: Sebastián Fernando Núñez Vega y  Camila Alejandra Núñez Vega. Y de una actual relación con Araceli Robles de Manabí,  una hija: Macarena Núñez Robles.
  2. Francisco Santiago Núñez Benítez (Ingeniero Informático)  (Quito – 26 de agosto de 1966). Casó con Augusta M. Proaño Unda de Quito. Sigue en 13.
  3. Carlos Andrés Núñez Benítez (Ingeniero Automotriz) (Quito – 24 de octubre de 1977). Casó con Katherine Delgado Mora de El Carmen – Manabí. Sus hijas son tres: Luciana, Bianca y Nícola.

13. Francisco Santiago Núñez Benítez (Quito – 26 de agosto de 1966) casó con Augusta J. M. Proaño Unda (Quito – 25 de diciembre de 1966) hija de Oswaldo Bolívar Proaño López, quiteño (hijo del licenciado Luis Proaño Calderón – descendiente del Capitán de los Ejércitos del Rey, Don Francisco Proaño de los Ríos- y de Eloísa López Ruano de San Gabriel), y de Rosa M. Unda Herrera, quiteña. Sus hijos somos tres:

  1. Mauro Francisco Núñez del Arco Proaño (Quito, 21 de septiembre de 1985). Historiador, analista internacional, genealogista, activista, escritor, entre otros. Séptima generación de ecuatorianos, novena generación de quiteños, décima generación de quiteños audienciales, y undécima generación de americanos por varonía.
  2. Iralda María José Núñez Proaño (Quito, 09 de mayo de 1989). Publicista. Casó con Allen Gabriel Vallejo Carrión.
  3. Santiago David Núñez del Arco Proaño (Quito – 17 de diciembre de 1994). Músico y actor.
Santiago Núñez del Arco en al portada de Hoy Domingo, a propósito del estreno de su primer película:

Santiago Núñez del Arco en al portada de Hoy Domingo, a propósito del estreno de su primer película: “No robarás a menos que sea necesario”.

Santiago Núñez del Arco Proaño, Stephany Meza Proaño y Francisco Núñez del Arco Proaño, autor del presente estudio.

Santiago Núñez del Arco Proaño, Stephany Meza Proaño y Francisco Núñez del Arco Proaño, autor del presente estudio.


[1] Oswald Spengler, Decadencia de Occidente, tomo IV, pp.110-118

[2] Leonardo Castellani, El Nuevo Gobierno de Sancho.

[3] En Jurado Noboa, Fernando, Una visita al pueblo andaluz de Belalcázar, Cultura Hispánica N°9, Ediciones del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, Quito, Octubre de 1980, p. 34

[4] Barredo de Valenzuela y Arrojo, Adolfo y Alonso de Cadenas y López, Ampelio; Nobiliario de Extremadura, tomo V, Ediciones de la Revista Hidalguía, Madrid, 2000, p. 59

[5] El investigador chileno Patricio Medina Morales, nos indica la posibilidad de que exista descendencia de los Núñez del Arco de Quito en Chile: Ignacio Francisco de Paula habría llegado a Chile, contrayendo matrimonio con Doña Carmen González entre los años 1818 y 1826. El documento donde se menciona sus nombres, es en el matrimonio de una de sus hijas, Doña Justa Núñez del Arco y  González -tatarabuela de Patricio-, quien contrae matrimonio de 16 años de edad, en el año 1843 en Santiago de Chile con Don Severino Solar Navarrete Cabrera  y viuda de este contrae matrimonio nuevamente en 1856 con Carlos Solar Navarrete Moya hermanastro del anterior -asimismo tatarabuelo del investigador chileno-. También tiene conocimiento de  dos hermanas de Doña Justa: Mercedes y Micaela. En el acta de su segundo matrimonio Doña Justa cambia y reduce su apellido a Larcos.

[6] Información que consta en el expediente de pruebas de concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago a Alonso Núñez del Arco y Calvo Cuadrado hasta la tercera generación de este trabajo.

[7] Ortiz de la Tabla Ducasse, Javier;  Cartas de Cabildos Hispanoamericanos – Audiencia de Quito (Siglos XVI-XIX), Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Sevilla, 1991, p. 297

[8] De la cuarta a la sexta generación información en: Jurado Noboa, Fernando,  Los secretos del poder socioeconómico: el caso Dávalos, SAG, Quito, 1992, pp.142 y sigs.

[9] Distintos expedientes del Archivo Nacional del Ecuador, ejm.: Fondo Real Audiencia de Quito y República del Ecuador, Civiles: Sección general: Serie: Civiles: Caja N° 47, Años 1810-1815, Expediente 14. Quito, 25 de septiembre de 1812.

[10] Archivo Fernando Jurado Noboa – FJN.

[11] Archivo FJN.

[12] Ibídem

[13] Ibídem y en Moreno Egas, Jorge, Vecinos de la Catedral de Quito bautizados entre 1801 y 1831, Quito, 1984.

[14] Archivo FJN y Archivo Sor Carmen (Griselda) Núñez y Núñez.

[15] Sobre la anotación de que algunas ramas debieron obviar el apellido completo, en Cuenca ha sucedido algo parecido v.g. Don Virgilio Jerves, nieto del quiteño Alberto Núñez del Arco Fabara, sin embargo por errores del Registro Civil fue inscrito como Virgilio II Jerves Núñez. Asumo que a los amanuenses de ese entonces no les fue difícil seccionar el apellido de su madre como lo han hecho con otros.

[16] Archivo Sor Carmen (Griselda) Núñez y Núñez.

[17] Ibídem.

[18] Ibídem. Todas los entrecomillados siguientes hasta la novena generación corresponden a las anotaciones de Sor Carmen (Griselda) Núñez y Núñez.

[19] Archivo Fernando Núñez Proaño.

[20] Archivo familia Núñez Proaño.